18 febrero 2010

Hospice, de THE ANTLERS (no era para tanto)

¿Revelación del 2009? No, para mí, no.

Sí, alguna canción resultona. Sí, crescendos y emotividad melodramática. Disco conceptual sobre una historia dura (sensiblona, también), y muchos préstamos a hermanos mayores. Mucho más mayores que The Antlers, porque en su mejunje de Godspeerd You Black Emperor, Spiritualized, Arcade Fire y Bon Iver no han encontrado lo principal: emoción descarnada (todo es muy de postal) y talento compositivo (bastante plano y muy por debajo de los subidones de intensidad que provocan sus referentes).

Tampoco son para quemarlos vivos, claro, tienen un pase. Pero de revelación nada de nada, conste.


3 comentarios:

Nemo Nadir dijo...

Música emocional, atmosférica y depresiva que apela directamente a la angustia vital como un amanecer brumoso. Melodías quejumbrosas susurradas con un nudo en la garganta. Hasta cuando este trio de Brooklin intenta sonar enérgico, la plañidera voz de Peter Silberman lo tiñe todo de tristeza. No es para menos. Hospice narra la historia en primera persona de un hombre que ve agonizar de cáncer terminal a su pareja en un hospital. Es el sonido atormentado del alma destrozada de un hombre enamorado. La referencia más directa que viene a la mente es Magic and Loss de Lou Reed. A pesar de que el fundador de The Velvet Underground escribió un trabajo de mayor enjundia, su disco tampoco es exactamente apasionante. Se ve que ni al creador de una obra tan oscura como Berlin le dio el tema para mayor derroche. Hay quien dice, probablemente influído por la temática que toca, que Hospice es uno de los mejores discos del año. A mí The Antlers me suenan cercanos a The Unbelievable Truth, aquel grupo del hermano de Thom Yorke que por aburrido no tuvo ningún éxito, aunque aquellos fueran más acústicos y estos, tal vez, más electrónicos. Hospice gana en interés hacia su último tercio, pero ya es un caso de demasiado poco, demasiado tarde.

Octavio B. (señor punch) dijo...

"Hospice narra la historia en primera persona de un hombre que ve agonizar de cáncer terminal a su pareja en un hospital."

Y el problema es que lo huelo todo como un melodramón venezolano antes que como un desgarrado drama romántico, para entendernos. Y ni mentar Magic and Loss, por Dios, que aquello es otra cosa, a kilómetros.

Nemo Nadir dijo...

Sí, pero al final adolecía del mismo problema: le faltaba música.