31 enero 2010

día mundial del traje de gorila (come on everybody!)



¿Delirio friki o gran sentido del humor? Me siento más cómodo riendo ante este disparate. Just imagine...
Cienes y cienes de seres humanos desfilando por las calles vestidos de... ejem... gorila.
Yo no me he disfrazado del primo simio, pero evoco con orgullo dos verdades de mi vida: una, mi muñeco fetiche, un gorila de Big Jim que me acompaña desde los 8-9 años, regalado por padecer una operación sencilla pero con anestesia total (bueno, sedado nada más, supongo), fiero animal con brazos articulados que aún adorna mi casa (concretamente mi cuarto de infante... ¡pero cualquier día me lo traigo acá!)
El lanzared, claro, murió hace lustros, pero el mono aún me observa enfadado cada vez que vamos a visitar a la abuela.

Y otro recuerdo gorilesco, la lectura, en quinto de EGB (qué tiempos) de "Cazadores de Gorilas"
Me gustaba la portada (que no recuerdo como la de esta foto, pero es lo que pude encontrar),
pero el libro, en fin, fue aburridito (al menos para aquellas tiernas edades).

30 enero 2010

discos de la década

Qince discos. Son, sí, mis favoritos. Al menos a día de hoy. Cada comentario, con enlace a You Tube, para catar al artista.

La cuenta atrás:

15- MICAH P. HINSON AND THE OPERA CIRCUIT, de MICAH P. HINSON



Entre la unidad rotunda de su debut y la diversidad de este segundo disco, me quedo con el puñado de canciones que atesora esta "ópera": sobre su raíz country crecen aires europeos, noise rock, y lo que haga falta para que su voz rasposa y grave siga lanzando su quejío acongojante.
Puedes escucharlo aquí

14- TAROT SPORT, de FUCK BUTTONS




Una bomba de trance, ruido y baile sin pausa, el relevo necesario a los grandes nombres de la química del noise en un disco sensual y tan ensordecedor como adictivo. El cruce ideal entre My Bloody Valentine, Mogwai y Underworld.
Puedes escucharlos aquí

13- ALEGRANZA, de EL GUINCHO



La respuesta nacional a las exploraciones de Animal Collective. Un collage que es una fiesta de tropicalismo y ritmo urbano, jarana berbenera y rave, música global y sampler. Una alegría, vamos, una alegranza.

Puedes escucharlo aquí.

12- EL MUNDO SEGÚN, de SR. CHINARRO



En el proceso de cristalización de la música de Antonio Luque, este disco es el lugar meridiano perfecto. Nunca antes había sonado tan transparente y limpio, pero aún queda, como aroma de misterio, su poesía escurridiza (menos opaca que nunca, pero aún esquiva). ¿La música? Pop mediterráneo, pluscuamperfecto. ¿La voz chinarra? cada vez mejor, siempre con ese punto átono y grave que la hace única.
Puedes escucharlo aquí. Por cierto, el que canta en el vídeo, claro, no es Luque.

11- LIFT YOUR SKINNY FISTS LIKE ANTENNAS TO HEAVEN, de GODSPEED YOU, BLACK EMPEROR!



La segunda vida del post-rock (ese movimiento de música de ambientes antes que de canciones) la capitalizó este combo anarquista de Canadá. Música instrumental (con puntuales y emotivas grabaciones de calle incorporadas) que bucea en el ruido rock con igual soltura que en la música concreta, el impresionismo, los scores o la música yiddish para trenzar ambiciosas sinfonías post apocalípticas y crescendos sin fin. Los cuatro temas de este doble DC ponen la carne de gallina, como postales del fin de una civilización enferma y condenada.

la suite "Sleep", en dos partes: una y dos.

10- ILLINOISE, DE SURFJAN STEVENS



El nuevo folk tiene en este disco su cénit, una obra ambiciosa e inabarcable (dura sobre setenta minutos, reclama la escucha completa). Exhuberante y rico pero al tiempo pequeño y sencillo, Illinoise, además, posée el paquete de canciones más bello que jamás ha entregado el movimiento new weid america. Pocos discos aunaron tanta ambición y tan buenos resultados en esta década.

Escúchalo acá.

