31 marzo 2009

tengo una respuesta para usted

Si queremos ser objetivos, el programa de ayer (Tengo una pregunta para usted) ha sido una guinda más en el dulce momento que vive el partido conservador. Tras recuperar su feudo simbólico (la Galicia fraguista) y conseguir ser bisagra con dos sentidos positivos (para ellos) en el País Vasco (donde por un lado fuerza su peso específico regional en una maniobra necesaria, pero que al tiempo mina la fortaleza del PSOE en las Cortes), cabalgando desde la oposición una crisis galopante (lugar muy cómodo en estas situuaciones, nadie debería dudarlo), la intervención de Rajoy en el espacio de preguntas populistas ha sido un acierto de su agenda y tácticamente una operación magníficamente aprovechada: con una imagen cercana, quitándose losas como la atribución a ETA de la masacre de Atocha de una vez por todas, dando una imagen centrista y de colaborador "donde el Gobierno lo está haciendo bien" (esto es, donde me interese), sin tener que capotear ninguna pregunta absurda pero comprometedora (la importancia de no saber cuánto cuesta un donut en barra y cuánto más en terraza)... Matizo; no creo que su puesta en escena haya tenido algún fondo sustancioso, ni qe aportase una sola frase a retener, pero en este tipo de show todo es imagen y brochazo, nada más, y lo de ayer supuso en este sentido un grano más en un buen momento apenas agriado por una cuestión grave, como los casos de 007 madrizleños o las corruptelas más o menos menores. Grave, sí, pero ya se sabe que estas noticias tienen un tiempo de vida muy determinado, y cansan, y pierden peso mediático, frente a una coyuntura general que sigue y sigue apretando los cinturones del llano pueblo.

Da la sensación de que el partido socialista, paquidérmico, obtuso en su operatividad, no puede con esta crisis, le viene grande. Y da la sensación de que el PP (moderado, centrista) es un felino ágil y determinado, con medidas capaces. Yo no lo creo. La crisis se generó fuera, y desde fuera encontraremos los respiraderos, me temo, y desde luego espero que la izquierda sepa encarar los años que vengan con otra cara y otra capacidad de acción (que es también necesaria), o aquí vuelven los de la derecha, no tengo ninguna duda (y muchos se alegrarían, y desde luego es una opción legítima, aunque no la que yo quiero, pero esa es ya otra historia)

Ah, la foto, genial, no es ningún trucaje. La política, ese juego de alta tecnología...

27 marzo 2009

music weekend (1)

supremas

(un regalito para estrenar con buen pie el fin de semana)

MAD MEN, 1ª temporada

Hace unos días leía un artículo que vinculaba Mad Men (cuya primera temporada acabo de terminar) a una serie de referentes que no me resisto a reproducir: El Apartamento de Billy Wilder, El Gran Gatsby de Fitzgerald, Vías Revolucionarias de Yates, el escritor John Cheever, Eva al Desnudo de Mankiewicz...




Evidentemente si el lector conoce alguna de estas referencias se hará una idea de que no estamos ante otra teleserie (por buenas que sean hoy por hoy los seriales catódicos). No, Mad Men vuela un palmo por encima de todo lo que hasta ahora había visto. Porque no rinde cuentas a nadie, ni siquiera se molesta en atrapar con "cliffhangers" al espectador. Su discurso dista mucho de ser poderosos sprints y recuerda más a un caminar tranquilo pero con rumbo determinado. Lo que cuenta es delimitar un microcosmos cerrado (una agencia publicitaria estadounidense en los primeros sesenta) para disertar sobre la disolución del American Dream, desvelando a través de sus deshilachadas costuras que ese lustroso ninot está relleno de disfunciones latentes y desencanto subliminal. El oropel de la tierra de las oportunidades como fachada de una sociedad vacía, desdichada, inmoral, despersonalizada, machista. El Gran Fracaso Americano.
Esa autopsia fría, metódica, se reviste de una plástica refinada, una fotografía bellísima, una estética y diseños apabullantes (y sin salir apenas del espacio de unas oficinas... aquí no hay islas tropicales a las que agarrarnos para el éxtasis paisajístico), y, por supuesto, a una construcción de personajes que incluso supera a Los Soprano: nada de secundarios, aquí todos y cada uno de los personajes esconde potencial para protagonizar un libro entero, los sientes de carne y hueso. Sobre todo Donald Draper, una de las construcciones de ficción más fascinantes que recuerdo en los últimos años. Si Dexter asombra por cómo es, Draper (que no es ningún asesino en serie) lo hace por lo que no deja ver, porque no sabemos cómo es realmente. Es el más talentoso profesional de la agencia "Sterling Cooper", es inteligente como nadie, y sobre todo, supone un enigma para el espectador. Sus miradas esconden pensamientos que no nos son explicitados, sus recuerdos son administrados a cuentagotas, sus correrías paralelas a su vida familiar carecen de discurso moral. ¿Qué siente Donald, qué piensa, por qué huye de un pasado que apenas podemos intuir?. Entre lo que se vela y lo que se desvela, Draper absorbe con un magnetismo único, con una personalidad sutil.
Lo bueno es que ese individuo se ve rodeado de más caracteres absorbentes que se definen poco a poco, no a brochazos desde el capítulo piloto. Hace falta bucear en el desarrollo de Mad Men para descubrir los entresijos insinuados o directamente evidenciados de cada compañero laboral, de cada esposa-trofeo, de las secretarias, de los jefes, de algún cliente que tiene peso en la serie.

En fin. Tras esta temporada (y a la espera de la segunda) sólo podía buscar los techos más altos para no salir desencantado: vamos a por The Wire ya, y ya les contaré.

26 marzo 2009

THE DRONES Havilah

The Drones son australianos. Esto es interesante para entender que su música siempre se empapa con unos referentes autóctonos de un modo natural, como son las bandas de rock más cavernícola del novísimo continente (Sciencists y tal). Con ese aroma inconfundible despliegan un universo sonoro que entrecruza los sonidos más incómodos de los primeros y muy áridos Come con los febriles Jon Spencer de la época Now I Got Worry (ergo, más cazalla). Y lo insalvable, claro, es la vena más arisca de Nik Cave, evidente y nada disimulada. Mejunje de alto octanaje, por tanto, que destiló discos tan rasposos e hirientes como su anterior obra (Gala Mill).
Pero en su quinto zarpazo hay cambios, o modulaciones; sosiegos si se quiere (en todo caso, tranquilidad aparente). Halivah abre con Nail It Down, que marca las pautas. Comienza casi bucólica para irse retorciendo en una ciactriz de blues abrupto, y acelerando por el lado salvaje del rock. El largo mantiene esa pauta, es aparentemente tranquilo, y el tono es más Stones (los buenos, los de los últimos sesenta y primeros setenta) que Shellac (los buenos, los que van de su primer disco hasta el ultimo y el que venga), pero la impronta emo, descarnada, o las guitarras que a la primera de cambio se returecen en afinaciones cacofónicas, avisan que la tormenta es interior. Bueno, luego está The Minotaur, la mejor canción, aunque distanciada del tono general (un catañazo salvaje).
En definitiva, podemos decir que si con sus discos anteriores The Drones esculpieron un monolito cortante, afilado y rasposo (aunque yo no los conozco, tan solo el citado Gala Mill), aquí están puliéndolo, patinando sus aristas sin pervertir el fondo rocoso y duro)





