31 agosto 2010

el punto de fuga: "The suburbs", de ARCADE FIRE


Difícil me está resultando abordar la tercera obra del septeto más importante del milenio. No sé cuántos septetos más ha dado lo que llevamos de siglo XXI, claro, pero se me entiende: Arcade Fire han supuesto una regeneración del indie rock por la vía de la épica y la fogosidad a flor de piel. Y han crecido sin renunciar a su propia idiosincrasia pero ensanchando los márgenes contenedores. No insistí demasiado en su anterior 'Neon Bible', quizá porque en su día me bastó con los incendios de emoción que provocaron en Funeral, su debut. Sin embargo las aguas de este Suburbio están moviendo tanto molino mediático que tengo que unirme a la fiesta. Escuchar y luego pensar. ¿Son definitivamente Arcade la banda pop-rock más importante de los últimos años, o confirman con "The Suburbs" que el globo va desinflándose partiendo de un inicio brillante?.
Pero aún hay más preguntas. Al leer aquí y allá da la sensación de que "The Suburbs" ya queda marcado, como quedó en su día Merryweather post pavillion, como disco de referencia de un período más amplio que la coyuntura anual. Que, en fin, el tercero de Arcade Fire va a ser uno de los discos de la década. ¿Es para tanto?
Si con la obra maestra de Animal Collective estaba claro (para mí) casi desde su primera escucha, ahora no me atrevo ni de lejos a soltar frases grandilocuentes y epatantes: el desgaste -o pulido- que le otroguen los años nos situará este disco en su sitio. En todo caso, queda claro que de desinflarse el globo, nada de nada: lo digo ya, que el rodeo ha durado.
"The Suburbs" será uno de los discos del año, sino El disco del año, en directa competición con LCD Soundsystem (¿dirán que son los dos últimos que he escuchado y me dejo llevar y tal y tal?... en todo caso, sepan que escucho mucho de lo que aquí no les hablo, y estos días lo he hecho).
Más allá del tema concepual (lo de los suburbios y los recuerdos de inancia que alimentan este doble Lp), el disco es una pieza a la que (frente a otros bloggers) no aprecio estrías ni zonas débiles. El encadenado de canciones no decae, las melodías son su fuerte, casi tanto como la capacidad de anchear los espacios con instrumentos mil sin que suenen agarrotados. Las canciones suenan serenas, imponentes y fluidas como el Nilo, antes que densas como una selva tropical. Transparentes. Y gozosamente llenas de guiños a la escena más mainstream. Es curioso, la banda más on de la escena alternativa revalida y acentúa su querencia por Bowie, por U2, por Neil Young, por el tecno pop de Human Leage. También por Pixies, claro (los Pixies más melódicos, los menos airados) o por el shoegazer ('Empty room', de lo mejor del disco, es como ABBA mezclados por Slowdive).
Y con el mejunje, suenan como nadie. Y por supuesto, les salen imitadores como hongos. Suelen ser señales de que estamos, gustos aparte, ante algo importante.
clasificación: obra maestra (o casi)

Arcade Fire - Ready to Start from Win-OUS on Vimeo.

14 comentarios:

Jero dijo...

Absolutamente de acuerdo en todo cuanto dices. Como ya constaté hace unos días en otro comentario, para mí es el disco del año (al menos hasta ahora, claro, y desmarcándose notablemente de LCD Soundsystem y Jónsi).

A ver si el domingo tengo la suerte de poder verlos en el Monte do Gozo :)

fgl dijo...

Sí, es posible que sea el disco del año. Lo que no quiere decir que sea el mejor disco del año. El asunto es que levantará mucha polvareda mediática, y con eso no puede competir, por ejemplo, el último de Natalie Merchant.

