30 enero 2009

ANIMAL COLLECTIVE, Merryweather Post Pavillion

Podría parecer que tanto elogio es ya desmesurado, que pretender que Merryweather Post Pavillion sea, otra vez, lo mejor de Animal Collective ya era mucho decir. Sobre todo despues de Strawberry Jam, perfecta colisión de melodía y marcianada sonora sin par. Se ha dicho que Brian Wilson se parece a ellos antes que al revés, se ha dicho que es casi ya disco del 2009, se han cantado todas las alabanzas posibles pese a que sea un disco continuista. Incluso Pickfork lo puntúa casi con un diez, hecho insólito. A veces el río suena porque trae lodo, y da miedo.
Pero en fin, tras unas cuantas escuchas yo también me rindo al talento, por ahora inagotable, del mutante Colectivo (ahora trío, fueron antes dúo, cuarteto…). Porque su sonido ya ha encontrado su espacio ideal, porque ya no dan saltos de charco sonoro en charco sonoro desafiando el asombro, sino que han encontrado su propio cauce, el ideal, y ahora parecen dedicados a domesticarlo. Hacen su presa sonora a un turbulento fluido de pop y electrónica, psicodelia y aldea global, donde ya sobran los desvaríos (no hay codas lisérgicas interminables, ni las voces estallan como máquinas chirriantes imposibles, no hay ruido porque sí, ni experimentaciones abisales) y sólo cuenta redondear lo cincelado en su anterior largo. Ahora no podemos hablar de rostro desencajado por la ambrosía sonora, sino de un geiser que lanza a la estratosfera (para nuestro deleite) un sonido increíble, adelantado a todos pero que ya ha creado escuela, un fluido de sensaciones mágicas en cada pequeño arreglo escondido. Merryweather es una joya perfecta, un diamante de mil caras donde no sobra ni una de ellas, donde todo encaja para hacer un objeto bello e irrompible. La música fluye, las harmonías vocales son de las que quitan el hipo (fíjate en sus dos voces, magia), las melodías embriagan pero nunca nada suena evidente en sus canciones redondas (todas, hasta las que no entran a la primera, las once piezas son mayúsculas).
Aquí hay electrónica y ritmo chamánico, toques latinos y africanos, psicodelia californiana y ruido indie, Phil Spector y Lennon, Mercury Rev y los Pink Floyd de Barret, danzas de la lluvia y ritmos hip hop, y sobre todo, Animal Collective, la banda sin la que no se entendería esta década, y su trabajo más accesible (dentro de un orden, claro)
Magistrales. Los mejores de nuevo.


¿Y qué me dicen de su portada?




El single:



29 enero 2009

más televisión patria

De verdad que a mí me gustaría congraciarme con las teleseries españolas, pero ayer ya no dí crédito cuando me pasé a Tele 5 para "tocar" su nueva apuesta, Acusados.



Uy no, perdón...ahrora sí: ACUSADOS



Y no es que las promos de Acusados recuerden más que poco a las de Damages (Daños y Perjuicios, canal plus), es que a los cinco minutos alucinaba yo por colores con las, ejem, coincidencias. Tenemos a una dura abogada controladora (o manipuladora, el matiz nos lo dará el seguir la serie, cosa que no pienso hacer), tenemos un cachorro nuevo en el despacho, un corrupto empresario (o político), imágenes del cercano futuro rodados con el color quemado y donde vemos que asesinan a la novia del joven nuevo talento del bufete de Glenn Close/Blanca Portillo, temenos también un caso en el que los clientes/afectados son una comunidad... a ver, o Tele 5 ha adquirido los derechos de Damages y la está adaptando, o aquí no hay ni un gramo de vergüenza y ayer nos han intentado colar un plagio como una catedral así de grande.

ACTUALIZO: pinchad aquí, como nos informa en los comentarios vm (gracias)

28 enero 2009

la televisión (aún) es nutritiva

Me llama la atención cómo en diversos programas (sobre todo de radio) la "crítica televisiva", entendida como sección dentro de un espacio generalista, se suele reducir a hablar de los teleresiduos, los Está Pasando y Norias varias. Los ponen a caldo con una risita, en plan Sé lo que Hiscisteis, con ese aire de "no, yo me río de tí", pero en el fondo dando cobijo publicitario a fórmulas y objetos de atención (frikis faranduleros, pseudoperiodistas...) que no deberían tenerla. Que deberían ser obviados. Sí, creo que últimamente Sé lo que hicisteis, gran programa en origen, también está afectado de ese mal. La sobre-explotación del formato (Dios, ¿cuántas horas al a semana dura SLQH?) obliga a alargar lo que en origen era una bofetada despectiva, convirtióendose (¿a su pesar?) en propaganda subterranea con envoltorio de crítica humorística.
Todo esto introduce el tema de hoy: creo que también debería rastrearse y predicar la buena televisión, de haberla. La crítica televisiva (Monegal en Onda Cero el primero) mira desde arriba y critica Gran Hermano. Eso es fácil. Pero cuando alaban como serie de gran calidad Los Hombres de Paco (Monegal again) su castillo de naipes se desmorona. Parece sencillo, en fin, decir que Gran Hermano es mala tele, pero encontrar televisión de calidad es más resbaladizo, pues revela el gusto "real" del crítico. Lo pone en evidencia cuando defiende un bodrio.
El caso es que pienso que se puede hacer buena teleprogramación, y un ejemplo es el formato de preguntas para ZP que pese a lo aburrido de su Discurso de Estado frente al cubo de agua fría del preguntante llano, el lunes arrasó en el share y reverberó en los medios y en la opinión pública hasta hoy, demostrando que realmente nos importan más nuestro mundo que las ensoñaciones rosa.
También ayer concidí ante la pantalla con un clásico de las entrevistas "a mi manera", Jesús Quintero.
Puso frente a frente y a dialogar a, ejem, Coto Matamoros y Jaime Peñafiel... y créanme que la cosa funcionó. Los tensos planos, la conversación confesional (en sus vidas y de modos diferentes, las drogas les han tocado a ambos), la (¿aparente?) improvisación de ambos en el desarrollo de la charla... magnífico Quintero.
Así que, críticos del mundo, mójense. ¿Hay tele de calidad de la que merezca la pena hablar antes que de "Mujeres, hombres y viceversa"?