25 marzo 2009

LAS SERPIENTES CIEGAS, de Cava y Seguí

Felipe Hernández-Cava, el autor del compromiso y la memoria. En su obra, de la trilogía Lope de Aguirre a las Memorias de Amorós y tantas otras, los temas que prevalecen son el conflicto entre el hombre singular y la Historia en mayúsculas. La época convulsa imponiéndose como un manto sobre los personajes. En Las serpientes ciegas, quizá más que nunca, los personajes son títeres de un momento especialmente convulso, y ese “aquí y ahora” se internacionaliza. Estamos en el segundo tercio del siglo XX; en los Estados Unidos del izquierdismo subterráneo, y también en la Guerra Civil española. Son tiempos de crisis que persigue a quien quiere evitarlos. O que zarandean a quien quiere participar en ellos. Tiempos, épocas, memoria, política. Los patrones comunes de Cava, otra vez. Da gusto tener entre nuestros autores a quien, desde el compromiso ético y artístico, sigue escribiendo con el corazón sobre nuestro propio pasado, sobre la historia (reciente o no) de España. Que, en fin, revisa temas que nos competen, en vez de perderse en vericuetos genéricos sin más (opción nada desdeñable, pero mayoritaria).
Las Serpientes Ciegas es una historia de búsquedas y venganzas, de cuentas por rendir y lealtades rotas que salta de la Guerra Civil española al Nueva York de la Gran Depresión. El retrato de la época es riguroso, adornado con un tono noir que, a mi juicio, no siempre beneficia a la obra. A veces pesan ciertos clichés genéricos enrareciendo la lectura, por explicarme, diría que cuando la voz en off acumula subrayados y fórmulas de género negro, tiendo a recordar que lo que leo es una fantasía, no una pulsión “real” de almas y tormentos. No obstante, también es cierto que la época y el lugar son los propios para adoptar el tono de los clásicos “polares”, y Hernández Cava demuestra su calidad literaria en todo momento, de los diálogos (que igualmente se balancean entre lo brillante y lo redundante) a los textos de apoyo.
Donde nos es imposible encontrar el más mínimo pero es en el apartado gráfico, simplemente impresionante: atmosférico, narrativamente impecable (qué estilo, qué sutilezas narrativas), detallista pero nunca recargado, brillante en el coloreado, magnífico al elegir cada plano interno de la viñeta, Bartolomé Seguí se desmarca como, posiblemente, el mejor dibujante de la temporada con este portentoso tour de force.
En definitiva, aun con sus pequeños peros, Las Serpientes Ciegas es un trabajo de muchos quilates, por ambición, por tema, por calidad y resultados. Una lectura obligada de dos autores clásicos que no viven de rentas, sino de cómics tan sólidos y ambiciosos como este.

23 marzo 2009

preguntas y temidas respuestas

Linces no-ibéricos y niños gateando para atacar al aborto, libros laxantes, pasos procesionarios con anuncios en el capirote, la lengua Una y Grande... ¿qué demonios está pasando, quién tiene tanto interés en soliviantar de tal modo los extremos?

Si parece que, urnas mediante, la realidad española es más bien centrista (no lo olvidemos, el PP que ganó abrumadoramente enarboló la moderación centrista), o de izquierda-muy-moderada... ¿de dónde viene tanto ruido?¿Por qué parece, al tufo mediático, que... retornamos?

No es que se expresen ciertas discrepancias, es el tono, la arenga, el marcial triunfalismo lo que no me gusta un pelo. Lo que de verdad me asusta, vamos, no es otra cosa que la posibilidad de una creciente ultraderecha fascista, ultracatólica y autoritarista agazapada tras unas siglas que, aunque conservadoras, me resisto a identificar como de derechas radicales. Que escudados en un partido de derechas pero no extremo como puede ser el PP, estén creciendo células indeseables a la espera de ser lo suficientemente fuertes como para formar, ya visiblemente, su propia alternativa, con nombre y apellidos, fortalecido subrepticiamente un caldo de cultivo que están, aquí y hora, abonando.
Yo, qué le voy a hacer, no soy de extremos, salvo para según qué músicas.

GREEN LANTERN, de Geoff Johns e Ivan Reis

Geoff Johns es uno de los comodines actuales de DC cómics, y no puedo decir que conozca apenas una mínima parte de su obra. Lo más insistido por mi parte fue la saga de la Guerra de Siniestro Corps, donde por un lado verme envuelvelto en un universo cohesionado y complejo, excesivamente end´gámico, friky, no me resultó nada atractivo. Pero por otro se evidenciaba que Johns es un buen guionista de tebeos superheróicos. Como Byrne hace muchos años, no inventa nada pero domina su entorno y sabe cómo hacer tebeos de capas y rayos majestuosos, "bigger than life", atractivos para su lector natural (preadolescente). Por eso me atrajo el nº 1 (en plan relanzamiento) de Green Lantern, para comprobar si, despejado de una trama que viene de lejos (todo el embrollo de la mega-guerra estelar de los Siniestro Corps) se confirmaban mis intuiciones positivas.

Y bien, en los tres números que compila este inicio, Johns narra los orígenes del superhéroe de nuevo, incrusta aquellos argumentos que él desarrolló/desarrollará (que si la Noche Oscura, que si Siniestro...), y cuenta una típica-típica de superhéroe cósmico, le da su pasado (y su carácter) de un brochazo como suele hacerse en el más tópico tebeo de superhéroes, lo hace prodigioso y asombrso, lo inserta en un cosmos de ciencia ficción (el que ya era propio del Linterna, pero volviéndo a explicarlo desde cero) y va planteando subtramas. Que se trate, pues, de un año-uno juega a favor de un tebeo sencillo, que debería gustar a cualquier chaval con ganas de grandes y fabulosas historias (su dibujo, a cargo de Ivan Reis domina los tópicos y narra con profesionalidad, dotando a su Lantern del necesario hálito de "grandeur") y no deja de tener un agradable sensación de déjà vu (de aquellas sagas setenteras de Roy Thomas o Jim Starlin).
Entretiene, no asombra en absoluto, no ofende en ningún caso, es artesanal y honrado. Tal como está el género, me basta.

22 marzo 2009

lentejas de ESPAÑA!!!

Sí, amigos, hoy la cocina colesteránea (no busquen en el dicionario, estamos creando idioma) se fundamenta en el libro de recetas del ABC. Aunque su sugerencia lentejera se llama sencillamente "Lentejas guisadas", he preferido imbuir a mi plato del sano espítritu del rotativo (de paso, les digo que su colección de cocina, aunque algo exquisita, esconde tesoros: todas las recetas de sus tomos que he llevado a la práctica resultan exquisitas).
Pues el guiso es bien sencillo y precisa de: tomates, apio (intuyo que es lo que da al plato su "puntito"), cebolla, zanahoria, laurel, dos dientes de ajo (en una receta para cuatro comensales. si son menos, quiten un diente), unas cucharadas de aceite de oliva. Sal y pimienta en grano.
Y lentejas, jeje (ya remojadas, se entiende que el producto debe pasar del envase a una tartera con agua durante unas horas).


Bien, el recetario usa para dos partes dos ollas; yo, en aras de la economía doméstica y el ahorro de agua, fundo procesos: se sofríe todo el producto y cuando está pochadito añado las lentejas. Luego, tras revolver un rato, cubro con agua y salmimento. Entonces, lo mejor: cierro mi olla exprés (objeto de compra obligada, es un consejo) y dejo hacer (calculen desde que el trasto empieza a soplar, como unos quince minutos).

Listo Calisto.

Ahora me dirán que unas lentejas son eso, un caldero lleno de pepitas oscuras y tropezones diversos. Pues miren qué pedazo-foto encontré en la red (aquí mismo).


Valoración de cata: aunque parece una receta prosáica y sin mayor ciencia, la verdad, estas lentejas (será el apio, o el ajo, o...) está francamente ricas. Eso sí, ya lo decía Confucio: unas lentejas sin chorizo son una pena grandísima.


