27 mayo 2010

SHELLAC en directo

Aunque mañana sale mi crónica en Faro de Vigo, por concepto es bastante fría, informativa. También valorativa, pero todo con el tono acorde al medio.
Así que vamos a escribir un poquito en el blog.

Shellac en directo fue lo más alucinante que he vivido, en un escenario. Sabía de las bondades del trío, pero no podía ni acercarme a imaginar ese sonido (ni U2 suenan tan bien como Albini y compañía), o que el carisma no lo acaparase el ex Big Black, y es que Bob Weston (bajo) y Todd Trainer (batería) son la bomba sobre las tablas. La bomba.
Nada más subir al escenario, Bob pide que quiten lucecitas, sólo la luz blanca. Shellac no necesitan purpurina. En ellos late la esencia bruta(l) del verdadero rock. Y menudo rock. Qué tres virtuosos. Sólo Sonic Youth pueden compararse a Shellac como músicos. Pero donde los neoyorquinos son artificiosos, Albini es un cuchillazo seco y certero. Reproduce los temas, con sus remansos, sus estallidos, sus fraseos y gritos, sus melodías como contracciones imposibles (que traslada a su cuerpo, un retorcimiento de impulsos intensísimos... qué animal) y demuestra que para hacer esa música hay que ser un instrumentista endiablado. tres instrumentistas endiablados.La garganta (que desluce en you tube) es la angustia pura, la guitarra, la sierra más dañina y versátil. El bajo es el pulmón, férreo, brutal. Y la batería, un corazón imparable. La bomba H.
Además, son comunicativos, cercanos (venta de camisetas y charla con los fans incluida), vacilones (en el set de desafortunadas preguntas con que interrumpieron la actuación... un clásico de los de Chicago donde piden al público que les haga las preguntas que quieran), nada divos (ayudan a montar y recoger equipo). Y brutales al parir música. Bestias como nada que yo conozca. Pixies son metacrilato en comparación. Sonic Youth, fuegos de artificio. Ni Fugazi llegaron a donde ayer se instalaron Shellac. La bomba nuclear.
Fue el fin del mundo hecho rock, y recordar los alaridos desde la distancia, alejados del micro (por el escenario dispusieron varios micros para recoger cualquier sonido, de modo que no pocas veces soltaban sus alaridos desde cualquier lado), aún me produce espasmos de placer... cerraron el set así, gritando como gritas en la montaña rusa, lanzando la garganta al público incluso mientras desmontaban el equipo de sonido... Más que ninguna bomba, una supernova.
La mejor banda de post hardcore, de rock del mundo.
Nadie a su altura. Ni Dios.

Dos muestras: en Vigo (inicio del concierto, tema cortado)





...y en directo (tema entero)




PD: abrieron Mission of Burma, que ante tro cabeza de cartel, de puro buenos, perderían el calificativo de Telonero. Pero Shellac fue mucho Shellac, nadie les hace la más mínima sombra, ni unos clásicos del post punk de los setenta en permanente estado de gracia.

4 comentarios:

Santiago García dijo...

Yo los vi hace unos años en Málaga y me quedé con la misma sensación que tú: en la puta vida había visto nada igual. Fue como si nunca hubiera visto un concierto de rock antes de Shellac. Aquello era algo completamente distinto. Samurais del rock.

Octavio B. (señor punch) dijo...

samurais, sí señor. Recuerdo que pepo me comentó hace años que fue el concierto más alucinante que recordaba, y a fe que lo es, lo es.

Susana dijo...

Demoledor, el mejor directo de rock que he visto nunca.... Pureza, energía y una técnica instrumental impresionante.

Pepo Pérez dijo...

Lo mismo digo. Sensación de lo nunca visto.