20 enero 2010

repaso de la década: cómic

Novela Gráfica.
Bonito, con mayúsculas, y hasta pedante, si quieren. Pero esas dos palabritas, unidas, describen ellas solas estos diez años. Cómics nacidos desde la cabeza del autor/autores y que no obedecen a la serialización. Cómics como novelas, pensados, planificados y con vocación de historia cerrada. No marcados por un determinado tamaño o extensión.


Se discute mucho sobre la significación del formato. ¿Es Maus novela gráfica?¿lo es Lost Girls?¿Y las series interminables de Sfar, como Klezmer? Como todo concepto nuevo (que tampoco... de la novela gráfica se habla desde hace décadas, en realidad), como toda nueva moda, es objeto de polémica. Pero lo que resulta indudable es que crear en forma de novela gráfica, o reciclar y adaptar a este formato, ha sido la balsa de salvación para el cómic como industria, y también como arte. Incluso en lo tocante a su consideración social.
Hoy vende más un tocho de 21 € que la grapa Marvel, y sobre todo, aquel se oferta en librerías generales y se adquiere por las bibliotecas. Su eco ha ancheado el espectro de compradores, que poco a poco muta de coleccionista a más o menos ocasional consumidor. No es el entendido, sino un target nuevo, adulto, culto, que tiene la madurez suficiente como para desprenderse de prejuicios ante propuestas que, en su sinopsis, le llaman la atención. Compra, pues, no porque "siga al personaje", sino a partir de una propuesta argumental puntual (la biografía de un artista, una historia de amor, un testimonio de la época nazi...). Y aquí otra característica del cómic reciente: el tema. Adulto, contemporáneo, o personal visión de "auteur", el cómic de la década ha sabido obviar estigmas pretéritos. Ni infantil, ni atado a patrones genéricos (una de piratas puede ser la mirada vital de su creador antes que un émulo del Temible Burlón) ni friki/endogámico (los mejores tebeos de superhéroes han sido propuestas personales, aisladas de las colecciones mensuales o tradiciones agotadoras). Una buena historia (sea la infancia de una niña iraní, sea la biografía de una musa de la bohemia parisina, sea una relectura de Superna o sea el mismísimo libro del Génesis) se merece un buen cómic del mismo modo que puede ser una buena película o un buen libro. El medio vale. El cómic vale.


Y así los dosmiles fueron generosos en grandes obras y enormes autores. Francia revolucionó con la "nueva Bandé desineé", Estados Unidos y Canadá afianzó el cómic alternativo, España capea su proverbial precariedad como puede (y con autores talentosos, cómo no). Ah, y Japón lo copó todo, como un universo alternativo que nos invade sin agredir, cohabitando y mostrando cuánto de bueno hay en él.

Por último señalemos que en la pasada década España se ha puesto las pilas. Se ha editado material que hace veinte años parecía una meta impensable, se ha recuperado el legado clásico de la historieta en ediciones más o menos cuidadas, y se ha abierto el espectro estilístico. En consonancia$2C;> aunque no entrarán en listas pues son trabajos anteriores al período 2000-2009, hay que citar obras maestras que deben ser tenidas en cuenta como hitos en la historia editorial de nuestro país.

Obras como From Hell (Alan Moore y Eddie Campbell), que parte de la historia de Jack el destripador para desplegar un mundo personal, arcano, densísimo y fascinante.
O mucho manga, con autores insispensables y hasta ahora prácticamente inéditos por aquí, como Tezuka (Adolf, El árbol que da sombra) o Taniguchi (El almanaque de mi padre).
También ha sido la década de la reivindicación de los clásicos con ediciones de lujo: Spirit de Eisner en exquisitos tomos, Krazy Kat por fin íntegra (bueno, parece que el último libro va a dar problemas...¿se editará?), el Príncipe Valiente recuperado en un blanco y negro que resalta el dibujo increible de Foster, o por supuesto esa preciosa boutade que es el Little Nemo en formato original (vamos, que no cabe en ninguna librería de grande que es), Carlitos y Snoopy, que es decir "Penauts" editado cronológicamente, o Popeye en libros primorosos, haciendo justicia a un clásico que trasciende el mito de las espinacas por su gran calidad.
Joyas de la historia del medio que ya se pueden disfrutar en castellano pero que, en mi opinión, no hacen sombra al que sería el cómic de la década... si fuera de la década. Maus, de Art Spiegelman, en su edición íntegra, ha tenido que esperar a nuestros días para ser leido en castellano. Y posiblemente sea el verdadero arranque de todo esto de lo que hemos hablado, el lector nuevo, la novela gráfica, el principio de una nueva era de la historieta que será censada en el próximo post (quince cómics a considerar)

5 comentarios:

Octavio B. (señor punch) dijo...

ejem... hubiera querido publicar esto el viernes, o el sábado, dando espacio a los distintos posts de este repaso de la década, pero el dedo veloz hizo de las suyas. Bueno, queda ya públicamente expuesta la intro a la lista de cómics, que caerá, si todo va bien, este fin de semana.

Anónimo dijo...

Venga, pues a ver esa lista.
Coincido con lo que dices, muy bien expuesto, y con un análisis certero.
Excepto en un par de cuestiones puntuales, una, tu valoración de Maus, que a mí no me acaba de gustar ( ese dibujo que no dice nada, ni los estados de ánimo de los personajes ); y - aunque imagino que sólo es una frase, y no una valoración - eso de series "interminables" de Sfar. ¿ Acaso te gustaría que terminaran antes, y fueran más cortas ? a mí no.
luchino.

Fran Saez dijo...

Yo soy del TEBEO, ni comics, ni novela gráfica... o todos ellos,q a la postre son tebeos, y bande desinnee y fumetti y manga y mucho mas...
un saludako!

Int dijo...

Tengo muy claro el que es, en mi muy humilde opinión (no soy un gran lector de comics), el cómic de la década: AGUJERO NEGRO, al que coloco sin dudarlo al lado de EL GUARDIÁN DEL CENTENO como lúcida radiografía del angts adolescente.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Fran Saez, yo, por ser, soy del arroz con leche. Ponme tres platos soperos, y los tres me zampo. de verdad, hay testigos.
Y por lo demás, al cómic me gusta que se lo llame del modo que venda más. ¿que en los ochenta lo adultimolón era hablar de cómics?bien. ¿Que hoy la moda es atender hasta en El País a la novela gráfica? Pues vale. La realidad es que los factores que YA se asocian al término no me pueden parecer mejores para el medio: lector adulto, no friki, que compra una novela gráfica/tebeo/cómic/historieta de vez en cuando.
Los forofoz seguiremos consumiendo cómic le llamen como le llamen, y en el formato que se imponga. Me gusta, por lo demás, que se llegue a un modo (llámalo propagandístico) de lograr, de una puta vez, que cualquiera pueda considerar un modo digno de contar histoiras que le puedan gustar, no un vehículo para entretener a niños, a adolescentes, o a varones pajileros (consideración que tuvo, y puedo hablar de gente que lo veía así y así me lo defendió... hoy seguro que ya no piensa lo mismo)

Luchino, en breakdowns puedes leer una 1ª aproximación al Maus, muy juvenil y con un estilo de dibujo más lucido... más disney, si quieres. Y verás que no, no funciona como esos trazos duros, dolientes y expresivos de su estilo definitivo, aparentemente más esquemático, más... fácil. Como sostengo en mi sección "más listo que el tebeo", el estilo de dibujo en cómic es más que ilustración, es, en cierto modo, texto. describe, califica, crea el ambiente necesario. Y maus requeere ese estilo, lo tengo clarísimo :)