26 enero 2009

PETIT PEINTRE y SEÑOR JEAN 7, de Dupuy y Berberian

Resulta curiosa la casualidad de que dos obras de Dupuy y Berberian hayan sido novedad este mismo Enero en las librerías. Más aún si comprobamos que Petit Peintre es su primera obra y El Señor Jean 7 el último álbum de su personaje estrella. Supone ello, por tanto, la oportunidad de poder comparar la evolución del dúo y, cómo no, de un doble disfrute.
Petit Peintre se fecha en 1986, aunque la versión (primorosamente editada) de Bang ediciones es la recoloreada y actualizada en 2003. El estilo es ya elegante aunque de transparente deuda con Hergé, Chaland y en fin, toda la línea clara tan en boga en los ochenta. También el diseño, los dibujos animados de la UPA, y las tendencias del arte conceptual más limpio se sienten en estas viñetas exquisitas. Petit es un niño prodigio, un pintor excelente que será explotado por la avaricia adulta en un cuento breve, lleno de ironía (contra la sociedad, contra el artisteo) pero, cosas de la juventud, quizá demasiado transparente en sus intenciones de crítica humorística. En todo caso, un precioso tebeo con un coloreado fabuloso.





El Señor Jean, un cierto equilibrio, por su parte, llega a su séptimo álbum. Hace tiempo que esa línea clara y la mirada posmoderna han desaparecido de D&B, a favor de un trazo suelto y expresivo y una mirada a lo cotidiano certera. Sin embargo si los últimos álbumes de la serie mostraban algo de cansancio, este “cierto equilibrio” levanta el vuelo. Recuperando el modelo de sus primeros tiempos los autores vuelven a articular su libro con pequeñas anécdotas de una o dos páginas, y como entonces lo que parece un cúmulo de pequeñeces disgregadas va tomando forma orgánica, unidad en su mensaje final. Las derivas amorosas y existenciales de los cercanos a Jean son el eje, mientras que el joven escritor se nos presenta cada vez más centrado, tranquilo (aunque siempre algo deliciosamente ridículo en sus fantasías). El onirismo decae, quizá conscientes sus autores de que el truco ha sido sobre explotado, y el sentimiento de cercanía por esos personajes aumenta en nosotros como lectores. Ya que hablamos de una comedia de situación sobre la vida común de personas sencillas, creo ver en esa cercanía un logro más de un tebeo, nuevamente, muy recomendable.

25 enero 2009

TERROR EN EL ESPACIO, de Mario Bava

Dejemos la mitomanía freak para otros bitacoreros. Puede que a servidor le guste la ciencia ficción casposa, los argumentos más grandes que la vida desarrollados con los presupuestos más pequeños del mundo, pero no por ello vamos a defender hasta la tumba una cinta como Terror en el espacio.
Hay que reconocer al César lo que le pertenece: Mario Bava, su director, posée una potencia plástica inquebrantable, genera imágenes turbias e irreales, perspectivas imposibles con decorados de cartón, estados alterados con una fotografía brillante, con formas imaginativas y colores casi psicodélicos. Y el argumento, la pericia de una nave espacial abducida por un misterioso planeta asesino, tiene potencial (de hecho tiene muchos y muy sospechosos puntos de contacto con Alien de Ridley Scott).
Pero a partir de estas virtudes, con las que debemos contar para calibrar globalmente la cinta, no deberíamos cegarnos (he leído críticas qe hablan de meta-cine y otras cosas más abstractas para tildar de obra maestra a una cinta que en absoluto lo es). El guión no apoya el interés apriorístico del argumento, los actores son de traca (por malos, claro) y los diálogos, de lo más burdo que recuerdo. Así, pese a la habilidad por buscar (¿conseguir?) una tensión creciente, los hándicaps impiden que el espectador entre en la ficción. Todo se observa desde fuera, somos conscientes del trampantojo por sus fallos de bulto, del mismo modo que apreciamos los valores de la cinta y de su director, un clásico del cine B italiano reconocido maestro del terror.
Ah, eso sí, los trajes espaciales son impagables.

23 enero 2009

THE DODOS Visiter



The Dodos molan un puñado. Así de simple, tienes que escucharlos (abajo, un vídeo, y tienen su Myspace, por supuesto, donde escuchar más antes de decidir si te pillas su debut). Ah, benditas listas de "lo mejor del año", que me motivan para hacer varias repescas (y este año han sido dos o tres muy afortunadas que iremos contándoles)
¿Qué hacen The Dodos? Pop folk, músicas tradicionales americanas con una óptica de miniaturistas y actitud contemporánea, muy básicos pero al tiempo mimosos en el detalle. Uf, ya, unos raritos de esos. Pues no, no. Bueno, no son La Oreja de..., pero sus canciones son caramelos de melodías resplandecientes, su estilo austero (son un duo, la base es batería y acústica, más un tercero para detallitos -palmas, teclados puntuales...-) tiene el encanto de Jonathan Richman, son fragorosos y dulces al tiempo (entre unos Pixies sin vena punk y unos Violent Femmes menos esquizoides) y su largo se hace corto, discurre fluido como un río tranquilo pero poderoso y termina dejándote una gran sonrisa en la cara.
The Dodos, con su encanto sencillo, han parido uno de los discos del año pasado, con temas redondos como Red and Purple, la delicosa Winter o las curvas peligrosas de la fragorosa Jodi. El dúo puede evocar igual a The Smiths (los Smiths más poppie, los de Girlfriend in a coma o Frankly mr. Shankly) que a Animal Collective por su vena freak, pero con todo ese ramo de nombres propios que ya ha desfilado por este texto, forjan una personalidad única. Puede que como los conejos saliendo de las chisteras no vuelvan a sorprender como en esta primera vez. O puede que den con el camino a seguir conservando sus virtudes, su frescura y este aire de sorpresa que desprende Visiter. Da igual; ahora es el tiempo de no perderles la pista (Visiter ya no es novedad, pero están en su momento, cualquier día saltan a las radiofórmulas por culpa de un anuncio de compresas o móviles, avisados estáis)