9- EXTERMINATOR, DE PRIMAL SCREAM



La rabia del fin del milenio en una ráfaga de metralla sonora. La anticipación sónica de una década nacida poco después con un horror, el atentado a las Torres Gemelas al que Primal Scream parecen, aquí, predecir. Música airada, ruido y rock, dance estrepitoso, y un Bobby Gillespie a cara de perro, gurú del cabreo social, político, existencial.

Escúchalo aquí.


8- THIRD, DE PORTISHEAD



Diez años de silencio te desubican, sobre todo si has sido lo más chic en su momento. Pocas cosas más "cool" hubo en los noventa que los lamentos trip hop de Portishead. Volver era un boleto seguro a la autoparodia, así que este "Third" fue como un milagro. Los de Bristol, el grupo más grande de la década pasada (o casi), retornan con una obra oscura que da la espalda a todo (público, espectativas de la discográfica...). A todo salvo a su propia exigencia como músicos. Y claro, ellos fueron lo más grande, y querían volver a serlo. Para ello alejaron su sonido de sus tópicos pero potenciaron sus señales de excelencia. Muere el trip hop, crece la desazón, la tristeza infinita y la búsqueda sonora de un futuro musical que sólo ellos avistan.

Escúchalos aquí.

7- WANT TWO, DE RUFUS WAINRIGHT



Rufus, talento pop, embriagador hidromiel musical, voz portentosa y ambición aún mayor, tiene en Want 2 su mejor trabajo, un compendio de temas sublimes, pop orquestal y melodías en estado de gracia. Debería triunfar, ser una estrella universal.


En directo.

6- THE CRYING LIGHT, DE ANTONY AND THE JOHNSONS



Su debut puede quedar como obra cumbre también, pero personalmente considero más difícil mantenerse cuando te convierten en carne de fama internacional. Por eso la discreta belleza de The crying light me parece un mérito mayor que el soberbio arranque semiclandestino. Porque cuando todos los focos te apuntan, lo difícil es mantener el compromiso, no ceder al brillo grueso y mantenerse en la penumbra de un sonido exquisito. Como el de este disco de qien debería ser el nuevo dueño del apelativo "La Voz".

Escúchalo aquí.

5- LA LEYENDA DEL ESPACIO, DE LOS PLANETAS



Este trabajo se sitúa a la altura de los grandes del noise rock, mirando a los ojos a las bandas señeras del subgénero: como los mejores pasos de The Boo Radleys, Spacemen 3 o Mercury Rev, La leyenda del espacio reubica el sonido de guitarras al rojo vivo en un nuevo espacio para crecer. En este caso, y de un modo natural, el fermento es el flamenco, que pone un marco tonal, melódico y, sobre todo, una intensidad estratosférica a un rock de distorsiones ardientes y psicodelia oscura. Magistral y escalofriante.


Escúchalo aquí.

4- IS THIS IT?, DE THE STROKES


Rock que abreva del Nueva York clásico, el del CBGB, Television, Ramones, la música del asfalto, gris cromado, turgente y templado. Lo mejor, la evidente perfección de sus canciones, pepinazos de rock instantáneo ejecutados con mucho carisma y personalidad (la voz, entre narcótica y airada, supone el punto contemporáneo de una banda que sabe esquivar el mero revival). Un clásico para todos los públicos, que puede encandilar tanto al más indie como a quien no pasa de Springsteen.

eschúchalos aquí.

3- ROCK ACTION, DE MOGWAI



Puede que la carrera global de los escoceses provoque más dudas que halagos. Puede que su fórmula, impactante en directo, se revele en disco tramposa (esos subidones que ya no saben sortear, esas montañas rusas entre el silencio y el colapso que ya sólo atraen a los fervorosos -y yo lo soy, conste, pero muy consciente de lo que hay-, y esos medios tiempos plúmbeos como única variante al "método"). Pero Rock Action sigue, hoy, sonando como otra cosa. La intensidad, su mejor baza, es explorada desde numerosos ángulos (la electrónica, el folk, las orquestaciones, la repetición psicodélica, el ruido abstracto, y cómo no, los subidones infinitos). Y en cada uno de los intentos, hacen diana, conformando un disco post-rock brebe y donde, además de sonar como una estructura orgánica y unitaria, descubre en cada corte una canción sobresaliente.

