09 diciembre 2010

Pequeño pero grande Jeffrey Brown

Artículo publicado en Faro de Vigo

Escenas Imborrables” (ediciones La Cúpula) aglutina en un pequeño tomo varias historias dispersas del estadounidense Feffrey Brown, artista independiente que llamó la atención desde su debut, “Torpe”, la crónica autobiográfica de una relación de pareja. El estilo del joven autor permite no llevarnos demasiados sobresaltos al estar hablando, ahora, de una amalgama de relatos diversos y procedencia dispar, pues Brown emplea un estilo llano, acaso burdo, de ilustración directa (nada de tomar bocetos, ni de dibujar primero a lápiz).
“Escenas Imborrables” tiene narraciones de una sola página y largas historias de más de treinta, pequeños haikus sobre gatos y extensos retratos sobre los nueve meses de embarazo de su novia, parto incluido, naderías divertidas y postales amargas de desencuentros amorosos. Siempre contado con un grafismo naive, ese aire tosco que ya es marca de la casa (Brown es licenciado en Bellas Artes y ha demostrado en varias ocasiones dominar el acabado más naturalista y académico, pero sus cómics siempre parecen dibujados en dos minutos).
Lo importante en este tebeo de muchos tebeos, de relatos de todo tipo, es cómo Brown concibe su obra a modo de diario desde el estómago y el corazón, una forma de arte impulsivo, vital, sincero, que se fija en esos lugares comunes a cualquiera de nosotros, pero que, en su aparente levedad, solemos desterrar de la memoria. Sin embargo para Brown la vida, los sentimientos, se anclan poderosamente a esas anécdotas diminutas.
La escenas imborrable el parto de tu hijo se cuenta del mismo modo, en idéntico tono, a una discusión con una clienta coñazo en tu trabajo. Lo insignificante es una escena imborrable, como marca el acertado título, y por eso este cómic de retales y recuerdos permanece en el ánimo del lector como algo cálido y lleno de trascendencia.
calificación: ¡excelente!

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