30 septiembre 2009

cuéntame un cuento, que tenga dibujos: VALS CON BASHIR

Frente a desafortunadas críticas que hablan de falsa progresía escondiendo desvergüenza o justificaciones personales, o de mala técnica, uno tiene la sensación de que ciertos plumillas ven películas muy diferentes a las que yo veo a veces. Porque de la cinta de Ali Forman se pueden decir cosas negativas: que el elemento semidocumental (entrevistas incluidas) no logra casar con el aire irreal y de fábula que otorga su forma (dibujos animados, aunque sean mediante la técnica rotoscópica; algo así como dibujar sobre fotogramas de personas reales, vamos), o que su estructura fragmentaria impida la constitución de un relato que no se deshilache, en cierto modo (en resumen, la idea es la búsqueda de un recuerdo perdido por parte de su protagonista, el propio director, a través de varias entrevistas personales). Incluso, como también leí, que su final es facilón y efectista (no para mí, la verdad, pues para empezar el sabio crítico me lo había destripado ya... capullo del carajo... y para terminar, es la salida lógica al relato).

Frente a tanta mirada estupenda (otros muchos la ponen muy bien, claro), este vals me ha parecido una muy conmovedora exculpación de demonios internos, no una justificación: un exorcismo de la aberración participada, no una búsqueda de clemencia. Y tras varias imágenes de onirismo impactante, al final la primera persona del autor se convierte en un grito airado, sin respuestas, en tercera del plural, del que nos hace partícipes.

Muy buena película, pues, pese a sus puntos grises. Y por cierto, más humana que política (aunque no eluda, ni mucho menos, los hechos y los topónimos)
PD: bueno,Blogger me está tocando las napias, ya no pude subir más imágenes tras las estrellitas, pero me vengo: les dejo el trailer:


29 septiembre 2009

galletas para todo el año

Hoy, en "mamá, mira qué alto tengo el colesterol", a la sazón, sección gourmet de este blog, les voy a presentar las galletas que en esta mi casa triunfan los doce meses del año:

Sí señores, Bizcochos NO&EL, unos bizcochos adventinos, que a día de hoy también pueden encontrar en mi estrecho mueble despensero.
Y todo porque alguno que yo me sé (sección hijos pequeños, o El Amo) no se olvida de las navidades, ni de Papá Noel, quien es todo un prodigio de mercadotecnia que, hay que reconocerlo, vapulea a nuestros reyes interraciales con sus cofres cargados de porcalladas.
CATA DIETÉTICA: ni buenas para el colesterol, ni especiales por sabor o textura (si bien bastante económicas), sus valores son otros, evidentemente.

28 septiembre 2009

no es arte: es museable pero no es arte

Oigo, ahora mismo y en duermevela, por la radio, una noticia sobre una exposición de originales de cómics en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas. Cómic erótico de los sesenta. Cócktail de sensualidad, mass-media y pop, conviviendo con las exposiciones permanentes del museo.

Y a vueltas con lo de los monigotes y si el cómic es o no es arte, en dicha emisora (Onda Cero) dice el locutor (más o menos textual, ya les digo, escribo casi en directo): "puede que no sea arte, pero Litchestein hizo cuadros que eran cómic, y ahora la exposición de Bruselas le da la vuelta y espone cómic como cuadros". Absurda cosa, ¿no?.

En definitiva, y sin rasgarnos las vestiduras sobre el tema de la natura artística de la historieta, siguen goteando sentencias sin base en los medios generalistas.

Es lo que hay (y en todo caso, si leen la noticia en el enlace, verán que la expo no tiene desperdicio.

27 septiembre 2009

Expandiendo los sentidos a través de las viñetas: EL GUSTO DEL CLORO

Prepublicado en Faro de Vigo

Hay veces en que una mínima historia es el puente que nos lleva a un universo de sensaciones que trascienden lo contado. Este es el caso de “El gusto del cloro”.

