09 julio 2010

costumbrismo freak: NUEVAS HISTORIAS DEL VIEJO PALOMAR, de Beto Hernández

Publicado en el Faro de Vigo

Influenciado por el realismo mágico latinoamericano y por la literatura moderna estadounidense, “Palomar” es la gran obra-río de Gilbert Hernández, un relato coral sin fin que describe la vida en un imaginario pueblecito rural y mágico.



En el principio, había tres hermanos. Les gustaban los cómics, todo tipo de cómic (de los clásicos superhéroes al comix underground) y querían hacer, ellos también, sus propias historietas. Para ello crearon una revista, en cuyo seno cada hermano crearía su propia serie. La cabecera se tituló “Love and Rockets” y apareció como “fanzine” en 1981. La historia podría quedar así, como la simpática aventura de unos chavales con ganas, pero no: los Hernández tenían fe en su trabajo, y mandaron la cabecera a la revista de crítica sobre historieta más prestigiosa de Estados Unidos, The Comics Journal. No sólo gustó, sino que la editorial de dicha publicación ofreció a los autores la publicación profesional de la misma. Porque los “Bros.”, como se les llama cariñosamente, eran más que buenos. Eran excelentes, inventivos, frescos y renovadores. De los tres hermanos Mario pronto abandona el mundo del cómic, y Gilbert (“Beto”) y Jaime perseveran, creando universos creativos paralelos, contrastantes aunque inevitablemente hermanados.
A Jaime se le debería dedicar otro artículo entero, pues no es, ni mucho menos, menor. Pero hoy atendemos a Beto puesto que, actualidad obliga, ediciones La Cúpula acaba de publicar “Nuevas historias del viejo Palomar”, lo que supone, tras años de coqueteos con nuevas historias, personajes y ambientes, su retorno al microcosmos que lo ha elevado a categoría de clásico moderno. Como se ha apuntado ya, Palomar es una población imaginaria, fronteriza, con sabor latino (los Hernández son de origen chicano, lo que se hace patente en sus mundos creativos). Y las historias de sus muchos habitantes se han relatado en un río de historietas fascinante. La técnica de Beto ha sido la de la línea discontinua y los saltos en el tiempo. Hoy puede reflejar la vida de Palomar en un determinado momento, y en la siguiente historia saltar diez años en el futuro para ver a los mismos personajes con más canas y cicatrices. Sin un argumento clásico, buscando retazos de auténtica vida, describiendo amores y pasiones, odios y aprecios, emparentando la saga tanto a la literatura culta como a los más populares culebrones, la serie ha logrado algo que pocas ficciones narrativas aprehenden: la sensación de auténtica vida, de hacernos entrar en un mundo verídico. Poblado por personas de carne y hueso, con sus miserias y fortalezas, con su naturaleza cambiante modelada por el paso del tiempo, con sus encuentros y desencuentros físicos y emocionales. Como una sinfonía de numerosos elementos bien conjuntados, lo cientos de habitantes del pueblecito terminan cobrando consistencia en un todo global, y al lector se le hacen adictivos. Cada fragmento oculto de esa vida compartida en un mismo espacio físico es el pretexto para volver a sus páginas cuando Beto retoma la saga. Y eso, precisamente, es “Nuevas historias del viejo Palomar”. Un retorno.
Este libro describe las infancias de algunos de los habitantes del pueblo, y lo hace desde una voluntad nueva. Con ganas de aportar novedades, Beto aligera el peso de la obra, consigue una lectura ligera y aporta un espíritu renovado, bizarro, de ciencia ficción de serie B que, a los viejos lectores, puede chocarles. Pero, y si bien no debe dudarse de que la verdadera obra maestra se encuentra en los dos volúmenes (editados también por La Cúpula) de escueto título “Palomar”, hay que reconocer que Gilbert mantiene toda la clase y elegancia narrativa que lo caracteriza, que su dibujo siempre tosco tiene la necesaria expresividad y capacidad para plasmarnos un número de personajes apabullante, y que incluso en un ambiente de científicos conspiranóicos (y por supuesto, también de magia y misterio), la sensación de “real life” se mantiene intacta.
calificación: bueno, bueno

No hay comentarios: