12 septiembre 2009

Tamara Drewe,una comedia satírica sin ataduras

prepublicado en el Faro de Vigo

Posy Simmonds es una autora inglesa que no se restringe: ella es contadora de historias, ni hace exactamente cómic, ni literatura, ni ilustración.
Vamos a aprovechar la reciente visita (y la notable exposición de originales) de Posy Simmonds al salón del cómic “Viñetas desde o Atlántico” coruñés para fijarnos en tan singular autora. Comenzó su carrera en los sesenta dibujando tiras para The Sun, y desde 1972 colabora en The Guardian, en cuyas páginas ha serializado sus más célebres obras. La que nos ocupa, también.
Uno abre al azar las páginas de “Tamara Drewe” (ed. Sinse Ntido) y no puede reprimir la sorpresa. El ojeador ocasional que no conozca la obra de Simmonds (se editó hace años ya su “Gemma Bovery”) va a toparse con una mezcolanza inaudita y desprejuiciada. ¿Qué es esto, un relato ilustrado con algunas gotas de historieta, o un tebeo con apuntes de novela? Nos da igual, o nos valen ambas justificaciones, si se prefiere. Lo importante es comprobar cómo a veces alguien sin prejuicios puede decidir que lo que quiere es, sin más, contarnos una historia. Y para ello se vale de cualquier método narrativo, conjugando la eficacia de formas diversas (que no antagónicas). En “Tamara Drewe” hay literatura, hay ilustración, y hay cómic del de toda la vida, todo bien mezclado y ensamblado.
Si volvemos a ojear el libro con más detenimiento, nuevas bondades se revelan: se aprecia que su estilo de dibujo es elegante, suave, caricaturesco y dotado de un color harmónico que incide en esa dulzura superficial (debajo, la mirada bílica nos espera). Cada página, además, es un ejemplo de composición, donde conviven sin chirriar o solaparse los bloques de literatura, (impresa o manuscrita), correos electrónicos, SMS o columnas periodísticas… y la ilustración o el puro cómic. Y si uno lo piensa, no es fácil conseguir ese conjunto equilibrado, ni lograr una conducción de la lectura cómoda. Que salte el ojo, sin perderse (y sin rechistar) de narrativa a dibujo sin hacernos sentir una especie de fractura, de cambio. Y ciertamente todo se siente fluido y natural en esta obra.
Por otra parte, y argumentalmente, la obra se basa en la novela del siglo XIX “Lejos del mundanal ruido” de Thomas Hardy, que la autora actualiza en un relato campestre contemporáneo. En el fondo, se trata de una crítica social feroz, si bien vestida de comedia elegante, con toques de folletín (amoríos, engaños, sospechas…). Simmonds pone en solfá a un grupo social diverso, desde los escritores de éxito a los académicos universitarios, las hacendosas amas de casa, un rockero de éxito o alocadas adolescentes. Porque todos son míseros en su acercamiento a la despampanante y amable Tamara, muchacha de belleza pluscuamperfecta que al decidir retornar a la campiña y abandonar Londres trastoca el, en superficie, apacible y bucólico mundo en que se instala. Su presencia es el catalizador, en fin, que acelera la miseria, la envidia, los celos, la ruindad, el deseo impúdico y lo mezquino de una sociedad que se perfuma de sonrisas de postín y superficie amable.
Suerte que Possy Simonds encuentre argumentos para denunciar ese fondo, y el talento de hacerlo con una comedia amable y eficaz.




Heratare humanum desastris est: por un uso no vigilado de la función "sustituir todos", de Word, en el periódico el paréntesis "(se editó hace años ya su “Gemma Bovery”) ", señalando su obra pretérita ya conocida por estos lares, pues, ejem, dice..." (se editó hace años ya su “Tamara Drewe”). Bien por mí, un hacha del teclado (sin demasiado tiempo para revisar, además). Desde acá pido perdones varios, claro.

2 comentarios:

Angux dijo...

Enlazo esta reseña donde ya sabes, amigo Octavio.

Un saludo.

Octavio B. (señor punch) dijo...

pues gracias, claro...