21 marzo 2009

Watchmen Boyero (ejem)


"Me ha costado esfuerzos épicos, el abandono de prejuicios razonables y
autocrítica sobre mi genética tentación al fanatismo, para volver a disfrutar de
adulto con algo que me hizo mucha y grata compañía en la infancia"


Así comienza un buen artículo hoy en El País. Lo firma Carlos Boyero. A propósito de Watchmen, la peli, describe (en una confesión autorreferencial) el paisaje de lo que, a mi entender, podría ser un modelo de persona normal en un mundo donde el cómic no fuera una rara avis, sino un producto que algunos coleccionan compulsivamente como semi entendidos, y la mayoría toca de vez en cuando, sin ánimo de "entender", sólo sabedor de que, también, en la historieta puede encontrar historias que le gusten, le emocionen, le atrapen.

Además, defiende la cinta de Snyder, pero en fin, el artículo me interesa más por lo otro, ese elemento involuntariamente descriptivo.

EL BORRÓN; La mancha que vive

(prepublicado en El Faro de Vigo)

En “El Borrón” Tom Neely, pintor y animador cinematográfico, nos introduce en un relato extraño, turbador y lírico.


A veces en la creación artística se sobrepone la forma al fondo. Hablamos de obras donde por encima de lo contado, del qué se relata, prevalece el modo de hacerlo hasta el punto de que el cómo se convierte en el propio mensaje (podríamos pensar, quizá, en “Rayuela” de Julio Cortázar). También existen narraciones que persiguen, antes que contarnos una historia cerrada, transmitirnos determinadas sensaciones difícilmente verbalizables; pensamientos y estados anímicos casi abstractos. “Un Pero Andaluz” (Buñuel) carece de un discurso concreto y lineal, por ejemplo, aunque no esté vacío de ideas.
Sobre estos dos puntos se sostiene “El Borrón”, de Tom Neely (Ediciones La Cúpula). Un hombre pasea tranquilamente cuando una mancha de negro absoluto empieza a perseguirle. Nace en una esquina, crece, ataca a nuestro anónimo héroe y finalmente absorbe toda la viñeta. Al final de la anécdota el protagonista sin nombre consigue, o no, desembarazarse de su incorpóreo atacante. La idea es sencilla: todo ilustrador de cómic tiene en la gota de tinta que cae en el papel su peor enemigo, y Neely transforma ese asunto en el eje vertebral de su novela gráfica. Lo primero que hay que destacar es cómo partiendo de una idea tan sencilla y a priori limitada, el autor consigue atraparnos en sus casi doscientas páginas prácticamente mudas. Reconocer así su habilidad para desarrollar variantes y bordar una historia coherente en vez de contentarse con una sucesión de gags breves sin dirección ni unidad.
Pero además el estilo del debutante Neely es impecable, una mezcla de el Walt Disney clásico (de hecho, se inspira claramente en Floyd Gottfredson, principal artífice del tebeo de Mickey Mouse desde los años treinta) y otros clásicos como el autor de Popeye, E.C. Segar. Influencias a las que añade tintes de cómic underground de los sesenta. También hay que apreciar su expresividad, la plasticidad de su dibujo y su imaginativo dominio de la página entendida como unidad gráfica y narrativa.
El Borrón, con estos mimbres, urde un cuento surrealista de amable pátina pero trasfondo agrio, cercano a la pintura de Magritte y la de Pollock (hablamos de manchas) y deudor de la literatura de Kafka y Herman Melville (hay dos citas explícitas a Moby Dick, obra de resonancias también simbólicas). Y sobre todo supone una lectura donde prevalece la sorpresa ante un relato que diserta sobre miedos profundos, aquellos que debemos enfrentar siempre, y superar, cuando la vida nos pone pruebas como la alienación, la atracción amorosa, el miedo al cambio, la responsabilidad familiar, la soledad etc.

20 marzo 2009

el héroe

Me permito enlazar una entrevista (pinchen el enlace al final). El que habla es Grant Morrison, guionista que, es sabido, gusta mucho en esta casa. Habla de su trabajo de revisión del héroe por antonomasia, Superman, en un texto lúcido que diserta sobre la naturaleza profunda de lo heróico.

Merece mucho la pena.
Leer la entrevista

18 marzo 2009

esos antros infectos

El sábado pasé por una librería de cómics, la más conocida de la ciudad. A mi lado, una pareja de padres, señores hechos y derechos de treinta y pocos (vaya, seguramente eran más jóvenes que yo...) se acercan a la librera con un papel, cuerpo del delito que blandían con pudor y hasta miedo.
-"Mire (así, de usted, como debe ser), queríamos este...Tot...tor...zorgal:" (y añaden un subtítulo de uno de los muchos álbumes del vikingo-marciano, convenientemente anotado).
Como ese álbum en concreto al final no les quedaba en la tienda, pues ya que estamos, papá ojea los cómics de la librería acompañado de mamá (vaya, yo también soy padre...). ¿Novedades Europa?¿la última golosina Mondadori? NO, no, la franquicia X: Patrulla, Factor o Lobezno, cualquiera de esos (vaya, yo estaba buscando un Spiderman para niños-niños, por llevárselo a mi hijo... no encontré nada, por cierto, de Spiderman para un niño pequeño).

Él, pater familias, primus inter pares, dice:
-"a mí me gustaban más los de antes, cuando yo leía éstos (tonillo depreciativo, ya semos señores), que eran en blanco y negro... (vaaaya... no es verdad, en blanco y negro era la inmunda edición ibérica, pero no soy yo de los que se meten en las conversaciones ajenas).-"Además, estos colores...(rostro de desaprobación) estos colores tan así... esto lo hacen con un ordenador".

Ella, a su lado, sólo recita una saeta: "Yo a mí esto, ni idea, ni idea, que yo no...". Claramente molesta en la insana atmósfera de frikis y celulosa amontonada.
La anécdota no se quiere un ataque a esos buenos señores que sólo querían comprar un regalo a un hijo, o a un sobrino. Evidencia un desconocimiento absoluto que suele ser la madre del atrevimiento en sus "doctas opiniones", pero de ello no tienen ninguna culpa, desde luego. No, la anécdota habla más de los canales y lo enfermizo de una industria que se contenta con alimentar al fandom, al friky.

Se crea una endogamia, un capullo de difícil comprensión externa que, por minoritario, se reduce a algo contemplado con, como mucho, condescendencia. Puede que ya se estén dando los pasos para superar esta situación, pero aún queda mucho por recorrer. Los libreros, en su pequeña librería, no desprenden confianza (pese a poner toda su voluntad, ojo, hablo del sistema), el espacio (muñecos absurdos en cada esquina, colorines amontonados, música ambiente matraka...) no invita a nadie. Sólo al acólito. Es como entrar en una Iglesia Evangélica, da yuyu si no tienes Fe. En este panorama entiendo que mi sobrina, loca con Spiderman, tenga el muñeco, la camiseta, el poster, el libro coloreable, el DVD y el disfraz-con-careta. Pero no tiene ni un tebeo de Peter Parker, ni uno.

El futuro comercial del medio está fuera. No van a desaparecer las "librerías de...", claro que no, porque son el centro especializado al que el entendido seguirá acudiendo. Pero el cómic debe instalarse con orgullo y sin prejuicios en Carrefour, en Alcampo, la Casa del Libro, reconquistar el quiosco, no temer los nuevos cauces de la red de redes (e-books y tal), regalar avances a las revistas culturales o buscar cualquier cauce imaginativo para trascender su estrechísimo círculo. Escurrir las meninjes, que ese debe ser su trabajo, o también. Porque el momento e bueno, el mejor en mucho tiempo (Premios Nacionales, la moda de la Novela Gráfica para adultos, etc) pero hay que ser conscientes de lo que tenemos(tienen) y lo que quieremos (quieren, los que se ganan el pan con el negocio... yo sólo les compro, y juro que me da igual hacerlo en Mazinger Vigo o en Alcampo)

17 marzo 2009

así en la tierra, como en la tierra

La religión siempre ha sido una forma de perpetuar el Poder. Desde la noción sagrada del ascendente genético en los más altos patricios romanos, hasta los actos de coronación papal en el Sacro Imperio Germánico, desde la atribución divina del faraón a la asunción del feudalismo por la Iglesia, de las heregías británicas a la radicalización del Islam contra el judaismo cuando comenzó su verdadera expansión... la creencia en un orden superior a imagen y semejanza de nosotros ha sido el soporte y justificación del poder. Posiblemente en este contexto histórico, la gran revolución del XIX será la aparición (sustentada en filosofías humanistas previas) de formas de gobierno "del Hombre y para el Hombre" (¿se me asustan si les digo Marx?). Entender, pues, que lo temporal no debe ser regido por los poderes espirituales.