El Louvre y el cómic


Lo leo ayer en Público: en el museo parisino se expondrán tebeos y también creará lla institución una colección de historieta.

Leanlo completo aquí.

De Crecy es el autor de esa revisión de la Mona Lisa. De Crecy en el Octavio Pasajero aquí, aquí y aquí

22 enero 2009

Obama es...

¡ZURDO!, sí nen@ sí.

Y mientras el mundo y los foros y las tertulias y los blogs y sus comentarios se han cansado de discrepar sobre la negritud o no del presidente de los estados Unidos de América, yo proclamo con orgullo un hecho inapelable y contrastable: Obama es zurdo.

Como aspirante a dirigir la TIZA (Tuerza a la Izquierda, Zurdos Asociados) declaro que por fin un zurdo puede ser el habitante de la Casa Blanca. Por fin, igualdad para todos.
Porque, ¿les dije que soy zurdo?
Qué momento, señores, señoras. Las lágrimas me han embargado de emoción.
(Bueno, la verdad es que no sé si ha habido otro presidente zurdo en los USA...)

20 enero 2009

Obama en blanco y negro

Estados Unidos es un país joven, de escasa historia, por lo que se ha cimentado sobre símbolos, iconos e imágenes que representan ideas puras.

Sí, hasta las personas de carne y hueso se pueden convertir en símbolos para esta cultura.

Para lo bueno y para lo malo, esto es así, y por eso creo que la presidencia de un hombre como Obama es importante, porque genera un nuevo símbolo nacional. Y mundial, por simple lógica (sí, EEUU es la nueva Roma, la moderna Macedonia).

El primer presidente estadounidense con sangre negra es un símbolo en un país que, hace tan solo setenta años, usaba actores blancos tiznados para hacer de cantantes negros. No hace tanto. Un símbolo positivo, además, y por eso el mundo contempla este momento como un evento de magnitud histórica. Porque tiene esa magnitud, ya que si el Presidente aún está por desarrollarse (y seguramente defraudará a quien piense que en una Nueva Era radical), el signo, el mensaje icónico, ya es una realidad.




Ahora, a Barack Obama le corresponde la ardua (¿imposible?) tarea de estar a la altura de ese símbolo que él mismo ha contribuido a construir (de igualdad, de optimismo y esperanza, de concordia).

19 enero 2009

DEAD SET

Acabo de terminar una serie inglesa, demasiado bárbara para imaginar que ningún canal generalista quiera comprarla (igual un canal de pago dedicado al Horror lo haga, no sé).
La serie es breve, toda ella dura poco menos de tres horas, no ha lugar a pensar en segundas temporadas (serían algo simplemente distinto, e insostenible, temo), y es una de las cosas más gansas, salvajes y bien hechas que he visto en la tele últimamente. La fotografía es fabulosa, brumosa, densa en sus tonos fríos y sus ambientes irreales, asfixiados. La cámara, una locura, como debe ser en esta tesitura genérica (terror visceral), los actores correctos (y algún caso simplemente brillante) y a partir de aquí toca empezar a destripar: si quieres fiarte a ciegas, búscate la vida (descárgala, porque siendo británica y tan cafre esto no lo emiten Telecino, vamos) y deja de leerme. Vamos a hablar de Dead Set, su argumento y otras cosas.





Estamos en la nueva y exitosa temporada de Gran Hermano, en la emocionante jornada de expulsión. Ya saben: nenas monas con escotes y tacón, chavales guapos, fauna friky en un plató con forma de casa apastelada. Desde atrás, un aparato de realización, jefes hijos de puta, presentadoras divas, chicas-para-todo (pero mayormente para servir cafés) etc.
Y luego está el detallito: los zombis. Porque Gran Bretaña sufre una pandemia y la isla está convirtiéndose en una nación de no-vivos caníbales. Animales sin alma, hambrientos, que se dedican a comer todo lo que se mueve. No respetan nada, ni el Gran Hermano, carai...
Esto, esta serie, su idea, es como lanzar un avión contra una furgoneta, dos mundos inmiscibles estallando, y uno, claro, comiéndose al otro. Podemos decir, sí, que como su arranque nada, que en el medio sobra historia, o algun pequeño pero más, pero la serie es un suspiro, y eso convierte sus pocas debilidades en más leves todavía. A partir de aquí toca quitarse el sombrero. Dead Set es una de horror con todos sus tópicos (cámara frenética en los ataques zombis, tensas esperas, continua incertidumbre, algo de gore) que se convierte en la metáfora de unos medios de comunicación de mierda. Porque cuando uno piensa que nunca se nos aclara del todo la causa de la epidemia (bueno, más allá de que un mordisquito ya te ficha para el bando de los ñam-ñam) y observa esas imágenes finales, cuando un zombi mira inexpresivo, inhumano, su propia imagen en una pantalla de una tienda de esas que conecta la videocámara a los plasmas, entonces piensas ¿cuál es la causa de que alguien se convierta en una criatura así (por cierto, tan violenta como felina, nada de torpes fondones arrastrando su cuerpo como paquidermos), un monstruo sin cerebro, violento, asocial, primario, amoral y caníbal?¿será la consecuencia, metafórica pero aquí convertida en brutal realidad, de ver programas como Gran Hermano?

