13 agosto 2009

Gaimaniana: LOS MUNDOS DE CORALINE, de Henry Selick

Los mundos de Coraline me ha gustado por dos vías, lo que es una alegría porque semeja que me ha gustado dos veces: por un lado supuso el reencuentro con el mejor Gaiman. La fuente literaria del film tiene indudable sabor al mundo del escritor sajón, con su realidad paralela que se impone progresivamente sobre "la realidad", sus diálogos efectistas y eficaces, y sus personajes entre el cuento mágico y la pesadilla desasosegante. Otros ya escaparán sólo por esllo, hablarán de gothic fashion etc. Yo, que no soy ni gótico ni fashion, gusto de este universo, sobre todo cuando Gaiman lo emplea sin piloto automático, canalizando toda su energía creativa, caso de Coraline, sin duda (aunque lo leí el libro, lo que estoy haciendo ya)


Y por otro lado celebro la fuerza visual de Selik, que se impone incluso sobre el origen del cuento y nos brinda un cosmos tan fascinante como lo fuera la traslación de las ensoñaciones de otro gothic fashion: Burton y su pesadilla navideña. Porque ahora queda claro que tanto Halloween como el mundo tras la puerta de Coraline son trampolines que el director empleó para desarrollar su propia inventiva. Y de hecho, esto se ve más claramente en Coraline, puro festival de imagen en movimiento (stop motion de nuevo, claro).

En fin, recomendadísima, salvo que Gaiman te repela como el ZZ Paff a los mosquitos.



(argumento, informaciones técnicas, y críticas de espectadores y , aquí)

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