30 junio 2009

MAGIK MARKERS, Balf Quarry

El nuevo disco de Magik Markers pisa con seguridad. Si su anterior Boss demostraban dominio sobre las lecciones de sonic Youth y la no-wave, ahora quieren ser ellos los maestros de generaciones futuras. No hacía falta, Boss ya va perfilándose (para menda, al menos) como uno de los discazos de guitarras de la década, una implosión de furia controlada que da sopas con hondas a la mayoría de nuevos cachorros del ruido blanco americano. Balf Quarry abre con dos temazos que conducen su pasado hacia el blues pantanoso y hacia formatos de canción casi, casi estándares. Y de pronto te estalla en las narices Jerks, menos de dos minutos de bestialismo cosecha Royal Trux (o Pussy Galore, casi mejor). Pupita anarko-sonora, herencia de las alcantarillas que transitaron Jon Spencer y amigos antes de domesticarse.
El viaje prosigue por carreteras secundarias inesperadas: asonancias a lo freak folk (mejor no investiguen la etiqueta si no la conocen de antemano... chungo chungo), pianos crepusculares, no-wave y Sonic Youth asomando aquí y allá (inevitable), y algún amago de medo tiempo.
Así, frente al paquete-comansi/paquete-completo de su predecesor (bueno, o así lo recuerdo hoy por hoy... no lo escucho hace tiempo), Balf Quarry supone una travesía sin brújula, más sorpresiva aunque (o por, quizá) menos compacta o redonda.
En todo caso, demostrando que siguen en la brecha del rock más áspero, inconformista, incontrolado y excitante. Duro de pelar (tu siempre fuisteee...)


26 junio 2009

PERDIDOS, 5ª TEMPORADA

La isla más misteriosa va encaminando su recta final.

Y lo hace sin dar tregua, tensando la paciencia del espectador en una trama que es un verdadero arabesco, un monumento a la relatividad temporal. Si hasta ahora Perdidos se apoyaba en técnicas de flash back(miradas al pasado de los nuevos Robinsones) y flash-fowards (oteando el futuro e imponiendo así nuevos enigmas), la quinta temporada se articula como una cadena de adn en torno al tiempo. Los protagonistas, hasta ahora presos en él, ahora trascienden la cuarta dimensión y la recorren, van del pasado al presente y de este al futuro, hasta que dichos conceptos (lo que es, lo que fue y lo que será) dejan de ser consistentes y pasan, definitivamente, a relativos.
Tras cinco temporadas puede devenir el cansancio, lo comprendo, o que los seguidores veamos con lupa cada capítulo antes que a vista de águila, desatendiendo al conjunto, excesivamente atentos a la pincelada. En todo caso, el momento de contemplar el global de Perdidos será cuando culmine y cierre en su sexta entrega. Hablaremos del zeigeist captado, de la recuperación simbólica de lo telúrico en tiempos virtuales, de conceptos como redención aplicados a la sociedad contemporánea, etc.

Por ahora, es tiempo de dejarse llevar por el vendaval Abrams (JJ, el cerebro fundador de la idea) y disfrutar su intrincada, inverosimil trama .
PD: hay más Perdidos, bastante más, en Estodigo, el Octavio pasajero. Lo pueden encontrar etiquetado en "teleseries del Octavio pasajero", aunque no he creado una etiqueta específica para Lost.

ha muerto Michael jackson

Único, excéntrico hasta lo irracional, bailarín incomparable, músico. Jacko ha muerto esta noche.

Siempre lo he contemplado musicalmente como uno de los más grandes de la música negra, y así hay que verlo. Antes que como rey del pop (que si quieren, también), como uno de los eslabones en una cadena que amaneció con el soul y descubrió la noche con el funk.
Olvídense, por una vez, de narices, pieles y mascarillas: ha muerto un genio.






Por cierto, alguien de la talla mediática del autor de Thriller, evidentemente, ha tocado otros palos, como el cine


o... ¡el cómic como protagonista! (vía culturacomic)

25 junio 2009

pegadle el tiro al pianista de una vez...