Bastien Vivès es un joven autor galo inédito en España hasta ahora, de modo que la edición de esta historieta de mínimo argumento ha supuesto toda una sorpresa.
¿Qué nos cuenta “El gusto del cloro”?. Un hombre debe, por prescripción médica, ir a nadar con regularidad para mejorar sus problemas de espalda. Obedece el consejo, acude a la piscina. Nada. Y conoce a una mujer que también nada. Se enamora. Ella, quizá también. O quizá no. Dejemos, mejor, espacio para la intriga en lo parco del asunto que se trata en estas páginas, y abordemos, más allá de lo meramente argumental, qué nos propone Vivés. Porque ahí radica la grandeza de este tebeo hermoso e hipnótico. En su compás, en el “tempo” que nos marca a los lectores. Con una narración casi muda (estamos ante un tebeo de pocos diálogos, práctica ausencia de textos de apoyo y, por el contrario, generosos y expresivos silencios), “El gusto del cloro” se convierte en un ejercicio de poesía en imágenes, con una cadencia de ritmos y, podría decirse, de rimas, provocada por la fluida disposición de sus imágenes. Así, los cuerpos nadando conforman líneas cinéticas que trazan mapas en la página, que son como cadencias, movimientos de un invisible director de orquesta, paralelismos y consonancias cargados de significados.
La expresividad del trazo, la capacidad de captar cada gesto, cada intención reprimida, cada misterio no explicado, se revela, por encima del andamiaje de su argumento leve, la verdadera esencia, el contenido. En el fondo este cómic de colorido amniótico e irreal (tan propio para el ambiente de las piscinas públicas, algo así como naves espaciales en tu propio municipio) nos habla de los vericuetos de esa sensación, irrefrenable, misteriosa y dulce, que es el enamoramiento. También de la desazón cuando no hay respuestas, o cuando estas no siempre son las que nos imaginamos. Y uno, al cerrar su última página, comprende que lo profundo, como en una piscina, puede ser de una ligereza casi inasible, una sensación que nos recorre, que nos da sentido aunque no siempre seamos capaces de razonarla (ni mucho menos de verbalizarla). O que en última instancia lo que hace interesante esta vida se alimenta de pequeñas sorpresas cotidianas, un “algo” casi arcano que aparece en forma de fascinación en los lugares más baladíes e insospechados: en la figura automática de una joven que nada, o en las páginas del tebeo más modesto y liviano.
Insistamos: más allá de teorizaciones o argumentos academicistas, “El gusto del cloro” (Diábolo Ediciones) debe ser tenido en cuenta por su enorme capacidad de hacernos volar (o flotar) con los mínimos artificios, desde el lenguaje propio de la historieta, en un libro que se devora primero y que se relee varias veces más.

26 septiembre 2009

disfrute de sus compras en nuestro centro de ocio

lo juro: aparco el otro día en el parking de un área comercial de Vigo, salgo a su planta baja, y por la megafonía ¿cuál es la música ambiental que suena? What we know, del último disco de SY



Lo que me sirve de excusa para volver a decirlo: con ya muchas escuchas de su último trabajo, reitero mi admiración por la juventud sónica.

trapitos, protocolos y dardos venenosos

Que nadie me vea como defensor a ultranza de Zapatero: su gobierno es ineficaz en lo económico, y su progresismo no siempre se ha demostrado conveniente (pienso en esa ley antitabaco que nadaba entre aguas, disgustando a todos por igual, bien por exceso, bien por defecto).
Pero la bilis de la derechaza (la más encaspada y engominada, la de tertulias rastreras, ya saben ustedes) me parece un virus a exterminar, en beneficio de la salud mental de este país.

La última que montan es la carnicería perpetrada a partir de un descuido (patoso, obtuso... ¿cómo un presidente de Gobierno no sabe ver que estas cosas suceden si lo pone a huevo?).
Esos fachitas mezquinos que se estiraban sonrientes y displicentes hace dos sábados hablando de la ex de Jesulín y su hija, tildando a la madre de todo por poner a la niña en el punto de mira público, ahora hacen lo propio con dos niñas de 14/16 años, examinando una foto que ha sido públicamente expuesta: su ropa, sus gustos musicales...
Con ellas pueden, claro, porque su padre (Satanás Zp) las ha expuesto públicamente.


