04 enero 2010

¿efectivo o efectista? Gaiman (¿QUÉ LE SUCEDIÓ AL CRUZADO ENMASCARADO?)

Batman ha muerto. Grant Morrison, guionista estrella, lo ha contado, y ahora toca el velatorio. Para ello, y supongo que por dar un descansito al escocés (lo recalco, es mera suposición), se pide que tome las riendas del asunto a otro guionista. Y claro, se busca otra estrella. Neil Gaiman es un enamorado del hombre murciélago, y es una estrellaza. Blanco y en botella, en dos números Gaiman nos contará su particular acercamiento al velatorio del justiciero de Gotham, lo que, por supuesto ("auteur, auteur!"), supone una historia muy particular, más personal que imbricada en ninguna continuidad de Batman o de sus colecciones mensuales.


Y Gaiman oficia como súperestrella y volvemos a encontrarnos con su batería de trucos, sus diálogos brillantes pero afectados, sus ritmos cadenciosos, su acento literaturizante, o su certera definición de personajes que no quiere (o no sabe) dejar de aportar su relectura; incluso en personajes que apenas realizan un cameo, todos tienen el “sello” del escritor, que quiere homenajear, e imprimir su mirada al tiempo. También se trata de dar una visión definitiva del difunto, lo que supone una panorámica sobre todos los hombres murciélagos que ha habido (el pop, el oscuro, el hiperrealista, el…).


Y sí, el autor de Sandman consigue esa meta, dibuja al mito en sus muchos ángulos, si bien la brevedad del encargo (dos números, nada más) deja la sensación de que hubiera necesitado de más espacio para enriquecer lo que son apenas unos brotes de ingenio (Gaiman carece de la capacidad de síntesis de Frank Miller, por ejemplo, y es autor que precisa de espacio para desarrollar sus mejores ideas).


Por otro lado, hay que reconocer cierta emotividad en su final, acaso un tanto “nueva era”, pero que parece querer recuperar lo mejor del autor inglés, quien hacía tiempo no entregaba un trabajo de altura. No estamos ante una vuelta a los mejores tebeos del británico, vale, pero aquí, dentro de sus limitaciones, se advierte ilusión en Gaiman. No es lo mismo que talento, claro, o que entrega real (Gaiman se gana la vida muy bien hoy como novelista y dentro de los laberintos de Hollywood).


En cuanto a Andy Kubert, sigue sin gustarme. Llámenlo algo personal, pero su grafismo siempre me rechina (incluso con pretensiones mutantes como aquí, buscando el contínuo homenaje a los más clásicos ilustradores del murciélago). Barroco y agotador, pese a la contención a la hora de planificar unas páginas muy dirigidas (otro suponer) por la voluntad del guionista. Páginas correctas endulzadas con ligeros birlibirloques, pero que no resultan nunca brillantes (algo que en el legado Gaiman sólo se advierte cuando colabora con gigantes que no se dejan atar, como McKean o Craig Russel)


Así, resumiendo, tenemos aquí un tebeo digno, con ideas acertadas, al que perjudica su brevedad y al tiempo, peligro, asemeja una nadería excesivamente hinchada (ese título evocando a un clásico de Moore). Una mirada devota a la leyenda, y con todos sus peros, un relato, sí, que debe estar en la librería de todo incondicional de Batman.

7 comentarios:

Werewolfie dijo...

Completamente de acuerdo, creo. Leyendo tu reseña veo más o menos las mismas impresiones de fondo que escribí en mi comentario, aunque mejor expresadas, claro. ;) Parece que Gaiman ya no está por la labor en la cosa de los tebeos, y que guarda lo mejor de su habilidad como escritor para sus libros... Vamos, digo yo.

Saludos.

Etrigan dijo...

Estoy de acuerdo con que "No estamos ante una vuelta a los mejores tebeos del británico, vale, pero aquí, dentro de sus limitaciones, se advierte ilusión en Gaiman", y es que el guión de Gaiman me parece muy interesante, con algunos hallazgos muy originales como la histroria de Alfred, con una ambientación surrealista muy Gaiman, con un final de los que hacen pensar, sobre todo si eres seguidor del mejor Batman. Me parece un cómic notable, con el fallo del dibujo que no está a la altura.

Octavio B. (señor punch) dijo...

sí, Etrigan, la historia de Alfred es lo mejor del tebeo. Creo que este "Wake" daría más de sí si Gaiman tuviese más espacio para desarrollar ideas (por ejemplo, ¿por qué dar tanto espacio a Alfred y tan poco a...?), y creo que si comparamos este tebeo con... pues con Los Eternos, bueno, la cosa es mucho mejor aquí. Pero si luego nos leemos Señal y Ruido... no, no llega al "gran Gaiman".

Y Were, gracias por los halagos... pero agradecimiento sincero... este tebeo lo leí hace una semana larga, escribo hoy del tirón y nunca acabo de ver hasta qué punto quedo ordenado y coherente. Si lo soy ante quien hace el "Show de los hombres lobo", pues eso ya es un aval :)

Álvaro Pons dijo...

Ideas hay, sin duda, pero se quedan en el tintero en favor de un tratamiento sentimentaloide y efectista. A mi entender es un tebeo olvidable... Y es que, me temo, al Gaiman que conocimos ya sólo lo encontramos en la literatura infantil...

Octavio B. (señor punch) dijo...

yo no leí Coraline, pero si la peli traslada con fidelidad (y lo parece) te doy toda la razón, Álvaro. Porque en Coraline sí veo al Gaiman que siempre me gustó.

dejotabe dijo...

Yo no sabía dónde decirlo, porque creo que esta es la primera crítica que leo del susodicho,pero tenía grandes expectativas.....Y me ha parecido penoso, nada en él ha conseguido conmoverme, y las últimas páginas, con la madre y esas splash pages....de verdad, malísimo.

Etrigan dijo...

Será que soy un sentimental,pero a mí me parece que Gaiman busca precisamente esos efectos para homenajear a un personaje que está entroncado con su niñez y que tiene un poso, pues eso, muy sentimental. Desde ese punto de vista consigue lo que pretende. Lo que sucede es que a veces somos demasiado cerebrales, y éste es un cómic de Batman hecho por un admirador del personaje, con esa pasión ligada a los sentimientos.