15 enero 2009

OXFORD COLLAPSE, Bits

Aquel idie-rock de la primera mitad de los noventa mezclaba folk de los sesenta (el Neil Young de terciopelo, Nick Drake) y rock urgente heredado directamente de los cachorros de los ochenta (Dinosaur Jr, Pixies, los últimos Hüsker Dü…). La actitud hacía el resto: urgencia y desidia en una cabeza adolescente que no sabe si saltar como un loco eufórico o encerrarse en su cuarto a oscuras. Después teníamos, en los mejores del paquete, la inspiración para melodías tocadas con la perfección pero desfiguradas con la provocación. Canciones redondas que sin embargo tienen “algo raro”, como desdibujadas. Pero redondas, insistamos.
Esta sería la fórmula ideal para cualquier trío de veinteañeros con camisetas de rayas del 93, y lo demás sobraba. Sobraban la épica rock (eran chavales poco “fashion”, normalillos del todo, alérgicos a salir en la foto, con la actitud más anti estrella al subirse al escenario), las producciones (¡viva el cuatro pistas!), sobraba el virtuosismo (la palabra mágica no era virtuoso, sino intenso, visceral) y la estética (vídeos, carátulas), a ser posible, artie y guarrindonga, como de collage sucio.
Pues esta es la receta y si buscamos un buen ejemplo podemos acudir a las fonootecas… o comprarnos el último de Oxford Collapse. Porque Bits es exactamente lo dicho, y además excelentemente practicado. Abre el ruido de un motor, y ala, acelerando. Electric Arc, airada, melódica, eufórica, su trote de batería, su guitarra entre el arpegio y el fragor, la producción seca… Si no te lo crees saltas a la siguiente, The Birthay Wars, y ya no hay vuelta atrás: ¿Sebadoh, Superchunk, Guided By Voices? No, pero casi: un orgasmo de energía y ruido lamiendo una melodía brillante.
Bits, en fin, rezuma sangre indie con colesterol punk, demuestra con una riqueza detallista que ya están en su cuarto disco (los chelos de A Wedding, una anti balada donde cantan con mala baba “Ella es ridícula”) y nos hacen añorar los viejos años de juventud.
En fin, no inventan nada que no se disfrutase hace quince años (acaso algo nos puede recordar a Franz Ferdinanz, pero eso son cosas mías, y tampoco supone gran cosa), pero sobre todo mantienen el tipo de una forma de entender el rock que, a algunos, nos parece LA forma de entender el rock.





12 enero 2009

listando

Pasadas las navidades toca digerir… las listas, claro. Revistas y blogs han emitido su juicio, dadas sus sugerencias, manifestadas sus preferencias. En música, si atendemos sin ir más lejos a las tres revistas impresas más destacadas (Rockdelux, Mondo Sonoro y GO mag... no me consta que Ruta 66 haga listas) parece que el bacalao se lo han cortado un ramo de nombres invariable casi de un medio a otro, (y también en la red, la verdad: Portishead, Fleet Foxes, Vampire Weekend, Bon Iver…) a los que sumamos nombres que bailan, ascienden o desaparecen del listado (Sigur Ros pasan de encabezar listas a no aparecer en ellas, por ejemplo). Pero si miramos al rock de aquí, esto ya es el despidote. Los cinco de cabeza son diferentes de una a otra revista: Cuchillo, Manel, Vetusta Morla, Coconot, Balago, Joe Crepúsculo… si un nombre aparece en el podio de una de ellas, desaparece en las otras dos (relegado a puestos bajos, o directamente obviado). ¿Está el patio tan revuelto en España que nadie se pone de acuerdo ni siquiera en un solo nombre?. Sospecho factores extramusicales para tanto desencuentro, la verdad.

Porque te vas a las listas de cine y mira, otra vez hay cierto concierto: Antes que el Diablo sepa que has muerto, Wall-E… sorprende que Mondo de el 1 a Monstruoso, son valientes, porque la peli atesora mucho y bueno, pero uf, ¿lo mejor de 2008?
¿Y los cómics, esa subculturilla (ejem) que cada vez esta más valorada? Pues también parece que suenan los nombres con bastante unanimidad (salvo por los bailes de puestos, claro), con cosas como Fun Home y Lost Girls en las tres listas (y en cualquiera que puedas rastrear en la web, añado de nuevo aquí).El manual de mi mente podemos decir que triunfa en RDL (es el primer cómic español de su lista) y Mondo (nº 1 de la lista de cómic español), y curioso, GO mag no incluye en sus 25 tebeos del año ni uno nacional… uy uy uyyyy…
No voy a entrar en las listas de libros de GO y RDL (Mondo Sonoro pasa palabra), dan el galardón a “La hija del amante” y “Acción de gracias” respectivamente. Yo, la verdad, este año he sido abducido por Poniente, el continente de Juego de Tronos, un libro denso pero de escritura ligera, muy sensorial, que desgrana una trama adictiva pese al tema (Fantasía Heroica, género que no frecuento y que aquí me enganchó) y que se prolongará, claro, varios tomos más. Es un libro antiguo (tendrá diez años o así) y de esos que no lucen en listados “de auteur”. Da igual, el tocho se te adhiere y no lo sueltas, es lo que cuenta.
¿Y de todo lo demás qué decir? Pues que tengo poca memoria y no voy a trabajarme una lista ni de coña. Se pueden quedar, si les interesa, con algunas sensaciones: la de que Portishead son mi número uno desde el día que sacaron Third, un disco que huele a clásico pese a ser oscuro y difícil, desde que lo escuché por primera vez; así que no hay misterio, lo mejor del año llegó entonces y nadie le haría sombra en mi discoteca. Así fue, pese a sorpresas como War on Drugs y No Age, el crecimiento de Deerhunter más allá de mis sospechas previas, o la vuelta a lo mejor de Spiritualized.
Y en cómic recordaré que Fun Home es lo más hondo que me eché a la vista, que Pope nos a dado una de Batman maravilloso, que Bone es como comer sugus, nunca me canso y que tengo en la recámara muchas cosas aún (ando terminando Lost Girls, por ejemplo).
En cine, bueno, con la que me llueve encima poco cine veo, pero sí, No es país para viejos y Wall-E son para el recuerdo.
Y por cierto, ¿por qué sólo GO mag atiende a las series de TV?¿Por qué Rockdelux (que sí censó hace diez años las mejores de los noventa) pasa del tema? ¿no merecen Mad Men, Dexter, o En Terapia figurar como parte de la cultura de masas de nuestro tiempo? Pienso que sí, calro. Y este año, en casa ha sido el año Weeds, ya lo sabrá quien siga este blog, y la confirmación de Perdidos, que ya (¡al fin!) ata cabos en una fantasía conspiranóica elevada al cubo, y de Roma, que tiene años pero, en fin, uno va a su ritmo. Ah, GO mag eleva el final de The Wire al primer puesto. Dicen que se lo merece. Todo el mundo habla de The Wire, y es mi promesa del 2009: verla.
(en negrita, correspondencia con las imágenes, claro que sí, chic@s list@s).