Conste que no estoy a favor de esa cena, o de que dos niñas de insti cuelguen clase, ejem, porque se van de churrascada con los Obama, pero en todo caso, ello se debe a invitación expresa del Presidente del Mundo. A ver quién se resiste a dar a sus hijas tres días de vacas, si con ello van a conocer a un personaje ya histórico (y coño, con un gancho personal que miren, yo me apunto también, si me invitan... prometo pedir una tortillita, nada más, yo no soy gasto).
Y sobre todo, por encima de cualquier circunstancia, creo que para un BUEN periodista, la intimidad de un menor (el elemento más débil de cualquier sociedad) debería ser deontológicamente la primera regla a respetar. Ni se habla de niños, ni se hace eco de quien así lo haga. Punto. Critíquese la decisión del presidente de llevar de party a sus hijas, vale. Pero dejemos tranquilas a esas niñas (que además, ya puestos, las prefiero así, en su edad, en su moda y en su momento, a cualquier pijo engominado o niña bonita rubia de bote con ropa de marca guay, qué carajo).

25 septiembre 2009

lo que es el arte: cosas para mayores

No es la primera vez que, estos días, defiendo el cómic, cualquier arte, desde parámetros opuestos a los comunes. Ya se sabe la polvareda Foix, que tilda el cómic de mierda para niños. Pienso que la absención es lo mejor, no darle más importancia, pero ante las voces críticas que aseveran que el cómic no es arte por ser en su mayoría un producto destinado a niños (o al revés, quienes lo defienden por la madurez de sus contenidos a día de hoy), yo estodigo:


Supongamos: si TODOS los cómics fuesen, pero todos, sin excepción, cosas infantiles, ¿eso desmerece a un arte en tanto que arte? ¿Qué es un arte; lo que es serio/trascendente/para adultos?
No, un arte es un lenguaje determinado, característico e intrasferible.
Con dicho lenguaje el artista elige a qué público se dirige. ¿O vamos a decir que la literatura es arte... salvo cuando es infantil? O podremos decir que no, que la literatura infantil es arte porque, además, hay literatura adulta. ¿Basta entonces un único Quijote rodeado de cuentos infantiles para otorgar calidad de arte a la literatura? ¿No? ¿Deben ser más libros adultos,?¿cuántos? je...

Pues para servidor, lo infantil está precisamente en esa confusión universal, la de sustituir lo cualitativo (lo no cuantificable o porcentuable, como características de un medio y sus potenciales posibilidades) por lo cuantitativo: si mucha proporción del pastel es catalogable como "para público maduro", entonces estamos ante un arte. Absurdo, y de niñatos, pues es más fácil contar, que discernir capacidades, en abstracto.
Lo mismo para hablar de tebeos que de zarzuela, poesía o cine, conste.
Por cierto, hoy por hoy, la mayoría de cómics, en cuanto a contenidos, son para adolescentes o para adultos, siendo bastante chungo encontrar material comicográfico para infantes... lo digo por experiencia.

24 septiembre 2009

en torno al mito: GRAN TORINO, de Clint Eastwood



Lo más destacable de la última de Eastwood, más allá de su evidente estilo, su capacidad como director, sus, en fin, excelencias habituales (todo aquello del último clásico de Hollywood), es el discurso que establece a un nivel más profundo que el del mero argumento.
Lo que en otras manos no pasaría de ser una versión de "Karate Kid" sin kárate (el tutelaje de un joven perdido por parte de un sabio viejo, que le adiestra en determinadas disciplinas a través de las cuales aprenderá el oficio de la vida, todo con toques raciales) resulta aquí, en el rostro y el porte del viejo vaquero/justiciero, una revisión crepuscular del propio icono-Eastwood. Y de paso, del espíritu estadounidense, de sus valores y su ética (en lo bueno y en lo malo), reflejados en uno de sus personajes más básicos, el Dirty Harry, ahora anciano y sin metas. Ajado por la vida real, triste y malencarado con la existencia. Como en la cinta del kung-fu aquella, el maestro finalmente es quien aprende la lección. Afortunadamente, Gran Torino es mucho más que una memez para adolescentes: supone el discurso postrero de Eastwood sobre su carrera y su vida, elevados a iconos americanos.

