10 junio 2009

La noche más larga: OT etc.

Como el Cid, un campeador, aguanté hasta la una y media de la mañana viendo Operación Triunfo. Trampas hubo, bendito sea el mando a distancia, pero creo que puedo decir que, sí, más o menos me tragué el programita (-ote, más bien) y su prolongación El Chat de OT (hasta que aguantó el cuerpo, esto ya no lo acabé).
Uno no entiende que realmente algo tan largo y cosido con puntadas de publicidad en cada esquina tenga seguidores reales, que aguanten martes tras martes todo esto: el concurso, evidentemente, no es musical, sino otra cosa. Cierto, los concursantes están en una especie de escuela y en la gala se canta (con pose de big star, algo bastante surrealista), y luego viene lo bueno (ejem), las trifulcas del niño malo Risto y las ponderadas lecciones de Ramoncín y dos señoras que serán alguien en el mundo SGAE. Pero lo peor es la publicidad, como digo: no sólo los incontables ladrillos de anuncios, sino que la gala es toda un gran spot. Así, un reportaje que se supone ilustra momentos de ocio de los triunfitos consiste en, por ejemplo, una sesión de maquilllaje "Ashtor ad Ashtor Delice", o jugar a Supersoprtwee que te mueres de la diversión. Por otro lado, cada tres frases del presentador Jesús Vázquez una consiste en explicar qué guay es la tarjeta joven OT de la Caja de Ahorros Pisuerga, y cantantes famosos visitan la escuela para dar sabios consejos a los chicos ("esto es una profesión dura, pero si la sientes dentro, adelante, no te rindas"... y otras frases que pueden emplearse para cualquier oficio). Eso sí, por algún rincón dejarán bien visible su nuevo disco (y además lo van a cantar en la gala).
Pero tras el tocomocho (las peleas en plató no son creibles, o nos importan un rábano y ni dan para unas risas), la cosa sigue... en El Chat. Presentado por Ángel Yacer (quien, no puedo evitarlo, no me cae mal, y le encuentro momentos simpáticos en su pantomima), el Chat sitúa a los niños cantores frente a preguntas del público vía web. O algo así, pues el espacio tiene a gala la locura (que ni de coña, aquí hay guión) o, más bien, el destense tras la Gala. Los músculos triunfales se relajan y los chicos y chicas lo pasan bien, sueltan adrenalina, lloran un rato (ese que casi sale nominado, cuánto "zufrí"), y se supone que de paso el espectador se divierte mucho con las tonterías de los profesores (ayer, disfrazados de elfo tolkiano, o con caretas de los ewoks, en chanza poco original a un ataque verbal del estreñido Mejide).
Vamos, que más aburrimiento, aunque por intrascendente, más llevadero que la mayestática Gala de la Nada que supone el programa madre.

1 comentario:

lider dijo...

Un consejo, lo repiten los sábados por la mañana, y si te esperas a las 14:00 ves sólo las nominaciones, que para el caso es lo que cuenta, porque los tíos cantan como el culo. El otro día destriparon de tal modo a los Rodríguez que por menos hay gente con condenas de 10 años en el trullo.