10 enero 2010

DISTRITO 9: tanteos, posibilidades y extravíos

Es una pena que Neill Blomkamp desaproveche lo que son un puñado de buenas ideas. O peor, que no sepa llevar las riendas de su película. Porque en varios aspectos es evidente que Distrito 9 supone una mirada original y fresca a una ciencia ficción que pasa una y otra década sin excesiva pena ni gloria (con cuentagotas, podemos sacar cintas realmente trascendentes para el género en los últimos veinte años).
La idea de base es tremendamente original, en principio: convertir una tópica invasión UFO en una alegoría del apartheid. Y la forma podría haber sido otro logro si el director hubiese sabido mantener el pulso documental sin virajes herráticos injustificados (o en todo caso, saber combinarlos con habilidad, no provocando un sinsentido). Lo que nace como un logro, el estilo televisivo verité a lo CNN, se convierte en un efecismo cuando, sobre todo a partir de su bien templado arranque, cambia sin demasiado sentido, se vuelve guadianesco. Lo "televisivo" pasa entonces a convivir de un modo caótico con una dirección nerviosa y potente, pero inevitablemente convencional (incluso en su aire de cine bélico posmodernete, ramplona).
Y podemos citar más buenas ideas, como cierto toque al viejo Cronenberg de la "nueva carne", con esa mutación que incluso hace un explícito guiño a "La Mosca".
Pero en fin, todo resulta demasiado inflado, el final de chabacano sacrificio heróico resta puntos, y uno piensa que la concisión le hubiera beneficiado. O le benefició en su día ya, porque su corto"Alive in Joburg" (que inspira Distrito 9 de cabo a rabo) sí que es una petit delicatessen.



Con todo, es indudable que arrastra y entretiene. Y que si le restamos puntos de un modo exigente es porque atisbamos ramalazos de mucha altura, y precisamente que en su desarrollo se pierdan es lo que más duele.

3 comentarios:

Nemo Nadir dijo...

Desde luego, lo más interesante de la película está en su primera parte. Y no sólo por la forma de falso documental en la que está rodada, sino en el agrio comentario social. Muchos han visto una crítica al apartheid. Cierto. Pero también es una bofetada al ser humano en general. Paulatinamente los aliens van pasando de seres repugnantes a hacersenos más simpáticos y al final demuestran tener más características que calificamos como humanas que los propios humanos, quienes muestran un caracter más descarnado y falto de sentimientos.

La pena es que en su segunda parte el director opta por filmar La Guerra de las Galaxias y todo se reduce a disparos y persecuciones con un final predecible de fácil digestión y puerta abierta a una secuela.

Octavio B. (señor punch) dijo...

sí, yo también creo que aquí el apartheid es el trampolín para consolidar esa mirada vitriólica hacia los seres humanos en general.

FranSáez dijo...

Me pasó parecido, pero la decepción se hundio en mi mas hondo, Octavio. El final de videojuego es horrible, y el guión tiene mas agujeros q un colador...