04 mayo 2009

SLUMDOG MILLIONAIRE, de Danny Boyle


Por más que leo opiniones consensuadas sobre las virtudes de Slumdog Millionaire, no me cuela. No me ha gustado, aunque aprecio su inteligente base: un cuento entre Dickens y Bollywood que recupera el gusto inocente del clasicismo hollywoodiense por las historias puras y candorosas (y el hortera de la industria hindú, también). Mezclar la crítica social dura con los sentimientos blanco-negros del romanticismo más colorido y serpentinero parece un punto de partida más que prometedor. Pero qué puedo decir... los excesos visuales de Boyle (sus picados y contrapicados incesantes, sus desenfoques, sus composiciones oblícuas sin ton ni son, los filtros de color. a go-go...) pueden conmigo. No le encuento sentido a tanto birlibirloque visual. No soy capaz de reconocer la mirada del director entre tanto confeti visual: ¿Es todo esto una denuncia con concesiones a la galería o un atrevimiento argumental sin par? ¿Es la perspectiva del director distanciada, comprometida, irónica o posmoderna? ¿Hay que tomarse en serio y al pie de la letra lo narrado o en sentido metafórico, cual cuento de hadas?¿Cuento moral o reportaje cámara en mano? Diría que un poco de todo, revuelto y sin ideas excesivamente claras. Pero insisto, lo peor, los truquitos de un autor que parece insaciable, que dirige para epatar más que para contar. Y a mí, en fin, me aburrió mucho más de lo que me esperaba.

5 comentarios:

John "Bluto" Blutarsky dijo...

Totalmente de acuerdo. Con ese montaje tan picado e injustificado, esos filtros de color constantes y esos planos aberrantes tan gratuitos si alguien me dice que estamos ante una producción de Jerry Bruckheimer me lo trago. Que vamos, a las pelis de Michael Bay les queda de fábula, pero aquí irrita más que otra cosa...

A mi tampoco me gustó, no

Int dijo...

Lo peor es lo inmoral que resulta la puesta en escena: mostrar tanta miseria de una manera tan brillante, con una fotografía tan esteticista demuestra lo poco que a Boyle le interesa lo que narra y sí el impactar a cualquier precio.
La típica sensación de temporada de la que dentro de un par de meses no se acordará nadie.

icsm14 dijo...

La inmoralidad de esta película se traslada al otro lado de las cámaras.
¿Cuanto creeis que cobró su protagonista? 2.000£. Eso es realidad en estado puro. Para más inri, el padre trató de aprovechar el estrellato de la cría vendiéndola al mejor postor.

Octavio B. (señor punch) dijo...

sí, la "vida real" que rodea a esta cinta es para pensarse en que´mundo vivimos...

Anónimo dijo...

Esa segunda parte de la película es dantesca y lamentable. No solo no denuncia en condiciones sino que se aprovecha de la miseria, no se puede caer más bajo. Me arrepiento de haberla visto.
Miguel