23 septiembre 2009

el cómic: monigotes y estupideces

El follón se ha montado: Pepo Pérez se hizo eco del artículo, una sarta de incendiarias críticas al cómic como medio artístico (aquí) y Álvaro Pons responde en su blog por alusiones directas a su persona.
Mi opinión. Yo a lo mío: este viernes, modestamente ocupo un cacho de un periódico para hablarles de El gusto del cloro, una exquisitez que me ha encantado. En otras palabras, más allá de rabietas (lógicas ante artículos de la espesura mental del de Molina Foix), lo que debemos tener claro es el magnífico momento que vive la historieta, a nivel creativo, como medio adulto y plenamente capacitado para abarcar todos los públicos. También el infantil, claro, ¿o ahora vamos a tener que mirar por encima del hombro a autores como Roald Dahl y los Perrault, o los cuentos de Oscar Wilde, o Pinocho de Disney, o el mago de Oz de Victor Fleming, o...?. Buen momento del que todos los que lo amamos debemos intentar, cada cual en sus posibilidades, hacernos eco: presten tebeos a sus amigos, escriban de ellos en su blog, o en la prensa, o en revistas especializadas, o en gruesos libros, o hablen de ellos en la radio, o en la tele, o en las Cortes, si pueden. Y obvien a los mentecatos.
Además, ¿Qué culpa tiene de todo esto el Ping pong (ver texto de Molina Foix para entender esto último, adjunto en el blog de Pepo Pérez).
Bueno, queden, pues, informados del follón, y disfruten en este post con, como dice Foix, un monigote final.

19 septiembre 2009

lucha de gigantes (pequeñitos)

Reconozcámosle, de hacer caso a las fuentes (puden leer la noticia aquí) los guitos del Risto Mejide, pasándose a su cadena jefa por el forro, o adelantándola por la derecha y colgando en la red lo que no le permitieron decir en su aburrido g20, y tirar piedras contra la madamme de la cadena (Ana Rosa Quintana)
Como menda no puede con la mamona esa (uy, que lo retiro, que no insulto a nadie... quise decir, a "la FAMOSA ESCRITORA esa"), pues también lo cuelgo, que todo lo que la llene de mierda me gusta. Ala, vedlo rápido que en nada, seguro, lo suprimen del Tubo.

17 septiembre 2009

y vuelven a tenerlo: Popular songs, de YO LA TENGO

Otra vez diana. Pero el dardo ha centrado como hacía discos que no lo hacía. Superando el buen listón de sus dos trabajos previos (Summer Sun y el ya comentado aquí), Popular songs resitúa al trío Yo La Tengo en su propia cúspide con un trabajo que asombra. No por sus cambios (todo suena a YLT) sino por cómo pueden seguir virando el rumbo un poquito, no perder su identidad y no oxidarse.
En su mejor época el viaje fue de la distorisón a las caricias en varios discos insuperables, luego tanteando aires jazzies, o como en su (pen)último disco, tocando heterogéneos palos.
Hoy, con estas canciones populares, vuelvena entregar un disco cohesionado, un todo de aire moderadamente sixties y de duermevela mimosa. Hay guiños a sus nanas de terciopelo, a su electricidad desbocada, al soul que han descubierto en "I'm not afraid of you and...", a melodías ya patentadas. Todo al servicio de un conjunto de nueve temas mayúsculos y exquisitos que preceden a tres odiseas finales, tres codas de libertad experimental, entre el folk abstracto, la tensión hipnótica y la improvisación ruidosa, que suman más de 30 minutos de música libre y expansiva.
Grandiosos.

Y como siempre, sorprendiendo en directo: escucha cómo su tema de estudio "Nothing to hide"...






...gana contundencia en un bolo televisivo:




14 septiembre 2009

una escapadita express pekinesa (vivan los realityes)

...y tras el provocador título... no, no voy a cantar loas por un formato que me parece fallido desde su misma base (el molde original sería Gran Hermano, ¿no?) y preocupantemente patoso en su ejecución (ahí tenemos la plúmbea realización de un OT, cargada de agotadora publicidad, o la banalización de la supervivencia "dafoesca" en un circo de famosetes de medio pelo sin carpa pero con isla caribeña).

Pero si la idea de partida no es mala (apelando a la aventura y el riesgo más o menos controlados, pero reales) y la realización es buena (con pulso, ptenciando lo que hay que poptenciar y alejándose del frikismo o el cotilleo rosilla), puede salir algo entretenido como Pekín Express, de Cuatro.

