29 agosto 2010

jugar haciendo trampas: ÁGORA, de Amenábar

Conste que no tenía prejuicios ante esta película, que esperaba algo 'grandioso' y ligero, ideal para un sábado por la noche. Pero...
Que no, que lo de Amenábar ya huele. Ya olía su apuesta por la conciencia social panfletaria (Mar Adentro), pero que nos venda un peplum aburrido como non plus ultra del cine con mensaje no me lo trago ni puesto de peyote hata las cejas.
Ágora es facilona y tramposa.
-Facilona porque traslada un mensaje para la E.S.O. a la pantalla con una ramplonería y transparencia torpes, dignas de un tele-predicador 'en negativo'. La ciencia versus la religión, batalla de una originalidad abrumadora (estoy siendo irónico) que además ventila de un plumazo, como si la infinidad de matices que la historia aporta a tan tópica dicotomía no importasen. Religión mala, ciencia buena. Cristiano feo y sucio, experta en matemáticas mona y limpia (y sabia, y tolerante, y dos huevos duros). ¿Hacen falta tantas alforjas para un viaje tan corto? (Y conste mi ateísmo, que nadie lea entre líneas cosas raras).
-Y tramposa, porque calro, Amenábar es un auteur, por Dios, pero un auteur a la altura de Godar, y de Bermans, y de Tarcoskín, o como se escriban esos. Así que, claro, él filma una de romanos, pero con mucho, mucho mensaje profundo, que esto es Histoooria, y 300 una tontunada. Pero 300 estiliza lo histórico para hacer fábula (aunque no nos explican la idea que esa fábula esconde) mientras que Ágora es, ejem, verité. Porque es histoooria y así ocurrió. Y (otra vez) dos huevos duros, hombre. Conste que no creo que 300, la peli, sea para hacer reverencias ni nada de eso, pero no engaña.
Pero yo soy más bueno que las hijas de la Casa de la Pradera, y estaría dispuesto a perdonar tan pequeños y olvidables deslices. Mas resulta que Amenábar dirige con el culo, hace escenas de multitudes que son opus magnas de La Historia del Cine Rutinario, dirige actores con la habilidad necesaria para que parezcan maniquíes de test de choques de coche, y además tiene los huevos (el mal gusto) de abrir con un plano pedante, un motivo que repite cada dos por cuatro porque, que nadie se despiste, esta película no habla sólo de la biblio de Alejandría, no...esta película plantea Temas Universales, fíjate tú.
Pues muy bien, póngame a los pies de su señora y ya nos veremos. Es un decir... yo no caigo de nuevo en el Amenabator, si puedo evitarlo (porque claro, hay pelas, y el muchacho cada vez que vuelve, inunda los medios de masas hasta que todos a tu alrededor, hasta las moscas de verano, quieren que vayas al cine a ver la nueva de Amenábar, que si no eres un borde y un pedante...¿captan el sin sentido? ser pedante por no querer ir a ver una de, ejem, autor y con mensaje... hay que joderse, pero qué listo es el aparato de producción que rodea al director de Tesis, qué bien lo han montado)
calificación: mala (y hay una categoría peor, 'horrible', que le perdono por las pelas, lo monumental y quizá la fotografía... soy magnánimo, claro que sí)

3 comentarios:

Jero dijo...

Qué curioso: las dos últimas películas que has reseñado, esta "Agora" y "Up in the air", me produjeron una reacción muy parecida a tu valoración, pero no conseguí encontrar a mucha gente que compartiese mi opinión y llegué a pensar que quizás fuera yo quien pecase de "purista" (entiéndase como ese "pedante" que empleas al final de tu reseña) o excesivamente exigente. No obstante, yo sí creo que Amenábar dirige bien habitualmente y que se tiene la fama bien ganada (sus cuatro largometrajes previos me parecen todos estupendos). "Agora" es mala, cierto, pero de forma excepcional dentro de su carrera como director. No me importa demasiado que sea tendenciosa (como lo era "Mar adentro"); lo que me mata es el ritmo, lo impostado de su emotividad o ese exceso de retórica audiovisual que encubre un argumento simple como un arado y que se queda en la superficie de todo...

Int dijo...

Yo abandoné a Amenabar con LOS OTROS, después de tres intentos fallidos: TESIS plagiaba a partes desiguales a De Palma y Argento y ya dejaba ver que lo suyo era usar temas "fuertes e importantes" (la violencia en los mass media, las snuff movies) para hacer moralina facil y tramposa (como usted bien dice).

ABRE LOS OJOS un intento de CARRETERA PERDIDA adolescente pero sin el talento ni la mirada personal del gran Lynch y, encima, queriendo enmendarle la plana a Hitchcock (sonrosajantes sus críticas a VERTIGO)

Y LOS OTROS me dejó claro que ni le gusta ni sabe de cine fantástico y demostró como no se hace una peli de terror.

El resto me las ahorro. Por cieto, Octavio, le recomiendo el descacharrante MIS PROBLEMAS CON AMENÁBAR, de Jordi Costa y Dario Adanti.

Octavio B. (señor punch) dijo...

bah, somos unos... ¡'frikipastas'!, nuevo palabro que acuño aquí mismo y se ajusta al individuo que, encantado de sus dvd de Star wars, Lost o el Señor de los anillos, es capaz de despreciar a Amenábar comparándolo con Bergman :D