21 agosto 2009

polar revisitado; ENEMIGOS PÚBLICOS, de Michael Mann

La peli de Mann recrea la vida de un delincuente en la época de los gangsters, un tiempo de crisis, los años treinta, que se ve como antecesor del presente. Este es el innegable valor simbólico de la cinta, que presta atención a una figura (verídica) que reta al sistema capitalista, un ladrón de bancos (que no de usuarios del banco, a quienes nunca despluma) que con sus actos, como dije, reta al sistema, le escupe. Y el sistema va a por él, y en ese sistema se incluye los mecanismos de crimen organizado (pues también son, en cierto modo, una parte del capitalismo).
Pero si no queremos segundas lecturas contemporáneas, nos quedamos con una dirección potente (las escenas de tiros son vibrantes, más de un bélico que de un "noir"), una magnífica banda sonora (música de los treinta, en su mayor parte), una fotografía excelente y unos actores cuanto menos inmaculados.
En fin, que sin inventar nada, con un aire a clásico indisimulado, Enemigos Públicos te clava dos horas y cuarenta minutos a la butaca. No es poco, en tiempo del temible cine estival.

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