Lo dicho es una opinión que mantengo y he sustentado en dos brochazos (esto es un blog, no me pidan una tesina) pero, má allá de la necesaria reducción, lo mantengo. La Iglesia es un instrumento de poder temporal que se sustenta en preceptos muy eficaces (la Fe, lo inabarcable, un orden infinitamente superior al que contravenir no es moral y trae consecuencias de raiz neoplatónica -la realidad auténtica no es este mundo, lo trasciende-).
En este contexto, ¿alquien se extraña del anuncito?

Yo no. Aunque lo que más me indigna en él es la capacidad económica para sembrar las carreteras de España. Que, en fin, quien tuvo, retiene. Está ahí, es incuestionable y viene a decirnos que, aunque tocado, sigue siendo un factor temporal, un poder (¡eh, y con muchos acólitos, más que detractores!). Respeto la idea o mensaje moral, que no comparto. Pero como ciudadano demócrata, y como agnóstico duro, me gustaría que poco a poco (llevan milenios en el trono, esto no se desmantela en dos días) los representantes de lo espiritual no tuvieran el poder temporal que aún poséen. Y que si realmente hemos votado por una España socialista, no se les chupara tanto la poya (en plan coloquial, no se me molesten).

Vale, es una quimera.

16 marzo 2009

WINDY & CARL, songs for the broken hearted

La música de Windy & Carl es como la espuma de un café expresso. Informe pero homogénea, abstracta pero palpable, opaca pero ligera. Como una dispersión flotante que lo llena todo sin violencia, una cortina de sonidos amnióticos, una pulsión de ruido blanco que desborda el concepto de canción para decantar sinfonías ambient de electricidad estática. Y agridulce también, como la espumita. No es, desde luego, música para todos los públicos. Ni siquiera para todas las ocasiones.

Hacía años que no me acercaba a su mundo de zumbidos psicodélicos, pero los elogios (incluso desmedidos) hacia Songs for the broken hearted, su último trabajo, han renovado mi curiosidad por el duo. La primera novedad (tampoco es para tanto, estos no son de los que viran 180º, siguen su senda puliéndola y poco más) sería la reducción de minutaje que acerca su fórmula a cánones más convencinales. Los temas rondan los seis minutos, con alguna pieza de doce o trece. Puede parecer una eternidad a quiene sólo escuchan pop, pero para una banda que no se despeinaba al alargar una sinfonía de ruido planeador durante 20 minutos largos, seis es como un instante, y un prodigio de contención.

La otra variación es la mayor presencia vocal: Windy aporta su voz, psicofonía de un espectro triste, desafinado y sin aliento, a temas que realmente contagian abatimiento (abre Btwn You + me, y ya quedas tontito para los restos, y ni no ocurre así, las paredes de ruido y drones de La Doleur te dejan machacado por no colaborar en el juego). Si hace años sus cuerdas vocales eran un añadido más, un matiz, aquí aportan una textura agria y derrotada. Las cinco canciones que canta son las verdaderas "canciones para corazones rotos", cinceladas con dolor autista en medio de sus marasmos de ruido y trance.

En fin, Songs for the broken hearted son once temas encadenados, un continuo de sonoridades sin forma, planeadoras, una amalgama de ruido y tristeza no apta para todos. A mí me gusta, que conste, pero entiendo la evidente naturaleza minoritaria del asunto.






13 marzo 2009

LOS HIJOS DE OCTUBRE, de Nicolai Maslov

Este es el segundo libro de la colección Graphic Journal. Una historieta sobre la Siberia post Unión Soviética que atestigüa la miseria económica y moral de una tierra árida y al tiempo mágica, tan magnética para los suyos como moldeadora de un carácter derrotado entre sus oriundos. Al cómic le acompañan un prólogo de José A. Zorrilla (escritor), y artículos de Rafael Poch-de-Feliu (La Vanguardia) y Emmanuele Carrere (guiosnista, director de cine y escritor). Y esta vez el apartado de los artículos supera con creces al tebeo. Porque lo que se trata (esa Siberia y sus circunstancias, así como la entrañable historia de Maslov, un vigilante nocturno que busca financiación para completar su primer trabajo en el mundo del cómic… en una Rusia sin tradición en el 9º arte) resulta más interesante que los medianos resultados del tebeo en sí.
Estamos ante una sucesión de relatos cortos que nos interesan por el marco, el panorama que bosquejan, y por la intención (ese tono adulto, pausado, desesperanzado), pero que, salta a la vista, es obra de un principiante (o de, peor, alguien sin el talento necesario). Buen dibujante de tono realista, acierta en las escenas más estaticas, paisajísticas, donde antes que narración hay contemplación. Pero cuando Maslov nos cuenta sucesos, conversaciones, hechos, se revela torpe, carente de pulso narrativo. Las escenas entonces se resuelven homogéneamente, carecen de su tempo propio, de intensidad particularizada, y sobreabundan en primeros planos que quieren ser dramáticos y quedan en vacíos.
Tampoco ayuda que en muchos casos a la segunda viñeta intuimos (y acertamos) el final del cuento.
Si el producto se sostiene, entonces, es más por nuestra parte, por el interés previo tanto de la propuesta (como siempre en esta colección, una suerte de periodismo que combina el cómic con los artículos escrios), por el tema. No, desde luego, por el resultado del cómic, que eso sí, deja imágenes sugerentes, paisajes de horizontalidad plúmbea y heladora. Como ya dije, Maslov se crece como mero ilustrador en las escenas más contemplativas. Pero poco más.

11 marzo 2009

¿pista o despiste?

esto se pudo ver ayer



Yo lo descubro en Vaya Tele!. Sobran las especulaciones baldías, ya que puede ser cualquier cosa. Pero sí, sería bueno que Perdidos acabase en una cadena que SÍ mima las series que compra.

(Por si alguien del universo está pez y no entiende, aquí la cabecera de Perdidos)

10 marzo 2009

WATCHMEN, de Zac Snyder

Difícil tarea la de llevar al cine algo como Watchmen. Un tebeo de doce números, de cadencia mensual, recargado de soluciones narrativas complejas que van de lo cinematográficamente posible (encadenados visuales, travellings, ciertas elipsis espaciales y temporales…) a lo imposible (superposición en una misma viñeta de secuencias narrativas paralelas mediante el contraste texo-imagen, cómics que se leen dentro del cómic yuxtaponiendo ambos en el mismo plano, composiciones simétricas, orden reticular, fragmentos insertados de libros, informes psiquiátricos, periódicos…).

Snyder ha querido ser en primer lugar un copista concienzudo de las formas, y eso, no hay duda, lo logra: escenas calcadas, casting perfecto, diálogos idénticos, detallismo absoluto en la puesta en escena. Eso es bueno, porque la plástica de Gibbons (el ilustrador del cómic) ya era impecable, retocarla no tiene justificación y la potencia física de la cinta es la demostración de ello.

Y Snyder también ha querido ser “auteur” y aportar su personal midada.

