10 agosto 2010

Caballeros y vendettas (sobre Alan Moore)

Os cuelgo un artículo breve del Faro de Vigo donde hablé, vuelapluma y para no iniciados (espero), de Alan Moore. La idea me vino al leer recientemente la Liga de los Caballeros exrtraordinarios: 1910 (de sus últimas obras), y recordar V (de hace muchos años) por la nueva edición, y divagar sobre lo que el barbudo ha cambiado sin dejar de ser él mismo.


Si la expresión “guionista estrella” fue inventada para alguien en concreto, sin duda ese alguien es Alan Moore, quien incluso apareció como “estrella invitada” en los Simpsons. Personaje extravagante y genial, sus historias han marcado al cómic y renovado géneros. La casualidad ha querido que en estas fechas su último trabajo comparta edición con la reedición de uno de sus primeros cómics (ambos por Planeta de Agostini), y resulta curioso comprobar cómo un estilo claramente asentado desde sus inicios, se ha mantenido y al tiempo variado.
V de Vendetta”, sobre un terrorista/justiciero en una futura Inglaterra fascista, es un trabajo temprano pero ya maduro (no está entre sus títulos de aprendizaje, sino que se trata, posiblemente, de su primera obra maestra). “The league of extraordinary gentlemen. Century: 1910” es de lo último que el autor británico ha creado (ller mi reseña aquí), volviendo sobre su reinterpretación de los mitos del folletín decimonónico en la tercera aventura de los estrambóticos Caballeros. Si en la distopía futurista que es “V” leemos al joven vigoroso que explota recursos descubriéndolos sobre la marcha (como el estudiado contraste textos-imágenes), en “La Liga” Moore ya trabaja con cierta marca de fábrica. Con un control admirable del lenguaje del cómic, que a veces emplea de un modo meramente exhibicionista, pero siempre demostrando que está unos pasos por encima de la mayoría. Sin embargo, quizá cabe reconocer que, pese a su ingenio y magisterio, estamos ante un trabajo algo frío.
“V de Vendetta”, por el contrario, puede parecer titubeante o incluso cándido, pero desprende una pasión embriagadora, y resulta su cómic más espontáneo, airado y comprometido.
Dos modos diferentes de entender los cómics que resultan de la evolución personal, de joven talento a consagrado maestro. Ambos, en todo caso, recomendables (y por cierto, de excelencia gráfica los dos).

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