Arrancó el domingo la segunda edición, aquí la analizan, y acullá dispone de su página con vídeos, blog de la presentadora y todo lo que se nos ocurra, supongo.

Quien quiera, que lo disfrute. Quien prefiera, no obstante, ponerse estupendo, en la misma franja horaria puede gozar con las redes del mayúsculo Punset (no ironizo)

13 septiembre 2009

ochenteros: Matteo. Primera Época (1914 - 1915)

Mattéo, de Gibrat, es álbum de Bd francesa "a -la-clásica" . Un producto que en su mera apariencia ya contiene suficiente información para hacernos una mínima idea de su contenido: álbum tipo Tintín, a todo color. O mejor, tipo Bourgeon.. o puestos, tipo Giardino o Cabanes. Cómic francés, europeo en plan años ochenta. Tebeo de género, clásico, no alineable a modas o tendencias (ni nouvelle bd, ni línea clara, ni...).
Quien conozca obras pretéritas de Gibrat no debería sentirse defraudado, además, pues supone un retorno a sus temas favoritos: la guerra como marco de historias íntimas y costumbristas. La guerra que transforma a los hombres y tuerce o remodela sus anhelos. Un cuento de amor no correspondido donde el despecho lleva al protagonista a alistarse en el ejército francés de la I GM.
El dibujo es brillante, atmosférico y realista, de color acuoso, de trazo suelto, elegante. Las páginas son composiciones claras, con grandes viñetas donde el lápiz se luce, y a veces, en los casos de composición más abigarrada (pues en general Gibrat se maneja con páginas de unas pocas viñetas panorámicas), algo gris.
Y junto a estas características visuales, el aliento es claramente literario, a veces sobrecargado de textos de apoyo que, en no pocas ocasiones, sobran. Supongo que es el precio de querer hacer algo de qualité, "alta ilustración y elevada literatura unidos de la mano", cuando realmente el virtuosismo gráfico y las capacidades narrativas, exentas de mayores pretensiones, se sobrarían, aquí, para ofrecer un tebeo más que competente.
Así, en fin, cabe recapitular, aconsejando esta lectura (será una trilogía) a cualquier amante del cómic a-la-europea, y también recomendarlo como regalo a un no lector de tebeos (por su dibujo, por su trama emotiva y “trascendente”, por un pulso literario esforzado), y al resto, haciendo hincapié en que, desde luego, no estamos ante un gran tebeo, pero sí frente a una historia interesante, contada con oficio pese a los peros, y maravillosamente ilustrada.

