09 mayo 2009

MONO Hymn for thw inmortal wind

He leido un par de críticas entusiastas sobre el último trabajo de los japoneses émulos de Mogwai. Ambas alaban este disco en detrimento de lo último de los escoceses (obra correcta, en todo caso, pero que muestra signos de inmobilismo en la mitica banda de post ruidoso). Mono nacieron a la sombra de Mogwai, y sus pasos parecen buscar personalidad, pero no deslinde radical. Personalmente me bastaría si viese un fondo de calidad en los que copian (porque la fórmula del sonido Mogwai me gusta), pero, digámoslo a bocajarro, en Hymn for the inmortal wind no lo atisbo. Ni de coña.

Estamos ante un trabajo grandioso, pero para mal. De esa ampulosidad que piensa en cuantitativo antes que en cualitativo. Es decir, que sin un trabajo sobresaliente en estructuras y melodías, se dedica a amontonar bien orquestaciones suntuosas, bien moles de distorisión. Y no basta con eso. No basta con meter una sinfónica si no se compone con talento harmónico y gusto melódico, y les aseguro que Silent flight, sleeping dawn no es Mahler. Ni siquiera Tinderstiks. Aún hay grados.

Por otro lado, aquí hay mucho más ruido que en los últimos discos de Mogwai, es verdad. ¿Y?. Porque cuando en los escoceses hablamos de montañas rusas anteponemos climas, estructuras dramáticas profundamente estudiadas (como la del clásico You don't know Jesus, un tema que da sopas con hondas a todo este disco de Mono), no simples inicios tranquilo-bucólicos (volveremos al tema más adelante) y subidones ampulosos (esa bateria, Dios bendito, qué horterada) con, eso sí, más ruido que en una mascletá.

Pero lo peor lo sufrimos en los momentos de reposo: Burial at sea se quiere delicada y sublime, exquisita y melancólica... y a mí (como le comenté en privado a probertoj) me parece la perfecta tonadilla hortera perfecta para ilustrar una escena romántico-cutrona de "Curro Giménez dos, el retonno". Como muchos otros momentos "sensibles" desparramados en un disco muy, muy largo.

Supongo que va en gustos, y habrá quien encuentre en su single el cenit de la fermosura donde yo tropiezo con la cursilería de lo audiobello. Supongo que no puedo ser objetivo, que tengo que contarles lo que siento al escuchar Hymn for the inmortal wind. Y lo que siento es que es malo, y en comparación prefiero siempre los originales, aunque estén en horas moderadamente bajas y con un piloto automático indigno.




2 comentarios:

Stepan Trofimovich dijo...

Octavio, supongo que tampoco te gustarán mucho Sigur Rós, ¿no es así?

Octavio B. (señor punch) dijo...

Pues no, no me gustan, y mira que lo he intentado veces.
De todos modos, es un grupo que tiene su personalidad marcada a fuego, no comparemos con estos Mono...