08 noviembre 2010

desafinado: M de Jon J. Muth

Supongo que la mayor virtud de este recreación de la peli de Lang es el, a la postre, resultar un perfecto catálogo de dislates y cosas que no funcionan en un cómic.
Comencemos confesando que aquella escuela de dibujantes pictóricos de los ochenta me gusta mucho. Es una debilidad, quizá un poso de la adolescencia que vuelve como recuerdo cariñoso, o mi sensibilidad hacia la plástica que va del impresionismo a las primeras manifestaciones abstractas, incluso cuando se filtran sus enseñanzas en el mundo de la historieta. Por eso un tebeo con reminiscencias del fauvismo, con texturas del expresionismo abstracto o con guiños al modernismo suele hacerme una gracia especial, ajena al papel de crítico objetivo. Sienkiewicz, Williams, McKean... si se publicaban en castellano, a la cesta iban.
Muth pertenece a aquella generación, hizo cosas muy pintadas y muy bonitas como "Moonshadow" o (al alimón con el citado Williams) un "Caos y Lobezno" con más pinceladas que un cuadro de Monet. Y aunque el deterioro de los conceptos narrativos es generalmente patente, yo, va en gustos, me lo salto todo porque disfruto de esos grafismos en viñetas. Sin más.
Pero este M se cae por los cuatro costados, al hundirse en los más insospechados absurdos.
Primero, la naración es torpe, muy torpe. Las páginas apenas admiten viñetas; un par, tres como mucho, y carecen de una composición mínimamente orgánica o narrativa.
A que todo parezca una sucesión de estampitas no ayuda el estilo, un grafismo pseudo-fotográfico que hoy pensaríamos se trata de auténticas fotos pasadas por el photoshop (ello nos habla de la enorme capacidad pictórica de Muth, claro, pero aquí estamos para leer una historia, no para ver cuadros).
Pero no acaba aquí la cosa. Ya que hemos castigado los elementos compositivos y narrativos, ya que el papel expresivo del dibujo queda diluido en un hiperrealismo con atmósfera, ¿por qué no acabar de cagarla incorporando para los diálogos tipografías de imprenta?¿nadie pudo convencer al artista que esas letras combinan menos con esas ilustraciones que Carmen de Mairena en una recepción de Isabel Preisler, por Cristo bendito? Unos textos para unos globos de diálogos, sumemos catástrofes, que son situados con tal impericia que todo, absolutamente todo rechina en esta obra.
Un cómic, ay, casi infumable, salvo como hermosísimo libro de ilustraciones. Recomiendo, si por desgracia te lo has comprado, que no lo leas, que sólo pases aleatoriamente páginas y observes la irreprochable calidad pictórica de Muth. Yo, lo juro, no pude acabar de leerlo (además, conociendo la película, te guías bastante bien sin pararte en la lectura)
calificación: malo

6 comentarios:

Álvaro Pons dijo...

Pues a mí me gustó mucho... :(

Fran G. Lara dijo...

Ciertamente, es una pena que una obra tan hermosa y un despliegue técnico de tal magnitud funcione tan mal como comic. Cuando lo leí pensé que era cosa mía, pero ya veo que no. Yo tampoco lo pude acabar.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Álvaro, francamente me cuesta adivinar por qué :O

Anónimo dijo...

Es uno de los cómics que más me han gustado.

Octavio B. (señor punch) dijo...

explícame por qué, anda

peuspodrits dijo...

aviso a mi jon jay muth me parece un semidios y me he gastado pasta en su obra desde q era pintor a su faceta actual filojaponesa o como qieras llamarlo, por otro lado esta obra en concreto la compre en su momento en su edicion de eclipse hace ya bstaaante tiempo y tengo muy buen recuerdo de ella pero tendria q releerla para poder comentarla en profundidad, pero el recuerdo es grato