10 enero 2009

SEBASTIAN O, de morrison y Yeowell

Grant Morrison es uno de los guionistas de cómics anglosajones más interesantes, poseedor de un mundo personal, alucinado y paranóico, que fluye torrencial en sus obras más personales y transpira también, bajo la superficie, en los más comerciales (New X Men, por ejemplo). Conspiranoia, razas alienígenas o de universos alternativos, juegos malabares con el lenguaje, la locura, la naturaleza del mal… son temas que vuelven una y otra vez en su obra.
Pero la calidad no la da una serie de patrones que se repitan, ni siquiera si con ellos podemos hablar de un universo propio, sino el justo engarce de esas pautas dentro de un mecanismo mucho mayor: una narración cohesionada, trabajada, modélica. Pocas obras conozco de Morrison redondas, aunque a menudo sean fascinantes y brillantes en sus mejores momentos. Pero Sebastian O ni brilla ni se hunde: es, ay, mediocre.
En primer lugar hay que despachar el dibujo de Steve Yeowel, anodino, acartonado, que nunca consigue aprehender la atmósfera, en principio fascinante, de un relato retrofuturista ambientado en un Londres imaginario pero victoriano y protagonizado por una especie de Oscar Wilde más diletante que el escritor dandy (básicamente la historia arranca con la fuga de una prisión y desarrolla la consiguiente venganza del fugado, Sebastian/Wilde). Y por su parte, Morrison apenas se contenta con presentar el esbozo de algo con mucho potencial. La historia es un párrafo alargado, los personajes tópicos o muy esquemáticos, el final anticlimático y precipitado. ¿Qué nos queda? Pues siempre las buenas ideas, los diálogos chispeantes, el humor socarrón pero fino. Poco más. Vale, puede ser la historia de Sebastian una eficaz antesala a Los Invisibles, la mayor y más excitante locura de Morrison (que por cierto comenzó dibujando Yeowel, mas el entorno prosáico lo hizo mucho más eficaz o al menos soportable), o simplemente entender este cómic como una modesta presentación de las líneas maestras del guionista, que en futuras lecturas podrán ser reconocidas gracias a esta lectura. En fin, muy poco para un autor que en otras ocasiones nos ha dejado alucnados.

09 enero 2009

EN TERAPIA (In Treatment)


En caliente: nunca una serie me había cautivado de tal modo con un primer capítulo de media hora como ayer noche. Menos de treinta minutos que te dejan con el corazón encogido, de verdad. Insisto en lo temporal: sólo 28 minutitos para dejarte tumbado.
¿Qué es en esencia un culebrón? Una ficción rodada rápido, de emisión diaria, que lidia con sentimientos a flor de piel dejando al espectador tan atenazado como sus sufridos personajes. Hablemos ahora de En Terapia (In treatment en original -subtitulada-, ideada y dirigida por el hijo de García Marquez, por cierto, y adaptando una serie de origen israelí, por citar más curiosidades). Esta serie es eso, tiene los mimbres de cualquier culebrón, pero sin todo lo patético que arrastran los culebrones. La premisa es simple: una consulta de un psiquiatra, el enorme Gabriel Byrne ). Cada día (cada capítulo) un paciente, y el viernes él mismo se trata por un colega (otra bestia escénica; Diane Wiest... apuesto a que aquí brilla), y al lunes, repetición del ciclo. La serie es larga (no como los culebrones, pero sobrepasa los cuarenta capítulos), los medios, justos (se precisa una habitación y, por episodio, dos actores que escenifiquen una sesión de media hora, o eso vemos, al menos, en su primer capítulo). La dirección, brillante: cómo elige cada plano, con qué cuidado para conseguir que esto no sea un vulgar plano del médico/plano del paciente/plano del médico etc. Los adornos son escasos (la música, a cuentagotas, en el momento preciso), y todo hace girar la rueda, con suma elegancia, con exacta sencillez y resultados devastadores en el espectador.
Un único capítulo da para toda esta admiración, uy sólo cabe preguntarse ¿esto se desinflará día a día? por desear, espero que la serie entera quede, si esto no decae, como un hito de la tele moderna.