Me entero en Vaya tele! de que TVE prepara para alguno de sus canales de TDT un programa de música. Claro, quien haya visto "No disparen al pianista" alguna vez puede, ante esta noticia, pensar que eso no es necesariamente una buena noticia. Lo que sí lo es, es advertir que Mapa Sonoro tiene un planteamiento novedoso, que se aleja del descerebrado tono "de guay", juvenil (en el peor y más trasnochado de los sentidos) y comercialoide del Pianista, para dar peso a la música pujante o a grupos interesantes. Y trae ideas frescas a la pantalla catódica, como los conciertos callejeros, tan de moda en la red.

En fin, la cosa se puede ver en la web del ente, por si sienten curiosidad (conste que yo aún no lo hice... acabo de enterarme, y son las ocho de la mañana).

22 junio 2009

SONIC YOUTH The eternal

Qué difícil es hablar de Sonic Youth. Uno podría dejarlo en ": leer aquí" y casi, casi fiesta, porque desde, pongamos, 1995, la regularidad de los neoyorkinos no da tregua, ni cambios abismales para que arqueemos el cejamen. Son ellos, los SY de siempre, tan reconocibles como un riff de AC/DC.

Así que aquí digo que The Eternal no defrauda ni vira su libro de estilo a ninguna parte, que transita magistralmente su propio universo, y lo dejo.

Ahora bien, podremos preguntarnos por qué: por qué Mogwai son criticables por hacer de sí mismos desde hace un lustro (o desde hace tres discos, mejor), y sin embargo los reyes del indie, los padres del Noise, no se agotan tras treinta años en la música.

Creo que el secreto, su pócima mágica, está en su método (amén de su enorme virtuosismo como músicos). Creo, en fin, que cada banda encuentra su mapa, su libro de estilo, sus reglas del juego. Después de ese momento mágico (para Moore y cia. hablaríamos de EVOL, 1986), hay que elegir si recorrer el laberinto construido o salirse del pergamino y trazar nuevos mapas. Cuando te quedas en tu sitio e insistes, lo que se pone a prueba es el método. Y en el caso Sonic Youth, disco a disco desde hace ya veinte años, lo que queda claro es que ninguna otra banda de rock ha creado un manual tan perfecto y al tiempo de márgenes tan anchos, permitiendo variables que impiden hablar de autoplagio. Cada nuevo trabajo esconde sorpresas que remiten a su legado (la lija de las cuerdas vocales de Kim Gordon, las punzadas disonantes de las guitarras...). De The Eternal, por ejemplo, podemos decir que refuerza el componente agresivo de Goo o Dirty sin perder inmediatez, que vuelven a lanzarse por derivas sonoras, o que como novedad se deja llevar por perversos juegos de coros maliciosos (¿la Juventud Sónica soltando sha-la-las ?). Pero lo fundamental es volver a comprobar que las leyes de su física particular vuelven a demostrarse sólidas y flexibles al tiempo, sin revelar fisuras o debilidades.

Y respecto a la actitud, insobornable, el otro punto cardinal que sostiene a la banda, vuelve a sentirse que respiran ROCK, que tienen sangre joven y en ebullición, que se tensan antes de acomodarse. Por aquí podrán darnos algún susto en el futuro (como el presente Bob Mould, quien pese a su talento melódico lo sentimos demasiado contento consigo mismo en sus últimos discos). A día de hoy, con The Eternal sonando desde Spotify, no veo ese día ni en el horizonte: SY rules!!

Sólo de ellos me atrevo a decirlo: Sonic Youth son incapaces de sacar un mal disco.






20 junio 2009

ALL-STAR SUPERMAN; Superman eterno

Prepublicado en el Faro de Vigo

Nacido en 1938, “el Hombre de Acero” es un icono del siglo XX en continua renovación hasta nuestros días.


