27 agosto 2010

una fábula en viñetas: TEMPLANZA, de Malkasian

publicado en el Faro de Vigo

Como toda forma narrativa, el cómic puede ser un vehículo perfecto para la fábula moral, la crítica social y el mensaje disfrazado de cuento, como la obra de Cathy Malkasian.

El cómic, como cualquier forma de contar historias, puede ser idóneo para la parábola, vehículo de una historia que esconda una enseñanza, un discurso moral, una mirada al mundo escondida tras la apariencia de cuento. Sería el caso de “Templanza, el poder del miedo” (ediciones La Cúpula) una ambiciosa novela gráfica de Cathy Malkasian, autora que saltó a la fama dentro del mundo de la historieta con su anterior obra, “Percy Gloom”, donde (y pese a tratarse de su primer cómic) mostraba un mundo muy especial y sólido, así como un estilo depurado, sin fisuras. Para su nuevo trabajo volvemos a encontrarnos con ese dibujo suave, exquisito, virtuoso. Un grafismo que se apoya en la expresividad de Will Eisner (“The Spirit”, “Contrato con Dios”) y en la imaginación surrealista de Giorgio de Chirico, para crear un mundo irreal pero fascinante. Pesadillesco, también.
“Templanza” es la historia (contada desde la perspectiva de ¡un tronco!) de una sociedad forjada mediante el miedo. Miedo a un enemigo, a una guerra de la que un pueblo se defiende encerrándose en un imposible y enorme navío de piedra. Enclaustrados en esa fortaleza, toda una comunidad crecerá y forjará unos usos y modos sociales a partir del miedo al invasor, fomentado por la inventiva de una mentirosa líder. Pero no hay malicia en la farsa, sino una necesidad de encontrar en modo de cohesionar a un pueblo. Y ese modo es la amenaza, el exterior, el peligro que acecha. Será esa sensación de peligro constante la que dará sentido a ese pueblo voluntariamente encarcelado, que teme a las aves, que venera a una ausente figura paterna (el hombre, cruel y asesino, que construyó la embarcación) y tiene un líder amnésico y tullido.
Hay más temas en las páginas de este grueso libro: la ausencia del padre, la memoria, el amor… pero conviene detenerse en la descripción de la obra para dejar que el lector descubra sus muchos atractivos. Cathy Malkasian ha creado un trabajo denso en cuanto a sus contenidos (más o menos explícitos en el envoltorio de un cuento cruel) pero de lectura agradecida. La autora no busca el birlibirloque, sino plantear una narración diáfana que no ahuyente al lector, que lo atrape en su historia de sentimientos puros, casi dolorosos, para plantearle preguntas morales y éticas sobre el sentido de la violencia.
También subyace, claro, una crítica al mundo contemporáneo, ávido de enemigos a toda costa, ejes del mal y el empleo del miedo en occidente como método de amarrar determinados estatus quo. Pero esto es inevitable: cuando se aborda la parábola la realidad siempre reflota entre sus pliegues de fantasía e imaginación.
calificación: bueno, bueno

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