12 septiembre 2009

Tamara Drewe,una comedia satírica sin ataduras

prepublicado en el Faro de Vigo

Posy Simmonds es una autora inglesa que no se restringe: ella es contadora de historias, ni hace exactamente cómic, ni literatura, ni ilustración.
Vamos a aprovechar la reciente visita (y la notable exposición de originales) de Posy Simmonds al salón del cómic “Viñetas desde o Atlántico” coruñés para fijarnos en tan singular autora. Comenzó su carrera en los sesenta dibujando tiras para The Sun, y desde 1972 colabora en The Guardian, en cuyas páginas ha serializado sus más célebres obras. La que nos ocupa, también.
Uno abre al azar las páginas de “Tamara Drewe” (ed. Sinse Ntido) y no puede reprimir la sorpresa. El ojeador ocasional que no conozca la obra de Simmonds (se editó hace años ya su “Gemma Bovery”) va a toparse con una mezcolanza inaudita y desprejuiciada. ¿Qué es esto, un relato ilustrado con algunas gotas de historieta, o un tebeo con apuntes de novela? Nos da igual, o nos valen ambas justificaciones, si se prefiere. Lo importante es comprobar cómo a veces alguien sin prejuicios puede decidir que lo que quiere es, sin más, contarnos una historia. Y para ello se vale de cualquier método narrativo, conjugando la eficacia de formas diversas (que no antagónicas). En “Tamara Drewe” hay literatura, hay ilustración, y hay cómic del de toda la vida, todo bien mezclado y ensamblado.
Si volvemos a ojear el libro con más detenimiento, nuevas bondades se revelan: se aprecia que su estilo de dibujo es elegante, suave, caricaturesco y dotado de un color harmónico que incide en esa dulzura superficial (debajo, la mirada bílica nos espera). Cada página, además, es un ejemplo de composición, donde conviven sin chirriar o solaparse los bloques de literatura, (impresa o manuscrita), correos electrónicos, SMS o columnas periodísticas… y la ilustración o el puro cómic. Y si uno lo piensa, no es fácil conseguir ese conjunto equilibrado, ni lograr una conducción de la lectura cómoda. Que salte el ojo, sin perderse (y sin rechistar) de narrativa a dibujo sin hacernos sentir una especie de fractura, de cambio. Y ciertamente todo se siente fluido y natural en esta obra.
Por otra parte, y argumentalmente, la obra se basa en la novela del siglo XIX “Lejos del mundanal ruido” de Thomas Hardy, que la autora actualiza en un relato campestre contemporáneo. En el fondo, se trata de una crítica social feroz, si bien vestida de comedia elegante, con toques de folletín (amoríos, engaños, sospechas…). Simmonds pone en solfá a un grupo social diverso, desde los escritores de éxito a los académicos universitarios, las hacendosas amas de casa, un rockero de éxito o alocadas adolescentes. Porque todos son míseros en su acercamiento a la despampanante y amable Tamara, muchacha de belleza pluscuamperfecta que al decidir retornar a la campiña y abandonar Londres trastoca el, en superficie, apacible y bucólico mundo en que se instala. Su presencia es el catalizador, en fin, que acelera la miseria, la envidia, los celos, la ruindad, el deseo impúdico y lo mezquino de una sociedad que se perfuma de sonrisas de postín y superficie amable.
Suerte que Possy Simonds encuentre argumentos para denunciar ese fondo, y el talento de hacerlo con una comedia amable y eficaz.




Heratare humanum desastris est: por un uso no vigilado de la función "sustituir todos", de Word, en el periódico el paréntesis "(se editó hace años ya su “Gemma Bovery”) ", señalando su obra pretérita ya conocida por estos lares, pues, ejem, dice..." (se editó hace años ya su “Tamara Drewe”). Bien por mí, un hacha del teclado (sin demasiado tiempo para revisar, además). Desde acá pido perdones varios, claro.

10 septiembre 2009

esta juventud

Los acontecimientos de Pozuelo, los disturbios, la muchachada descerebrada, violenta, nos da motivos para pensar un poco. Pensar que en realidad, hoy se viven buenos tiempos, para ser joven. Y que en general la juventud (entendida como la horquilla 15-22, o así) no es tan mala como la pintan estos patéticos hechos. Hay también otra cara, la del compromiso, la de la cultura, la de una permisividad bien entendida que no hermana diversión (incluso desfase festivo) con brutalidad violenta.

Pero también es verdad que el tumulto citado nos advierte de una sociedad demasiado abandonada, acomodaticia, que deja la educación de los hijos a la nada, o a modelos televisivos carentes de ética, al consumismo del peor capitalismo, a la exaltación del ego. Servido en bandeja por unos padres que no se atreven a hablar con su progenie, y que, ciegos, no saben ver más que oro en todo lo que es su hijo del alma... aunque realmente sea fango puro. Lo apoyan, porque así ganan su sonrisa aquiescente. Pero no dialogan, no educan, sólo hablan de futbol con ellos... y los adolescentes, no lo olvidemos, son cascarones a medio hacer, por mucho que ellos se crean sólidos árboles ya enraizados. Por tanto, dejados al albur, carentes de autoridades reales (si no lo son los padres, me río del profesorado... proque no puede, es imposible), van a buscar otros modelos. Y me temo ser un clásico: no los hay.

Mala educación, pues, es lo que estamos propiciando. Y eso puede hacer que las cosas empeoren. Sólo es necesario encontrarse con el modelo a imitar equivocado y...

07 septiembre 2009

póngame lo de siempre: Farm, de DINOSAUR JR.

