11 junio 2009

LOS 4 FANTÁSTICOS, de Millar y Hitch

Ya leidos ocho números de la actual etapa de Los 4 Fantásticos, podemos hablar algo más de la última colaboración de Mark Millar y Brian Hitch, quienes arrasaron con su versión remozada de los Vengadores (Ultimates) y ahora dedican sus esfuerzos a renovar a la primera cabecera de la editorial marvel (históricamente, claro, no en número de ventas o popularidad).

Y en general hay que hablar de Millarismo puro yduro, con lo bueno y lo malo que ello conlleva. Por un lado, el guionista ecocés sabe urdir tramas de ficción majestuosas, historias muy grandes, bien hilvanadas en una secuencia medida número a número. Millar desarrolla una idea; la preparación de la humanidad ante una futura hecatombe mundial. Ante el fin del mundo, vamos. Y al tiempo proyecta una historia potente poco a poco, una invasión de proporciones colosales de la que no conviene desgranar detalles. Pues bien, un tebeo entretenido, un par de cliffhangers potentes, y todo a-lo-grande.
Por otro lado, hay que reconocer que, presa de su aparente gusto por lo argumental, el cómic desatiende la caracterización de sus personajes. Sus Cuatro Fantásticos son prototípicos, acaso algo exagerados, pero simples iconos que ofrecen muy poco. A decir verdad, y que me conste, pocos guionistas han aportado a la personalidad del cuarteto algo que no esté en el original de Lee y Kirby, y Millar, desde luego, nada. Bueno, sí, sus diálogos modernos y afilados, otro sello personal que tampoco es demasiado original (auqnue es cierto que lo usa con habilidad).
Por último, frente a sus anteriores Ultimates, aquí lo que prima es la diversión personal: Guionista y dibujante se lo pasan pipa haciendo lo que les da la gana. Si les viene a la cabeza que de niños lo gozaban con Transformers o Mázinger Z, ea, una de robots gigantes. Si quieren que salgan los villanos de toda la vida, pues ala, calzan como sea al Doctor Muerte (y a Galactus, aunque este está mejor traído, o al menos es más lógico argumentalmente), pero tras darles una imagen impactante o un par de diálogos muy propios del personaje, lo arrinconan. Como si fuera un cameo, vamos.
Bueno, ellos se divierten, nosotros percibimos que es innecesaria tanta bobada, pero el tebeo se deja leer, y en su historia medular no defrauda demasiado (aunque lo de finalizar sagas nunca ha sido el plato fuerte de Millar).
Respecto a Hitch, cada vez más suelto ante la mesa de dibujo, su trazo gana fuerza, pero también confusión, y narrativamente alguien que domina tan bien la composición clásica no debería perderse en efectismos baratos, como alguna doble página de lectura inverosímil. En todo caso, merjor qeue el 90 % de dibujantes de la Marvel hot por hoy. Pese a esos caretos horribles...




(nuestra primera toma de contacto con la serie, aquí)

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