31 mayo 2009

My Bloody Valentine hacen inútil la protección de tapones

La actuación en recinto cerrado de My Bloody valentine vuelve a generar textos bíblicos, apocalípticos, como este de El Periódico.

También parece que hay más unanimidad sobre esta segunda actuación en el Auditori, más tremebunda que la del jueves y al tiempo más controlada.



El citado rotativo lo cuenta así:

My Bloody Valentine provoca auténticos estragos físicos en su segunda actuación

La organización del Primavera Sound facilitó a los asistentes unos tapones para los oídos que, según la bolsita que los contenía, permitían una reducción sonora de hasta 22 decibelios. La mengua, siendo considerable, no impidió que el segundo concierto de My Bloody Valentine provocara auténticos estragos físicos en la audiencia del Auditori del Fòrum, muy superiores a los de la actuación del viernes a cielo descubierto. Si el despegue de un avión a reacción genera 150 insoportables decibelios, la colisión sonora creada por el grupo dublinés con su telúrica superposición de guitarras y sobredosis de distorsión en el espacio cerrado del Auditori debió de andar por ahí: además de la agresión al tímpano, mortal de necesidad, la colosal tormenta sonora de los últimos 15 minutos (imagínese el estruendo de las toberas de los cohetes del transbordador espacial justo en el momento del despegue en Cabo Cañaveral) causó extraños trastornos entre los espectadores que resistieron hasta el final de You made me realise. A la salida de la memorable actuación, se hablaba de «viaje astral» y «tripi sin drogas» para describir la emocionante, ciclópea experiencia. Hubo mareos, golpes de sueño pese a las monstruosas detonaciones sónicas, temblores internos y hasta la sensación de abandonar el cuerpo propio. Y aunque parezca mentira, bajo el aplastamiento estaba la belleza. Piel de gallina.

son seis minutos (por tanto, cortan el tema por la mitad), a ver si aguantas:

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Todo es cuestión de gustos; personalmente les abriría un expediente sancionador por contaminación acustica, para después someterles a terapia intensiva de lo que considero música, que se yo, algo que tenga letra, melodía y ritmo.
Un saludo
Miguel

Octavio B. (señor punch) dijo...

A ver, Miguel: lo que no es, no es.

Escuchar Loveless, o cualquiera de sus maxis, por ejemplo, y asegurar que en ese disco ni hay melodía ni ritmo (no digamos letra) es tener un problema de oido. Tienes para comprobarlo todas las entradas de la etiqueta dedicada al grupo para demostrarlo. No hablamos de Main (ver el otro día) ni de E.A.R., por decir cosas que efectivamente se van a lo abstracto. Tampoco pienso que esa sea per se una mala opción, que conste.

Si MBV se pasaron de rosca en Barcelona no lo sé, y que la intensidad sonora (concepto que se viene trabajando desde los sesenta con la VU, tampoco nos echemos las manos a la cabeza... esto es simplemente ir un paso más allá en volumen), que la intensidad, digo, en directo emborronase los maravillosos temas de Shields, eso sí que es posible (en Madrid casi no se percibían las voces de shields y Bilinda, por ejemplo)
Si te refieres al ejemplo diletante del tubo, bien, es su famoso cierre de show, una canción que en su mitad se convierte en un huracán de quince, veinte minutos para finalmente volver a ser melodía/ritmo/letras. Kevin comentaba en los noventa que quería llegar al purismo de la nota única, al ruido absoluto como forma de alterar los sentidos, como droga, vamos. Y parece, si leemos el texto adjunto, que a veces lo consigue. No es cosa de hacer sha-la-la al compá, sino de sentir que eres llevado a una realidad distinta.

Anónimo dijo...

Agradecido por la contestación; efectivamente eres llevado a golpes a una realidad distinta: peor, ruidosa y arrítmica. Es como el free jazz, he hecho grandes esfuerzos para intentar comprenderlo ( ornette coleman, cecil taylor), pero me quedo por ejemplo con Ellington, Horace Silver o el gran coltrane hasta que cruzó la frontera. De todas formas mi comentario estaba hecho con ironía y sin fundamento, porque no he escuchado nada más que lo del video. Me gusta por otra parte que pongas a prueba constantemente mis gustos musicales.
Saludos cordiales
Miguel

Octavio B. (señor punch) dijo...

