26 octubre 2009

lo que deberían ser los superhéroes: ZOT!


Podemos ver a Zot! desde dos ópticas distintas; como un tebeo en sí mismo, o como serie adscrita al género de los superhéroes. Desde la primera opción, la obra de Scott McLoud (de la que leí su primer volumen, habiendo un segundo editado) es un perfecto ejercicio de estilo. Un trabajo de dibujo primoroso, caricaturesco, limpio, vivaz, y sobrado de soluciones narrativas exquisitas y sorpresivas, verdaderos catálogos ingeniosos de modos de narrar con viñetas. Páginas inventivas, ideas sobresalientes, soluciones atractivas... que acaso se revelan, por acumulación, como demasiado ilustrativas; a veces parece que al autor le interesa demostrar sus capacidades antes que zambullirnos en lo contado. Es un mal muy menor, ojo, pero que está ahí, en su lectura.


Por otro lado si contemplamos Zot! como tebeo de superhéroes, resulta que estamos ante el modelo de lo que debería ser, y de lo que la industria se ha encargado de desnaturalizar. Si los tebeos primigenios de Batman, Superman, o en la era Marvel los títulos de Spiderman o los 4 Fantásticos, eran tebeos para infantes o adolescentes repletos de imaginación, aventura, cándida y gozosa evasión (amén de una ilusión evidente, transpirable, por parte de sus creadores), la maquinaria convirtió al género en algo acartonado, mecánico y, lo más curioso, desnaturalizado para ser lectura tardo-adolescente o adulta. Los lectores de pijamas hoy son, antes que niños o chavales, mocetones (o mocetonas, excepcionalmente) que no quieren abandonar su querencia infantil y que encuentran en los nuevos títulos (o en los títulos de siempre) historias más oscuras, "adultas". Y generalmente lastradas por una necia endogamia en todo orden (intrahistoria absurda, clichés del género sobre explotados, soluciones narrativas acartonadas...)

Bien, Zot! revierte este panorama: es un tebeo para adolescentes, centrado en los titubeos de varios "teenagers" que de pronto descubren otra dimensón, un mundo fantástico, espectáculo futurista defendido por Zot, otro chaval que además es un superdefensor del bien, la justicia y todo eso. Argumentalmente, Zot! es un ramo de situaciones deliciosamente absurdas, intrépidas y trufadas de originales villanos. Hay ilusión detrás de Zot!, y talento para no repetir clichés pero, al tiempo, seguir las pautas genéricas, todas y cada una de ellas.
En fin, si todos los tebeos del género fuesen como este, la cosa sería menos aburrida, sin duda.

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