28 febrero 2009

ANTONY AND THE JoHNSONS, The Crying Light

Hay que calibrar a Antony and the Johnsons en su medida real, más allá de globos mediáticos. Hay que comprender que personajes como él se pueden contar con los dedos de una mano, que son figuras singularísimas, artistas de aplastante personalidad que trascienden modas y géneros. Superdotados, bendecidos por la naturaleza (o por Dios, si se quiere). Individuos con un don (esa garganta) y con un carisma especial, singular y distintivo; en este caso es evidente, su androginia y su imagen de gigantón indefenso no tienen parangón en la historia, yendo más allá del megalomanismo de Boy George o del teatro Bowie… se lo siente real, freak intrasferible e incomparable. En cuanto a sus dones, la voz temblorosa, fragil y sensible de Antony ya lo aupa a determinado trono, al lado de los gigantes de lo vocal. Pero más allá de los regalos del destino, debemos también ponderar los logros del artista.
Antony es el compositor, un creador de atmósferas, el hombre que labra un estilo único y extemporáneo para vehicular sus tonos a media luz. Es, sí, esa garganta que llama la atención desde los anuncios publicitarios, pero afortumadamente también es mucho más que eso: un creador inteligente, de cultura musical exquisita que transita los bulevares de Edith Piaf, Billie Hollyday, Jaques Brel, o Tom Waits. Su música es refinada, pero puede caer, por sus virtudes naturales, en el exceso exhibicionista (¿no lo fue acaso la pompa de los tropocientos invitados de I Am A Bird Now, su anterior largo?).
Es fácil rendirse a la tentación de asombrar desde los trucos más sencillos cuando ya con abrir la boca vas a causar el asombro. Por eso The Crying Light es un logro en su corta carrera. Porque es un disco a soto voce, el murmullo confidente de un alma herida pero rebosante de amor, lágrimas de plata y cantos tranquilos. Las melodías se arrastran por sonidos jazz (One Dove) o pianos clásicos (Daylight and the sun), cabalgan blues recio (Aeon) o seducen casi a capella (Dust and Water). Nunca se exhibe, siempre emociona. Podemos pensar que peca de cierto continuismo. Es verdad que las espectativas forjadas por algunos temas de su maxi anterior, Another World, podían hacernos esperar un trabajo rompedor, un giro brusco. No, no hay giros en The Crying Light, sino cimentación de su propio sonido. Para algunos será un pero, para otros, evidencia que, carai, Anthony apenas tiene dos discos (más este) en su haber, un camino corto para un corredor de fondo. Yo, si me preguntan, diría que sí, echo en falta algo de tirarse a la piscina, pero tampoco es demasiado importante. Está puliendo su obra, que ya había cincelado, y comenzamos a verla en su exquisito acabado… quizá aún no sean tiempos de cambio para el andrógino cantante, quizá es demasiado pronto y aún está (o estaba, a la luz de este nuevo trabajo, una cima en sí mismo) creciendo como artista y no es tiempo de dar cambios al timón.
En todo caso me parece curioso que arrase esta “Luz que llora” en las superlistas de superventas, porque no es una obra fácil ni que entre al primer sorbo (melodías densas, ritmo anestesiado, música para acompañar el silencio). O no, posiblemente no debería impresionarme, cuando al final lo fácil es quedarse con lo más epiterial, esa voz de oro, que ya por sí misma merece la pena.
Lo dicho, Antony and the Johnsons han esquivado el peligro del exceso melodramático y gratuito para demostrar con un disco profundo y generoso (de esos que se enriquece con las escuchas) que es uno de los nombres propios de la década.







27 febrero 2009

águila coja

Aunque como dije, yo el jueves me enchufo Saturday Night Live (humor chusco y de brocha gorda, y con peligro de ser repetitivo, pero que por ahora me hace reir, seré chusco, pero lo necesito, reirme un rato a gusto), también he tanteado nuevamente Águila roja, que cada vez veo más desenfocada y perdida. Sin olvidar sus posibilidades, que podrían apuntar a algo muy bueno (una ambientación de cuento histórico, tan acartonada como la de unos cuantos añejos tebeos que todos idolatramos y que a mí en su trampantojo me parece adecuada/aceptable; una premisa cercana a la cultura del entretenimiento latina antes que a moldes USA...), ayer he visto una serie plana en la dirección (menos patosa que la mayoría de ficciones patrias, pero sosona), interpretaciones grises (las hay peores, pero deberían ser mejores para llegar a cierto estandar de calidad) y un guión que fuerza innecesariamente el dislate (¿la Pimpinela Escarlata mezclado con los avatares sentimentales/filiales de los Serrano? No encaja ni a martilazos).

De todos modos, a obra ya hecha (supongo que la primera temporada ya fue rodada, imagino, vamos) cabe ser siempre positivos y pensar que Roma no se hace en dos días, que cuando se ha olvidado cómo andar (las teleseries españolaas son pésimas desde hace una década larga) no vamos a descubrir ahora a un bailarín de claqué. Que esto puede ser un primer paso para entender que tenemos nuestra idiosincrasia, que podemos generar entretenimientos de ficción que nos son afines sin copiar House o CSI. Sólo falta desprenderse del modelo patrio, de obviedades y simplezas, y apuntar maneras tras la cámara (como no he visto el capítulo entero no puedo decir si ayer hubo apuntes, como en su primer capítulo... pero el rato largo que aguanté, nada de nada).

Sin ir más lejos, ese disparate de Kung Fu en la españa del XVIII tiene (involuntariamente,l intuyo) un puntazo tan absurdo que, visto con desparpajo y humor, hasta divierte.

muere Philip Jose Farmer, escritor de ciencia ficción

No soy un seguidor experto de literatura de ciencia ficción, si bien intermitentemente tanteo autores del género. Cuando me aburren, no me tiembla el pulso en dejar el libro y a otra cosa. El Mundo del río, al menos su primera novela (imagen), fue un estupendo entretenimiento que deja ganas de seguir leyendo. Yo, disperso, no lo hice, pero tengo más volúmenes de la saga en casa, y un excelente recuerdo de esta novela en la que la muerte deviene resurrección en un enigmático mundo cruzado por un enorme río.
Triste saber que su creador ha fallecido anteayer. Un recuerdo a su nombre hoy, pues. Ya está allí, en su río.