En esta aparente dicotomía encontramos todo lo bueno y lo menos bueno de una cinta, lo digo ya, que me ha gustado, superando el bochornoso nivel medio de la mayoría de adaptaciones de superhéroes al celuloide, aunque sin igualar las más aconsejables de todas ellas. Por un lado la fuerza argumental del tebeo se transmite perfectamente. No hay duda de que uno de los mayores parabienes al cómic es la potencia de su reparto coral, lo magnético de cada uno de sus principales protagonistas, lo que en la cinta se mantiene. El desquiciado Rorchach, el semi divino Dr Manhattan, el megalómano Ozymandias, el tristón Buho Nocturno, la compleja Silk Spectre, el fascista y lúcido Comediante, son personajes que deslumbraron en 1986 y casi 25 años más tarde han mantenido su magnetismo en la película. Además la remodelación de la trama (el plan maestro final), frente al clamor friky generalizado, me parece un acierto (sin demérito al de la obra original; son conceptos distintos y ambos tienen sentido en su respectivo medio).

Pero el mimetismo también ha jugado malas pasadas a la cinta: porque cosas que funcionan en papel quedan desdibujadas en celuloide: así ocurre con varios montajes paralelos, que se diluyen el el vertiginio de la imagen en movimiento, como la escena televisiva de Manhattan contrapuesta a la pelea callejera de Buho y Silk. Todos los matices que esa doble escena revela en el cómic se pierden en un ritmo trepidante que no permite segundas lecturas, que no reposa su intencionalidad, y queda como mero fuego de artificio. Hay más ejemplos, claro. Por otra parte la estructura del cómic, en capítulos, y el débil tronco argumental de un tebeo nacido de la improvisación excitada, no benefician al desmesurado copismo/respeto de Snyder. Hubiera sido mejor darse cuenta que la dispersión es mucho más dañina en una película (o en una novela gráfica de lectura continua) que en una serie mensual donde, a partir del tercer número, Moore y Gibbons se han dedicado a olvidar el nudo argumental (la búsqueda de un asesino) para experimentar con la forma (un número de férrea simetría plástica para centrarse en la persona compleja que es Rorchech, un juego de elipsis y narrativa no lineal para discernir la naturaleza sobrehumana de Manhattan, etc). La cinta se demuestra tan descompasada como el cómic leido de un tirón, pero si este va avanzando a golpes de genialidades, estas se diluyen en el discurso fílmico.

Otro pero, muy personal: la voz en off. Sí, es algo inevitable, pero siempre he entendido los monólogos de Rorchach como un diario escrito, y Moore juega con ese escrito entendido como elemento físico, provoca un diálogo con las imágenes, tiene una entidad plástica que se pierde, convertido en cliché de cine negro.

Mas ya lo dije, aunque incompleta, me ha parecido una buena película. ¿Por qué? Pues porque, como he señalado, y sumando a los pros ya argumentados al inicio, Snyder es al tiempo copista (para lo bueno y para lo malo, quedó explicado) y autor personal que arroja su mirada. Y esta mirada es cachonda, vacilona, distanciada y guasona. Nunca hubiera esperado que Watchmen, la película, fuera una vacilada. Pero lo es, vaya si lo es. Desde ese “momento Vietnam” con Dr Manhattan destrozando al enemigo al son de… ¡La Cabalgata de las Walkirias de Wagner!, debería quedarnos claro que aquí hay mucho cachondeito. La banda sonora, que parece escandalizar al comiquero de pro, la veo acertoadísima, crea distanciamiento, ironiza y además es, para el género, insólita (uno se espera una BSO a cargo de Billy Corgan o así, algo molón y moderniqui, no una sucesión de hits con canas). Mención especial para el casquete con el galán Leonard Cohen de fondo. Genial.

Pero las coñas siguen; Adrian Veidt no puede ser más gay (en el cómic lo dejaremos en Apolíneo), la “gran pelea” de rescate carcelario se resuelve como si fuera un videojuego (tirando a cutrillo pese a los ralentís), y la cinta se regodea en el gore de mal gusto propio de la serie Z (no olvidemos que 300 ya era sanguinolenta, y que Snyder debutó con una de Zombis). Además su Buho Nocturno recuerda antes que al personaje del cómic al Bat-robocop cinematográfico, lo que es igualmente una vacilada de Snyder (oigan, si puede recrear a Manhattan, puede contratar a un actor panzudo y darle un uniforme cutre, que sería la versión Moore... pero opta por mofarse en la cara del murciélago cinematográfico, ¿qué pasa?). Y otra, no podemos olvidar a ese Nixon que le roba la nariz a Fofó, genial.

Añado actores fenomenales y una planificación de las escenas de acción fabulosa (salvo sa sobre-explotación del ralentí, que no siempre funciona pero que tampoco creo que esté mal en muchas ocasiones, como le achaca la blogoesfera), así como mucho estilo fílmico en los momentos más reposados.

No sé hasta qué punto alguien que no sabe ni papa de tebeos disfrutará Watchmen. Creo que sí, que lo hará con menos histeria paranoide que el Watchy-friky, y que además le va a apetecer, mucho, leer después el cómic: Y entonces verá que es aún mejor que la peli.

09 marzo 2009

el facebook y el banco de mi abuela

Antes nuestras abuelas se sentaban en un banco y desde allí conocían a todo Dios, le arreglaban la vida y de paso se la arreglaban al mundo.
Ahora no, ahora nos virtualizamos, somos un granito en el desierto de las redes sociales. Nos apuntamos a páginas donde contactamos entre todos y tenemos miles de amigos del alma (o del chip, eso inmaterial que al morir el PC va al cielo). Hace poco me hice facebookano, o -iense, o lo que sea, tras un ataque dirigido y programado: en mi correo personal (no el de este blog) me entraron simultáneamente tres invitaciones de tres amigos del mundo real. Bueeeeeno, que además dos vivís muy, muy lejos, me hago del Faceboooooook. También por mi mujer, que le hace menos gracia que a mí, pero venga, así sabemos de vosotros al minuto...

Pero hoy... y esto va a ser, me temo, el fin del mundo, ¡me ha descubierto el sagaz Little Nemo's Kat! Y claro, me ha invitado a su amistad, y eso no se rechaza. Como evidentemente a través de él los amigos de sus amigos saben que mis amigos son tus amigos y todos queremos ser amigos de los amigos de vuestros amigos (no se entiende, no relean) temo, sólo eso, es un temor, que voy a acabar siendo amigo hasta de la monja alférez.
Yo, que no lo desapruebo y además a cordiales invitaciones nunca me niego, aviso que como face-persona soy totalmente inane, tengo tanta vida virtual como un roble, vamos. Pero bien, ya soy amigo de Faceboock de una de las plumas más eminentes que de cómic escribe en la red (pasen a leer su blog y lo comprobarán). Y eso me agrada.
Aunque sí, estas cosas de lo virtual me recuerdan la clásica canción de R.E.M.


08 marzo 2009

ensalada a ver qué hay en casa

Esto va a ser el acabose, nadie me tomará el blog en serio, pero me da igual. Terapia de gupo o exhibición impúdica, o lo que sea. Ante la dura prueba que supone a mi escasa fuerza de voluntad ponerme otra vez a dieta colestérica (o como leches se diga) he decidido crear una NUEVA SECCIÓN bajo la explícita etiqueta: mamá mira qué alto tengo el colesterol (sin comas, no lo permita blogger), que bien puede ser el motivo definitivo (y lógico) para que mi lector reniegue ya de una vez por todas de este blog. Si con todo siguen disfrutando/aguantando-con-tesón mi compañína, esto es una novedad que espero no abandonar en tres meses, o así: bajo la nueva etiqueta iré colgando (a cuentagotas, claro, y en fin de semana, momento tranquilillo en estas cosas de leer posts) recetas sabrosas que voy tanteando para sobrevivir al sano aburrimiento del nabo y la alcachofa. Todo muy colorido, sí señor, con dos huevos (que puedo hasta tres por semana)
Estrenamos hoy con... ¿un guiso de cordero? Más quisiera yo... no, no, hoy abrimos con la...
ENSALADA A VER QUÉ HAY EN CASA...



