04 agosto 2009

BONE, de Jeff Smith, una saga apta para todas las edades

artículo prepublicado en el Faro de Vigo
(sobre Bone, sí, tebeo del que ya he escrito varios posts,
pero la ocasión, su tercer tomo "de lujo", la pintaba calva)




Jeff Smith ha creado con “Bone” una aventura fantástica que, por una vez, sí que funciona con igual intensidad para lectores adultos y para los más pequeños.


La historia de la edición de “Bone” en España es, cuanto menos, curiosa. Cómic independiente americano de sobrado prestigio (amontona premios), fue, tras años de espera, editado por la editorial Dude en su formato original. Se trataba de tebeos grapados, de 24 páginas y en blanco y negro, con una cadencia bimensual. La empresa fue bienintencionada pero accidentada, con retrasos en las entregas y finalmente imposibilitada para terminar su edición. La editorial Astiberri, finalmente, se haría con los derechos de la serie de Jeff Smith, y la editó en dos formatos: en nueve libros de tamaño levemente reducido y a todo color, o en tres tomos de acabado exquisito y respetando tanto el tamaño inicial como el original blanco y negro (y aportando portadas originales, bocetos, etc…. una delicatessen, vamos). Esta edición “de luxe” ha concluido recientemente, lo que supone una ocasión inmejorable para recomendar la saga.
Pero ¿qué es “Bone”? Metamos en un bol "El Señor de los Anillos”, las aventuras de Donald, Tío Gilito y familia, y los personajes del clásico “Pogo” (cómic satírico americano, prácticamente inédito en España). ¿Qué sale de la mezcla? “Bone”, una saga fantástica donde unos extraños seres llegan a un valle y se ven en medio de un huracán donde fuerzas oscuras y legendarios dragones batallan por el dominio total. Los Bone, algo así como unos pitufos albinos de tamaño humano, son una familia de ecos claros: Phone Bone, Phoney Bone y Smiley Bone tienen mucho de Donald, Gilito y Goofy. También de los Hobbits. Barrelhaven, el pueblecito del valle donde viven sus primeras aventuras, evoca cualquier villa de la Tierra Media. Y el Señor de las Langostas, el siniestro Encapuchado, las Mostrorratas, podrían engrosar las filas de cualquier relato fantástico. Pero el humor refinado descoloca, los secundarios patosos con sabor al mejor Uderzo (Astèrix), las situaciones dignas de los hermanos Marx (como la carrera de vacas, un despropósito), el drama artúrico (con princesas y reinos caídos, con viajes iniciáticos y aventuras sin fin), y el acabado amable del dibujo (muy “Pogo”, volviendo a los cómics citados como inspiración) logran un producto único.
Y sí, Bone es, ciertamente, un cómic familiar. Esto es, para todas las edades, sin que la frase, por una vez, no suponga otra cosa que exactamente eso mismo: para cualquiera, y para todos. Un niño siente atracción por su dibujo amable de trazos redondeados. También va a gustar Bone al lector de fantasía heroica, de la que supone un nuevo y original peldaño, y los adultos menos receptivos a las historias de elfos y orcos se deleitarán con su humor refinado, con una trama exquisitamente urdida (nada en “Bone” es improvisado, de la primera a la última página), con el dominio del medio de Smith o sus diálogos perfectos.


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