25 febrero 2009

cuando los dinosaurios caminen por la tierra

Vuelven los Grandes Nombres del Circo Rock con nuevo largo bajo el brazo. De momento, single de avance, y surge la duda al escucharlo: ¿es esto el resurgir definitivo de uno de los grupos más importantes de los ochenta?



No, hombre, esto es un bodrio (¿o alguien lo duda?)... les hablo de Wrong.
De Depeche Mode, por supuesto:

24 febrero 2009

vota vota vota, vota libertad...

Campañita electoral, pues qué bien. ¿Qué haremos este año?
Partiendo de la base de que yo no voto a la derecha por motivos que me son obvios e inapelables...


(venga, que nadie se mosquée, estamos de cachondeito)

... tampoco encuentro argumentos para defender otra propuesta de voto: el Bloque Nacionalista Galego tienta la legalidad y recuerda añejas prácticas caciquiles con el asunto de las galescolas, adscritas a la vicepresidencia de Quintana (pope del BNG, lo digo para los de fuera), montando unas oposiciones de chiste
Y el PSOE, para menda, está desacreditado por un ejercicio del Ejecutivo desastroso en esta legislatura (con desmadres en las fechas de oposición como nunca en Galicia... tierra de desmadres y desconsideración absoluta en este terreno, de un modo tradicional pero, con Touriño, convertida en situación kafquiana). Y no es sólo cuestón de opos y convocatorias sino general: la adminstración, ya lo sabemos, es un laberinto, pero con el gobierno del PSOE le han añadido el Minotauro.

Así que tengo dos opciones: voto progresista a partido que NO va a conseguir representación parlamentaria, o fiarme de ustedes.

Porque claro, como toca, ha habido buzoneo (arte en que los poíticos sí que dan el do de pecho, ¡qué eficaces sus tentáculos puerta puerta!), y les dejo escaneada la propaganda de los tres gordos, para que me comenten cuál les parece MÁS POTITA Y HERBOSA, que decían Martes y 13. Podría fiarme de su criterio plástico (y del mío propio, que también tengo mi preferida por colores, armonías y diseño general) y votar por LA PROPAGANDA MÁS LINDA. Porque, ¿acaso no debería la belleza estética ser recompensada con un voto? Veamos lo que tenemos sobre la mesa:

-EL PP tiene el único panfleto bilingüe, a doble cara,




-El Bloque usa el mejor papel, bello satín, y su interesantísimo texto (como los otros dos, poesía electoral), lo deja para el reverso (que no les escaneo por no saturar-me-)



-El PS de Galicia se decanta por una foto "a sangre", no es que la corte yo con mi providencial pericia: es así, moderna, coqueta.





Y mientras decidimos, que es asunto muy serio, optemos por regocijarnos con esta nueva moda de campaña bufa, con vídeos paródicos que un día me parecen originales y al otro patéticos, no acabo de definirme...










...o, claro, con cosas totalmente insuperables de la otra autonomía (¡freak power en el PNV!)




¡Ah, qué divertidas, las elecciones!

23 febrero 2009

ella lo tiene...

Penélope Cruz ha ganado el Oscar por su papel en Vicky Cristina Barcelona.
Posa feliz con la estatua mientras, lo más increible, el propio, verdadero y grandullón Oscar le retoca el moño (las fotos no mienten, véanlo).


Chorradas al margen, pienso que la actuación de la madrileña (cada vez más guapa, por cierto) es realmente buena, por primera vez en su carrera (sí, ni con Almodovar creo que subiese de lo correcto, pero bajo la sabia batuta de Woody Allen ha dado la campanada... dentro de una cinta bastante pobre, por cierto, y de la que no he hablado por aquí aún... se me pasó, a ver si pergeño algo un día de estos, que la ví hace nada)

22 febrero 2009

PEPLUM, de Blutch

(Primera versión, previa a retoques, del artículo publicado en viernes en "El Faro de Vigo"

El hecho de que Peplum sea una revisión muy libre del Satiricón de Petronio sirve en principio para dos cosas buenas: como gancho para el lector del clásico, o como aliciente para que el conocedor del cómic descubra el libro (tenido por primera novela de occidente). O uno puede desconocer este hecho y acercarse al cómic sin más datos, porque su lectura es auónoma (y altamente recomendable).
El francés Blutch, según parece, ha reescrito los pasajes perdidos de la obra de Petronio, pero que nadie se piense que de ello resulta un trabajo ininteligible. Vale, el saber no ocupa lugar y el Satiricón, que no he leído, seguro que aporta perspectivas, pero en el fondo uno tiene la sensación de que Peplum tiene vida autónoma. Blutch ha creado una historia vibrante (por cierto, hace más de diez años, esto es una de esas típicas “recuperaciones necesarias”), un canto hirviente al amor y al deseo como motor sublime de la existencia. El protagonista de la novela gráfica es un romano que vive enamorado de una quimera, una dama encontrada dentro de un bloque de hielo, congelada, y su razón de ser es porfiar porque el calor la reviva, la rescate de su carcel transparente para que lo ame igualmente. Amor imposible, inerte objeto del deseo perdido, buscado, recuperado. Y en la aventura que ello supone, más amores y deseos, más anhelos y frustraciones.
Blutch crea una obra pasional y la ilustra con un trazo virtuoso pero expresionista, vigoroso, encendido y febril como sus personajes. Retrata el fatalismo con trazos quebrados y violentos, articula el relato en páginas de cuidada armonía y con una narrativa cargada de ritmo y velocidad. Quiere atrapar al lector con lo contado, y marca un ritmo de lectura veloz, acercándonos a los estados exaltados de sus personajes. El poso clasicista es otro acierto: desde los diálogos arcaizantes y teatrales hasta las cartelas que presentan escenas o personajes escuetamente, todo nos ambienta en un clasicismo pagano, en una cultura romana imperial acaso imaginada pero quizá por ello más vívida, verosimil para nuestra mirada mitificadora. Pero que nadie piense en Peplum como un cómic acartonado, pues su vigencia es notable. Podemos decir, incluso, que estamos ante uno de los pioneros de eso que hoy se llama nouvelle Bd, con su inmediatez y espontaneidad gráfica, así como por esa manera de llevar lo ajeno (Petronio) al universo de lo personal: aquí es Blutch quien nos habla, suya es esta visión del deseo y del amor, y Peplum va más allá de emular un estilo o una obra determinados (el género histórico, la prosa de Petronio…). De hecho este cómic es, antes que nada, una indagación interna, una búsqueda del propio autor, de sus preguntas trascendentes a las que como artista busca respuestas. Peplum incluso parece encontrarlas y resolver sus anhelos.

