13 marzo 2010

fallo: STITCHES, de David Small

Sintomático de nuestro tiempo es que una editorial apueste por un producto como Stitches: formato libro en tapa dura, dibujo en blanco y negro, tema "serio"... si pensamos en el panorama en, pongamos, 1990, que hoy se piense que un tebeo de estas características puede ser un éxito de ventas revela que el medio está creciendo, al menos desde un punto de vista sociológico. La novela gráfica es moda, supone la aceptación del cómic por "el mundo real", que ve, por fin, aunque sea a cuentagotas, que desde lel cómic puede recibir propuestas de su interés y adecuadas a su edad y motivaciones. Ya no son cosas para críos o guarradas. Ya no son sexistas alegatos a la violencia o chorradas para imbéciles (y en este saco el "saber popular " mete a los superhéroes, a todos). La Novela Gráfica (ahora com Mayúsculas) es el vehículo de "cosas que merecen la pena".
Como una terrible autobiografía repleta de miedos y culpas, enfermedad, disfuncionalidades y soledades extremas.
Bien por el medio: a eso se lo llaman normalización.
El problema es que lo cortés no quita lo valiente, y Stitches es francamente mediocre como tebeo. Simple, tomando recursos de autores mayores pero carente de garbo, gracia o talento para brillar (así los efectos surrealistas recuerdan a Píldoras Azules, o a Señor Jean pero descafeinados), con una planificación a veces burda (esa confesión paterna, esos primeros planos, esos "silencios" afectados...), y con referentes tan elevados como Fun Home, con lo que, por comparación, el desastre aumenta como si lo enfocamos con una gran lupa.
¿Podemos decir, pues, algo bueno? Bien... quizá sea un tebeo para prestar/regalar a alguien que no lea cómics. Quizá. Porque puede que ese alguien se sorprenda por el tema (ciertamente "profundo", serio, emotivo) y ello da pie a descubrimientos posteriores mucho más jugosos. O puede que dicho lector, si tiene un mínimo de exigencia como tal, perciba la realidad de la jugada, como nosotros: Stitches es humo, empapelado en trascendencia.
¿Asumimos el riesgo y lo regalamos?

6 comentarios:

toni bascoy dijo...

Ays, yo sólo regalo cómics que me fascinen. Bueno, dentro de esa categoría abstracta de "cómics que le pueden gustar a gente que no lee cómics". Por ahora, en mi top-ten de cómics regalados estarían Píldoras azules y La vida está bien si no te rindes.
Creo que, para introducir (inocular el virus) en el cómic, es mejor elegir una obra mayor. Aunque después tenga que lidiar con medianías el resto de su vida; pero que entre por la puta PUERTA GRANDE.
Un saludo!
P.D.: otra cosa es que el cómic sea tan infumable que no te apetezca ni verlo delante. En ese caso, regala, regala...

Octavio B. (señor punch) dijo...

"regala, regala..."

jejeje.. lo has entendido ;)

No, respondiendo, no lo regalaría. Porque no es bueno.
Pero me pregunto: si alguien que no sabe de tebeos se traga esto... ¿le gustará?. Poruqe tú y yo conocemos el surrealista rinoceronte de Píldoras, y leímos Fun Home o Epiléptico, y hay bagaje, "cienes" de lecturas, podemos separar grano de paja, discernir lo que es facilón.
Sin embargo, si lo único que has leído en tu vida es Mortadelo con ocho años y de algún modo pillas esto...
Claro que el caso me parece de ciencia ficción, esto puede atraer, en principio, a quien ya leyó Maus, Persépolis, etc. Y dudo que guste a mucho lector habitual de cómics, aunque ojo, ya hay en la red alguna crítica muy positiva de conocidos de cuyo criterio damos fe.
Al final todo se va en gustos, ¿no?. Si está realizado con poca gracia pero a tí te llega, por lo que sea (el tema, o como dibuja los ojos, o el tacto de las hojas, lo que sea), pues ya está, te ha llegado, lo pondrás bien. Perfecto (y me alegro, porque gastar un dinerillo en algo que no no... nunca es cosa buena)

Skarloc dijo...

Ya comenté por La Carcel de Papel que a mi no me parecía un mal cómic. El autor transmite lo que quiere transmitir, y creo que no falla en los recursos utilizados para ello. Se puede criticar una ausencia de profundidad, un escaso reto intelectual para el lector, o un exceso de evidencia en su narrativa. Si se busca esto con una temática similar, son recomendables otras obras ya citadas.

Respecto a regalarlo… desde luego no que no haría sería regalar Fun Home, Epiléptico o El Catálogo de Novedades Acme, como tampoco regalaría El Quijote para que alguien se aficionara a la literatura. Para regalar un cómic a alguien que no los lee habitualmente, debería ser interesante para el receptor en cuanto al género, y por otra parte ser una lectura accesible para un neófito.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Suelo pensar como tú, Sharloc, respecto a dejar o regalar cómics (de tu buena opinión sobre Stitches, nada que decir, quede expuesta como contraste, que es lo bueno de estas cosas). Suelo pensar... o solía, porque hace no demasiado dejé a una amiga (profesora de derecho internacional) un tebeo. Ella no lee tebeos. Categóricamente, no lo hace, "prefiere libros"; ya sabes. Pues le gustó. Supongo que no está "convertida a la causa," sólo por haber leido un cómic, pero la lectura le gustó.
Se trata de Fun Home, ese tebeo que "desde dentro" solemos catalogar de "difícil". Supongo que deberíamos, todos, replantearnos que igual nuestra condescendencia (aunque sea bienintencionada) no le hace ningún bien al medio, y que la gente, muchas veces, "no es tan tonta" (entrecomillo porque exagero por hacerme entender y abreviar)

Skarloc dijo...

Pues ahora que lo dices quizá Fun Home no sea un buen ejemplo de comic “de difícil acceso” para alguien que no lee tebeos habitualmente. De hecho, puede ser un buen cómic para alguien que lee habitualmente literatura, pues los libros juegan un papel fundamental, y el uso continuado de textos de apoyo es muy cercano a la narrativa de los libros.

A mí me ha funcionado dejar comics como “Barrio Lejano”, “Bone”, “Ese cobarde Bastardo” o “Los Combates Cotidianos”. Cada uno a un lector diferente.

Me parece muy interesante lo que comentas sobre esa posible condescendencia de la que podemos “pecar”, pero cuando pienso que un cómic sea inaccesible a un lector neófito, no me refiero a que no suponga un reto intelectual, o no sea rico en su planteamiento o en su contenido, sino a que no sea apreciable por el uso de unos recursos demasiado específicos de este medio narrativo.

Por otro lado, que una obra sea inaccesible no siempre es un problema del receptor. Considero que hay obras maravillosas a las que cualquiera puede acercarse, mientras que otras, cuya complejidad puede tenerse en alta estima, adolecen de una narrativa deficiente, que dificulta la asimilación de la obra.

Por esto creo que no soy de los que dejan en la estantería ese comic complejo que goza de reconocimiento, mientras presto otro y digo: “para el primero todavía no estás preparado” (nótese la ironía). :)

toni bascoy dijo...

Supongo que el cómic que decides prestar a un neófito depende del neófito. De hecho, ese es uno de los grandes placeres que veo en ser aficionado a este mundillo: el encontrar el cómic perfecto para ese amigo/a, en el que sopesas sus gustos, su bagaje, sus intereses...
El Acme, por ejemplo, sí me parece un tebeo perfecto para dejar a un diseñador, a un arquitecto... por poner un ejemplo un poco extremo.
Un saludo.