15 junio 2010

La mirada enamorada: EN MIS OJOS, de B. Vivés


artículo publicado en el Faro de Vigo

Bastien Vivès vuelve a la actualidad con una obra donde retorna a sus temas más personales, a través de la mirada enamorada y de un discurso sobre la percepción.

Hace apenas unas semanas Diábolo Editorial editaba “Bajo el Imperio”, incursión del joven autor francés en un género clásico, la Historia. Y ahora insiste con otra obra, como si la voluntad de dicha editorial fuera insistir en una apuesta segura por uno de los autores más interesantes del panorama actual. Queriendo, en fin, hacernos llegar a todos a uno de los grandes talentos que nos han brindado los últimos años. Y Vivès convence sobradamente en cada nueva obra, pero si cabe, emociona más en trabajos como este “En mis ojos”. Volviendo a sus universos personales, los que transitó ya en “El gusto del cloro”, los del amor y el enamoramiento como único leitmotiv, dejando la historia en una levedad desarmante. Porque en este precioso cómic apenas sucede gran cosa: alguien conoce fortuitamente a una chica. Se enamora de ella, se hacen novios. Poco más. La historia de todos nosotros, algo tan mundano como intenso, tan universal como único cada vez que ocurre.

La gran baza de Vivès es que su sensibilidad encuentra, de nuevo, el enfoque preciso para hacernos sentir esta historia otra vez (o por primera vez), creernos lo que leemos, sentirlo con cada poro de la piel, arrebatados por la enorme sensibilidad del galo. Porque “En mis ojos” está contado, precisamente, desde la mirada. Siempre vemos lo que “él” (o “ella”, quién sabe) ve. Y desde esa mirada (que elige lo que observa, que desenfoca lo superfluo, que sólo tiene ojos para Ella), sentimos la genuina emoción del asombro, del enamoramiento, de esa chispa y a dónde nos lleva. Con cada página crece esa pequeña/gran historia del verdadero amor, y lo hace en todos sus pequeños matices, del gozo al dolor, del énfasis platónico al carnal. Visto desde uno mismo, pero eligiendo el autor qué vemos. Y lo que vemos es su excelente dibujo. A la manera sensorial de los impresionistas, Vivès nos hace sentir que la preciosa joven retratada es real. En sus gestos, en sus expresiones, en el trazo espontáneo y vibrante de su lápiz. También en un coloreado portentoso, atmosférico.

Contando con esta idea, que no es otra que la de hacernos partícipes de otra mirada, es importante atender al diseño que Vivès emplea en cada página. Lo más normal es que esta se divida en seis viñetas agrupadas en filas de dos, como si dichas viñetas respondiesen a un efecto de binoculares. En este sentido la ilusión se remarca con la elección de no utilizar las típicas viñetas cuadradas, con su perfil definido, y realizando dibujos liberados de su marco, de contornos difusos. Este esquema no es férreo, por supuesto, pues no se trata de crear una ilusión, sino de evocar un concepto (la mirada). Por tanto este esquema de 2 x 3 se rompe en bastantes ocasiones para enfatizar escenas o momentos: un baile divertido de Ella se descompone en una página de nueve viñetas. La entrada juntos en un cine (gran momento universal en toda relación de pareja) se acentúa con sólo tres estampas en una página entera. De modo que cada momento requiere su tratamiento específico, y cuando este merece ser atendido de un modo especial, Vivès no duda en cambiar su esquema de seis viñetas. Porque en “En mis ojos” lo que importa no son los esquemas formales, prima captar la emoción vívida, epitelial, de la mirada embelesada por la belleza. Y lo logra, en una de las mayores sorpresas de este 2010. Esperemos, en fin, que Diábolo Ediciones insista sin desaliento en intentarnos convencer, más aún, de que Bastien Vivès merece la pena.

calificación:(¡excelente!)

1 comentario:

Jero dijo...

Coincido con tus apreciaciones. Escribí hace un tiempo una reseña en la que vengo a decir con otras palabras lo mismo que tú aquí:

http://elabismotedevuelvelamirada.blogspot.com/2010/04/amor-y-lapices-de-colores.html

En lo que sí que no había caído (quizás por la inercia de mi propia identificación con el personaje principal) es en que quizás el protagonista anónimo pudiera ser una chica...