Puedes escuchar dos temas seguidos en este enlace (voz, por cierto, del vocalista de los galeses Super Furry Animals).

2- YANKEE HOTEL FOXTROT + A GHOST IS BORN, DE WILCO




¿Con cuál quedarse? Con los dos, que esto no es un concurso. Porque Yankee fue el primero, el que llevó su sonido clásico a la experimentación sin red, y "A ghost" resultó la prolongación necesaria. Porque el primero es la cara pop y el segundo la cruz rock para un determinado método (aunar tradición con ansias innovadoras, sin perder nunca su capacidad para ser los compositores más elegantes).

Wilco, entre el Hotel y el Fantasma, fueron el mejor grupo de rock del mundo. Salvo por la infección de cierto animal (colectivo), que lo arrasó todo.

Enlazo un tema de "A Ghost", para catarlos.


1-MERRYWEATHER POST PAVILLION, DE ANIMAL COLLECTIVE




Animal Collective son el grupo de la década. Nacidos como prolongación del indie noventero más inventivo, crecidos en el fragor de los experimentadores más duros (hermanables a No-neck Blues Band o a Jakcie-O Motherfucker), también acertaron al aproximarse al folk (marciano) y, sobre todo, al emprender un camino recto con Feels, disco que recapitula y amalgama su sonido para emprender un viaje hacia la perfección. La que encontraron en Merryweather Post Pavillion, un disco que crece sobre otra cima (Strawberry jam, que ya mejoraba los logros de Feels pero queda como segundón ante Merryweather).

No merece la pena intentar describir la fronda de sonidos que el trío ha desplegado aquí. Hay que escucharlo, perderse en sus melodías (siempre con ese punto imprevisible pero al tiempo perfectas), explorar sus recovecos sonoros (nunca he escuchado un disco tan insondable, con tantísimas capas y todas embriagadoras... a su lado los primeros Mercury Rev parecen un solista con guitarra acústica muy muy plano), alucinar con su trabajo vocal (dos voces superponiéndose en un juego de espejos, de preguntas y respuestas, de ecos).

Y además, ya lo saben, acaban de dar muestras de que su talento no se ha agotado.

Los má grandes, a muchos pies por encima de todos los demás.

ESCÚCHALOS

28 enero 2010

repaso de la década: música

Menuda década sonora, ¿no?. Como cualquier otra... Ha sido intensa, y como siempre, será "la década", para una generación.
Y concretando, ha sido la era en que la industria ha temblado (y temblará) por la democratización on line de la cultura pop, un batiburrillo demencial donde el "¿conoces?" se responde con un "lo tengo todo" que, en realidad, no contesta a la pregunta.

Musicalmente han destacado varios movimientos, desde el electrorock de los inicios de la década (con Primal Scream a la cabeza, pero precedidos, a fines de los noventa, por Death in Vegas), a los estertores de un post-rock (con los castillos emocionales de Mogwai o Godspeed You Blakc Emperor!) que, como no-estilo, en realidad no ha muerto, sino que ahora destila propuestas con más tiento, poco a poco (Battles, Fuck Buttons...). También fue el tiempo del post punk v.2, con !!! o LCD Soundsystem a la cabeza. La música electrónica, tras el esplendor nineteens, parece que ha decaído, adormecida en las brumas nocturnas e inorgánicas del dubstep, con Burial a la cabeza mediática. Y el pop ha descubierto África gracias a los magníficos Vampire Weeckend, capaces de mixturar el CBGB con Soweto sin despeinarse, mientras el rock se miraba en lo clásico (Strokes, Franz Ferdinanz, The White Stripes...).El Hip Hop ha dado una nueva estrella, Kayne West (bueno bueno) y acá a la Mala Rodriguez, a quien nadie ensombrece.

Y ya que sale España, citemos el fin del indie con acné, pero el asentamiento de sus mejores nombres: Manta Ray, Los Planetas, Nacho Vegas, Sr. Chinarro o Fernando Alaro (con Chucho o con nuevas pieles). Y nombres propios que deberían arrasar en las escenas underground del mundo, como los vascos Lisabö, la implacable máquina de matar (es una metáfora de un sonido, que nadie sume 2+2= cosas raras), o El Guincho, una fiesta multirracial en un solo hombre.

