09 enero 2010

Un año de cómics

A contrarreloj, este lunes me encargan algo para el Faro del viernes. Como se suponía que andábamos todos de vacacioncillas, me arremango y hago un "así fue 2009" medio improvisado, que a continuación les brindo (y al que, en petit comité les confieso, no deberían hacer demasiado caso... frente a mis rápidos apaños, hay en la red quein sí está censando el año vencido de una manera calma y meditada. Y se nota.

Con todos ustedes, lo mejó del 2009:


No, esto no... ahora, ahora sí:

2009, menuda añada de tebeos mayúsculos. Como muy bien dice Álvaro Pons en su blog “La cárcel de papel” (de visita obligada para estar al día en todo lo concerniente al noveno arte), “Menudo año señoras y señores, menudo año. Puede que la crisis galopase y machacase el mundo real, pero ha sido el paraíso de los tebeoadictos. Si siempre es difícil hacer un listado de 10 o 20 obras, este año ha sido casi imposible, podría haber hecho uno de 50 sin problemas”
Efectivamente, el año que acabamos de dejar atrás ha cerrado los “dosmiles” con un broche de oro. Sí, en música pop el año pasado ha sido el de la cumbre del mejor grupo de la década, los experimentales e imprevisibles Animal Collective. Y 2009 ha clausurado la crisis cinematográfica haciéndonos volver a la pantalla grande para ceernos “Avatar”, intuyendo que el avance técnico del gurú James Cameron va a oxigenar una indusctria carcomida por el P2P. Y 2009 ha sido el año en que la lectura vuelve a estar de moda, tanto entre los adultos (con la trilogía “Milenio”) como entre los adolescentes (con la saga “Crepúsculo”).
Pero si bien se puede dudar de la calidad de estos best-sellers, o de Avatar más allá de los (sorprendentes) artificios del 3D, el mundo del cómic está de enhorabuena. Porque 2009 supuso una confirmación tanto de ventas como de prestigio, y además se sostiene en obras inmensas, magistrales y sabias que merecen estar en cualquier librería. Si te defines como artísticamente sensible, al menos.
Porque ha habido tebeos buenos a patadas, obras como “Catálogo de Novedades ACME”, de Chris Ware, que hay que ver para creérselas, o como esa transcripción del Génesis de Crumb, un trabajo que demuestra cómo, siendo literal a la letra, el dibujo ofrece, desde su caligrafía, una nueva visión al texto sagrado.
Los camimnos experimentales que abandera Ware han sido recorridos por nuevos autores como Shaw (“Ombligo sin fondo”), el cómic galo mantiene su buen pulso (Blain entregó en 2009 la tercera entrega de “Gus” y, bajo guiones de Sfar, “Sócrates el semi perro”) e incluso la zona más “mainstream” del cómic, el tebeo de las editoriales más poderosas (Marvel, DC, Image…) ha dado ejemplos de que se pueden hacer historias comerciales sin caer en fórmulas agotadas (“All-star Superman”, de Morrison y Quitely, “Los Muertos vivientes”, de Kirkman y Aldard, o el “Capitán América” de Brubaker Y Epting)
También el cómic español ha brillado con “El Arte de Volar” de Kim y Altarriba, novela gráfica que rememora la historia más reciente de España en una memoria dolorosa sobre la vida del padre de Aptarriba.
¿Y el manga? Como siempre, un mundo de colecciones, una avalancha de títulos en la que hay que destacar la autobiográfica “Una vida errante” de Tatsumi o la recuperación de “Barrio Lejano”, una fantasía intimista de Taniguchi.
Lo sé, son muchos títulos, y ya lo decía al principio robando parlabras ajenas: podrían ser diez, veinte más (no hemos hablado de las reediciones de clásicos, de Krazy Kat, de Dick Tracy, de…). En el mundo de las viñetas, 2009 ha sido un año de grandes reservas, sin duda.

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