21 febrero 2009

en el Faro

Con el ánimo de siempre (de proselitismo) he iniciado una colaboración con el diario El Faro de Vigo, en cuyas páginas publicaré artículos sobre tebeos... lo que en otros términos no son más que posts adaptados al formato convenido. ¿La intención? ser divulgadtivo, selectivo (hablar de lo que me gusta, de lo que ademá creo que puede gustar, no de lo que me parece flojo), buscando ligazones entre la actualidad y el mundo de la historieta.. Espero, en resumen, atraer desde sus páginas a cuantos más nuevos lectores mejor.

Además, claro, me aprovecho y lo convierto en post que alimente al blog. Estrené, de hecho, con lo que iba a ser una entrada en esta bitácora de un tebeo ciertamente poco novedoso a estas alturas de Febrero, pero fue un comienzo, y además me siento muy satisfecho del resultado visual, buen trabajo.


Mañana, pues, el post de Peplum.

20 febrero 2009

Águila Roja; ¿mejorando lo presente?

No ví la nueva ficción estrenada a bombo y platillo por la 1, si bien me quedé tanteándola un rato, un tiempecillo suficiente para albergar algunas dudas y transmitiros ciertas sensaciones. Repito, no voy más allá, no hablo categóricamente de algo apenas tanteado. El caso es que lo primero que aplaudo, en plan apriorismo, es la idea. Que una teleserie apueste por el folletín en la tradición Dumas ya me parece encomiable en estos tiempos de hospitales clónicos y miradas plagadas de tópicos a nuestro pasado reciente. En este sentido, tomar esa tradición de justicieros y aventuras en el siglo de Oro es continuadora de una tradición que va de la Pimpinela Escarlata al cómic Masquerouge, tradición a la que añade (por lo visto ayer) toques del cine nipón de samurais (popularizado por Tigre y Dragón), con sus piruetas imposibles y su violencia esteticista.

Además, como diseño de producción me ha gustado: hay pasta, pero antes que una recreación pluscuamperfecta a lo Roma, se pretende un ambiente de trampantojo. Un marco más idílico (lo imaginado) que verídico (cómo era realmente el ayer), a base de decorados, fotografía e iluminación. También me ha gustado un plano, el de arranque: la mujer muerta del héroe tendida en el suelo, su esposo llora a su lado, y en picado vemos cómo la sangre de ella va formando en el suelo el dibujo de un ave...mientras del cielo cae una roja pluma. entra el cartel entonces: "Águila Roja". Esto es mucho más que el cansino y habitual plano/contraplano de la ficciones nacionales.

Pero... siempre parece que haya peros... hay algo que no me acabó de cuadrar, quizá lo previsible del desarrollo argumental, o la imposta de descontextualizar los diálogos (muy modernos, nada dieciochescos... y lo siento pero María Antonieta de Sofía Coppola les queda muy lejos para que salga bien la pirueta). No sé, será cosa de darle una segunda oportunidad, o de, sencillamente, ver un capítulo entero para poder juzgar... en todo caso, el intento de desmarcarse, de recuperar formatos que siempre fueron del gusto popular sin recurrir a fotocopias de series guiris, es argumento suficiente para darle una oportunidad aunque finalmente se demostrase un intento fallido.

18 febrero 2009

FLEET FOXES, Fleet Foxes

El año pasado hubo una banda que causó sensación en los foros especializados: Fleet Foxes. Casi todas las listas que he ojeado ponían su largo de debut entre los cinco mejores discos del año. Más de una, como lo mejor del 2008. White Winter Hymnal, la canción más célebre de la banda, desde luego es una joya preciosista, un arrullo de gospel hippy con voces angélicas y melodías celestiales. Pop mayúsculo que debería arrasar donde lo hecen memeces como La Oreja de Bruegel el Viejo y similares. Y sin duda una de las canciones del pasado año.
¿Y qué decir de su puesta de largo homónima? Pues que extiende la ambrosía de la canción mentada en otros diez cortes. La acúsitca y el órgano de Red Squired/Sun Rises liluminarán tu habitación, Ragged Wood es perfecta, con su ritmo de suave trote conduciendo la melodía, Quiet Houses es un festín de flores y amor…
Redondo, pero empalagoso. Y aquí entramos en lo puramente subjetivo: con Fleet Foxes (grupo que recomiendo a todo sibarita del pop sin rerervas) me ocurre lo que con Belle and Sebastian. Demasiada azucar, para mi gusto de tendencias amargas (en lo sonoro). Por tanto, admitiendo la brutal calidad de la banda, o que efectivamente puede haber sido el disco revelación de la temporada, servidor, pueden tenerlo claro, nunca lo auparía entre esos cinco mejores. Con todo reconozco objetivamente la riqueza de los arreglos, la belleza de sus harmonías vocales, la facilidad para las melodías de su líder Robin Pecknold (¿cómo no calificar de absolutamente perfecta la de He doesn’t know Why?) y la calidad intrínseca de Fleet Foxes.


Ea, para ustedes la decisión, o se fían de mi mirada objetiva, o de mi subjetividad irracional. O pasan de mí como de la m…









16 febrero 2009

lo tengo...



sí, tengo alto el colesterol, el malo, claro, y el bueno, está bajo, así que la cosa está malita... toca dieta, y abandonarnos al horror del sic gloria transit mundi, que decía aquel...



adieu, chocolate...

15 febrero 2009

un planeta de comparaciones

Me río más que viendo los Payasos de la tele...








ejem... Si está Bien, de Los Planetas, claro, primero versioneada por los talentosos (más risas... yo hoy no paro) zaragozanos...


Lo cual, enjugando las lágrimas y hablando en serio, demuestra ooootra vez que cantar bien, tocar bien, no equivale a ser buen músico; es obvio que J Planetas canta mucho peor que doña Amaral, pero la niña carece del necesario pathos y angustia, la expresividad adecuada para enfatizar el sentimiento adolescente de abstracta insatisfación que J borda, pese a su timbre nasal. Y no, no insistan, que no voy a hacer sangre comparando el audiobello acabado amaraliensis con el torrente sónico del muro de distorisón de los granadinos.