Un hombre surca el cielo vestido de azul y rojo, con una gran “S” en el pecho. Es el súper hombre, Superman, y su vuelo fue el del primer superhéroe jamás concebido. Los cómic-books son su medio natural; cuadernillos grapados que contienen sus asombrosas aventuras a todo color. Pero también ha protagonizado famosísimas películas, series televisivas en los 50, dibujos animados, tiras de prensa, seriales radiofónicos en los 40, y por supuesto continuas renovaciones en los cómics por los autores más punteros (de Alan Moore a John Byrne, de Dennis O’Neil a Mark Millar) o por los argumentos más evanescentes (de la muerte de Superman, al superman Azul y el Rojo). En este espíritu de eterno rejuvenecer, “All-star Superman” era la más esperada vuelta de tuerca del hombre de acero en los últimos años.
Grant Morrison es un guionista capaz de articular herméticos discursos cercanos al más psicótico Philip K. Dick (su serie “Los Invisibles” resulta casi incomprensible, tanto como fascinante), o de revisar con inteligencia e imaginación iconos como los “X-men” ofreciendo un producto impecable y comercial. Y el ilustrador Frank Quitely se ha aliado no pocas veces con él para demostrar, obra a obra, que hay pocos dibujantes que se complementen tan bien con el guionista escocés. Por tanto las expectativas de leer su versión del mayor superhéroe de la historia eran, como poco, elevadas. Y sin duda quedan colmadas, porque “All-star Superman” supone la mirada más fresca y el homenaje más sabio al hombre de acero, a su esencia pura, a los añejos clásicos de los cuarenta y cincuenta repletos de maravillas y disparates, villanos coloridos y bondad sin matices. Este cómic rinde tributo a una forma de entender el género, alejada de los toques oscuros y de “verité” de otras obras contemporáneas como la película “Batman, el Caballero oscuro”, para indagar en la esencia más depurada de lo que es un superhéroe. Superman es, entonces, la transfiguración de la pureza moral, símbolo de lo virtuoso, modelo ético para todos nosotros disfrazado de tebeo intrascendente y naif.
El dibujo de Quitely apoya esta idea con una fuerza admirable: su Hombre de Acero es un semidios hercúleo, bondadoso hasta la candidez, que pisa la tierra como sólo lo puede hacer una transfiguración mitológica del bien absoluto. Y, algo a lo que ya nos tiene acostumbrado, su narrativa es primorosa, abundando en páginas espectaculares con viñetas panorámicas, grandiosas como el cinemascope. Y eligiendo para cada viñeta el mejor modo de reflejar la acción, o dotando de expresividad corporal propia a cada personaje (hay que ver lo que cambia el héroe cuando actúa como Clark Kent), Quitely se muestra como uno de los mejores autores contemporáneos. Todo pespunteado con un color espectacular a cargo de Jaime Grant.
En definitiva estamos ante, no lo duden, uno de los mejores tebeos de superhéroes de la década. Si el lector sabe disfrutar con su espíritu blanco, y apreciar el discurso de fondo que propone Morrison sobre la naturaleza de lo heróico, sin duda va a disfrutar reencontrándose con Superman y su clásica galería de villanos vistos desde una óptica tan tributaria como innovadora y contemporánea. Más aún, lo va a pasar como un niño, cosa maravillosa.



A mayores, podríamos hablar de la perfección técnica, del asombroso empleo de la elipsis, de los excelentes diálogos, de la batería de ideas fabulosas, o de esa primera página, exacto enmarcado para la historia del origen del héroe, que ya queda para los anales de los grandes momentos del cómic de esta década. Podríamos, en fin, hacer lo que no procedía; detenernos en este tebeazo más allá de un artículo generalista (hay que comprender que esto es un diario, el Faro de Vigo, y pide un tono determinado), pero no nos duele demasiado: otros ya lo han hecho con mucho tino (aquí, o más recientemente acá)

17 junio 2009

Gorbachov 'n roll

El ex presidente de la URSS ha grabado un disco. ¡Buenas noches, bienvenidos, hijos del Rock and Roll!
Bueno, la verdad es que leída entera la noticia, todo es más digno que el despropósito que augura el titular: se trata de las siete canciones favoritas de su difunta mujer (víctima de la leucemia), que son las que él le cantaba en sus últimos días. El disco no se venderá, sino que fue objeto de una subasta benéfica en Londres, y oído un segundito por la radio, qué carai... visto lo que rodea a "Canciones para Raísa", Mihail ni siquiera canta mal.

