07 marzo 2010

buena especulación: MOON, de Duncan Jones


La encrucijada de la ciencia ficción hace elegir entre el desbordante entretenimiento hueco de un Star Trek 2009 o la filosofía existencial modelo 2001. Aunque me pregunto si una simbiosis sería posible (lo es, claro que sí, y hay ejemplos) Moon no va a ser el ejemplo. El debut del hijo de David Bowie se inscribe en ese cine especulativo que indaga sobre la naturaleza del ser humano y la ética de los avances científicos. Homenajea la Odisea en el espacio, a Solaris, a Naves Misteriosas.
Y hace una diana, porque la cinta me ha parecido de lo mejor del género en años. Sobria, elegante, con una interpretación de Sam Rockwell para sacarse el bombín, repleta de preguntas morales (sobre la identidad, sobre la naturaleza social del Hombre, sobre el papel de la inteligencia artificial, sobre ese poder mundial que es el capital y la industria, sobre el futuro de una tierra sumisa a la necesidad de fuentes de energía finitas), con una puesta en escena austera pero brillante (cine de presupuesto nada mastodóntico que, no obstante, te introduce, sin gafas 3D, en su propio mundo... o satélite, mejor dicho) y con un ritmo que no te suelta pese a no tratarse de una de acción, ni mucho menos.
¿Perfecta? Tampoco: carece de la profundidad discursiva de un Kubrick (el director plantea cuestiones, pero claro, no pretendamos descubrir aquí al nuevo Bergman), y regala demasiados guiños, homenajes y deudas evidentes. Pero carai, que toda ópera prima sea tan buena, y nos haga pensar tanto como Moon. Y desde luego, ha sido de esas cintas que se quedan dentro, rumiando, runrún. Y eso, hoy por hoy, vale mucho.

8 comentarios:

Nemo Nadir dijo...

Hay algo fastidioso en una película que desde su comienzo recuerda tanto a 2001 de Kubrick como a Alien. Y también lo hay en su poco original comienzo en forma de falso documental que funciona como elipsis para colocar al espectador en antecedentes. Así como lo hay en sus títulos de crédito que pretenden ser espectaculares y son sólamente torpes. Sólo la bien escogida música acierta a crear un clima subyugante, denso, intrigante. El director intenta crear un ambiente claustrofóbico y de pesadilla, pero uno no puede evitar tener la sensación de estar viendo un episodio de Espacio 1999 (¿la recuerdan?). Y no es que esté mal rodada, en absoluto, ni que los patentes homenajes a películas clásicas del género sean perturbadores, al contrario. Es que la historia no da de sí lo suficiente como para llenar hora y media. Pero Moon es también una reflexión sobre la identidad y la existencia, y una ácida denuncia de la manipulación del trabajador por las grandes empresas. De cómo una persona malgasta su vida y su tiempo para generar una riqueza de la que apenas se le devuelve un escupitajo. De cómo un obrero no es más que una mercancía, ganado, un trozo de carne que se explota y se revienta. Que se utiliza hasta el extremo y cuando a consecuencia de ese trabajo ya no puede seguir adelante, se le pega un tiro como a una bestia de carga vieja. En un mundo en el que los grandes bancos y las multinacionales se desembarazan de miles de trabajadores como si fueran lastre, peso muerto, el mensaje de Duncan Jones es absolutamente válido, poderoso y actual.

Octavio B. (señor punch) dijo...

yo no percibo intención de impresionar en ningún momento: la peli pudo rodarse en Almería con un par de filtros, vamos. Si hay atmósfera opresiva, si hay tensión, no viene de lo discreto de su producción, sino de aciertos de puesta en escena. Tampoco me la ví con cuaderno y lápiz, no pondré ejemplos, pero las sensaciones quedan ahí.
Lo peor, insisto, lo innecesario de referirse a terceras películas. Pero no estorba demasiado, al menos a mí no.

FHNavarro dijo...

Yo la vi hace dos días, y a mi me parece más que correcta. Logra lo que pretende, tener al espectador expectante durante hora y media, no creo que pretenda más, preguntas aparte. Tampoco soy yo muy de elucubrar sobre las posibles intenciones de un artista, léase director de cine, músico, guionista, pintor o dibujante de tebeos, sin saber nada sobre él o sobre sus intenciones e influencias reales. Yo suelo preferir disfrutar de la obra sin estar pendiente de sacar referencias, sin diseccionar todo lo que capto. Pero me parece bien que ustedes lo hagan, conste. Ante todo libertad ;)

Sam Rockwell, coincido plenamente con Octavio, está excelente.
Lo que menos me gusta (ATENCIÓN SPOILER) es, lo poco que se juega con la intriga y la facilidad y rapidez con que se resuelve el "tema clon", pero sobre todo, me jode mucho más, que me cierren el final, que me expliquen que sucede con el Sam que llega a la Tierra. Ya ven, soy muy superficial ;P

Un saludo

Nemo Nadir dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nemo Nadir dijo...

No puedo evitarlo, Sr. Navarro. Nunca he podido sentarme, pongamos, a ver una película y limitarme a ver qué me enseña. También necesito saber qué me dice. A mí. Creo que es deformación profesional y, la mayoría de las veces, un engorro.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Buen FH, yo no es que ande pendiente, pero cuando un astronauta anda ocupado en sus bonsais, ya sabes a qué me recuerda, y cuando un viaje espacial se rueda como una versión loca y pastillera (pero pastillera de ruta bakala, no rollo trance místico) pues no puedo evitar recordar el final de 2001 y ver intención de parodia cariñosa. el bagaje lo tenemos todos, no es cosa de buscar en google para pillarlo todo, pero lo que mamas sale a la luz en cada nuevo sorbito ;)

en cuanto a tu Spoiler, pues no lo había pensado, pero sí, te doy la razón en todo lo que dices.

Con todos sus peros, una buena peli, que seguro va a quedar como pequeño referente (no al nivel de los que ya sabemos, pero es un peldañito a recordar, seguro)

Ernesto dijo...

El final es una cagada, y de las buenas: la peli, sin emocionarme demasiado, no me disgustó, pero ese final...

Octavio B. (señor punch) dijo...

Argmentos, hombre, que es lo interesante: ¿por qué la caga al final, en tu criterio?