Ah, de este divertimento me enteré aquí, conste.

14 febrero 2009

día de san MY BLOODY valentinE

aunque hoy sea el día porque así nos lo marcan ellos... no sigas la corriente demasiado. Celebra el amor, pero sé malo: fuma

Pd: no soy fumador, pero el vídeo (casero, no oficial) es bonito bonito, ¿verdad?

13 febrero 2009

bilingua viperina

El domingo 7 de febrero hubo en Santiago de Compostela una manifestación de la plataforma Galicia Bilingüe, eufemismo de Galicia-en-castellano-sobre-todo-en-los-colegios, a la que se adscribe la más rancia derecha de la autonomía (tras Rosa Díez, la dama que habla de "conspiración bloqueiro-masónica polo exterminio do español" es Corina Porro, ex- alcaldesa de Vigo por el PP, hoy danzarina senatorial por la provincia):







Bien, lo primero que me pregunto es qué hostias pinta doña Rosa en este contexto. Vamos a por el escañito, ¿eh, guapa? Pues qué bien, tú ven a sembrar odio, rivalidades y rencor a Galicia... las encuestas no te lo dan, pero quien sabe, ¿eh?
Lo segundo es que, yo, que soy castellano parlante, no tengo problemas en expresarme en gallego. Pero yo, que vivo en una gran ciudad de la región, cuando voy a uno de los varios bares que frecuento nadie me habla en gallego. Las cajeras de los cuatro supermercados a los que más o menos voy (Gadis, Mercadona, y en menor grado Froiz y Erosky), todas hablan castellano. Cuando voy a uno de los tres quioscos de mi zona, nadie me habla en gallego. Cuando voy al Corte Ingés, nigún dependiente me habla en gallego. En la biblioteca pública, castellano. Hasta en el edificio de la Xunta los funcionarios me hablan en castellano. Me muevo por Vigo, Santiago, Padrón, Redondela... y el castellano es masivo. Por más que hago memoria, sólo recuerdo contextos privados en los que me hablan en gallego. Es decir, tres o cuatro amigos me hablan en gallego, y yo con ellos también, o no, según el día. Ah, es verdad, y en La Casa del Libro también se suele hablar en gallego.

Pero claro, el coco progresista está destruyendo el castellano.
No es que se apoye institucionalmente el gallego, no. No es que haga cumplir una ley aprobada unánimemente y promovida por el gobierno Fraga, tampoco es eso. Lo que hace la hidra roja en el poder es atacar al español.
Esto quiere pintar un "o yo o en mi contra", auqne sea mentira (el castelano está muy a gustito en Galicia). Pero la opción opuesta al patrocinio institucional en pro del gallego (que es lo legal, insisto, sujeto a mandato de ley gallega, insisto, unánimemente aprobada, también insisto) ¿cuál es?: el dejar hacer, dejar pasar, devolvería a la lengua gallega a su situación en los setenta, mayoritaria pero inane... "de paletos", se decía entonces.
No soy amigo de este gallego normativizado cuya gramática cambia como el viento en la costa, ni mucho menos de las imposiciones estajanovistas (que no veo en Galicia, aunque sí proteccionismo para la lengua patria). Tampoco soy partidario de los niñitos pera que se vuelven progres en la facul y empiezan a hablar impostadamente el gallego (ni mucho menos con los violentos que van a montarla contra los de Galicia Bilingüe; me parecen una panda de imbéciles descerebrados que ni se dan cuenta de que en el fondo aplican a su progresía tácticas nazis). Pero defiendo mi lengua, la de Rosalía de Castro, la de Castelao, la de Otero Pedrayo... Es nuestra. Un rico patrimonio propio. Gallego. Y también Español, como el catalán y el vasco. Defendamos nuestras pequeñas cosas y nuestra pluralidad con orgullo.

Bah, igual es que estamos en temporada electoral...

12 febrero 2009

¡humanos entre nosotros!

La ciencia ficción fue un género con dos momentos de esplendor (casposo, pero esplendor): los de la era pulp (revistas de papel barato que alojaban escapistas ensoñaciones para adolescentes) y la serie B de los cincuenta, películas más llenas de ilusión que de verdadero talento. En ambos casos el cartel y la portada de la revista formaron una especialísima iconografía que ha perdurado en el subconsciente colectivo. Eran ilustraciones de amenazantes peligros espaciales o de improvables utopías futuras, brillantes y coloridas estampas que preludiaban contenidos (de la revista o de la sala de cine).



El canal temático Sci-fi (y concretamente para ellos la agencia Saatchi & Saatchi Milan ) han elaborado una preciosa campaña dando la vuelta a la tortilla.

Leído en Zona Fandom, donde pueden ver más carteles.

11 febrero 2009

23 F: EL DÍA MÁS DIFÍCIL DEL REY

Hablábamos aquí de una cinta simplona pero con encanto. En ella había una escena tal que así: al morir un tripulante de la nave espacial en un lejano mundo, sus compañeros proceden a enterrarlo. El capitán le dice a una desconsolada piloto "vamos a enterrar a Menganito y rezar La Oración, porque así lo manda la sagrada ley y los ritos de nuestro planeta natal". Bueno, no estoy siendo literal, pero algo así decía. Y yo me reí porque claro, ese diálogo era una mera explicación para el espectador, inverosimil en la ficción por innecesario. Imagínense ustedes explicando a un compañero de la oficina al salir del curro "Pepe, debemos aguardar a que el semáforo se ponga en verde para cruzar, pues ese es el código urbano que rige en nuestra ancestral cultura". Absurdo, porque Pepe ya lo sabe de sobra, porque él también es parte de esa "ancestral cultura".


Ayer en la recreación de los tensos correpasillos del Rey durante el golpe de Tejero que nos brindó La 1, los diálogos abundaron en subrayados semejantes: "No, Sofía -dice Su Majestad a la reina, que intuyo no vive en Babia y sabe de estas cosas-, si la División Acorazada Brunete sale a la calle, está haciéndolo nuestro mayor activo militar... si Madrid es tomada, España cae". Diálogos como este no son otra cosa que guías para el espectador, como en una tontorrona cinta de naves espaciales sobreabundan monólogos explicativos para guiarnos por su fantasía. Lo lamentable es que aquí no hay fantasía. Hablamos de historia reciente, y por tanto no debería ser necesario lo enfático y el acento insistente en cada gesto y cada palabra. 23 F: El día más difícil del Rey es una burda hagiografía monárquica (habrá quien defienda la postura y quein la ataque, pero convendrán todos en el hermetismo del mensaje de la serie, blindado y ajeno a resquicios o interpretaciones) que no aporta nada al discurso en torno al detestable suceso, sino que planta unos tópicos para deleite morboso del espectador, que salvo bendita juventud recordará cristalinamente el fallido golpe e estado.