ACTUALIZACIÓN/PD: no, si lo que no se encuentre en la red...

14 junio 2009

La tele que yo veo

Sólo un pequeño comentario o nota al margen: estábamos en casa con The Wire (de la que daremos cuenta) cuando finalmente decidimos que tocaba hundirse en la isla de Perdidos, y su quinta temporada nos abdujo. Dos modos antitéticos de entender la televisión, uno denso y otro eléctrico, uno intelectual y otro imantado y visceral.

La realidad, críticas y valoraciones al margen (todo a su tiempo) es que Lost, su última temporada antes del final definitivo con la venidera sexta entrega, vuelve a ser capaz de enganchar y dejar en barbecho las mayores delicatessen (de The Wire se debería hablar hasta en el mensaje navideño del Rey)

12 junio 2009

SUPERCHUNK: Leaves in the gutter EP

Casi una década de silencio (tienen su jornada ocupada con proyectos paralelos y sobre todo con Merge, su propio sello discográfico) que a la luz de este maxi parecen dos días. Nada cambia en el pulso febril y saltarín de Superchunk. Sigue ahí el punk y el empuje melódico, la distorisión, la energía adolescente, la voz chillona de niño malcriado de Mac mcCaughan.

Cinco pelotazos, el último, la versión acústica, sosegado adiós, de la inaugural Learned to surf. El resto, a la altura de la abertura electrificada, son pepinazos gozosamente melódicos y bravos.
Superchunk son tan buenos que a uno le entran ganas de decir que dejan en evidencia a todos los nuevos cachorros del indie rock.

Qué demonios, Superchunk 2009 dejan en evidencia a los cachorros del nuevo indie rock, no hay más que escuchar la doble versión de learned to surf que les regalo.




11 junio 2009

LOS 4 FANTÁSTICOS, de Millar y Hitch

Ya leidos ocho números de la actual etapa de Los 4 Fantásticos, podemos hablar algo más de la última colaboración de Mark Millar y Brian Hitch, quienes arrasaron con su versión remozada de los Vengadores (Ultimates) y ahora dedican sus esfuerzos a renovar a la primera cabecera de la editorial marvel (históricamente, claro, no en número de ventas o popularidad).

Y en general hay que hablar de Millarismo puro yduro, con lo bueno y lo malo que ello conlleva. Por un lado, el guionista ecocés sabe urdir tramas de ficción majestuosas, historias muy grandes, bien hilvanadas en una secuencia medida número a número. Millar desarrolla una idea; la preparación de la humanidad ante una futura hecatombe mundial. Ante el fin del mundo, vamos. Y al tiempo proyecta una historia potente poco a poco, una invasión de proporciones colosales de la que no conviene desgranar detalles. Pues bien, un tebeo entretenido, un par de cliffhangers potentes, y todo a-lo-grande.
Por otro lado, hay que reconocer que, presa de su aparente gusto por lo argumental, el cómic desatiende la caracterización de sus personajes. Sus Cuatro Fantásticos son prototípicos, acaso algo exagerados, pero simples iconos que ofrecen muy poco. A decir verdad, y que me conste, pocos guionistas han aportado a la personalidad del cuarteto algo que no esté en el original de Lee y Kirby, y Millar, desde luego, nada. Bueno, sí, sus diálogos modernos y afilados, otro sello personal que tampoco es demasiado original (auqnue es cierto que lo usa con habilidad).
Por último, frente a sus anteriores Ultimates, aquí lo que prima es la diversión personal: Guionista y dibujante se lo pasan pipa haciendo lo que les da la gana. Si les viene a la cabeza que de niños lo gozaban con Transformers o Mázinger Z, ea, una de robots gigantes. Si quieren que salgan los villanos de toda la vida, pues ala, calzan como sea al Doctor Muerte (y a Galactus, aunque este está mejor traído, o al menos es más lógico argumentalmente), pero tras darles una imagen impactante o un par de diálogos muy propios del personaje, lo arrinconan. Como si fuera un cameo, vamos.
Bueno, ellos se divierten, nosotros percibimos que es innecesaria tanta bobada, pero el tebeo se deja leer, y en su historia medular no defrauda demasiado (aunque lo de finalizar sagas nunca ha sido el plato fuerte de Millar).
Respecto a Hitch, cada vez más suelto ante la mesa de dibujo, su trazo gana fuerza, pero también confusión, y narrativamente alguien que domina tan bien la composición clásica no debería perderse en efectismos baratos, como alguna doble página de lectura inverosímil. En todo caso, merjor qeue el 90 % de dibujantes de la Marvel hot por hoy. Pese a esos caretos horribles...




