24 abril 2010

continuando el sendero: UNA ÓPERA EGIPCIA, de Los Planetas

Tras lo que supuso La leyenda del espacio, punto de fuga del último rock patrio y sin duda un disco destinado a figurar en el podio de los clásicos (aunque sólo fuera por generar opiniones más extremas aún que las que los granadinos ya solían acaparar), Los Planetas entregan un trabajo, empecemos por el tejado, redondo. Si en el EP Cuatro palos se mostraron peligrosamente continuistas, aquí han decidido seguir el camino abierto por lo flamenco pero trazando un sendero inesperado. Lo jondo sigue tras la mayoría de los temas, pero tan imbricado con el modus planetario que no pocas veces se diría que nada flamenco hay detrás. Y sin embargo, temas como "Te mereces una corona de estrellas" o "La veleta" tienen tanto de ello (en el esqueleto, en la estructura) como las más evidentes muestras de fusión del disco anterior... o como el impagable tramo final, un engarzado de quejíos y sonoridades tan flamencas como abisales que remiten directamente a "La leyenda".
Si unimos una luminosidad que los retrotrae a tiempos lejanos (muchas veces parece que estamos en una relectura de sus joyas más burbujeantes), una heterogeneidad opuesta al concepto unitario de La leyenda, y una mayor limpieza "sónica" sin renunciar a la alquimia guitarrera, tendremos servidas las pautas: esto es otra cosa. Esto es un disco natural (se siente lógico, creíble como continuación), que revela cómo una década construyendo un sonido propio (nadie hace noise o shoegazer en castellano como ellos) sirve para forjar una carrera a largo plazo. Y es que escuchando Una ópera egipcia y rememorando "La Leyenda" de donde viene, sentimos que las raices son el plancton natural para Los Planetas. Una fuente inagotable a la que pertenecen desde siempre. Sólo tenían que madurar su universo personal para entender cuándo llegaba el momento de acoplarlo al ancestro jondo.
Hace diez años titularon un recopilatorio "La orquesta química". Y eso es lo que hacen: química, entre su propia naturaleza y la del flamenco (las letras, populares, fundidas con el microcosmos lírico de J, atestiguan esta idea de imbricación natural)
Segundo paso. Segundo acierto (no obra maestra, aunque sólo sea por coyuntura, y por faltar esa soldadura inquebrantable que hizo del anterior un verdadero diamante, denso, irrompible y al tiempo de infinitos brillos y matices).


Ah, la portada (y me posiciono: excelente), del gran Max (Peter Pank, Bardín, NSLM...)

2 comentarios:

Jero dijo...

A mí me gusta más "Una ópera egipcia" que "La leyenda del espacio". Creo que el nuevo es más variado y luminoso (pese a la densidad de "Los poetas") y se presta mejor a una escucha del tirón (que ya sé que "La leyenda" es más unitario, pero después de cuatro o cinco temas servidor desconecta y pierde la cuenta). Al principio "La veleta" no acababa de convencerme pero con las sucesivas escuchas me ha ido ganando... Con todo, ningún tema está a la altura de "Reunión en la cumbre", auténtico último gitazo de relumbrón planetario.

Pero vamos, que me parece un discazo.

Octavio B. (señor punch) dijo...

variado y luminoso lo es, pero mejor... es que la Leyenda es mucho (y por cierto, no desatiendas a sus últimos temazos, son oro puro)