Basado en hechos reales, sí. Completamente infantil, también; por didáctico, por no incitar a la reflexión o la interpretación, por no hurgar más allá del tópioco (Juanca es campechano, los golpistas, fachas de los que no aman a España sino a ¡Españññññña!), infantiloide por llevarnos de la manita como a niños de primaria (bochornosa esa forma de insistir en cómo el príncipe Felipe lo observa todo, aleccionado sabiamente por su padre, con gran interés y cual naciente esponja de sabiduría democrática), porque en fin, todo aquí es sopaboba.

Y esto no lo arreglan con un plantel de actores curtidos y profesionales. Esto es un bodrio, aunque tenga gracia recordar los hechos... por lo que lo que realmente ha valido la pena es la posterior recuperación del programa Informe Semanal del sábado tras el fallido golpe, historia del medio y espejo de unos días para el recuerdo.

10 febrero 2009

INVASIÓN SECRETA, de Bendis y VVAA

Los crossovers, esas cosas.
En dos frases, un crossover consiste en cruzar personajes de distintas procedencias. Con el tiempo la idea ha tomado dimensiones colosales, y esos crossovers finalmente consisten en miniseries donde todos los héroes de una editorial se unen para vencer algún enemigo que excede las capacidades individuales. Muy grosso modo y para que el neófito nos entienda, claro.
El caso es que desde hace demasiado estas operaciones no sólo carecen de interés, sino que no responden a nada más que ganar dinerito. Crisis (la verdadera, la de los ochenta) pretendía (conseguía) reordenar un mapa editorial caótico, reconvirtiendo a todos los personajes de la casa haciéndolos renacer. Guerra Mundial Hulk, ¿qué significó? Muy poco.
¿Y este Invasión Secreta? Bueno, pues no lo sé, pero tiene los mimbres para ser algo más que siete tebeos que afecten a todo cómic de la editorial Marvel a lo sacadineros. Porque plantea una invasión de alienígenas metamórficos que, como los clásicos Ladrones de Cuerpos o Los Invasores, se han infiltrado desde hace mucho entre la comunidad de superhéroes. Con ese ardid la cúpula Marvel (si así lo quisiera) puede remodelar, hacer tábula rasa con todos los vaivenes y despropósitos de los últimos quince años: “ en realidad, era un extraterrestre, el verdadero Batata-man estaba en la dimensión Skrull, así que no tengáis en cuenta lo que ha ocurrido últimamente... a partir de ahora, partimos de cero y vamos a hacerlo bien”. Personalmente dudo que nada se reordene, pero que no se diga que ahí está el potencial de esta Invasión.
¿Algo más? Hombre, sí, que ya hemos citado la obra maestra de Siegel, y es por algo. Efectivamente, esta invasión tiene algo (bastante) de serie B, de producto ligero, entretenimiento humilde del que entretiene y mucho.
Y si atendemos al primer mes de la edición en nuestro país del evento, observamos que si hay paja (mucha y cada mes más, me temo) también hay un núcleo vertebrador consistente. Hablo de las series que guioniza Bendis (Invasión Secreta 1, Los Nuevos Vengadores 37 y Los Poderosos Vengadores 12). Porque en esos títulos percibimos una idea bien urdida: la serie central se flanquea de las colecciones de los Vengadores, desde las que se exploran los antecedentes y el pasado de lo que acontece: los preparativos de los marcianos (se llaman Skrulls, sí… pero dejadme tranquilo en mi nube de serie Z), la defensa del super-espía Nik Fury… y en el tronco, claro, la Invasión, implacable y con ganchos como esa muletilla de los verdecillos, “Él te ama”, cada vez que la montan.
Por lo demás, en este trío de tebeos tenemos un apartado gráfico diverso: Jim Cheung en Los Poderosos Vengadores crea un tebeo grandilocuente, como corresponde al marco extraterrestre, Maleev en Los Nuevos Vengadores pule su hiperrealismo (lo que viene al pelo para su historia de espionaje ci-fi) y Yu, en Invasión Secreta, es bastante mediocre.
En definitiva, no pidamos demasiado a un crossover, pues sabemos que seguramente sólo tiene un interés capitalista para la editorial, pero entre los mínimos (coherencia, entretenimiento) aquí se cumple… ¡y mira que yo soy de los que Bendis le parece un bluff!, pero bien, ha dado su do de pecho minimizando sus vicios (morosidad narrativa, diálogos artificiosos, caracteres desdibujados) y sacando a relucir sus mejores bazas (argumento inteligente, dosificación del suspense, mirada moderadamente adulta…). Pues si todo mantiene este buen pulso, yo no renuncio a divertirme con la saga.

