23 octubre 2009

dibujar la reflexión psicológica

Según Vidal Floch en la revista Tiempo, "el lenguaje del cómic resulta decepcionante en algunos registros temáticos. Se maneja mal con la penetración psicológica y con el drama."

Sobre esta idea se debaió en Es muy de cómic largo y tendido. Uno de los conversantes, Strauss, opinaba "la penetración psicológica en cómic aburre a más no poder y, si se quiere emular a Proust, lo llevamos claro. Precisamente la obra de Proust tiene como elemento diferenciador y vanguardista una penetración psicológica que perdura a lo largo de centenares de páginas. ¿cómo puede un ilustrador gráfico sintetizar todos esas disquisiciones y refelxiones en unas cuantas viñetas? Y, lo más importante: ¿cómo se representa la reflexión psicológica? El cómic, como el cine, son visuales, por ello necesitan de la recreación de una historia, de una acción

Más Strauss: El debate residía en dilucidar si el cómic podía tener la característica que tanto ha explotado la literatura: la introspección psicológica (véanse los monólogos de Shakespeare, la obra de Proust o la de Dostoievski, por poner 3 ejemplos).Según Vidal-Folch, la introspección psicológica no se adecúa bien al cómic, luego se puede interpretar de estas palabras que el cómic no ostenta, como facultades o potencialidades típicas del medio, dicha característica tan explotada por la literatura.


Yo, el guapo de cara, también opino (y me copio del blog arriba citado):

Hablas de que la literatura logra esa introspección en lo psicológico. Introspección, la capacidad de ahondar en una mente, o en un estado de ánimo. La literatura en este campo tiene también una limitación, si se quiere dar la vuelta ala tortilla: aborda lo abstracto desde lo verbal. Traduce para el lector un estado de ánimo, por ejemplo, en palabras. Lo hace concreto para que nosotros lo aprehendamos. La palabra tiene una fusión o vínculo directo entre significado y significante que, en otros modos de narrar, se diluye, y ello me parece enormemente rico e interesante.

Bien, creo para empezar que hay bastantes cómics de fuerte peso literaturizante (Moore, ejemplo recurrente) donde eso puede ser contemplado del mismo modo. Otro ejemplo, el Signal to noise de Gaiman y McKean (imagen a la derecha). Obras que recurren a la palabra (texto, literatura) con la misma fe que tiene en ella el escritor de novelas. Pero por otro lado, el cómic tiene una cualidad expresiva que consigue una comunión muy interesante. Me refiero a la capacidad narrativa (no verbal) del propio dibujo. Joe Matt en Peepshow no necesita de textos para que "leamos" al personaje (imagen a la izquierda). El feísmo del dibujo, el trazo tembloroso, cierto horror vacui, pueden ser (son) formas de expresar la profundidad psicológica del sujeto. Y con una ventaja, pues al no ser un discurso verbalizado, al ser una manera abstracta de acercarnos al personaje, es incluso más intelectual (y emocional, e interpretativo) que si atestara de textos explicativos el tebeo.Lo que quiero decir es que cada medio tiene sus modos y sus capacidades para llegar a donde le interese

O con un ejemplo: cuando Crumb recrea el libro del Génesis prácticamente sin omitir palabra, ¿no añade discurso desde su estilo gráfico?¿y esa información gráfica no nos sujiere información de tipo introspectivo, incluso (o además)?


Porque sinceramente, creo que esa grafía "dice" algo muy distinto de esta otra sobre el mismo asunto, ¿no?

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