06 mayo 2010

huevos y castañas

¿alguien en serio esperaba otra cosa de la "entente cordiale" entre Zp y Mariano?
No es sólo que existan intereses electorales, sino que, salta a la vista, estos dos no tienen nada que ver
pero la partida (si lo vemos como tal, y no como el momento serio y acaso importante que debería haber sido) la perdió, a mi juicio, Rajoy. Porque no es momento para que asome, siquiera como un olorcillo lejano, el menor atisbo electoralista, partidista o interesado.
Es ciertísimo que la política socialista en esta crisis es un enorme y vergonzoso cero a la izquierda, un desastre, pero ahora tocaba ver otro asunto. Fue el de esta mañana el lugar de ser un concepto unitario de Estado, y nada más lejos de la realidad. Zapatero, claro, lo tenía fácil: estaba en el lugar adecuado y posó como el Jefe del Estado. Rajoy tenía que pensar si tirar por la demostración de fuerza (personal, partidista) o la asunción de que en determinados momentos el segundo (y sin capacidad de gobierno de la nación) puede/debe agachar la cocorota, proponer ideas y rectificaciones, y estar "al lado de", en beneficio de todos.
En mi opinión, optó por la salida más luminosa, la de los focos y las plumas del pavo, pero no por la correcta (que en el fondo, no lo dudo, también le hubiera beneficiado al otorgarle mayor sentido de Estado)

1 comentario:

disimulando dijo...

Pues yo siempre he creído que la frase del huevo y la castaña es de lo más inadecaudo del mundo en cuanto a frases hechas.

No son tan diferentes: redondeados, de orígen orgánico, comestibles, se comen calientes... en fin...

Por lo demas, muy chulo el blog, muy interesante. Me voy omprar el comic del japonés, creo. Ya me paso.