¿Y los clásicos? Ha sido su década, porque Tom Waits, Yo La Tengo, Nick Cave, Sonic Youth... incluso los últimos R.E.M. (o los ya lejanos de "Up") han dejado su testimonio en forma de música aún viva, valiosa, excitante. Ya cambiaron el mundo hace diez, veinte o treinta años, así que su liga es otra, la de perdurar sin polillas, y a fe que lo han conseguido.

Porque para cambiar el mundo habrá que acudir a un nombre, Animal Collective, la mejor banda de estos diez años, la que tocando todo lo que ha sido inreresante en esta década musical (out rock, pop, noise, indie, folk, electrónica...) ha creado un paisaje tan propio que ya hace escuela.

Me dejo nombres, claro, esto es una panorámica, pero no debo olvidar escenas, y posiblemente la más importante (adormilado el indie) ha sido el weird folk, una revisión de las raices USA con tantos nombres propios interessantes que da vértigo: Iron and Wine, Devendra Banhart, Surfjan Stevens, Cocorosie, Micah P. Hinson...

Todo ello, colchón para una nueva década que está empezando y, apuesten, será intensa y generacional. Como todas, claro que sí.

Y el próximo post, sí, la lista.

26 enero 2010

diez años de pantalla grande

Esta lista tiene poco sentido. Es la de quien cada vez puede ver menos cine. Pero en fin, desde luego, estos títulos reflejan mis gustos, entre el cine más palomitero (del que no reniego, no) y el menos populista (y supongo que mucho cine que me he perdido debería figurar en esta lista, pero... es lo que hay, o lo que de momento sé, al menos)

15 EL SEÑOR DE LOS ANILLOS (TRILOGÍA), de Peter Jackson.

Lo sé, voy a ser el único ser vivo que ponga esta saga en una lista de lo mejor de la década. Llámenlo el friki interior. No, dirían mal... en todo caso, el libro de Tolkien formó parte de mi infancia de un modo tan intenso que esta trilogía fílmica la esperaba en 2000 como un verdadero acontecimiento. Así q] mejor hablamos de una emoción recuperada, y de curiosidad colmada, pues la adaptación de Jackson resultó cine comercial bien realizado, con no pocas escenas resueltas con mucho más que oficio. El neozelandés ya me había parecido un director brillante con la muy personal "Criaturas celestiales", así como un espíritu encandilado con lo maravilloso (vía gamberra, adolescente y bestia) en sus primeras burradas cómico-gore. Y con la trilogía del anillo me demostró que puede hacerse buen cine para las masas.
Finalmente, más allá de cariños subjetivos, está lo indudable: un único rodaje para producir tres cintas a estrenar una por año, y pensar en una posterior edición de luxe en DVD que mejoran lo visto en sala añadiendo un generoso metraje que trasciende el relleno caprichoso... todo ello fue, es, algo histórico.

14 ANTES QUE EL DIABLO SEPA QUE HAS MUERTO, de Lumet

Pocos thrillers tan tensos he visto en estos diez años como el de este ya clásico del gènero. El Kubrik de Atraco Perfecto abducido por una tragedia shakesperiana. Vibrante.


13 NO ES PAÍS PARA VIEJOS, de los hermanos Coen

Durísima historia noir, de dirección seca y elíptica, con un Banderas de traca, austero y parco. Grandes Coen, como nunca.


12 HIERRO 3, de Kim-ki Duk

Hubo (posiblemente mejor, incluso) cine asiático en los dosmiles. De lo poco que he visto (y a la es pera de volver otra vez a "Deseando Amar", que no pude concluir... y hasta hoy), esta fábula extraña y casi silente se lleva la palma. Hipnótica yhermosa.


11 MYSTIC RIVER, de Clint Eastwood

Nunca el gran Clint se mostró más desencantado, hasta airado con el mundo.
Este drama para gritar que todo es una mierda pone los pelos de punta y queda ya como una de las cumbres del autor de "Sin Perdón".

10 WALL-E, de Andrew Stanton

La perfección Pixar puesta al servicio de la emoción en un cuento sobre el fin del mundo que nos avisa de lo que será nuestro mañana. Su primera media hora es digna de Buster Keaton.


9 SARABAND, de Igmar Bergman

Bergman. Punto.