Envidio en cierto modo a quien disfruta del balón pie. Un espectáculo siempre igual (dentro de un orden) en el que pequeñas variables le dan su toque de emoción se repite cada cierto tiempo asegurando su parcela de diversión garantizada al forofo. No hay cambios de peso (siempre un grupo contra otro en un campo verde juega según unas reglas) pero en ello encuentra el espectador un disfrute seguro.
Dinosaur Jr. tienen algo de eso. En su nueva época (la actual, que es la que recupera la formación original) siguen a piñón fijo haciendo lo de siempre (pop, ruido, rock melódico y distorsión, solos hard...) con la variable intrigante (el puntito necesario) de ver si los tremas siguen a la altura.
Farm atesora varias joyas, canciones redondas envueltas en... bueno, lo de siempre. Como el fútbol, cada cierto tiempo vuelven los de Mascis. Y este partido ha sido de los de muchos goles (Pieces, Over it, I want you know, Plans...).
Pues eso. Ellos ya revolucionaron la historia del rock en 1988 con Bug, ahora simplemente siguen dándonos partidos. Diversión garantizada.



06 septiembre 2009

CRISIS FINAL (monetaria)

De verdad, no soy de los que va cacareando que si tal tebeo "es demasiado caro" y tal y Pascual. Porque más allá de unos patrones objetivos, lo que es caro o no resulta, a la postre, muy subjetivo. Depende de lo satisfactorio de la lectura, principalmente. De hecho, cuando el cómic es una gozada, suelo olvidar rápidamente su precio y doy por bien invertido el dinero.

Pero la muy esperada (por el fandom) Crisis Final colma el vaso. Porque hablamos, vale, de un tebeo de Grant Morrison, enorme guionista que hasta en un trabajo de encargo cumple (o usando un símil cinematográfico, que ha sido puesto a cargo de la mayor superproducción de la temporada). Y el escocés siempre demuestra estilo y saber estar. Y compone diálogos que ponen a Crisis Final por encima de cualquier otro macro-evento (ya saben, todos los superhéroes arrejuntados en una colección limitada para salvar el universo de un peligro nunca visto, y eso). Y podríamos decir que para el espíritu friki y lector de pijamas que llevo dentro, sería una lectura agradable...
Pero no hay por donde coger la política editorial de Planeta, pues que nos vendan en lujoso tomo el All Star Superman (por no cambiar de autor), lo entiendo, pero editar en grapa inflada (con extras, con complementos) un sencillo tebeo de entretenimiento y veloz olvido... a casi 6 € (mil cucas, vamos), pues como que no, como que la cosa no está para gastarte ese dinero en tan poco viaje.
Y si cuadra, pues ya caerá de algún modo tarde o temprano, pero no latigando mi pobre carterita. Después de todo, hablamos de un cómic modesto, de unas...

05 septiembre 2009

POCOYÓ empire

Acabo de conseguir (por pedido, ya que la promo voló) el plato+cuchara+libro "el color azul" del coleccionable Pocoyó. Alegría para los más jóvenes de esta casa (bueno, en singular, claro... el más joven)


Por supuesto que no pillaré ni uno más (son 50, y nada de 3 euritos, no... 8 del ala cada entrega, redondeando al alza) pero la compra viene a huevo para contar con orgullo que...

ME GUSTA POCOYÓ. Me gusta el diseño de ese niño azul y casi mudo, me gustan los secundarios (¡viva el pulpo cantor!, ¡¡Pato al poder!!), me gusta su animación, sencilla pero perfecta. Y me gusta, en fin, esa serie, tan didáctica como levemente irreverente, a dios gracias sin moralina, nada cursi, y con algunos gags que deben señalarse como obras maestras de la comedia televisiva. Ejemplo, esta pieza sublime de surrealismo puro que deja en pañales a mucha sitcom de segunda. Digno de los hermanos Marx:









Hay todo un universo en los programas infantiles, cosas muy interesantes creativamente hablando. Pero sin duda (que yo conozca, vamos) hoy nadie hace sombra a esta producción española que triunfa mundialmente. Pongamos estrellitas, pues, sin complejos.

03 septiembre 2009

cómo hacer un monólogo alargado: G-20 (o Risto Mejide's return)

Lo he visto por contarlo. No creo que repita.