Coleman, "free jazz", menuda galleta dura de roer... pero gustos aparte, no hay duda de que se trata de una gran música que ha habierto fronteras.
La Velvet Underground, tambien.
En todo caso, insisto, recupera del blog la etiqueta My loody Valentine: es ruido, pero repleto de matices harmónicos, belleza tímbrica, acierto melódico. Es el mejor ejemplo de cómo el puro ruido también puede ser pura belleza. el mismísimo Brian Eno opinó que si Loveless hubiera sido creado por un autor afiliado al Institute de recherte et coordination Acustique/musique, Shields hubiese arrasado en los premios de música clásic de su momento (ejem... la cita la he buscado para reproducirla, claro :D)

Octavio B. (señor punch) dijo...

y por cierto, dices un apriorismo que no comparto: por ruidoso es "peor, ruidosa y arrítmica".
para tí. Yo adoro el ruido, su excitantes consecuencias bien asumidas (vida, energia, éxtasis...). ¿es peor música la de Sonic Youth que la de Los del río, pues aquellos son muy ruidosos?¿Son arítmicos los temazos de Sugar?¿es ser ruidoso un defecto?
Sólo es una opción. Una opción que hasta se volvió masiva, comercial, vía Nirvana.

Anónimo dijo...

A mi me gusta el ruido, pero no me gusta el ruido. Me explico: tengo hipersensibilidad a los ruidos fuertes y sufro mareos (Serc 16 mg. todos los días desde hace años)
Me gustan My Bloody Valentine, aunque nunca los he visto en directo (y por lo leído aquí podría ser toda una experiencia para mí)
En cualquier concierto según donde me coloque tengo que ponerme tapones (a veces improvisados con pañuelos de papel)

pons_m dijo...

Para mi gusto la Velvet no es ruido, introduce distorsión pero con cierta coherencia con sus letras oscuras y la voz grave de Lou Red. Creo que es cuestión de límites, los tuyos son mucho más contemporaneos, yo soy más antiguo y en vez de bucear en experiencias actuales, indago cada vez más en los aós 50, 60 y 70, en tipos como Misissipi John Hurt, el gran Elvis ( que estoy descubriendo realmente ultimamente), y tantos otros. Reconozco que no estoy al día, pero de nuevo te agradezco que me pongas a prueba.
Miguel

Octavio B. (señor punch) dijo...

No lo creo; la Velvet hay que escucharlos en sus circunstancias. Su sonido para 1967 era estridente, cacofónico, chirriante. Ruidoso. En una entrevista publicada en RDL en 1990 comentaban sus miembros que en directo querían volver loco a su público a base de volumen, pero que por entonces se carecía de la tecnología necesaria. Hoy MBV poséen la tecnología y la voluntad.
Dices que en la Velvet la distorsión (ejem... distorsión, inevitablemente y en algún grado equivale a ruido) en VU tiene un sentido respecto a sus letras y su mundo. ¿No ocurre lo mismo con Sonic Youth, con Hüsker Dü, com My Bloody o con Spacemen 3? Cdentrando el discurso en los Valentine, su música es sensual, sus letras son sencillos cantos de amor que revisten con un fuego erógeno, sensitivo. Se ha dicho muchas veces que en su música hay mucho de orgasmo femenino, múltiple, implosivo, sin crestas, en contraste con el tópico viril del sonido rock.
Sin el noise no se entiende ese universo epidérmico y extático.
El ruido, con todo, puede ser simplemente una forma de gritar, y también me vale: desde los alaridos de Little Richard hasta los acantilados de Pixies, pasando por los Sex Pistols.
Bueno, tampoco creo que llegues de pronto a disfrutar de la vanguardia rock, cuando parece que tus gustos van por otro lado. Pero una cosa es el gusto personal y otra pensar que una forma de entender el cotarro (la que se manifiesta mediante agresividad sonora) queda invalidada desde mi propio criterio, ¿no?. Sobre todo cuando el noise no es precisamente algo nuevo, sino un sugénero al que se adscriben cientos de bandas excitantes.
Y conste que escucho también mñúsica de otro palo, y clasicotes, viejo blues del Mississippi, soul... también electrónica moderniqui... vamos, no soy un chacho cerrado a cuatro grupos, y creo qeu comprendo (y disfruto) el ruido desde una óptica muy abierta.
Y un placer esta charla, por cierto
Saluuuudos.

pons_m dijo...

Indagaré por los grupos que citas para ver si puedo llegar a ser amigo de ese ruido que tan bien describes.
El placer de la charla es mutuo.
Saludooos
Miguel

Ziggy dijo...

my bloody valentine es una de mis bandas favoritas, la primera vez que los escuche pensé "dios santo como puede haber gente a la que le guste esto, es puro ruido" pero no se algo me hiso volver a escuchar el disco y después de eso no volvieron a salir de mi reproductor siempre a maximo volumen junto con souvlaki de slowdive y otros varios de cocteau twins que ahora son indispensables para mí.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Pues Ziggy, como ves por acá nos gusta MBV y derivados, así que esta es tu casa ;)

Anónimo dijo...

A mí me encanta MBV. Sus melodías tan celestiales debajo de capas de ruido celestiales también. Una pregunta, ¿ellos no usan tapones en sus conciertos????