(nuestra primera toma de contacto con la serie, aquí)

10 junio 2009

La noche más larga: OT etc.

Como el Cid, un campeador, aguanté hasta la una y media de la mañana viendo Operación Triunfo. Trampas hubo, bendito sea el mando a distancia, pero creo que puedo decir que, sí, más o menos me tragué el programita (-ote, más bien) y su prolongación El Chat de OT (hasta que aguantó el cuerpo, esto ya no lo acabé).
Uno no entiende que realmente algo tan largo y cosido con puntadas de publicidad en cada esquina tenga seguidores reales, que aguanten martes tras martes todo esto: el concurso, evidentemente, no es musical, sino otra cosa. Cierto, los concursantes están en una especie de escuela y en la gala se canta (con pose de big star, algo bastante surrealista), y luego viene lo bueno (ejem), las trifulcas del niño malo Risto y las ponderadas lecciones de Ramoncín y dos señoras que serán alguien en el mundo SGAE. Pero lo peor es la publicidad, como digo: no sólo los incontables ladrillos de anuncios, sino que la gala es toda un gran spot. Así, un reportaje que se supone ilustra momentos de ocio de los triunfitos consiste en, por ejemplo, una sesión de maquilllaje "Ashtor ad Ashtor Delice", o jugar a Supersoprtwee que te mueres de la diversión. Por otro lado, cada tres frases del presentador Jesús Vázquez una consiste en explicar qué guay es la tarjeta joven OT de la Caja de Ahorros Pisuerga, y cantantes famosos visitan la escuela para dar sabios consejos a los chicos ("esto es una profesión dura, pero si la sientes dentro, adelante, no te rindas"... y otras frases que pueden emplearse para cualquier oficio). Eso sí, por algún rincón dejarán bien visible su nuevo disco (y además lo van a cantar en la gala).
Pero tras el tocomocho (las peleas en plató no son creibles, o nos importan un rábano y ni dan para unas risas), la cosa sigue... en El Chat. Presentado por Ángel Yacer (quien, no puedo evitarlo, no me cae mal, y le encuentro momentos simpáticos en su pantomima), el Chat sitúa a los niños cantores frente a preguntas del público vía web. O algo así, pues el espacio tiene a gala la locura (que ni de coña, aquí hay guión) o, más bien, el destense tras la Gala. Los músculos triunfales se relajan y los chicos y chicas lo pasan bien, sueltan adrenalina, lloran un rato (ese que casi sale nominado, cuánto "zufrí"), y se supone que de paso el espectador se divierte mucho con las tonterías de los profesores (ayer, disfrazados de elfo tolkiano, o con caretas de los ewoks, en chanza poco original a un ataque verbal del estreñido Mejide).
Vamos, que más aburrimiento, aunque por intrascendente, más llevadero que la mayestática Gala de la Nada que supone el programa madre.

el mejor grupo de rock de la historia

una frase para hacer saltar los nervios del lector, para rellenar quinielas con dinos setenteros.