8-PROMESAS DEL ESTE, de David Cronenberg.

"Una historia de violencia" ya era un Cronenberg renovado escapando de sus axiomas para difuminarlos en un relato de serie negra (por cierto, partiendo de un cómic). Pero aquí ya se sale. Continúa su búsqueda de una senda clasicista, pero vuelve a acentuar esas señales de identidad que convierten su cine en una experiencia física, como lo fueron barbaridades de la "nueva carne" como "Videodrome".

7-ELEPHANT, de Gus Van Sant

Experimental, tenso, terible. Columbine sin llegar a darle nunca su nombre. El momento repetido, el instante visto desde los diferentes puntos de vista. Entran en el "insti" con sus escopetas. El horror visto sin preguntas y sobre todo sin respuestas.


6-DOGVILLE, de Lars Von Trier.

Lars siempre igual. El niñ0 terrible jugando con los códigos del cine, tomando préstamos ajenos pero haciéndolos propios para contar una historia de dolor, sufrimiento y redención. Pero ahora como nunca (a falta de ver obras posteriores del autor de "Rompiendo las olas", pues tras este "Dogville" deduje que había tocado techo, y sigue dándome miedo volver a él)


5-DÉJAME ENTRAR, de Alfredson

Me gustan los vampiros pero no las idioteces. Por eso esta historia de chupasangres con pulso nórdico (Bergman asoma aquì y allá) me fascina. Y por su emotividad, por la mirada nueva a la infancia preadolescente, por su canto a la amistad imposible deberá gustar a todo el mundo.


4-OLVÍDATE DE MÍ, de Michel Gondry

Los géneros son moldes; sirven para reventarlos. Los grandes genios hacen esto último, y Gondry desmenuzó aquí la ciencia ficción. Con técnicas de "videocreator" y una imaginación única borda una historia de amor y olvido inducido (esta es la zona Ci-Fi del asunto) en la mejor interpretación de Jim Carrey.
El (des)amor nunca tuvo un retrato tan exacto (y al tiempo borroso, inaprensible, como todo sentimiento puro)


3-EL VIAJE DE CHIHIRO, de Miyazaki

La fábula fascinante. El viaje fascinado. El cuento para mayores. La maravilla en unos dibujos que no reniegan de su propia tradición nipona para demostrar que tras sus caras de ojos enormes puede haber mucho talento.


2-LOST IN TRASLATION, de Sofía Coppola

Odiada y devaluada pese a ser venerada en su estreno, a servidor sigue encantándole. No diré que es original (hay precedentes) ni que no entienda a quien reniega de su pretensión de ser "tendencia". Pero esas miradas perdidas, esa soledad, ese susurro... me pueden.


1-MULHOLLAND DRIVE de David Lynch

Lynch en la cumbre. El más radical y el más enigmático. El del misterio y la capacidad de fascinar y el de lo irracional pero magnético. Todos los Lynch se esconden en este laberinto de ambientes turbios donde aquí no se le va la mano (sin dejar de ser absolutamente opaco la razón o lo argumental).
Una experiencia sensorial.

25 enero 2010

repaso de la década: cine

Una década cinematográficamente interesante, pero un espectador más vago que el que fui, sin ir más lejos, en los noventa. Cosas, supongo, de la edad, los tiempos libres, lo caro que es ir a una sala... con todo, desde mo prisma muy personal (como lo es todo este repaso de diez años, puro Ego), aporto una panorámica de lo cocido en diez años.
Hay que señalar que la industria sigue su ritmo de naderías más o menos entretenidas mientras que la evolución del arte cinematográfico continúa en los aledaños. En oriente (Wong Kar-Wai, Kim Ki-duk... ¿metemos en este saco a un maestro del anime como Miyazaki?), o en los márgenes donde cabe la imaginación (como siempre, aunque el alternativo se ha convertido definitivamente en una etiqueta peligrosa, adocenada, marca de estilo automático).
Nombres propios, unos cuantos: Gondry saltando del videoclip al cielo, clásicos demostrando que lo son por algo (de Bergman a Lynch, de Herzog a Cronenberg, de los Cohen a Eastwood), autores basculando con decencia entre lo comercial y lo personal (Finsher o Van Sant), Terence Malik dando su película por década...

