05 septiembre 2009

POCOYÓ empire

Acabo de conseguir (por pedido, ya que la promo voló) el plato+cuchara+libro "el color azul" del coleccionable Pocoyó. Alegría para los más jóvenes de esta casa (bueno, en singular, claro... el más joven)


Por supuesto que no pillaré ni uno más (son 50, y nada de 3 euritos, no... 8 del ala cada entrega, redondeando al alza) pero la compra viene a huevo para contar con orgullo que...

ME GUSTA POCOYÓ. Me gusta el diseño de ese niño azul y casi mudo, me gustan los secundarios (¡viva el pulpo cantor!, ¡¡Pato al poder!!), me gusta su animación, sencilla pero perfecta. Y me gusta, en fin, esa serie, tan didáctica como levemente irreverente, a dios gracias sin moralina, nada cursi, y con algunos gags que deben señalarse como obras maestras de la comedia televisiva. Ejemplo, esta pieza sublime de surrealismo puro que deja en pañales a mucha sitcom de segunda. Digno de los hermanos Marx:









Hay todo un universo en los programas infantiles, cosas muy interesantes creativamente hablando. Pero sin duda (que yo conozca, vamos) hoy nadie hace sombra a esta producción española que triunfa mundialmente. Pongamos estrellitas, pues, sin complejos.

3 comentarios:

vm dijo...

Sí, Pocoyó es una joyita.

Ahora ando enganchadísimo con Bob Esponja.

¡Qué genialidad! ¡¿Como he podido estar tanto tiempo sin conocerlo?!

En fin, un saludo.

Yahelona dijo...

tu sabes que lo distribuimos nosotros ¿no?

javier dijo...

Sin duda, lo mejor, Pocoyó y Bob Esponja.

y después de mucho ver juanto a mi hija, tengo que reconocer que la casa de Mickey mouse no está nada mal (la única pega, meter los iconos de Mickey por absolutmanete todos lados, y esa canción escrita por algún sado maso)