03 julio 2010

Millar afinado: ULTIMATES VENGADORES

Es cierto que últimamente Millar me tenía algo... hartito. Que su vena megalómana de enfant terrible y sus ínfulas de huracán de ideas arrebatadoras tapó (en Civil War y en sus 4 Fantásticos) lo que tiene de muy bueno. Diría que se ahogó en sí mismo, que tras los primeros números de Ultimates no encontraba el modo de ser más grande, más niño malo y más "tras mi paso, todos recordarán a los personajes por mí".
Porque la que montó en los primeros números de los Vengadores Ultimates fue bien gordo, y llevarlo más allá no conducía sino a la parodia y el ego menos fructífero (y en la tercera parte de Ultimates, a una cosa fachorras que no me hacía ninguna gracia).
Pero en este retorno a los Ultimates (ahora rebautizados como procede, ya que hay peli a la vista: Vengadores) Millar da un giro estilístico. No de demasiados grados: siguen sus diálogos puntito cafres, sigue el buen caracterizar a sus personajes (por otro lado, siemprte bastante básicos), y la acción más grande que en ningún otro cómic contemporáneo. Pero todo eso, si nos ponemos musicales, es el timbre. El modo, sin embargo (y ahí está el tuétano de la pieza) ha mutado. De lo gigante, a lo dramático. Y al drama se llega por la vía de la intimidad. Parece (hablo de un único primer número) que Millar quiere ahondar en sus personajes, darles un marco para el pathos, hacerles sufrir por sus propios pecados.
Unir sus formas siempre efectistas y efectivas con este giro del volante en una serie nacida para montar fuegos artificiales ha sido un acierto. Y una esperanza de que, de nuevo, tengamos un comic book mensual que merece la pena seguir, notar otra vez la sensación de que estamos enganchados.
Aunque el impacto del primer arco de Utimates queda ya muy lejos. Si no leíste aquello, empieza por los cimientos.
Ah, Pacheco: lo veo algo machacado por las tintas, no sé porqué, pero prefiero el toque plástico y orgánico de su trazo en otras obras. No obstante, reconozcamos que pocos podrían lograr que no añoremos a Hitch, un fiera del hiperrealismo y capaz de planificar las peleas como muy pocos. Pacheco mantiene el pulso con solvencia.
calificación: bueno, bueno