Un grupo en activo que, en su nombre, tal aseveración no chirría (se puede compartir, o no, pero son ya muchos años, ningún paso en falso demasiado grave, y por las pistas que van dando de su nuevo largo (The Eternal, con fecha de salida, ayer, 9 de Junio), aún con El Toque.
Sonic Youth, el mejor grupo de rock de la historia, eternos (y hostia, qué guitarras en estos cuatro minutos... parece mentira)




09 junio 2009

BON IVER, For Emma, forever ago

Resulta difícil no escribir sobre Bon Iver sin referirse a los aledaños personales de su alma mater Justin Vernon, pero yo lo voy a intentar. A veces las vicisitudes personales del individuo hacen ver las cosas de un modo favorable por ellas mismas, como si el elemento literario de la historia circundante al disco sumase puntos. Claro que los suma, pero también puede provocar cierta distorsión. Cuando leí sobre este disco y lo que lo rodea pensé que se trataba de otro chico triste haciendo folk, o americana. Haciéndolo bien, seguro, porque si el río suena, lleva agua (y For Emma, forever ago acapara podios en toda lista de lo mejor de 2008), pero lo aparqué, no sentí la menor curiosidad.


Fallo, y de los gordos. Porque este disco es sobresaliente, emocionante hasta el llanto en su lírica, exquisito, rebosante de melodías impecables, de minimalismo frágil y arreglos sabios, delicados, coloridos y al tiempo en voz baja. Es un suspiro, una lágrima cayendo por la mejilla del hombre herido, el que ya ha llorado y ve las cosas como son, y entonces duelen aún más, desde la aceptación. Pero no es un trabajo triste, sino que mira adelante desde esa sabiduría de la caída.


Y el sonido no es un elemento menor, sino la puerta a la modernidad. Grabado en solitario y posteriormente recargando de overdub (ese eco) los instrumentos y su hermoso falsete, doblando su propia voz en coros incontables, pletórico de exquisitos detalles de sonido sorprendente, el disco flota en una ingravidez en blanco y negro, como algo intangible, atrapando los fantasmas de la tradición norteamericana blanca en un trabajo que empuja al género americana/roots hacia su futuro.
No es cuestión de señalar temas, de acentuar logros puntuales, porque For Emma, forever I go se escucha como un todo pluscuamperfecto. Aunque no me resisto (y ahí les dejo el You Tube para cmprobarlo) a rememorar esas percusiones que irrumpen como fuegos artificiales en medio de The Wolves (act I & II), pura belleza emocional.


Obra maestra, absoluta.


Y yo perdiendo el tiempo escuchando otras cosas, ayyy...


Pd. Queréis prensa rosa, ¿no, bribones? Por si alguien no conoce el tema, un día Vernon quedó machacado cuando su grupo decidió separarse, y más aún cuando su novia (¿Emma?) decidió cortar con él, y más, si cabe, al enfermar de mononucleosis hepática. Como cura del alma, tras sanar el cuerpo se retira a una cabaña en la montaña, a cazar, vivir en la naturaleza, conocerse en la soledad. Y entonces, y allí, compone las canciones de este disco acongojante y precioso.


08 junio 2009

OMBLIGO SIN FONDO: Diseccionando la célula familiar en la América del desencanto

prepublicado en el faro de Vigo el viernes

Irrumpe en el mercado español una de las novedades más interesantes que viene a reafirmar la madurez de la novela gráfica.


Cada vez resulta más difícil seleccionar dentro del generoso caudal de novedades mensuales, a la hora de recomendar una de ellas al lector. La calidad de los autores más comprometidos con el medio entendido como arte es notable, y los títulos merecedores de atención son siempre demasiados para estas líneas. Sin embargo, de la variedad de novedades que ya ha traído el primer tercio del año (y a la espera del caudal que siempre supone el Saló de Barcelona), “Ombligo sin fondo”, de Dash Shaw, no debe perderse en el marasmo de publicaciones. De hecho, basta ojear en la librería el tomo para evidenciar que, simplemente por presentación y formato, estamos ante una de las publicaciones más visibles de la temporada. Nos enfrentamos entonces, ya en un primer vistazo, con un libro de cuidada edición, exquisito al tacto, con dos portadas diferentes. Y lo más obvio, de muchas páginas. 720, concretamente. Sobrepuestos de la sorpresa, deviene la pregunta; ¿para qué tal volumen, semejante grosor? Bueno, “Ombligo sin fondo” es un relato sobre la fragmentación familiar. Unos padres (Maggie y Paul Looney) invitan a la casa costera familiar a sus hijos, nueros y nietos, tras revelarles que, tras cuarenta años de casados, los patriarcas se disponen a divorciarse. A partir de semejante noticia-tsunami, Shaw va desenmarañando la personalidad, las maneras de aceptar/desafiar/negar tamaño trauma en el seno de los Looney. Por tanto, nos encontramos ante una disección del alma, de varias almas, de sus anhelos, sus frustraciones (latentes o manifiestas, pero siempre amplificadas por los inesperados acontecimientos), su perspectiva de su propia realidad.
La juventud del autor de este cómic claramente “indie” no es barrera para su osadía técnica. No sólo por llevar a cabo la idea de un trabajo de extensión poco común en la historieta, sino por su continua búsqueda de recursos narrativos, búsqueda que aporta soluciones imaginativas y eficaces, como técnicas de diagrama explicativo (algunas páginas nos recuerdan a los folletos de un avión, verdaderos diagramas de significados), así como ritmos diferentes para las escenas, que van de la velocidad de lectura manga a paisajes casi estáticos, conversacionales o de expresivos gestos y silencios, a la manera de un Chester Brown. Con un abanico de tonos y recursos amplio (y que no procede aquí desgranar), Shaw a veces cae en su propia trampa, no escapa de cierta dispersión, no puede dotar de unidad orgánica al relato. Pero con todo, y si consideramos que hablamos de un autor joven, hay que reconocer que la altura de miras se ve correspondida con una obra de discurso maduro, sereno, ajeno a lo discursivo, que se aplica en el dibujo (feísta, aparentemente tosco pero haciendo diana en la expresividad gestual de los “actores”) y aporta soluciones narrativas ciertamente sorprendentes.
Sin duda “Ombligo sin fondo” va a permanecer en la memoria del lector como un catálogo de las posibilidades del cómic como arte y de la capacidad del medio para captar con hondura los temas más complejos. Y tras ello, sin duda, el lector puede seguir sorprendiéndose gratamente con el cómic on-line que el autor está desarrollando hoy por hoy y comprobar como el aspecto desgarbado de su trazo en “Ombligo sin fondo” fue totalmente intencional, frente al acabado más virtuoso de su webcómic (http://www.dashshaw.com/)

05 junio 2009

B'S LOG (vvaa)

La editorial Planeta ha movido ficha en la pequeña historia de la edición de manga en España. Que me conste, nunca antes se había editado una revista al estilo japonés por estos lares: abaratamiento del material y del acabado como medio de rozar precios tan bajos que parecen imposibles por tal número de páginas, en una revista mensual para incluir periódicamente diversos cómics, diferentes autores y obras seriadas. También secciones variadas entre las que no falta el correo (modernizado a la manera de un chat, pero correo de los lectores, al fin y al cabo).
Del contenido de B's Log apuntemos acríticamente que se enfoca para un público claramente otaku (seguidor de lo oriental, vamos) y de edad temprana. Incluso parece que mira más a la chica, lo que no nos extraña: ellas son grandes compradoras de tebeo japonés.
La apuesta es atractiva por pionera, y por económica: menos de siete euros para 500 páginas más o menos. Y por variada (muchos autores, muchas historias, el incentivo de la continuidad). La duda es si, en un mercado donde la venta del tomo de manga ya está bien implantado y va viento en popa, este experimento se consolidará. Ojalá encuentren su espacio en el apretado mostrador de manga, dentro de la librería, y la operación sea un éxito, porque toda nueva opción de popularizar la lectura de tebeos (en un mercado cada vez más tendente a la exquisitez editorial más o menos prohibitiva) merece ganarse su lugar.