Así que, en fin, seguimos en tiempos de dominio de lo comercial, pero ello no quiere decir que en canales alternativos la cosa no se mueva (ni, claro, que lo comercial sea, por concepto, mal cine... de todo hubo, aunque ya se sabe que la industria no suspira por la calidad, sino por la pela, y eso influye, claro).

22 enero 2010

cómics de la década

Ningún canon; sólo quince lecturas que han perdurado en mi memoria como las más gozosas. Con ello queda claro que no se debe tomar como referente de gran cosa. Faltan, seguro, cómics de la década que aún no he leido (¿ejemplos? el Torrezno de Valenzuela del que sólo tengo un tomo, o el Louis Riel de Brown...), pero en todo caso se puede entender como un paquete de sinceras recomendaciones.

La cuenta atrás:


15 FUN HOME, de A. Bretchdel

La autora se interroga sobre su familia, sobre su (homo)sexualidad, sobre su vida y, por encima de todo, sobre el poder de la ficción y la literatura en nuestra realidad, en un cómic denso y ambicioso donde un dibujo casi dulce esconde el sabor amargo de la disfuncionalidad (imposible no estremecerse ante la enorme complejidad de la relación padre-hija).

14: BARDÍN EL SUPERREALISTA, de Max

Entre la editorial Bruguera y el underground americano, un Max fiel a sus principios creativos pero reinventándose, juega con el medio inspirado por el americano Chris Ware, abocetando un nuevo personaje, Bardín, cajón de historias surrealistas y tonos diversos.

13: GÉNESIS, de R. Crumb

Letra por letra, sin aligerar el original, el pope del underground traslada el Libro del Génesis al cómic para mostrarnos, desde su trazo sucio y terrenal, su negra visión del ser humano y de las pasiones que han movido a nuestra civilización. Además, Génesis es un portento gráfico (feista y virtuoso al tiempo).

12: GEORGE SPROTT, de Seth

Por concepto, esa estructura de caleidoscopio, de pequeños fragmentos unidos por panorámicas de fríos paisajes (naturales o no). Y por ambición, la de quien nos quiere explicar una vida y un alma en el momento de su muerte, George Sprott es la obra maestra de uno de los mayores renovadores del medio

11: PERSÉPOLIS de Marjane Satrapi

Si esta lista fuese de los tebeos mejor considerados más allá del reducto comiquero, Persépolis arrasaría. Marjane, a través de su memoria y en primera persona, nos abre las puertas a un Irán política y socialmente convulso. El estilo naive (en la forma, no en el fondo) potencia un aire de verdad y pureza que hace de su testimonio algo muy intenso como experiencia lectora.

10: PÍLDORAS AZULES, de Peeters

Con mucho humor y una delicadeza tremenda, el suizo Peeters nos habla de su relación con una mujer y el hijo de esta. Ambos portadores del VIH. Una historia de aprendizaje, tolerancia y amor contada sin trascendentalismos, pero con la intensidad a flor de piel.

9: AGUJERO NEGRO, de Burns

Agujero Negro es muchas cosas: historia de amor y descubrimiento, radiografía de la adolescencia y del lado oscuro de la sociedad americana... Agujero Negro es una metáfora con forma de relato de horror: un virus deforma la carne de quien se ve infectado, en una enfermedad que se manifiesta con la adolescencia.

8: EPILÉPTICO, de David B.

Colosal confesión y también enorme ejercicio de estilo. "La Ascensión del Gran Mal" (nombre original de este tebeo en seis partes recopilado en un grueso tomo) narra la vida del autor, marcada por la epilepsia de su hermano mayor. Más allá de lo biográfico, Epiléptico nos descubre el mundo tal como lo ve el artista.

7: ALL STAR SUPERMAN, de Morrison y Quitely











¿Se puede volver a escribir algo sobre el Hombre de Acero recuperando su espíritu más blanco y maravilloso, y que un personaje ya icónico resulte atractivo al lector adulto del siglo XXI?¿Puede escribirse Superman y renovarlo sin salirse por la tangente?¿Puede dibujarse al hombre que vuela de un modo que vuelva a ser excitante, asombroso?.
Sí. A todo, rotundamente sí.