09 febrero 2009

INFILTRADOS, de Martin Scorsese

Desde la salida, hace dos años, de esta versión de Infernal Affairs realizada por Scorsese, he podido ir leyendo opiniones para todos los gustos. De obra maestra a evidencia de decadencia. Si nos restringimos a sus últimos films de fiicción (el director últimamente ha abordado con brío el género documental), El Aviador me dejó bastante frío, y Gangs of New York me pareció una posible maravilla que las exigencias de la productora castró considerablemente, sobre todo su tramo final, que parece el resumen de una segunda parte por llegar.
Que el italoamericano volviese (vía adaptación de una cinta hongkonesa) al ambiente de las mafias y los gangsters era, indudablemente, un aliciente para no dejar de ver Infiltrados. Bueno, hemos tardado en hacerlo, ¿eh?. Pero vista está, y toca hablar de ello.
Lo primero que cabe señalar es que sus 150 minutos no se hacen largos, y el director ha sabido enlazar alambicadas situaciones de tensión-distensión que convierten la cinta en un aplicado carrusel del que uno no se cansa. Eso ya dice mucho de Infiltrados: como poco nos ha entretenido, no acabamos los créditos con sensación de hastío. A partir de esta valoración positiva, apegada a lo más subjetivo y por tanto indiscutible, analizamos un par de cosillas.
Por ejemplo, la cinta recupera los lugares comunes de Scorsese, con un montaje fabuloso pero que ya sabe a viejo conocido, secuencias vibrantes y acompasadas a su banda sonora de los setenta, una danza música-imagenes ya vista (no sorprende, cierto, pero hay que ser ciego para no ver su magisterio... ya su arranque, cargado de elipsis, es puro Scorsese). Donde sí cabe el comentario es en la mesura tras la cámara. el director se vuelve más clásico, menos turbulento y acelerado (hay escenas para el vértigo, nontajes arriesgados, imágenes congeladas y todo ese arsenal, pero son puntuales toques expresivos en una cinta muy contenida, de planos largos, descriptivos y serenos... o eso me pareció, claro, que no ando yo con la libretita en la mano).
Y los actores para mi gusto algo grises o sobreactuados (Nicholson está tan tremendo como caricato de si mismo... ¿se su sino?) no redondean la cosa, aunque hay quien pueda ver en esas caracterizaciones algo secas y distanciadasde su natural pathos un ejercicio de estilo (pienso en los protagonistas Di Caprio y Matt Damon). Puede ser...

En fin, perdonen que no elabore mi discurso más allá de estos párrafos, y quédense con un resumen simplista: personalmente me ha gustado Infiltrados, sin exagerar. No es Uno de los Nuestros (ni su sombra, vamos), pero tampoco estamos ante Kundum.

Parece que Scorsese va a hacer la trilogía del asunto, veremos lo que de ello resulta.

07 febrero 2009

LOST GIRLS, de alan Moore y Melinda Gebbie

Alan Moore, un nombre para el vértigo ante el teclado. ¿Cómo abordar una obra del barbudo ingés cuando se hace evidente, al leerla, que su sabiduría y talento son muy superiores al tuyo propio? Uno busca y bucea en la red, captura aproximaciones críticas a Lost Girls recopilando datos y nombres que no se hubieran ya pasado por mi cabeza, y como cada vez que leo un cómic de Moore sobreviene la misma sensación de pequeñez ante el escritor británico. ¡Cuánto he tardado en escribir sobre "Las Chicas Perdidas", superado por la obra, su lectura, su hondura y dificultad!
El guionista maneja tal caudal de conocimientos, cultura enciclopédica y gusto por los recursos sorprendentes, que deja en pálido goteo todo el bagaje personal que uno quiera demostrar. Cuando ya hemos asimilado (por otras obras como From Hell o Watchmen) que para parecer muy listo al hablar de Moore hay que saber qué demonios son las matemáticas fractales; cuando tras Promethea o La Cosa del Pantano has comprendido que la visión cosmogónica del escritor se cimenta en sabidurías paganas, ancestrales; cuando su explosiva capacidad para jugar con las formas de contar en Watchmen (tan epiterial, tan visible el esqueleto de la obra, su ritmo férreo, sus incontables trucos, del zoom a los muchos y variopintos encadenados, de las narraciones paralelas a los incontables mensajes subliminales de sus imágenes); cuando te las das de listo, vamos, aparece Lost Girls y te desborda. Ahora, amigos, tendremos que ponernos las pilas, saber más que nadie de arte decimonónico y primeras vanguardias (plástica y literatura), e indagar en las tradiciones del erotismo y la pornografía. Y volver a recabar conclusiones sobre su obra más juguetona (al menos desde Watchmen), donde la forma está al servicio del personaje o de la estructura en capítulos: la composición de página es diferente según quién protagoniza la atención del capítulo (Wendy, Alicia o Dorothy). Se interconectan las imágenes, secuenciales o no, y textos literarios. También el estilo plástico de Melinda Gebbie, ilustradora, es mutante pero obedeciendo a una estructura intencionada, nunca aleatoria o esteticista per sé.


Y ¿qué nos cuenta Los Girls? Poco, pero nos habla de muchas cosas, nos explica el intenso poder telúrico del sexo, iniciático, liberador, placentero, cruel, dador de vida, fuente de maldad, liberador o carcelario, obsceno o puro. Sexo explícito, pornográfico, trascendente. En resumen, Lost Girls narra en tres libros las travesuras de tres damas en un lujoso hotel hacia 1914, mientras indagan en cómo descubrieron el sexo en su preadolescencia. No se elude la época, pues en Lost Girls al final podemos entrever que la guerra es la losa que sepulta todas las libertades, y que en el fondo la libertad es hermosa, jamás obscena. También se acentúa la gracia del arte para vehicular las sombras y liberarlas en un espacio no real, y por tanto libre de prejuicios: la perversión sólo existe en el mundo real, y el arte lo transforma en espacio liberador para el artista y para el observador-lector.
Como es habitual en Alan Moore, la pirueta posmoderna no se elude. Este cuento de cuentos contados lo protagonizan quienes protagonizaron otros tres cuentos: Alicia en el país de las maravillas, Peter Pan y El Mago de Oz, y sus fantasías femeninas son las de un descubrir de la sexualidad más libre. No era un conejo blanco, no era un hombre de lata, no era un hada campanilleante, sino experiencias de extrema liberación (sensual, moral, física y ética).
Es evidente que Moore no toma por necio a su lector, y le supone una cultura (o le da pistas para iniciar la búsqueda de sus fuentes), y en fin, como en sus trabajos más personales, Lost Girls es un festín de referencias (la literatura de Wilde, el diseño modernista, la pintura de Mucha, Schiele, Matisse, los fauves y los post impresionistas en general, Aubrey Beardsley… hasta se asiste a una ópera de Stravinsky en el relato). En el aspecto gráfico, por tanto, hay que remarcar la importancia de Melinda Gebbie, transformista del estilo que logra imbuirnos en el juego referencial y al tiempo crea un espacio concreto, una realidad cerrada y única, cohesionada pese a los continuos juegos narrativos y saltos estilísticos.
En conclusión, Lost Girls es un trabajo difícil, de estructura narrativa dispersa (en tanto que poco sucede, y lo que ocurre es un bucle pornográfico y poco más), a veces acartonado, pero que articula un discurso hondo, profundo, que nos obliga a plantearnos la función social, personal, mística y carnal del sexo. A veces sucede que los artificios, fascinantes, pesan por encima del objetivo (ta pierdes en sus trucos, en la forma, y el fondo se debilita), pero en general estamos ante uno de los trabajos más ambiciosos y conseguidos de Moore, justo por debajo de From Hell (pluscuamperfecto) y V de Vendetta (apasionado, visceral), cercano a Watchmen (cronométrico). Y Watchmen, ya se sabe, es el mejor cómic de la historia para muchos