¿Estrellitas para un sólo capítulo? Casi que no, pero serían muchas, muuuuchas...

08 enero 2009

hanuká 2009

Ayer puse, masoca, la tertulia Ultra de Intereconomía TV, para ver si trataban el tema de los bombardeos a Gaza, y hostias si lo trataban, hostias... me llama la atención (es un decir) que los sectores más ultraderechistas y ultracatólicos de nuestra sociedad apliquen el ojo por ojo cuando se corren con los salmos del Nuevo Testamento y su otra mejilla. Supongo que esas (hermosas, sabias) palabras atribuidas a Jesús de Nazaret sólo las aplican si alguien sale por la vuelta de la esquina y les da una bofetada, cosa que ocurre a menudo, la verdad (leaseme en tono irónico). La política internacional es otra cosa, claro que sí. Buenos cristianitos, de misa dominguera.

(imagen de Palestina, de Joe Sacco)
Yo, en fin, no atiendo a las causas como ellos (que si bombardeos sistemáticos terroristas previos, que si defensa propia, que si...) atiendo, mira qué cosas, a los civiles muertos, y sobre todo, seré bobo, a los cadáveres de niños, alguno de ellos puede que de la edad del mío. No busquemos causas ni culpas, ésto, simplemente, es una masacre y debe cortarse. La vía violenta no genera más que violencia más extrema, punto pelota, y eso está pasando. Y la violencia más extrema es más deleznable y criminal, no importa quien pegó primero, o si los terroristas utilizan o dejan de utilizar escudos civiles. Niños muertos, hostias, niños muertos (inciso, uso hostias repetidamente para ofender a los ultras, por si alguno lée esto, nada más).
Bueno, el caso es que además, y disculpen las salidas de tono, pero esto es un diario, me desahogo, esta mañana recibí correo desde Londres. No sé si la medida puede aplicarse aquí en esspaña, no sé si hay muchos productos israelitas en nuestras tiendas, pero quede dicho: cuando compren algo, pueden fijarse en el código de barras. Si empieza por 729,el producto viene de Israel. Que lo sepas.

BATMAN AÑO 100, de Paul Pope

Año 2139. Una época moderadamente ciberpunk controlada por una policía corrupta, donde los individuos de la sociedad se dirían piezas de un engranaje gris, herrumbroso, carcomido por dentro. Otro futuro, pues, que nos habla de nuestro fracaso como proyecto social. En ese marco tópico resurge un mito del siglo XX, una figura oscura, un justiciero ajeno al sistema, y por tanto incontrolado, y por ello, en fin, entendido como una amenaza. Es Batman, una criatura más propia de la mitología urbana que, realmente, existió hace un siglo. ¿Quién es este nuevo hombre murciélago, qué intenciones le empujan a actuar?
Todo lo que cuenta Batman año 100 queda resumido en ese párrafo (añadamos concreciones: hay un Macguffin que vertebra el relato, hay personajes como un nuevo Robin o el nieto del comisario Gordon que no es otra cosa que el icono Gordon: un policía recto y tenaz, arrojado y con un sentido de la justicia a prueba de balas). Lo que trasciende entonces es la mirada. Paul Pope no es un autor “de empresa”. Quiero decir que es Pope antes que DC, sus obras tienen un aire autoral que las hace personales. Da igual que estemos ante Batman, pues todo destila “Poperista” en este cómic. Así sabemos que vamos a gozar con una planificación de secuencias y páginas vertiginosa, exacta, y con un dibujo bestial e impactante, personalísimo, deudor del manga y de los viejos maestros del género de superhéroes (Kirby al frente), un grafismo feista e irreal (como irreal es el de los maestros del género, de Ditko a Miller) pero dotado de enorme vibración y energía. Su Batman salta, gruñe, jadea cansado, golpea contundente, y parece que en cualquier momento saltará de las viñetas, abrirá la ventana de tu cuarto y se marchará de un salto, no sin antes mirarte, respirar hondo y enigmático y revolver el aire con su capa.
Pope, ya lo ven, además entiende el mito. Todo lo que supone el hombre murciélago está en este eco futurista, su figura es amenazante, terrorífica, oscura. Su sentido de la justicia heróica permanece inalterado y más necesario que nunca en una sociedad moralmente devastada. Y sobre todo, gran acierto del autor, se potencia el misterio. ¿Quién es este murciélago del futuro? ¿Bruce Wayne, un heredero, alguien desconocido? Pero por otro lado, observemos sus motivaciones. Si como lectores la identidad nos es escondida (aunque al final algo se nos dice, todo queda convenientemente dentro de lo posible o imposible, creíble o increíble), lo que nos queda claro es el espíritu que anima al héroe. Lo comprendemos por sus actos, por sus hechos, y el autor tiene así su mayor acierto. Nos ha transmitido el sentido heróico del murciélago y por tanto su significado profundo, mítico y casi social, necesario. Una civilización decadente sigue necesitando más que nunca un Ulises.
Batman año 100 es, a nuestro juicio, el tebeo de superhéroes del año 2008, y una de las últimas grandes cumbres del género (superior a la excelente solidez de Brubaker, y desde luego muy por encima de los bluffs de Millar, que tan bien empiezan y tan rápido se desinflan, o los bostezos de Bendis, señalados como los tres autores más populares del mainstream actual). Si no tienen demasiados prejuicios (bien por ver eso de los tipos con capa como algo infantil, bien por no comprender que un autor tan personal como Pope dé su visión sin tapujos, lejana del concepto domesticado del hombre murciélago que se puede leer en sus series regulares), y si les gusta el buen cómic, no pierdan la pista a este libro. Lo disfrutarán.