6: KLEZMER, de Sfar












El mejor autor de la nueva Bd gala (Nouvelle bandée dessinèe, lo llaman) es un creador inabarcable. Quizá por eso no elijo "El gato del rabino", o "Sócrates el semi perro", o "La Mazmorra", obras en que está involucrado Sfar (como guionista, o como autor completo). Porque aún no las he leido (o apenas las he catado... son largos seriales). Sin embargo esta epopeya -en tres tomos- de músicos judíos ambulantes sí que la he completado (y seguiré haciéndolo con futuras entregas). Pero hago constar que todo Sfar merece la pena, siempre imprevisible, tempestuoso, irregular y genial. El mayor soplo de aire fresco en el mundo de la historieta.

5: LA EDUCACIÓN DE HOPPEY GLASS, de Jaime Hernandez


Cuando en los ochenta creas unos personajes de un modo tan sublime que parecen cobar vida, sus últimos pasos en esta década del nuevo milenio tienen que inscribirse en una edad ya adulta, lejos de las "Locas" que una vez fueron, y encontrando su lugar como personas. Esto precisamente, de un modo difuso y sin subrayados, es lo que nos cuenta este tebeo de dibujo absolutamente maravilloso. Una historia del encuentro personal, maduro y definitivo. Porque las Locas ya no son aquellas chavalas maravillosas, sino estas mujeres... maravillosas.

4: FUERZA-X y X-STATIX, de Milligan y Allred

Maneras de cómic alternativo para una serie regular de superhéroes mutantes (recopilada en unos ocho tomos, con cambio de título en su ecuador) . La serie más moderna e incendiaria del subgénero tiene todo lo bueno de los clásicos (pulso febril, aventuras sin fin, imprevisibilidad) y le suma la bilis de una mirada iconoclasta reflejada en un supergrupo que actua sólo para y por la pasta, con su teleshow retransmitiendo en directo sus aventuras en plan Operación Triunfo, y con menos moral que los malos del Capitán Trueno. Un cómic sin villanos, o donde estos no le hacen sombra a los héroes en mediocridad y amoralidad. Por no hablar de que mueren más protagonistas que en una de romanos.
3: ISAAC EL PIRATA, de Blain

Puede decirse que Blain es el mejor dibujante de tebeos de la década. Paradigma de la Nueva Bd, autor de numerosa producción, estas aventuras sin brújula de un pobre pintor del siglo XVII metido a pirata son mucho más que un ejercicio de estilo, pues entre los pliegues de sus aventuras de capa y florete, navíos y bucaneros, se esconde una visión del mundo, del amor, de las cosas que nos hacen vivir. Van cinco libros, y anuncia Blain su intención de continuar por fin tras un largo hiato.

2: EL FOTÓGRAFO, de Guibert, Lefévre y Lemércier


El fotógrafo Didier Lefévre fue en 1986 a Afghanistan, para documentar una misión de un grupo de Médicos sin fronteras. Veinte años más tarde, su amigo Guibert traslada al cómic dicha experiencia, embelleciendo su trazo de línea clara hiperrealista con el color irreal de Lémercier, e incrustando en sus prodigiosas páginas las fotos de aquel periplo. Tres tomos para un impacto imborrable en el lector.

1: ACME y JIMMY CORRIGAN, EL NIÑO MÁS LISTO DEL MUNDO, de Ware.


De Little Nemo a Tintín pasando por experiencias radicales del underground setentero, Ware aglutina influjos para remodelar el modo de contar en viñetas. Más aún, su arte total abreva del diseño (sus cómics son, como objeto, algo portentoso; sus páginas, sus portadas, ya han influido en literatura y prensa), de la plástica (el constructivismo, Kandinsky...), la literatura de derribo (prosa pulp, panfleto publicitario) y formas de la sociedad de consumo (planos, recortables...) para crear algo nuevo e incomparable. Y con su forma de reinventar el noveno arte, regurgita una radiografía desesperanzada y vitriólica de la condición humana. Un retrato oscurísimo de lo que somos y a lo que aspiramos, contado de un modo tan revolucionario que incluso al lego en historieta asombra por su osadía, su inventiva y su evidente talento gráfico.
No creo exagerado decir que Ware es uno de esos autores capitales, de una altura comparable a la de esos ocasionales genios que transforman la manera de ver su arte, llámense Picasso, Borges o Welles. O Ware :)