Tras hacerse famosísimo poniendo a caldo a aspirantes a cantante de radiofórmula, Mejide estrena espacio propio donde... pone a caldo a churras y merinas. Como en su antigua colaboración con Julia Otero en la radio, el publicista desgrana una lista de personas a las que descalifica. Lista absurda, mezcolanza de políticos, periodistas, frikis televisivos... a los que el presentador pone a caldo sin gracia y sin dominio del medio. Debe ser mucho más fácil criticar parapetado tras un Sony Vaio sentado en una mesa de juraditos que moverse por un espacio escénico, dominar el gesto, mirar a cámara, declamar, tener gracia y sostener en solitario un programa...


Pues lo tiene crudo, sí... su G-20 se sitúa entre el desparpajo blanco de Pablo Motos y el aguijón de Wyoming. A ver cuánto tarda en meterlos en su, ejem, temible listita.

01 septiembre 2009

un viaje por la reciente historia de España: EL ARTE DE VOLAR

Artículo editado en el faro de Vigo

La vida de un hombre anónimo y sencillo se convierte en lazarillo del lector a través del siglo XX español en “El arte de volar”.


La primera edición de este cómic es de mayo. Un libro en tapa dura, en una edición limitada y numerada. La segunda salió un mes más tarde, una versión digamos de bolsillo, más económica pero igualmente elegante. Que un cómic aparezca así, en dos formatos y primeramente “de luxe”, ya avanza la consideración que la editorial De Ponent tiene respecto a su producto.
Y es que “El arte de volar” supone uno de los puntos de fuga más interesantes del moderno tebeo nacional, una obra que nace de una necesidad y se convierte a su vez en una lectura cuanto menos enriquecedora. Nace de una necesidad, decimos, la de su autor, Antonio Altarriba, de enfrentarse y aprender de la vida de su propio padre. Con noventa años, este puso voluntariamente fin a su existencia en 2001, y su hijo, sobre unas notas y memorias dejadas por Altarriba senior, reconstruye la trayectoria de un hombre que es la historia española desde el reinado de Alfonso XIII hasta el gobierno de Aznar. Todo visto desde la perspectiva parcial, apasionada, inocente, comprometida, inexacta y auténtica, de un solo hombre… a través del entendimiento de su propio hijo, el guionista.
Por lo tanto, “El arte de volar” plantea un doble discurso. Es una mirada a la España del siglo XX, o de cómo la Historia marca las pequeñas intrahistorias personales. Y es el exorcismo necesario del hijo para comprender la terrible decisión del padre, y la enseñanza moral, ética, que la vida de éste ha dejado en aquel. Y finalmente, se constituye en una obra universal en la amalgama de sus dos intenciones, resultando para el lector un libro que revela la azarosa realidad de nuestra sufrida piel de toro, de la injusticia, el hambre (real, intelectual), la dureza de una centuria tortuosa. Nos enfrenta a la necesidad de aprender de nosotros mismos, de ponernos en el camino recto y no repetir errores innecesarios. También es el discurso ético de cómo cada uno debe asumir sus credos personales y entender el verdadero sentido de la felicidad, que se encuentra en el soporte necesario que suponen dichas convicciones profundas.
A mayores, hay que hablar del dibujante Kim (bien conocido por su “Martínez el facha”), de su capacidad para encuadrar el momento exacto con precisión, sin escatimar detalles pero jamás agarrotando la viñeta, potenciando las expresiones, los silencios y los excelentes textos y diálogos, llevando al lector en volandas a través de una planificación de página medida, alérgica al birlibirloque pero nunca monótona, sino dinámica y casi dúctil.
Ya se habla, en fin, de obra maestra de la historia del tebeo. Antes que discutirlo o refrendarlo ahora, lo mejor será dejar al lector que él mismo decida, aconsejándole, eso sí, que no pierda la oportunidad de leer esta novela gráfica. Pese a su dureza y sabor agrio, uno cierra su contraportada más sabio que antes de abrir el libro.



Y añado concluyendo más allá de lo escrito en prensa: un muy, muy buen tebeo, profundo, conveniente, que no obstante nunca diría que es una obra maestra. No, no es perfecto, quizá se extiende innecesariamente, y a veces es redundante en su planificación, enfática. Levísimos peros frente a sus numerosas virtudes.