Octavio B. (señor punch) dijo...

pero tal polvareda, ¿está justificada? ese es el tema. ya sabemos que las revistas especializadas van a poner al grupo en todas sus portadas, que les dedicarán el espacio de los grandes lanzamientos, y eso. Pero queizá esta vez el sonido del río trae, efectivamente, agua de la buena. Yo digo que sí, sin duda. Y sin entrar a agravios comparativos y mucho menos con la ex 10.000 maniacs, claro.

fgl dijo...

El disco es muy bueno, eso no puede negarse. De hecho yo le he dado en cuatro sobre cinco (eso significa "Excelente, merece la pena investigar"). Ahora bien, el revuelo está originado, en gran parte, no por The Suburbs en sí, sino porque porque viene de la misma banda que hizo Funeral. Y ya sabemos cómo es la crítica institucionalizada, hoy un grupo es la octava maravilla, en los dos siguientes discos se les sigue con interés, y a partir de ahí les llueven los palos y son objeto de todo tipo de chanzas. Ejemplos? Qué tal Suede o Richard Ashcroft? No me atrevo a decir que The Suburbs sea el mejor disco del año porque a mí se me ocurren algunos otros que visceralmente (que no cerebralmente, eso es otro cantar) me satisfacen más. Pero estas cuestiones son, oh, tan subjetivas...

Octavio B. (señor punch) dijo...

qué razón tienes con lo de las inercias. Auqneu ojo, tenemos que reconocer que es difícil pasar ese rubicón del cuarto. El primero asombra, el segundo confirma y mejora, y a partir de ahí puedes mandar palos siempre: que si se repiten, o que si ya no son aquello tan especial.
Al final, lo mejor es relajarse, escuchar y si gusta lo oido, aplaudr a rabiar con las orejas. En música lo mejor es volver a la adolescencia, cuando la experiencia es directa y poco meditada. Aunque es difícil, ¿verdad? Y más en la era internet, donde antes de escuchar has leido, y de gorra, treinta opiniones al respecto.

Octavio B. (señor punch) dijo...

(se me coló algún acento, y tal, ya no corrijo, estoy con el postre :D)

fgl dijo...

Eso que mencionas de volver a escuchar la música como cuando la descubrías en la adolescencia lo he pensado muchas veces. Y me he dado cuenta de que ya apenas me impactan discos como lo hacían entonces. Es cierto que cuando eres un crío absorbes la música con los oídos limpios, pero también es que en mi caso tuve mucha suerte. O muy mala, según se mire. Mis primeros discos fueron Ziggy Stardust de Bowie, Revolver de The Beatles, Moondance de Van Morrison, Something/Anything de Todd Rundgren, Blonde on Blonde Dylan, Transformer de Lou Reed, London Calling de The Clash, Beggars Banquet de los Stones... Cómo recuperar esas epifanías?

Octavio B. (señor punch) dijo...

La devoción que se siente por un ídolo es algo inherente a la candidez. Quiero decir que aunque tus discos de referencia fueran otros mucho menores (yo qué sé... Tarkus, de Emerson Lake and Palmer), la fuerza de la fascinación cuando eres joven tiene lo que tiene: es irrepetible.
Pero podemos emularla, sin dejar de meditar como adultos sobre la música. esto es inevitable, y bueno. Quiero decir que, incluso ahora, yo escucho música con una 'madurez' y una visión panorámica que no aplicaba con 22.
Pero cuando esa capacidad de ver más allá de un enfoque reducido nubla la pasión, malo. Yo no puedo con los típicos veinteañeros que no disfrutan la música que está creándose ahora. Nunca, ni cuando yo tenía 20 ni ahora que tengo 40 entiendo esa postura (salvo porque viste muy bien decir que Arcade Fire son una mierda, que lo que vale de verdad es The Band, por ejemplo)

fgl dijo...