07 enero 2009

GLASVEGAS, Glasvegas

¿Son Glasvegas lo más grande que la ha pasado al rock sajón en 2009?¿La mayor revelación del año? El éxito y la insistente presencia en suplementos de tendencias parecen decirnos que sí, y sí.
Pero no, no.
A ver, es evidente que la propuesta tiene pegada, con interpretaciones arrojadas e intensas, con una imagen espléndida (como unos hieráticos Jesus and Mary Chain pasados a rockabilly de tupé fashion), con un sonido expansivo, entre el shoegazer de Ride y las hechuras de Stadium Rock. Y la conjunción de guitarras vaporosas y ruidosas cruzadas con algo más que guiños a Phil Spector queda curiosa. Además, pueden presumir de canciones como Geraldine, redonda, Flowers & Football Top (con su final de ruido venenoso) o el trote acelerado de Go Square Go.


Pero deberían frenar, ver que entre las flores reina la maleza de unas intenciones demasiado evidentes (quiero llenar estadios, ser U2 en vez de U2 aunque con otro sonido) y que no les beneficia en absoluto toda esa ampulosidad sonora, esa voz quebradiza e intensa, en principio interesante pero finalmente, por recalcitrante y formularia, demasiado impostada. O esa producción relamida y algún disparate como Stabbed (un recitado por encima del, ejem, sí, del Claro de Luna, toma ya…). Lo digo porque, como ven, en el fondo no me parece un mal grupo, sino un arranque e intenciones equivocadas. Con sus mimbres (épica, dotes melódicas, intensidad, ruido intenso) podría salir algo muy bueno, pero si lo que quieren es masas devotas, mecheritos y coros de campo de fútbol…


05 enero 2009

juego de niños (noche mágica)

Ya vienen los Reyes, ya nos traen regalos... la sociedad cambia y los adultos juegan. Y dentro de esos adultos que juegan podemos entender, pienso, dos grupos. O dos y medio. Despachemos a ese "medio", los habituales a la partida de cartas. Como un mecano autómata, como una hilera de fichas de dominó empujándose unas a otras, los "0'5" no adoptan conscientemente lo lucrativo del jugar, simplemente articulan a través de una actividad semi automática un encuentro social (cómodo, pues la conversación se restringe a "Joer, reparte algo bueno, tío" o "la suerte del novato, vamos"). Conste que juego a las cartas. O jugaba. Algún juego. Aburrido, mecánico, y social... lo dicho.

El otro grupo es el de los que juegan a karaokes caseros, a carreras de fórmula uno (en la Play de ultimísima generación, que casi hueles la gasofa) o al Trivial y similares. Gente Mayor, en el más triste sentido de la palabra. Son orgullosamente "jugadores adultos". Sus juegos son aparentemente prácticos y, por apegados a su realidad (el coche, el ejercicio físico moderado, la cultura de listín de preguntas a lo Saber y Ganar...), ellos juegan, pero juegan a "verdaderos juegos para adultos". Sepan que también he jugado al Trivial, aunque nunca me apunté al karaoke y sí conzco la wii sports, otro de esos juegos que representa a este grupo.


Y el grupo que nos queda es el de los roleros, los que juegan a boardgames (juegos de mesa) de estrategia (un ejemplo, Alta Tensión o cualquiera de los ambientados en la II Guerra Mundial), o compran videojuegos que los sumergen en una historia (como GTA IV o Halo 3, en la imagen). Sólo conozco los juegos de mesa, y sólo un par.



Los del grupo dos son jugadores muy señores y muy señoras que se despendolan (es un decir) conduciendo con la Play, cantando ante la tele o respondiendo preguntas chorras en las tardes de invierno (que además deconstruyen la verdadera noción del Conocimiento, que va más allá de lo bobamente enciclopédico). Y llaman o creen frikis a los del grupo tres, esos que se cuelgan tardes y tardes a una de rol, se dicen elfos, trasgos, caballero medieval, broker de Wall Street o dirigen una civilización desde la edad de los metales hasta el siglo XV sobre un tablero de cartón. Frikis haciendo cosas de niños, no "serieces" como pilotar un fórmula uno (sintiendo en el mando la poderosa vibración de su tracción trasera -¿?-).

Yo, que lo repito para que quede claro, soy poco de juegos, creo que lo verdaderamente adulto reside en el grupo tres. Porque practica la mayor actividad intelectual de los dos: la suspensión de la realidad.


El treinta-y-tantos que brinca con su mando de la Wii jugando al ténis, o que pilota su coche...¿en qué modo desarrolla parámetros intelectuales ajenos a su día a día? No juego demasiado, les insisto, pero si lo hago prefiero desafiar la cotidianidad y suspender la realidad. Sin duda, es más divertido, y en el fondo, intelectualmente más exigente que adelantar por la derecha en una curva (aunque la caja del juego te jure que "esa" curva es realmente "la" curva del circuito monegasco).

Sin embargo, si proyectamos una historia que nos extrae de nuestra sociedad, en la que se pueden extrapolar valores macroeconómicos de crecimiento civilizador expandido sobre un tablero, si nos introducimos en un mundo ciberpunk retrofuturista plagado de guiños estéticos al arte del XIX, si, en fin, desafiamos nuestro universo para imaginarnos otro... ¿no estamos utilizando en gran medida nuestra imaginación y nuestra capacidad cultural para hacer del entretenimiento algo abstracto, menos codificado y por tanto más maduro, a la vez que liberador y verdaderamente divertido? Creo que algo de eso hay, y quizá por ello los jugadores tipo rol o videojuegos juegan mucho, ritualizando su afición, frente al jugador de la Wii. Pero hoy no se valora la suspensión de la realidad. Las cosas tienen que reflejarnos cristalinamente, si nos entretenemos no será sino con algo "basado en hechos reales"; una peli con esa muletilla, uau, es Coooosa Seria... un juego también se "respetabiliza" vía supuesto verismo.
En el fondo, y vamos a ser sociólogos antisistema por un segundo, engañar a la realidad, aunque simplemente se haga como pasatiempo lúdico, supone desafiar los parámetros de una sociedad (burguesita, consumista) que nos ata. Es un desafío inocente y sumiso, no una revolución, pero no puede ser, corderitos, y no será: sed rebaño, nos dice el establishment, sed parte del todo, no penséis, gastad tal y como os indicamos nosotros y al hacerlo pensaréis que brilláis más, porque seréis una tuerca más brillante dentro del engranaje. Un rolero (por ejemplo) no brilla, es verdad, no desde los parámetros consumistas, pero, amigos, se sale, aunque sea un poquito, del engranaje, deja de ser tuerquita. El mecanismo que se autogenera entonces es desprestigiar la imaginación, claro (tontos frikis versus pater familias burgués y adinerado).
Bueno, podemos desobedecer...

