19 mayo 2009

la crítica, función y método, vol. I

Uno se pregunta si esto que sigue se puede entender como una crítica cinematográfica.

"Porque al autor le sale de los huevos, (…) sus desgarradores poemas fílmicos se sienten en la obligación artística de hacer vomitar a los espectadores. Y te planteas que esa actitud es tan legítima como la decisión de alguien responsable para internar a este tarado en el frenopático durante una temporada. Pero no ocurrirá. La imbecilidad con ínfulas de transgresión siempre goza de infinitos adeptos en estos templos de la alta cultura denominados festivales."

Lo escribe Carlos Boyero hoy, en El País, a propósito del controvertido film de Lars Von Trier, Anticristo.


8 comentarios:

Int dijo...

Pienso que en la crítica cinematográfica la mayoría de los profesionales no se merecen su trabajo. Hoy en día, poca diferencia hay entre un crítico cinematográfico y cualquiera que dé su opinión en su blog.

Un crítico de cine tiene que cumplir una función pública. Tiene que saber combinar subjetividad (lo que a uno, personalmente, le gusta) y objetividad (saber valorar sus valores cinematográficos), al margen de prejuicios, modas, filias y fobias.

El objetivo no es dar una opinión. Ni siquiera decir si una película es buena o mala, lo cual siempre es discutible y relativo. Es iluminar el camino a los espectadores. Destacar los elementos artísticos de una obra (o la falta de ellos). Ayudar al espctador a adentrarse en un film Digamos, descifrárselo.

Y lo mas importante: respetar al cine. Una película y sus creadores SIEMPRE estarán por encima de nosotros (incluso el mayor bodrio). Si una película es mala, hay que decirlo, pero siempre desde el respeto. Nadie nos ha apuntado con una pistola para ver la película.

Un saludo y perdona por el tocho.

Stepan Trofimovich dijo...

Boyero me parece uno de los peores críticos del panorama nacional. Si goza de tanta popularidad es únicamente porque, como en este caso, no se muerde la lengua al hablar de lo que no le gusta
y eso a mucha gente le hace gracia. En sus críticas rara vez puede encontrarse un análisis del lenguaje cinematográfico de las películas (presta más atención al guión que a la puesta en escena); es obtuso, estrecho de miras, cansino, poco profesional, desprecia cuanto ignora y además escribe mucho peor de lo que cree....en resumen, un desastre.

A mí Von Trier tampoco me gusta nada, pero una cosa no quita la otra.

Anónimo dijo...

Este texto de Boyero... ¿no será autobiográfico?

Lars Von Trier

Ollo de Vidro dijo...

O outro día lían precisamente este anaco da crítica no programa de Francino da SER, ríndolle as gracias, aparentemente inconscientes de que unha crítica dsta natureza descalifica non á pelicula nin ao director, senón ao crítico. Boyero últimamente fai de si mesmo. Hai (uns cantos) anos non era así; era perrenchudo e voluble, pero menos histriónico e pagado de si mesmo.

fnaranjo dijo...

Pero Boyero, allí (en Cannes), no está haciendo crítica, sino contando lo que pasa y tal. Por lo general, sus críticas son más... contenidas. Salvo excepciones.

Octavio B. (señor punch) dijo...

haga lo que haga, Francisco, sea crítica, eco de sociedad o lo que sea (y yo creo qeu de lo único que habla es de una peli... en principio) el párrafo insertado recuerda las formas de las tertulias de intereconomía antes que un razonamiemto ponderado que ponga a caldo al cineasta como tal (lo cual esm uy legítimo). Aquí hay saña, nada más. "Appetite for destruction". Los tertulios de Intereconomía actúan igual, y tampoco me gustan, claro...

cabezapene dijo...

Totalmente de acuerdo, a mi también me encanta intereconomía.
Felicidades por la página.

Anónimo dijo...

Carlos Boyero es un crítico nefasto con todas las letras. De hecho, llamarle "crítico" es disfrazar su imagen.

Boyero no critica. Criticar no es simplemente calificar y opinar, es también describir, descifrar y exponer. Hablar de la película, no de uno mismo como espectador.

De hecho, hay críticas de películas que, aunque el autor las califique de malas, dan información suficiente que a ciertos espectadores puede ser útil y animarles a ver una película con la que, en efecto, disfrutarán.

Pero Boyero no lo hace nunca, simplemente escupe "bien" o "mal".