10 septiembre 2009

esta juventud

Los acontecimientos de Pozuelo, los disturbios, la muchachada descerebrada, violenta, nos da motivos para pensar un poco. Pensar que en realidad, hoy se viven buenos tiempos, para ser joven. Y que en general la juventud (entendida como la horquilla 15-22, o así) no es tan mala como la pintan estos patéticos hechos. Hay también otra cara, la del compromiso, la de la cultura, la de una permisividad bien entendida que no hermana diversión (incluso desfase festivo) con brutalidad violenta.

Pero también es verdad que el tumulto citado nos advierte de una sociedad demasiado abandonada, acomodaticia, que deja la educación de los hijos a la nada, o a modelos televisivos carentes de ética, al consumismo del peor capitalismo, a la exaltación del ego. Servido en bandeja por unos padres que no se atreven a hablar con su progenie, y que, ciegos, no saben ver más que oro en todo lo que es su hijo del alma... aunque realmente sea fango puro. Lo apoyan, porque así ganan su sonrisa aquiescente. Pero no dialogan, no educan, sólo hablan de futbol con ellos... y los adolescentes, no lo olvidemos, son cascarones a medio hacer, por mucho que ellos se crean sólidos árboles ya enraizados. Por tanto, dejados al albur, carentes de autoridades reales (si no lo son los padres, me río del profesorado... proque no puede, es imposible), van a buscar otros modelos. Y me temo ser un clásico: no los hay.

Mala educación, pues, es lo que estamos propiciando. Y eso puede hacer que las cosas empeoren. Sólo es necesario encontrarse con el modelo a imitar equivocado y...

1 comentario:

Yahelona dijo...

en fin, esos padres que no tienen tiempo de educar sí lo tienen de recurrir la ridiculez impuesta por el juez de no salir mas allá de las 10pm., ¿quién paga todos los contenedores, marquesinas y papeleras???? no deberían de ser esos padres? a lo mejor así es, la verdad es que no lo sé