Ah, y felices Reyes Magos.

03 enero 2009

LOS CRONOCRÍMENES, de Nacho Vigalondo

De las varias aproximaciones a Los Cronocrímenes que he leído, la más interesante fue la que vinculó su narrativa a las características de los videojuegos. Abre un modo diferente de acercarse al debut largo de Vigalondo, y parece ser que se apoya en las propias declaraciones del director. Es evidente que hay puntos en común. Durante su primera parte, Los Cronocrímenes dispone el juego: el escenario, las piezas a encontrar (las misteriosas capturas de imágenes con prismáticos que el protagonista, notable Karra Elejalde, hace desde el jardín de su casa, entre el surrealismo y el terror inaprensible), propone finalmente una prueba (solucionar una paradoja temporal a paertir de esos elementos) y sólo después, digamos, empieza la partida. Como esto es cine, no se trata de aprender unas instrucciones y darle al play, sino crear un cuento de un modo paralelo a la forma de contar de un, por ejemplo, GTA (por decir, que yo de juegos ni flores).

¿Y qué nos cuenta Los Cronocrímenes? La misma partida repetida, lidiando con los mismos elementos de que el jugador-protagonista dispone-descubre desde el principio, y alterando la jugada basándose en la experiencia previa. Todo en un hilo argumental que se mueve en los tópicos de los viajes en el tiempo: un hombre entra en una máquina del tiempo para viajar a su pasado y rectificar sus propios errores una y otra vez.
Dicho lo cual, además Nacho Vigalondo urde un guión muy bien atado, y planifica con habilidad, ofreciéndonos imágenes tan interesantes como la inicial: un coche en primer plano desde atrás llega a su destino, pero el maletero se abre y va dejando un reguero de utensilios como estela. La forma de rodar este hecho anodino le confiere misterio y algo de angustiosa irrealidad. Hay más buenos ejemplos, y también clichés trillados, todo hay que decirlo. Pero en fin… seguimos viendo y reafirmandonos en que sí, hay buen cine patrio dentro de los márgenes de lo genérico (aquí, ciencia ficción muy sui géneris)
Y luego, por qué no decirlo, estas historias de paradojas temporales molan un rato (“¡dios mío, al final resulta que soy mi padre y mi abuelo, mi perro y también aquel vendedor de neveras…!”) ¿Qué no?

02 enero 2009

ROMEO & JULIETA, de Ricardo Gómez y David Rubín

SM se ha lanzado a la edición de tebeos, y lo hace con una idea sólida, cercana a su espíritu (conocido es que hablamos de una de las editoriales “fuertes” en libros de texto y otro material juvenil). Así que para esto de las viñetas, se opta por una colección de álbumes en tapa dura que compriman, en 30 páginas más o menos, y a todo color, algunas de las obras clásicas de la historia de la literatura, agilizadas y decantadas para ser la lecura perfecta de un chaval (o chavala) pre adolescente. Para la empresa se confía en la cantera nacional, lo que desde aquí aplaudimos.
De los cinco primeros lanzamientos (para consultas sobre estos cómics, pinchen aquí) he optado por leer la adaptación que David Rubín (y los guiones de Ricardo Gómez) han realizado de Romeo & Julieta. Y claro, como la empresa de resumir un libro en veinte folios de dibujo es siempre algo difícil, ahorremos el interrogante (que se puede extrapolar a cualquier otro tebeo de estas características: ¿puede resumirse Romeo & Julieta en tan solo…?). Lo fundamental es comprobar cómo los autores sustraen el tuétano, y cómo han personalizado una obra ajena.
En ese sentido Romeo & Julieta, el cómic, aligera lastre y va a la esencia de un relato que en su origen podemos resumir como una trama escueta y bella engalanada por el arte de la prosa Shakespeariana. Gómez y Rubín recortan diálogos, los más significativos, y mantienen el espíritu vital y romántico (de romance, de amor, sentimientos muy anteriores a cualquier período artístico) en un cuento brillantemente dibujado.
En este sentido si el guión ha cumplido con una inteligencia humilde a la hora de aproximarse a un “monstruo sagrado”, David Rubín lo borda con un dibujo aligerado (lejos de abigarramientos como los que demuestra en Cuaderno de Tormentas, libro que acaba de salir a la par que esta colección), potencia el origen teatral en su puesta de escena, algo artificiosa y frontal, incluso con una apertura que nos presenta a los “actores” y con un narrador que diríamos escapado des sueño de San Juan. Con un colorido brillante, con una alegría vital que le viene perfecta para sentir el drama final, y con planificaciones tan logradas como el famosísimo cortejo nocturno del joven Montesco a la bella Capuleto en su balcón, Rubín, desde un trabajo con apariencia de menor, de encargo, demuestra un crecimiento como artista que lo sitúa entre los autores españoles a atender en cada nuevo paso. Un tipo alto que, sin embargo, sigue creciendo.