04 junio 2009

Avatar, ¿buen anime?

Quien no haya dejado al hijo al cuidado de su suegra nunca, que levante la mano. Bien, porque yo lo hice, por ejemplo, el pasado viernes, y cuando fui a recoger al churumbel estaban emitiendo en la tele el "anime" Avatar. Me recordó mucho a Goku pero "bien hecho". Es decir, con acabados más mimosos.
Con Google uno se permite recordar estas cosas y trastea, y descubre que la serie no es anime porque no es nipona, sino de los EEUU; que acapara premios y éxito (¿?); que se trata de una tetralogía bien definida; y que evidentemente se guía muy mucho por los postulados del anime. Así que vuelvo a Son Goku: si aquella teleserie plasta nos enganchó a todos a base de tortas sin fin (al menos en Galicia, doy fe de que no había universitari@ que no la siguiese diariamente en los primeros 90's), lo hizo porque de fondo algunas cosas buenas había, más allá de su animación modesta y su dispersión narrativa por su mucho, demasiado relleno, y que me perdonen los fans, pero yo eso de medio capítulo a gritos -pero literales- nunca acabé de entenderlo... algo del manga leí, y lo recuerdo mucho mejor. Había heroísmo, colosalismo, acción a raudales, cliffhangers que te dejaban suspendido entre capítulos (hasta el despropósito de alargar una hostiada a dos durante semanas, sí), personajes carismáticos y diseños potentes. Y kárate, que carallo, que fuimos niños en los setenta y algo queda de aquellos barros.
Parece, por lo muy poco que he visto, que Avatar busca esa inspiración, se permite un trabajo de animación más exquisito que la media japonesa, un guión bien articulado (esto ya es muuucho suponer, que apenas ví un minutillo, pero lo que se puede leer en red es que hablamos de una saga de cuatro temporadas llamadas "libro", cada una centrada en un elemento), y mucha fantasía, acción, kárate, magia... así que me pregunto ¿estará bien, aunque sea un divertimento infantil?
A probarla.
Y en la espera, un trailer:





03 junio 2009

Halta qultura

Ayer, en un debate en la radio de Julia Otero, se hablaba de los e-books y si los nuevos avances pueden hacer desaparecer al milenario libro de papel y tal. No entro en ese tema, pero me llamó la atención que en esa mesa se enarbolaba la cultura en términos... asombrosos. Con el discurso apocalíptico de bestias pardas como Juan Adriansens a la cabeza, uno concluía que la era moderna se va al carajo, que los menores de 35 años (sic), pero todos, carecen de capacidad discursiva o de diálogo ("¿se imagina, doñña Julia, un mozalbete de 25 sentado a Esta Mesa un día cualquiera? ¡oh oh oh, porrrrrfavvvvvorrrrr!!!!"), que la música es un espanto desde hace más de cien años, y lindezas semejantes.

Poética sauria para enarbolar una mirada en el fondo de raiz franquista a la cultura: entendida como esa parcela extinta de la raza humana, que fue sublime, que nos deleita y nos escuda frente al caduco presente. Dunstable, de la Tour, Goethe... ¡qué bien suena decir que hoy sólo se hace ruido, que más Minnensingers y menos Madonna! ¿eh?
Ya ni les cuento lo que se escuchó sobre las tecnologías (aunque alguien defendió los blogs como el punto de encuentro en que hoy los jóvenes sí que se reunen en debates articulados).

El caso es que uno piensa que eso no es cultura. Tener un saber enciclopédico está muy bien, pero no me define una actitud. Yo creo que esa actitud existe, es una inquietud, curiosidad por el pasado pero también por el presente. Disposición crítica, severa, pero siempre esperanzada en que hoy puede ser el mejor tiempo posible, aunque sepamos que no es así.
La cultura no debería endiosarse como ayer ocurrió en Onde Cero. Debe arrastrarse, hacerla mundana y pagana, y que sea algo que apetezca, entendido no como un deber, sino como una ética. Por supuesto, Adriansens y cia. carecen de dicha ética.