Oh, por supuesto. Si de verdad te gusta la música, la curiosidad por saber y conocer siempre te lleva a expandirte en todas direcciones, investigando el pasado, pero sin perderte el pie en el presente. Lo que pretendo decir es que a mí, tal vez por el factor sorpresa, me han gustado más los discos de bandas que, precisamente, siguen la estela de Arcade Fire, como son Fanfarlo y Edward Sharpe & the Magnetic Zeros. Pero ninguno ha hecho que se me quede la misma cara que cuando pinché por primera vez Remain in Light de Talking Heads. Ahora tengo un background más amplio que cuando tenía 15 años y, sin poder evitarlo, la experiencia de escuchar un nuevo disco deja de ser tan visceral, la racionalizo más. Casi tomando notas mentales mientras escucho, realizando mi propio comentario de texto.

Octavio B. (señor punch) dijo...

sí, sí, te entendi perfectamente. Y estoy de acuerdo contigo. Pero me explico con el ejemplo más ridículo: pocos discos me impactaron más en mi vida que, ejem... '7 and the rigged tiger'. Busca, busca y ríete un rato.
Cosas de tener 14, o 15, y meterse en la música. Vamos, que no creo que tenga, el impacto, tanto que ver con la calidad de la obra 8claro, la de Talking Heads es mayúscula) como con esa virginal pureza, presta a la emoción, víctima de la inexperiencia. Ergo, lo que estás diciendo, con un puñadito añadido de candidez teen, que algo de culpa tiene en el quedar ciego con un artista.

fgl dijo...

Duran Duran, eh? Creo que algo leí aquí al respecto hace un tiempo. Bueno... todos tenemos nuestros placeres culpables. Qué tal Queen? Bauhaus? Neil Diamond?

toño dijo...

Muy interesante el debate que os traéis. No se me ocurre nada que añadir, pero tenía que deciros que la palabra de verificación para meter este comentario es "riffeado", y es tan bonita, y tan musical, y tan rockera, que tenía que decíroslo.
Por otra parte, fgl, lo tienes crudo para superar esos primeros discos. La fogosidad y pasión de la adolescencia en tu caso se sumó a algunos de los mejores discos de la historia del pop.
Yo también tomo notas mentales mientras escucho, e intelectualizo. Pero a veces, sólo a veces, la música lo llena todo y me sorprendo a mí mismo sonriendo de felicidad, con la piel de gallina. Entonces aparco el cerebro y sólo celebro la música. Ocurre con menos frecuencia que antaño, pero sigue ocurriendo. Con este Suburbs me ocurrió en un par de ocasiones, así que doy la compra por buena.
Un saludo y un abrazo!!!

Int dijo...

Me parece muy interesante lo que dices Octavio porque algo parecido me pasa con el cine. Cuando uno ya ha visto mucho cine y de todo tipo, parece que pierde ya la capacidad de sorpresa. Si, además, te pones a escribir con cierta seriedad sobre el asunto entramos en un terreno analítico que puede apagar por completo la pasión.

Por eso yo pongo por delante esa pasión y, por poner un ejemplo reciente y conocido, me dan igual todas las irregularidades de guión de ORIGEN, sus imágenes me hacen vibrar y eso es lo único que me importa.

Supongo que con la música podría ser los mismo.

Octavio B. (señor punch) dijo...

de todas formas, Int, y sin quitarte razón, creo qeu la mñusica, al ser una experiencia no verbal (o sólo parcialmente verbal, atendiendo a las letras y tal) es mucho más pura en el sentido de las emociones que estamos tratando. Un libro, una peli, te cuentan una historia, y si tienes el adecuado uso de razón, entonces aquí hay un filtro ya (escribí "razón", a propósito) Entonces, creo que el momento de la emoción virginal existe, pero mucho antes: ¿has leido de adulto algún cuento ilustrado de los que tenías de niño? ahí sí que recuperas esa sensación de sorpresa inocente. En cine, en libros, en cómic, no se produce tanto en la adolescencia como en la más tierna infancia (por eso nos gusta leer Spiderman hoy, por ejemplo, más allá de sus virtudes como lectura adulta)