06 febrero 2009

Saturday Night Life Spain

Pues tras un potente aparato publicitario (con espacios diarios, visitas al programa original en NY, entrevistas a los actores...) se estrenó ayer la versión española del clásico televisivo SNL, programa de humor con más de 30 años a sus espaldas. La apuesta es al todo o nada, SNL nace con madera de exitazo, y visto lo de ayer, se lo deseo.
Sí, amigos y amigas, me he reido a gusto. No hablamos de otra cosa que de un espacio de sketches disparatados, como Cruz y Raya en el fondo, pero sin provocar sonrojo, sin memeces, con atrevimientos políticamente incorrectísimos (vamos, lo del hermanamiento Cádiz-Palestina fue de traca, en estos tiempos, con un Soto haciendo de rabino imitando a Chiquito de la Calzada tremendo) y apoyado en unos actores que dan la talla (Eva Hache, Gorka Otxoa, Yolanda Ramos, Secun de la Rosa y Edu Soto). Sobre todo Soto y Secun (un descubrimiento).
El esquema además se demuestra de éxito (en USA; al menos, claro): cada programa un invitado será el presentador. Ayer abrió Resines, buena elección (famoso, simpático, cercano, todoterreno).

Lo peor, El Canto del Loco (¿por qué no apoyar propuestas mucicales algo más interesantes?). Lo mejor, el gag en el restaurante italiano.

05 febrero 2009

U2 polémicos

corto y pego del diario Público lo siguiente:
La última portada de U2 es un plagio Bono y sus esbirros han elegido para la portada de su nuevo disco No Line On The Horizon (derecha) la misma fotografía que el japonés Hiroshi Sugimoto creó en colaboración con el músico Taylor Deupree (izquierda) para su disco de 2006. Una torpeza y un cante.

Las fotos...



Y en fin, algo me dice que aquí alguien se pasó de listo, que igual "Bono y sus esbirros" (Bob Pop dixit) no tienen mucho que ver y a quien le deben cortar la cabecita es a su departamento de imagen, o algo así, pero bueno... si unimos esto a lo mediocre de su nuevo single (¿de verdad a alguien le gusta? fanfatales abstenerse, seamos objetivos...), parece que lo nuevo de los de Irlanda va a ser movidito y traerá ríos de tinta. Por cierto, aunque en fin, plagio parece plata-no es, qué bonita portada sería, ¿no?

04 febrero 2009

sobre las teleseries españolas (la isla de las cabezas cortadas)

Hace unos días discutí en la red (concretamente en elblog ¡Vaya Tele!) sobre la calidad de la ficción televisiva española, al hilo del descarado plagio de la nueva serie de Blanca Portillo y Javier Coronado (esa, esa). Como andaba despejadito, en un par de comentarios ventilé todas mis ideas al respecto, y eso me permite convertir una charla en un post, que es el que sigue (mira que bien, cortar y pegar):




-Me parece un poco cansino que la mayoría de las veces que se estrena una
serie española se ponga el tipico titular "es copia de".

Pues a mí me importa un bledo. Porque más allá de plagios (que en el caso del piloto de Acusados, no lo dudes, lo es) las series caspañolas, perdón, españolas no me suelen gustar porque si comparo a todos los actores de aquí con Michael C. Hall en "Dexter" o con Gabriel Byrne en "En terapia" veo que ni Dios le llega a las suelas de sus zapatos. Es más, los actores españoles parece que hagan de sí mismos, no de un carácter determinado y diferenciado del de otra serie; la misma gestualidad corporal, la misma expresión facial, la misma modulación vocal de un personaje al siguiente... ver Pepón Nieto -en las fotos, contrastado con C. Hall... de risa comparar cómo uno aplica la misma careta a cualquier situación y el otro cambia radicalmente de un papel a otro-) No me gustan porque no hay dirección, la cámara no NARRA, sólo la plantan delante de personajes en planos cortos, y si en la segunda temporada hay pasta, que se note, metemos un par de grúas, que mola. Pero eso no es dirigir, ni narrar con la cámara, la elipsis, el espacio en off, el montaje, la luz y el color, la música, el silencio... eso es una mierda
Además, en cuestiones argumentales, la ficción española se hace PARA TODOS, de modo que:
-a) todo se ofrece muy masticadito, nadie se me pierda, please.
-b)la ficción española rarísima vez es políticamente incorrecta, socialmente atrevida, moralmente agresiva. Nunca plantea interrogantes, nunca nos planta ante el abismo de nuestras propias concepciones intelectuales para que nos las cuestionemos (algo que sí hace Weeds, por ejemplo, y con una sonrisa en la cara). Es para todos, amigos, y "todos" no quiere que lo sacudan, que es el que paga.
¿Sabes por qué las series USA (algunas, bastantes) son objetivamente buenas? Porque las hacen canales de cable como HBO, ajenos a dictaduras del share, que sostienen su producto en su prestigio y una determinada política. Mad Men no arrasa y avanza a trompicones, pero la cadena sigue apostando por ella, porque ve su calidad, su disección de la sociedad de los sesenta (nada complaciente ni nostálgica... nada, en fin, Cuéntame). El día en que Los Hombres de Paco no los vea ni su madre, la tumban y a otra cosa, no hay más coherencia interna que "tenemos que gustar a "x" miles de personas para acaparar publicidad, que es lo que nos da pelas. El cable es especializado, TVE o Tele5, en fin, generalistas. Los canales generalistas dependen de la publi.
Cuando aparece algo que se escapa a estos férreos patrones (como en cierta medida Desaparecida, lo más decente que he visto aquí en años) pues yo lo celebro. Y con esto quiero decir: los que piensen que tengo prejuicios, temo que se equivocan. Yo disfruté con Desaparecida, y Guante Blanco apuntaba maneras (pero lo que dije: tele generalista + poco share = poca publi = fin-de-la-serie fulminante) Y también acordémonos de la notable Vientos de Agua, esa serie que hurgaba donde dolía, en lo hijos de puta que somos con la emigración cuando nosotros, hace una generación, éramos los emigrantes (y sí, también se la cargaron por la misma operación matemática).

