10 marzo 2010

Literatura… en viñetas

Publicado en faro de Vigo (e igual otro día hablamos en petit comité de este Elric tan plagado de fallos como de imágenes embelesadoras)

La reciente edición de “Elric: Portadora de Tormentas”, supone la enésima adaptación de una novela al cómic, último eslabón de una larga cadena.

La historieta ha sido fuente de personajes emblemáticos, e incluso seno de nuevos géneros o subgéneros narrativos como las historias de superhéroes. Pero igual que el cine, tradicionalmente ha acudido al hermano mayor para encontrar motivos de inspiración y traslaciones de un medio a otro. Hablamos de esos tebeos que adaptan clásicos literarios. Posiblemente el más importante sea “Tarzán” de Hal Foster y Burn Hogart, tebeo de prensa iniciado en los años veinte del pasado siglo (Editorial Planeta). No es, sin embargo, el único ejemplo, ni el más popular en nuestras latitudes. Si hay una serie de adaptaciones literarias famosas en España, se trata de las “Joyas Literarias Juveniles” publicadas entre 1970 y 1983. Planeta ha reeditado sesenta y tres libros el año pasado en un exitoso coleccionable de quiosco. Son obras de oficio, de enfoque infantil y más interesantes desde el espectro emotivo que desde el rigor artístico. De acento más contemporáneo resulta la iniciativa de SM Editorial, que está publicando a autores españoles enfrentados a clásicos como “Romeo y Julieta” o “La Odisea”. Son tebeos juveniles, cómics eficaces, modernos en su forma, excelente antesala a las obras originales (que aquí quedan demasiado comprimidas).

Pero los ejemplos más interesantes no los buscaremos en colecciones temáticas (que tampoco hay que despreciar) sino en francotiradores como el magistral Alberto Breccia con varias incursiones en la adaptación (de Borges, Sábato y un largo etcétera), Pascal Rabate y su “Ibicus” (editorial Glenat), pesadillesco y expresionista, o en “Ciudad de cristal” (editorital Anagrama), magistral adaptación de un Auster por uno de los verdaderos genios del noveno arte, Mazzuchelli.

En este panorama (esbozado, incompleto) cabe detenernos en P. Craig Russell, una figura particularísima. Dibujante escocés, destaca por un estilo gráfico refinado, ornamental, acaso algo exhibicionista. Su trazo bebe del modernismo, del prerrafaelismo y de los románticos. Páginas planteadas como orgánicas vidrieras, empleo de ornamentos exquisitos por doquier, formas caprichosas para las viñetas, languidez figurativa… Russell es un ilustrador brillante que ha dedicado buena parte de su obra a adaptar libretos operísticos y novelas. De “Parsifal” a los cuentos de Oscar Wilde pasando por libros de Neil Gaiman o “El anillo del Nibelungo”.

Pero un personaje ha acompañado a Russell durante años, desde 1980 hasta los noventa: Elric de Melniboné, héroe de una serie de novelas fantásticas de Michael Moorcock que Russell ha trasladado al cómic con cierta regularidad. La reciente edición en tomo de “Portadora de Tormentas” (editorial Planeta) supone un nuevo encuentro entre literatura y cómic. Un cómic de fuerte peso literario, acaso excesivo. Y de desarrollo algo herrático. Un tebeo ampuloso y exquisito, de refinado dibujo e imaginativa puesta de página, juguetona y brillante. Excesiva también. No es importante: el estilo Russell, operístico y grandioso, se ajusta a las necesidades del género de la Fantasía Heróica que aquí trata, haciendo de su lectura, con todos sus evidentes peros, un festín visual.

Y por ciero, la histria introductoria guionizada por gaiman, de lo mejor que le leo al autor de The Sandman en los últimos años.

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