15 octubre 2010

caida en picado: Los combates cotidianos 4: clavar clavos (de Larcenet)

nacida como serie de costumbrismo agridulce, con un segundo álbum modélico y un tercero que consideraba un peligroso tropezón, la serie de Manu Larcenet sobre la vida de un fotógrafo con problemas de ansiedad y baja autoestima necesitaba de este cuarto álbum para reafirmarse... o continuar cayendo en lo retórico, en la grandilocuencia más hueca, la que se mira al espejo antes que a la propia herida (que es donde nace la verdad). Y así ha ocurrido, en opinión de quien firma.
Larcenet, ay, ha dado un traspiés fatal, engolando el discuros al peor estilo Lunes al sol, creando personajes que reformulan la sociedad y el modelo económico desde la cadena de montaje, y tal. Discursivo, más interesado en lo político-social que en lo personal (la paternidad es el otro tema que aborda, pero lo hace con más levedad, como si lo que le importase es posicionar políticamente a su obra antes que explorar la humanidad de su protagonista).
Nos queda un buen dibujo que degenera los toques de estilo hasta el amaneramiento (esos silencios enfáticos ya no me convencen), y que sigue siendo, eso sí, un gran dibujante y un narrador con oficio.
Que con este tomo cierre la serie sólo puede suponer una cosa: se ha perdido lo que en su día parecía una obra de referencia, encallada en sus peores tics, los que asomaban pero no se imponían. Sniff... porque a mí me gustaba esta serie, la verdad...
calificación: malo
Los combates cotidianos 1, aquí
(el 2º, siendo el mejor... ¿nop lo reseñé? ahora, no lo encuentro, a ver si me pongo a buscar con tiempo y lo enlazo...)
Los combates cotidianos 3, reseña aquí

2 comentarios:

Jero dijo...

Mira que le tenía ganas a este cuarto álbum, porque el primero me había enamorado y el segundo y el tercero me habían parecido incluso mejores (de tu reseña del tercero estoy sobre todo de acuerdo en que aquel álbum debía representar el momento de tristeza introspectiva de Marco, el punto de inflexión dramático del personaje, y como tal me pareció acertadísimo), pero el cuarto volumen me decepcionó totalmente. Dudo mucho que éste fuese el final que Larcenet tenía originalmente pensado para la serie (si es que tenía alguno pensado) porque está claro que la innecesaria, anti-rítmica y agotadoramente discursiva escena del paseo nocturno (que es casi un tercio del álbum, por dios) sólo tiene sentido en el contexto histórico posterior a las últimas elecciones presidenciales en Francia.

Resulta que hasta este olvidable cuarto tomo, "Los combates cotidianos" no era un tebeo de corte político-social, sino un slice of life intimista con, sí, pequeños apuntes sociales (los astilleros, el vecino de oscuro pasado...). Al final Sarko devora a la hija de Marco, que era el tema que debía haber centrado este álbum, y a uno se le quitan las ganas de recomendar a sus conocidos (incluso a los no lectores de tebeos) una serie cuyo 75% inicial es brillante pero cuya conclusión le deja a uno con una enorme expresión de "pero qué pena" dibujada en la cara...

Incluso el dibujo y la narrativa han dejado de sorprenderme (y mira que en el tercero me parecieron de lo mejorcito...)

Octavio B. (señor punch) dijo...

el paseo, arg, no me lo recuerdes, qué BODRIO
Mira que no suelo calificar algo de malo; para eso, no lo reseño y fiesta
Pero los combates apuntaba unas metas con (para mí) los dos primeros, mientras que finalmente ha embarrancado estrepitosamente, y de eso sí que merece la pena hacerse eco. Los combates cotidianos no era el último crossover-bodrio, nu un manga para niñas del montón... prometía mucho y finalmente queda en una engañifa (aquí cabría decir "engañifa para gafapastas, jejeje...).