(nota, la foto no corresponde ni de lejos a la realidad, pues mi ensalada "A ver qué hay en casa" semeja más una batalla campal a vista de pájaro que esta escultura vegetal. No les engaño: siempre buscaré una imagen, falsa, que engalane la recetilla con mucha trampa y cartón, y acreditaré su procedencia, sin duda lugares de lo culinario mucho más interesantes que éste. La ensaldada de la foto ha salido de este blog -vale, ya me paso con el recochineo... lo dije, me van a abandonar muchos lectores por esta etiqueta-)


...sana salade para la que aprovechamos (todo encontrado en la nevera y el despensero sobre la marcha): una ensalada de sobre, queso fresco en taquitos(que podremos repetir a cuentagotas, no es enteramente recomendable para lo mío pero bueno... es fresco, dejadme respirar, carai), tomates cherry (de esos que parecen pelotillas locas), pimiento de lata troceado y salteado con atún (de lata también, claro) y garbanzos cocidos (estos, no de lata, de los "de verdad"). Añadimos un poquito de tomillo y el zumo de media naranja (el toque, sí).


Meneamos bien con las manos limpias, y salamos/rociamos con un aceite de oliva (pero de los cojonudos, de botellita de cristal pequeñaja y cara).

A comer.

Valoración de cata: me gusta más el lacón asado, pero bien, estaba rica.

07 marzo 2009

“Watchmen”, el cómic antes que el cine

(prepublicado en EL Faro de Vigo)


El inminente estreno de la adaptación cinematográfica de la obra de Alan Moore y Dave Gibbons es buena escusa para intentar discernir la importancia de este cómic.



Las comparaciones, dicen, son odiosas. Y seguramente es verdad, pero también son un atajo para hacernos entender. Si me preguntasen con qué película podría comparar el cómic “Watchmen”, sólo se me ocurre (salvando todas las distancias que se quiera) “2001, Una Odisea del Espacio”. Como la cinta de Kubrick, el cómic de Alan Moore (guión) y Dave Gibbons (ilustraciones) revolucionó en su día un género tenido por infantil. Esta historia coral de una sociedad verista en que existen superhéroes es esgrimida como la obra que otorga categoría de lectura para adultos a las historias de justicieros, igual que las incógnitas del Monolito supusieron una primera aproximación madura a otro género también presuntamente escapista e infantil. Y si bien es cierto que podemos rastrear ejemplos anteriores a ambas obras que ya tanteaban nuevas vías o aproximaciones maduras, no es menos obvio que la trascendencia de la cinta de Kubrick fue decisiva… tanto como la del cómic de Moore.
Además, y siguiendo con la comparanza, si “2001” supuso una revolución formal, una búsqueda de nuevas formas cinematográficas, también “Watchmen” revolucionó en este sentido, siendo un cómic de soluciones novedosas e impactantes. Alan Moore ha declarado que su intención era, antes que contar una historia de superhéroes, abrir nuevas vías narrativas y explorar recursos nunca vistos en la historieta, y ciertamente lo consiguió.
Su cómic nació el 1986 en el seno de DC cómics. Era un tebeo con una portada curiosa, un primer plano de una chapita de “smiley” que podía entenderse como primera viñeta del cuadernillo. Ese primer número de doce, de cadencia mensual, es ya una muestra apabullante de sorprendentes ideas, como el arranque, una sucesión de viñetas que parten de un primerísimo plano (de la chapa mencionada, tirada en el asfalto) y ascienden hasta la azotea del edificio, desde la que un individuo observa el suelo. Desde ese momento prácticamente en cada página se proponen ardides narrativos que llaman al asombro del lector, quien además se ve atrapado por su trama.
¿Y qué nos cuenta este cómic? En principio trata de cómo un grupo de superhéroes investigan un asesinato de un camarada de capa y pijama, pero en realidad esto sólo es el punto de partida para desarrollar una disección de la sociedad (la de los ochenta, en plena Guerra Fría) y de las sombras del alma humana. También del género de los superhéroes, claro.
La versión cinematográfica, de estreno este próximo 9 de Marzo, es un excelente motivo para acercarse a la librería, deshacerse de prejuicios (son tebeos, y son superhéroes, dos estigmas para según quién) y hacerse con la lujosa edición integral de Planeta de Agostini de “Watchmen”. Sea cual sea el resultado de la película de Zack Snyder la lectura del cómic va a ser, sin duda, sorprendente para el lector que desconozca uno de los cómics más importantes de la historia.
Notas post edición: por delimitaciones espaciales este texto no desarrolló una segunda parte en la que disertaría sobre lo muy difícil que lo tiene Watchmen, la película, para igualar a su referente, apoyándome para ello en los conceptos ya tratados en el texto (¿va Snyder a revolucionar el lenguaje del cine?¿ y podremos equiparar, de darse el caso, una revolución en el subgénero de los superhéroes cinematográficos -que inicia su andadura no en el serial de los cuarenta, sino en la era digital, acaso con Spawn o El Cuervo- con demoler sesenta años de tradición narrativa -el cómic es industria sustentada en la tradición pijamera, un legado de profundo calado a todos los niveles-? Pues va a ser que no, ni de coña. A lo sumo espero un espectáculo grandioso, literal pero con personalidad propia, entretenido... se verá, claro)
Y dos, no, no he citado a Higgins, el colorista. Al final, dado el target de lector del periódico (desconocedor del mundillo), opté por eliminar datos, quedarme con el tópico binomio creativo nada más. Quizá es un fallo, no costaba añadir un tercero, pero tampoco es demasiado vital en tanto que me interesaba que el lego comprendiese la naturaleza y la importancia del cómic. Para datos, google.

06 marzo 2009

RIP Rubianes

La muerte de Pepe Rubianes no acaparó mi primera atención (período pre electoral, lectura de Jaime Hernandez... uno en fin andaba a otras cosas). Además, el actor/comediante no me era excesivamente familiar, como posiblemente a muchos de vosotros si no sois catalanes, donde sí, parece, era una celebridad mayor de lo que era en el resto del estado (que también,claro). Sirva como presentación este homenaje de Buenafuente:




Todo esto, proque el martes, zap zapeando, recalé en la tele catalana y allí estaba Rubianes, subido a un escenario teatral. Me cautivó su magia provocativa, de la que intentan libar todos (de Buenafuente a los de Sé lo que Hicísteis y todos los clubcomediantes que hay y son), pero a la luz de lo visto, nadie iguala (por su mímica, por su dicción teatral, su modulación perfecta de la frase... y por lo que cuenta, claro, esa provocación sin pelos en la lengua que levantaba ampoyas). En su género provocador, creo que, con su óbito, he descubierto al más grande. Más vale tarde, y que ustedes, si lo quieren, lo disfruten:

Uno...

...dos...

nota de prensa

Recibo ayer esta nota de prensa:

Pejac, artista de Viaje a Bizancio Ediciones y Mimuik , presentará una primera tirada especial limitada de 100 ejemplares de su primer cómic Vuelo rasante en el XIV Salón Internacional del Cómic de Granada. Edita Viaje a Bizancio.
Un pájaro vuela a ras de papel. La suya es la migración de una línea proyectada desde el sueño, la esperanza, hasta el gran vacío celeste, la muerte como punto final. En el camino (vuelo aleatorio, más bien), seis intersecciones: las de las siete historias que conforman Vuelo rasante. Siete construcciones simbólicas que se levantan como edificios en esta ciudad viva de cartón piedra, habitada por niños renacidos desde el sueño, cazadores del último aliento, custodios de pinceles que producen monstruos razonablemente cuerdos, malabaristas incapaces de domesticar su codicia, niñas resucitadas, magnates del dólar arrojados al vacío y, por supuesto, pájaros; pájaros reescribiendo su propia fatalidad a cada página y sobreviviendo hasta seis vidas con el único fin de guiar al lector entre unas viñetas asombrosamente bellas y unas metáforas de transparencia trágica. Observen como sus pies se separan del suelo, no tengan miedo, simplemente, vuelen.


