Ya conocen el nuevo nombre de moda, la nueva carne de la política patria, como siempre transmutada del modelo yanqui, con esa escasa imaginación para lo político que nos p
recede. El tea Party está aquí.
Con doña Espe, Vidal Quadras y la alargada sombre de Aznar, ese hombre, y soportada la fiestorra ultra por los del torito en la pantalla (el canal de la tdt que he decidido no volver a nombrar, por ponzoñoso), yo creo que suponen una oportunidad, paradógicamente (y lo digo por su poderío mediático y su embestida ruidosa, que resuena con estruendo y resulta, claro que sí, obsceno y peligroso). Una oportuidad para asistir, de paso, a una revitalización de la izquierda, un refuerzo de los laterales del soe (IU, BNG, veremos EQUO cómo funcionan y cómo se "programan"...)Pero ante todo, ¿por qué no cambiar el nombre a "Botijo party," dadas las imágenes previas?
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