03 febrero 2009

ROMA, 1ª temporada

Un poco de historia. En la Roma republicana las clases aristocráticas sustentaban su linaje en suposiciones genéticas (la familia patricia era grande y superior por linaje) y de ascendencia divina. Así, por ejemplo, Cayo Julio César, era directo descendiente de la diosa Venus.

Cuando en el primer (o segundo, no recuerdo ahora) capítulo de Roma (1ª temporada) alguien, burlón, le sugiere a Julio que rece a la diosa Venus, ya nos puede quedar algo clarito: Roma es una serie de escrupuloso acabado histórico, donde el cuidado en este aspecto es exquisito y excede el conocimiento general. Casi, de hecho, es su razón de ser. Con Roma, en fin, aprendes.
¿Qué le pedimos a una ficción sobre el ascenso y caída de Julio César? Pues respeto por los hechos y más aún, una inmersión en su tiempo, su sociedad, sus costumbres, sus instituciones, su economía, su ejército, su vida familiar y sexual. La vida civil y la religiosa. Y la política del momento, en todo su esplendor y detalle. Y todo eso lo encontré en Roma, serie de la cadena HBO que además no escatima en presupuesto (de hecho no pasó de su segunda temporada, pues el incendio de los tremendos decorados, toda una Roma de postín, acabó con la saga y toda posibilidad de continuarla, o eso tengo entendido).
Además Roma es una ficción donde la fotografía acentúa un componente desasosegante, donde los actores (sobre todo Ciarán Hinds en el papel del conquistador de la Galia) son más que correctos. Sumemos una tensión creciente que mejora la serie capítulo a capítulo, y la idea de imbricar las capas altas (la curia senatorial) y las grandes familias patricias con el pueblo llano a través de dos soldados cuyas vidas, casi de un modo humorístico, se enlazan más de lo lógico con la de César. Puede ser, durante bastantes capítulos, el punto más débil (por increíble) de la serie, aunque poco a poco este aspecto también logra cierta naturalidad dentro de la trama (no, desde luego, cuando uno de los llanos soldados se zumba, con el consentimiento de ella, a…¡Cleopatra!; como digo, el ardid tiene tintes de comedia, fina e irónica).
Y bien, me queda su segunda temporada, el ascenso de mi tocayo, el nacimiento del Imperio, el fin definitivo de las aspiraciones republicanas en una Roma clásica que, en el siglo XXI, sigue siendo apasionante

la verdad sobre el caso Wyoming

¿Me leyeron esto ayer, con su enlace y todo? Si no, háganlo que esto es su segunda parte.

Wyomin, un gamberro de primera.



Intereconomía, unos fachas sin gracia y sin ética periodística -antes de estas imágenes pusieron en el Intermedio momentos vergonzosos en que el canal ultracatólico se dedicaba a poner a caldo a Wyoming y a llamar puta (en fino, pero puta) a su compañera Montañez.

Momentos grandes de la tele moderna, El Intermedio.

02 febrero 2009

TROPIC THUNDER, de ben Stiller



En estos tiempos Internet y los mass-media forman parte de la estructura global de un producto, así que una película como Tropic Thunder comienza, en el fondo, antes de que se apaguen la luces de la sala. El DVD trae, por suerte, todo el paquete, que así disfrutamos de una tacada. La cosa es la siguiente: Ben Stiller, el humorista que resulta ser un buen director también, ha ideado una burla contra Hollywood, al documentar el rodaje de una (falsa, claro) película bélica que va de desastre en desastre por culpa de un equipo absolutamente idiota. Pero esta peli no es todo. La broma comienza en un clip estrenado en los MTV Awards donde el director y los actores principoles hacen un gag propagandístico desternillante, donde ellos mismos son el centro de sus burlas en sangrante parodia de sus propios personajes públicos (tras un asesinato “en directo” Robert Downey Jr dice “oh, mejor me las piro, que estoy fichado” o algo así). Luego, nos vemos “Rain of madness”, el reportaje sobre la película de la ficción, o sea, la cinta que se rueda en “Tropic Thunder, una guerra muy perra” (y que es la adaptación del best-seller Tropic Thunder, de un veterano del Vietnam). Se describen las dificultades increíbles del rodaje. Un Apocalipsis, je.
El tercer paso es ya la propia Tropic Thunder, que comienza con…tres trailers de falsas cintas de los actores que protagonizan la película. Espero que se me sigas: cine dentro de cine, dentro de cine, fuera de cine en unos premios televisivos, en falsos promos… parodia sobre parodia, cachondeo puro y desmadrado, autoparodias de los actores (Downey Jr está enorme, Tom Cruise borda su cameo), muchísima mala baba y más sal gruesa como forma de vindicar su papel, el de Stiller, como nuevo rey de la comedia. Y es que no nos engañemos, la risa pocas veces fue refinada en la historia del cine. Más allá de las victorianas comedias de situación de Lubitch está la feroz guerra de sexos de Hawks, las tartazos de Sennet, la locura de los Marx, la mirada soez de Monty Pyton. Y Ben Stiller, como autor total de Tropic Thunder, se hunde en esta raíz popular para renovarla.
Tropic Tuhder es, en fin, una parodia con muchísima mala baba, donde no se respeta a nadie (de hecho, al hacer que te rías –y a carcajadas- con sus gags brutos, también te está poniendo en la picota… eres así de soez, no lo disimules, te estás partiendo el culo). Bueno, sólo quiero decir que me he reído desde antes del comienzo de la película (sobre todo con el “trailer” de “El callejón de Satán”, donde Robert Downey Jr y Tobey McGuire hacen de frailes homosexuales) hasta el último y desternillante baile que cierra los créditos. Que en fin, he disfrutado con su bilis, con su falta de estructura tan desmadrada, con su nivel interpretativo (Nick Nolte también lo borda, y Black Jack)
Por su acidez, por su desparpajo, pos sus situaciones absurdas y políticamente incorrectas, pos su mal gusto inteligente, por su panda de idiotas (adictos, memos, farsantes, codiciosos, divos... nadie se salva), comedia del año, o yo que sé… ¿de la década?


Mientras nos lo pensamos, os cuelgo el anuncio de "Satan's alley" para echarnos unas risas (VO Subtitulada)