Pues eso.

05 marzo 2009

U2 No line on the horizon

Hablar de U2 requiere cierta actitud zen, una relajación que nos sitúe ante la música y nos haga olvidar todo lo demás. De lo contrario siempre mediatizará el prejuicio (a favor o en contra, Bono, sobre todo él, es diana de amores y desprecios apriorísticos, ya se sabe). Y por supuesto determinar el lugar, musical, no sociológico, de una banda de rock con casi 30 tacos de vida. Su posición, y sus logros. En este sentido no creo que debamos comparar a U2 con Sonic Youth, el Bowie-Stardust o Massive Attack, por señalar nombres que han transformado la música con una impronta mucho más acusada que el stadium rock de los irlandeses. Ni su cancionero iguala las de gigantes como New Order, R.E.M. o por supuesto los Beatles. Pero los mass media los encumbran como la mejor banda de rock del mundo, lo que enlaza con lo de los prejuicios.

Bien, aparquemos el tema ahora que, desde mi personal punto de vista, he delimitado el marco de U2 en la historia de la música modrena. Lo bueno de los irlandeses, con todo, es que desde su posición de "dinosaurios" siguen defendiéndose como banda de rock (y como tal tienen en su haber muy buenos discos, además), y siguen escuchando y promocionando rock (de Franz Ferdinanz a Arcade Fire, por citar los últimos grupos alabados por Bono), y haciendo girar su carrera en dos sentidos: perpetuando su legado personal a base de himnos para las masas, o dejándose empapar por el ambiente (así Achtung Baby no se comprende sin el sonido Madchester, por ejemplo). De modo que, si los comparamos con otros ejemplos de su, digamos, "casta nobiliar" dentro del circo rock (se me ocurre hacerlo con Sting), la carrera de U2 tiene sentido musical.

¿Y cómo ha derivado esa carrera? En la primera vía, tienen momentazos como War (1983) o The Joshua Tree (1983), claro, pero cosas como All that you can't leave behind (2004) o How to dismantle an atomic bomb (2004) demuestran que no hay tela que cortar, revela un grupo de fofo-rock que quiere (fibra) y no puede (es blandorrón y aburrido). En su vena más (digamos) experimental, Pop (1997) fue otro desaguisado tras las excelencias de Zooropa (1993).

Así, todo hacía prever un retorno nulo, un soufflé con forma de cd y millones promocionales para auparlo al nº 1 de nuevo. Bueno, lo grato es reconocer que No Line on the Horizon camina una senda del medio entre su rock épico y sus cosquillas juguetonas, encontrando en esta tercera vía aire puro y reconfortante.
No line on the Horizon, el tema, es el arranque ideal, retomando lo mejor de la banda (épica, empuje) macerado en buenas ideas (como la prestación vocal de Bono, quien parece haber aprendido que no tiene veinte y que aquella intensidad no volverá, transmutándola en matices nuevos). Unknown Caller comienza ambiental, sin perder el tono grandilocuente marca de fábrica pero flotando en una producción ingrávida que camina un crescendo contenido (lástima de innecesario guitar-solo final, porque es el mejor tema del disco) . Magnificient podemos embutirlo (si lo desbarnizamos un poquito) en The Unforgettable Fire, así como Stand up commedy parece un descarte (decente) de Zooropa. Cedars of Lebanon cierra con una bella balada nuevamente sinuosa e impregnada de mistrio y nocturndad.

Hay en No Line on the Horizon, en fin, momentos briosos y otros prescindibles, generosas ideas (sobre todo de producción, Eno y Lanois han cumplido con creces dando a lo que sería dispersión un patinado homogéneo), se transmiten ganas de recuperarse de la curva descendente, hay generosidad en el minutaje (a veces juega a la contra, otras beneficia a los temas, complejizándolos) y una sensación de que, esta vez, U2 han entregado un disco que los redime, o al menos no los muestra estancados como en los últimos quince años. Un aprobado para la banda, una alegría para el fan.



Bueno... es interesante esta recreación live del mejor tema del disco, os la dejo:





Zapatero picaruelo

vale, estamos en crisis, pero también se acerca la primavera, y con ella la alegría y... los picores, claro:



Pues nada, a sus órdenes, señor Presidente: ¿El gobierno pone sus cortesanas a disposición del pueblo obediente?
Ay, qué risas...

04 marzo 2009

LA EDUCAIÓN DE HOPEY GLASS, de jaime Hernández

La educación de Hopey Glass es la nueva oportunidad de acercarnos a las vidas de las Locas de Jaime Hernandez (título genérico de la saga) y la enésima confirmación de un talento inalcanzable pero que, libro a libro, mejora su propia marca. Si del último recopilatorio de las andanzas de Maggie y Hopey ya podíamos decir que era lo mejor de su añada, y este nuevo libro lo mejora ¿ante qué nos encontramos? Pues en primer lugar, ante una suceción de anécdotas sencillas en superficie, pequeñas circunstancias, decisiones y golpes de timón vitales de unos personajes que tienen vida propia. Vida, sí, porque te los crees aunque sabes que son producto de la imaginación de su autor. Porque en sus gestos y diálogos se esconde más que se desvela, porque uno puede hacerse una idea de qué tipo de persona es la señora Glass, y qué ronda en su cabeza a sus treinta y muchos (o cuarenta y pocos muy bien llevados), pero nunca saberlo del todo ni a ciencia cierta. Esta sensación de verité es, sencillamente, una cima a la que nadie, nunca, había llegado antes. Lo digo con toda mi mentecata honradez: no hay libro, película o cómic que me transmita como Jaime Hernandez una sensación de realidad tan plena.
De Jaime tenemos que volver a hablar, es un mantra ya, de la economía de su trazo exacto, de su virtuosismo escondido en lo funcional de su dibujo, de su talento para captar la expresividad de los rostros y los cuerpos, de una sabiduría al componer la página inagotable, del encuadre siempre acertado, de su sorprendente dominio de la escena y también de la elipis, de los diferentes modos (con una segunda parte más literaria, recargada de sabios textos de apoyo, contrastando con una primera parte más dinámica), de cómo hace convivir diferentes tonos dramáticos (de lo trágico a lo cómico, de lo patético a lo noble) como si ello fuera sencillo, de su capacidad para crear diálogos vererosímiles sin par. ¿Pero cómo puede mejorar libro a libro el condenado?
De La Educación de Hopey Glass, simplemente añadir que, pese a la presencia de acentos "noir" en la segunda parte, no hay grandes efectos ni dramas vitales porque en la vida estos vienen a cuentagotas (y en la de las Locas ya han sufrido alguno), pero sin didaxis, subrepticiamente y tras una aparente cotidianidad sencilla, Jaime nos retrata a sus personajes enfrentando (acaso sin saberlo) esa crisis de los cuarenta que él aleja de todo tópico. Es tiempo de sentir que ya no se es joven, que has quemado demasiadas velas, que hay que buscar la razón de tu vida y también hacer examen a lo pasado. Es tiempo de dejar de ser locas y locos. Lo más sorprendente de este album es cómo Jaime consigue tratar los temas de verdadera trascendencia desnaturalizando esta, eliminando todo posible acento, todo subrayado, haciendo que se evapore toda trascendencia vacua pero decantando su contenido, la hondura real de la vida real, sin bandas sonoras de fondo. Como en un profundo lago, la superficie es lisa y sencilla, un devenir cotidiano de varios personajes (siempre, a Dios gracias, dotados de ese punto freak y algo humorístico que toda su vida les ha caracterizado), y sólo el lector más atento y cultivado (maduro, sabio… Jaime Hernández nos pide mucho bajo una lectura aparentemente liviana) sabrá ver que, al fondo, domina un pequeño cosmos de turbulenta vida, de cambio, de dudas y crisis, de amor y desamor, de hechos pasados que hoy ponderamos, de pequeños gestos que duelen o reconfortan. Es la vida, es la vida Loca.


