05 febrero 2010

las cloacas de la restauración de arte



Primero se hacen las iglesias y las obras de arte.
Luego el tiempo se encarga de joderlas.
Y finalmente los restauradores intentamos recuperarlas, conservarlas y resucitar su lustre. El oficio del restauro es duro, romántico, pesaroso y menos glamouroso de lo que el común de los mortales piensa. Gratificante, a veces también. Y evidentemente, propone un contacto especial, privilegiado con la obra de arte.
Pero desde luego, no es oficio para hacerse rico.
¿No?¿Nadie?. En una lejana región de la península, allí donde moran las meigas y los chorizos (al infierno, o al fresco, y de estos, de los frescos chorizos vamos a hablar), en una tierra de lluvia y mar, parece que algunas empresas sí se enriquecían. Y un fresco chorizo , también.
Hay mucha tela que cortar en esta vergüenza, lástima que prensa y políticos están, aquí en el noroeste, muy ocupados con las fusiones de cajas (que es otro tema que manda huevos, y con lo de la lingua, menuda legislatura maloliente estamos teniendo).
Lo de la red de corruptela en la restauración, léanlo acá (en galego, pero enténdese ben, penso). Para quien guste de tramas conspiranóicas, y por animaros a la lectura del enlace (al único diario gallego que dio al tema el eco merecido) añado que hay obispos en liza, uyuyuyuyyyy...
(ah, si tal, publica algo en tu blog, y pasa la noticia a los colegas, que siempre es divertido)

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