04 julio 2009

Los cómics como espejo de la realidad

prepublicado en el Faro de Vigo

Los mejores autores de cómic han aparcado los géneros más escapistas para enfrentarse al presente socio-político internacional.


Los acontecimientos acaecidos tras las recientes elecciones iraníes han tenido su eco más allá de lo estrictamente político, e incluso en el mundo del cómic. Así, la autora Marjane Satrapi, nacida en Irán en 1969, ha denunciado un golpe de estado encubierto en su país natal ante los medios de comunicación. Satrapi es la ya célebre creadora de la novela gráfica (y posterior adaptación cinematográfica) “Persépolis”, cuatro libros, recopilados finalmente en un tomo por Norma, donde relata sus vivencias en la convulsa Irán de los setenta bajo un régimen fundamentalista, testigo así de una involución social radical. La obra relata también desde los ojos de la propia autora la guerra contra Irak, su exilio en los últimos ochenta, y finalmente documenta el regreso de Marjane a Irán. De estilo naive pero contenido adulto, la obra documenta una sociedad y un turbulento panorama político-religioso que alumbra los acontecimientos de 2009 mejor que muchos ensayos periodísticos, pues reflejan la mirada real de un protagonista en primera persona.
Esta imbricación de la historieta con el mundo de un modo tan directo es una de las vías de expresión más vivas hoy, con obras como “Pyongyang” (Editorial Astiberri). Aquí el canadiense Guy Delise pormenoriza cómo es la vida en la represiva Corea del Norte, gracias a que su autor ha vivido una temporada en su capital, a la que acudió para trabajar en unos estudios de animación. La traslación verídica de su día a día en un férreo totalitarismo se convierte así en otro documento de una realidad social y política conflictiva. Dentro de este estilo, digamos documental y biográfico, Joe Sacco ha llevado las cosas un poco más allá (y antes que los ejemplos referidos), al practicar abiertamente el periodismo internacional: Sacco marcha a conflictos como la guerra yugoslava o a Palestina... ... y nos devuelve sus vivencias en formato cómic. Podría ser periodista de columnas, o reflejar sus experiencias y el entorno geopolítico de las mismas en libros best-seller, pero no, lo hace en viñetas. Y ello no se contradice con la seriedad y la profundidad: “Gorazde, zona protegida” (Ed. Planeta), por ejemplo, documenta su estancia en la ex Yugoslavia y añade planos, mapas, retratos de los diligentes políticos… un verdadero manual para adentrarse en el último gran conflicto europeo.
Y podemos seguir aportando ejemplos, como “La mala gente” (Ed. Ponent Mon), que ilustra el nacimiento de los sindicatos en Francia. En este cómic, Étienne Davodeau se basa en entrevistas a sus propios padres, protagonistas anónimos y colectivos de ese auge militante obrero. U otro cómic, en este caso español, la reciente “11-M, la novela gráfica” (Ed. Panini), donde los guionistas Pepe Gálvez y Antonio Guiral y los ilustradores Joan Mundet y Francis González reviven la catástrofe de Atocha, ciñéndose a los hechos probados judicialmente en 2007. O hablar de “El fotógrafo” (Glenat), obra maestra en tres partes sobre las experiencias del fotógrafo Didier Lefévre como reportero de Médicos Sin Fronteras durante la guerra afgano-rusa en los ochenta (fotos incluidlas en el desarrollo de la historieta). Y nos falta espacio para dar más nombres, pero uno hay que no debe faltar. Spiegelman ganó el Pulitzer por su recreación arrebatada y terrible, poética y magistral, de la vida de su padre, un judío superviviente de Auswitch. Se trata de “Maus” (Random House Mondadori), una lectura que debería ser de obligado cumplimiento y una de las cumbres de la historieta.
(Las viñetas corresponden, de abajo a arriba, a Persépolis, Palestina, La mala gente, el fotógrafo y Maus)

2 comentarios:

Daniela dijo...

Muchísimas gracias por este post. Trabajo en un colegio, y en la clase de sociales vamos a crear comics :) estos ejemplos nos vienen como anillo al dedo.

Octavio B. (señor punch) dijo...

no hay de qué Daniela