Otra puta obra maestra made in Jaime y cinco estrellas así de grandes.


Más pensamientos sobre Beto aquí y aquí

03 marzo 2009

reflexiones post electorales

¿Qué ha pasado? esa es la fascinante pregunta tras el resultado gallego.
¿Qué pasará? Esa es la pregunta para el marco vasco.

De lo segundo, bueno... poco puedo decir, salvo que menudo cocido se prepara, con tan diversos y encontrados ingredientes. Interesante, esperanzador (el auge de Aralar me parece enormemente positivo y luego está ese Patxi Lopez a quien yo hubiera votado sólo por ésto. Jeje, conocía la real politik, pero ahora descubro la indie politic.

De Galicia voy haciendo mis cábalas personales.

Lo primero, ya he leido la prensa regional. Vergüenza corporativista, la Voz y el Xornal lanzan los trastos a quien les interesa, y el Faro publica un largo artículo a toda página que lamentablemente no pude acabar pero que, al menos, suelta algo interesante: el votante ha dicho: "para hacer lo que hacían los de antes, mejor el original".
Algo de ello hay, creo. En parte.


También he leido por la red el sonsonete plañidero de siempre, que si somos así, que si tenemos lo que nos merecemos... no. Hace cuatro años se semostró que "no somos así", y estas elecciones manejan un número de factores que, pienso, hay que tener en cuenta: coyunturas diversas que sin duda han decidido el cambio de orientación. Pasemos a señalarlos (con brevedad, para no convertir este post en un tocho).
  1. Galicia es de natural conservador, un tejido social con evidentes simpatías hacia el PP de raíz, antes que programática, cesarista (culto a la figura de Fraga, asimilación de Feijoó como "sucesor natural"). es un hecho que no juzgo pero evidencio.

  2. Esto da una posición de permanente empuje al PP, pero el bipartito se confió en que ese "cesarismo" quedase trasladado a Touriño/Quintana por mera ocupación de poltrona. Y no.

  3. Se suma a esa confianza (equivocada) una acción política que nunca en cuatro años (salvo algunas iniciativas del BNG) demostró intención de ruptura (la habrán tenido, pero no se evidenció a ras de suelo). El legislativo del bipartito parecía un becario aprendiendo, carente de programa propio y diferenciado, y fallando en su acción ejecutiva (ha sido una Administración incompetente, de organización caótica).

  4. La acción del BNG se ha visto ensombrecida por acciones de dudosa legalidad y de (nada dudosa, sino evidente) desastrosa imagen pública (la mayor, esa foto en yate)

  5. El PP (grupo que siempre, siempre usa para su consolidación las cuestiones más epiteriales) ha organizado su campaña con arsenal de cizaña electoral: ataque a los escándalos de imagen como el famoso Coche Fantástico de Touriño, contra los mítines bloqueiros de captación dudosa (esa excursión de la tercera edad), tema linguístico usado como piedra arrojadiza etc. Imagen débil para el bipartito, que no ha sabido/querido contrarrestar.

  6. La campaña del "soe" ha sido, en cambio, desastrosa, tibia, vacía de contenidos (y traer in extremis de nuevo a ZP dice del miedo antes que de la seguridad... las encuestas internas quemaban, y eso se nota: no somos tontos)

  7. El nefasto papel de los medios de comunicación: antes que consolidar al bipartito como fórmula estable de continuismo progresista, La Voz y el Xornal se han dedicado a ponerse a caldo los unos (PSOE) contra los otros (BNG).

  8. La crisis ha pasado factura, sobre todo en los espacios urbanos.


Por tanto, enhorabuena a los ganadores, y la nueva oposición, a aprender de los desaciertos. Nos vemos en cuatro años (y mientras, esperemos que el nuevo gobierno neocon -que no nos gusta un pelo por aquí-, al menos no pise los fangos fraguistas, el autoritarismo a toda costa, la corrupción generalizada -quien tiene cercanos que hayan trabajado en la Xunta de Galicia saben de qué hablo-, y las políticas de postín y primera plana, sino que ejerzan una acción económica responsable y eficaz y demuestren renovación interna)

02 marzo 2009

THE PAINS OF BEING PURE AT HEART, Idem

Reseña para mayores de 22 sin prejuicios:
Cuatro chavales han parido un disco de debut que es una carta de amor a sus ídolos, un ejercicio transparente de copio y adapto, un juego en el garaje de papá que ha visto la luz (y que está comiéndose el mundo indie). Es difícil no ver la sombra de los My Bloody Valentine pre "Isn't anything" en Come Saturday, el homenaje a The Jesus and Mary Chain en Gentle Sons (directamente, a Just Like Honey, de la que roban el ritmo y lo infectan del muro de distorsión de los Reid), no intuir las influencias de Yo La Tengo en Contender, o incluso advertir el poso de los primeros R.E.M. en The Ternure Itch. Añadimos hits de pegada inmediata (This love is fucking right, título indie del año; Everything With You, el single de adelanto, tan cercano al espíritu de los primerísimos Planetas, los de Mi Hermana Pequeña o Pegado a tí, como a los Pastels, otro referente claro) y tenemos el cóctel perfecto para dar el pelotazo indie en 2009.
Y finalemente, desde el propio nombre del grupo estos cuatro casi-niños no engañan y demuestran ser muy conscientes de la jugada estética que nos proponen en su debut (inocencia, juventud eufórica, desparpajo y talento)
Cómpralos

Reseña para menores de 22 qie aún no se han contaminado del enciplopedismo músico-histórico:
Cuatro chavales han sacado un disco de debut para sentirse bien y contagiarlo: melodías redondas, adhesivas, eufóricas pero con un puntazo desganado totalmente cool, canciones sobre el amor envueltas en guitarras sucias, distorisonadas, ruidosas. Young Adult Fiction o Stay Alive entran a la primera, Hey Paul empieza pop pero a los segundos estalla en guitarras distorsionadas (sin abandonar la melodía pegadiza). Este es un discazo que se debe escuchar a toda caña, un disco para saltar, cantar a gritos y salir a comerse el mundo. Y por extensión, The Pains of Bein Pure at Heart son un grupo con un don para las melodías que redondea diez canciones y las lanza en treinta minutos largos, diez temas que nunca bajan la guardia, eufóricos, pop, enormes.
Cómpralos.



01 marzo 2009

sempre en Galiza (Castelao dixit)

Pues a estas horas temo que el bacalao está más que cortado. Vuelve el PP a gobernar en casa, y respaldado por una participación histórica (70%, maomenos).
Tiempo para pensar en causas, porquéses, idiosincrasias y otras cuestiones de geopolítica.
Evidentemente no me gusta, pero la victoria es firme y pransparente. ¿Por? O la derrota pepera de 2005 fue un voto de castigo (a Fraga, al Prestige, a...) o el bipartito lo ha hecho con el culo (bien no lo hizo, eso lo tengo claro) o la campaña ha sido ponzoñosa y eficaz en su veneno, o la sociedad gallega sigue siendo de naturaleza conservadora. O un poco de todo ello mezclado, no lo sé.

Y la victoria además tiene ecos interesantes en el estatus nacional de Rajoy, de eso no hay duda.