27 febrero 2010

hostias como panes: "Exploding head", de A PLACE TO BURY EXTRANGERS

Poco más que añadir al título del post: rock de poso siniestro con sonidos del aserradero que producían The Jesus and Mary Chain y My Bloody Valentine en los ochenta. Y potencia como una locomotora.
Ingredientes con los que no se inventa nada de nada pero se ejecutan discos tan bestias, despiadados, ruidosos y adictivos como Exploding Head, un puñado de canciones tremendas que dejan el cuerpo entre exhausto y eufórico.
No pretenden nada, sólo dejarte KO. Dame más.

...is blowing in the wind

no sé si la respuesta está en el viento, que cantaba Dylan. De ser así, hoy podremos decifrar las Verdades Universales y el Misterio Doloroso.
Rachas, en mi tierra, de hasta 160 km. hora, advierten. En fin, cuidadín y a no salir a la calle, por si...

26 febrero 2010

Los zombis también toman las viñetas: LOS MUERTOS VIVIENTES

(prepublicado en el Faro de Vigo)
Robert Kirkman es el autor de la mejor historia de cómics del subgénero zombi, “Los Muertos Vivientes”, serial que guioniza desde 2003 y del que acaba de salir su noveno tomo en España.

El terror no es el género más fácil para ser llevado al cómic. No faltan, empero, buenos ejemplos, ya que al final cualquier medio menos visceral que el cinematográfico puede buscar la vía conceptual, o existencial, para desarrollar relatos de espanto. Sea la literatura (con una tradición secular) como, claro, el cómic. Robert Kirkman, con el dibujante Charlie Adlard y, en sus primeros pasos, Tony Moore, sabe dar miedo en “Los muertos vivientes”. Sabe trazar un mapa de tensión insoportable y estallidos de cegadora violencia. Pero sobre todo ha conseguido una lectura siempre tensa, como la tempestad antes del huracán (que aquí supone una estampida zombi, con mordiscos incluidos).

Y así se concluye que quien busque un relato de miedo, bien, puede confiar en que este tebeo le va a hacer pasar algunos ratos intensos. Pero realmente “Los muertos vivientes” no es un cómic de terror. Como suele ocurrir en toda tramoya zombi, los putrefactos cuerpos famélicos de carne humana sólo suponen un marco extremo para analizar la sociedad y la naturaleza humanas, siempre más visibles (y vulnerables) en entornos hostiles. Kirkman parte para su análisis de la situación más tópica, un mundo asolado por la plaga de los muertos andantes, cuerpos sin inteligencia que persisten, ya cadáveres y descompuestos, en reinar sobre el mundo. Un mundo que se tambalea, o mejor, una civilización que se ha derrumbado, la nuestra. Quien sobrevive, lo hace desde el legado de la sociedad que habitaba, pero aplicado a un panorama nuevo, extremo, y en el que como especie, ha perdido. Ya no domina, sobrevive.

Pero lo mejor, lo que lleva esta serie de un discurso más o menos ya pronunciado a constituir un logro sin precedentes, estriba en la intención del autor por crear una serie abierta. Nació en 2003, y sigue viva, editándose (en Estados Unidos) mes a mes, sin pretender un final cerrado sino un viaje a ninguna parte. Y otro reto conseguido es resultar adictiva y no perder fuelle, proponiendo nuevas posibilidades, nuevos ángulos para su retrato desesperanzado. La sorpresa es constante, al proponernos un retorno a lo primigenio (lo tribal, la supervivencia), temas nucleares de nuestro tiempo (la familia, la ley, la sexualidad, la fe…), y más dilemas morales de los que no podemos imaginar (como la idea de la maternidad en un presente condenado, o el papel de las cárceles en un mundo sin orden). Son sólo algunos ejemplos de los conflictos que surgen en las oscuras páginas en blanco y negro de este tebeo cuyo noveno volumen acaba de ser editado por Planeta de Agostini y cuya versión televisiva está en producción, con un capítulo piloto para la la cadena americana AMC.

23 febrero 2010

el facha más "gracioso" del mundo

aquí nos escandalizamos por peinetitas, pero comparado con lo que me mandaron hace un minuto (¡gracias Quin!), lo de Aznar no es nada. Nada de nada.

treinta segundos para no dar crédito:

21 febrero 2010

DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS, de Spike Jonze

Donde viven los monstruos está suscitando, entre sus escasos detractores, algunos comentarios que me hacen pensar que no se entiende la intención de Spike Jonze. Que si los monstruos son peluches grandones poco verosímiles, que si el niño es odioso... pero yo no veo tanto un niño, un determinado personaje, como la representación de una fase muy propia de la infancia, así, casi en abstracto. En este sentido, Max, el protagonista de esta brillante película, materializa un estado infantil muy concreto. Representa ese estado de rabia irracional, que todo infante sufre (más bien lo sufre el padre/madre), ese grito sin causa, o que excede en su magnitud infinita a aquella frustración que lo provocó. Un angst irracional, extremo, que hace al crío querer escaparse del mundo, odiar a su madre, a sus amigos, su calle, sus juguetes, todo. Y si pudiera, arrasaría su barrio con sus poderes de Superman. Y si pudiera, apagaría el Sol. Y si pudiera, cogería un bote y navegaría, escapando de casa, hasta llegar a un lugar mágico poblado por monstruos enormes (aunque a nosotros nos parezcan peluches, inverosímiles). Y sería su rey. Pero ya sabemos que, también, los sueños de los niños a menudo se vuelven sus pesadillas.

Todo esto es lo que nos cuenta Donde viven los monstruos, siempre desde el punto de vista del niño, ya desde las exquisitas primeras escenas cotidianas (la casa, la madre, la nieve, los chicos del barrio, todo se mira desde la perspectiva de Max). Y con una interpretación brillante por parte del joven Max Records (que a veces no verá muertos, pero qué bien refleja esa mirada asombrada ante las "Cosas Salvajes"). Y, salta a la vista desde cualquier foto publicitaria, con una fotografía simplemente asombrosa, bellísima.

Tanto como la banda sonora, de lo mejor, un discazo del grupo fantasma Karen O and the Kids del que tendremos que hablar por aquí, algún día.
Si algo no nos ha gustado, ha sido leve. Sobran minutos (sin ser un film largo, pero yo lo dejaría en quince minutillos menos, que me sobran en su zona central) y falla alguna escena desde la perspectiva no del chaval, sino de alguno de los monstruos. Esto último rompe con la premisa que da fuerza a la peli, a mi entender, pues todo aquí debería verse desde Max. Los monstruos no existen si no son desde el ojo de Max.
Pequeñeces que no ensombrecen una cinta de ritmo lento, como el principio del sueño, de imágenes brumosas, poéticas, y mensaje de fondo nada amable y mucho menos infantil (no se les ocurra ponérsela a su hijo pequeño ni de coña, es pesadillesca)

20 febrero 2010

todos cretinos

de acuerdo, Aznar hizo el capullo, fue un mamón, un prepotente, etc.



Pero creo que en su día no se aplicó la misma (y merecida) bara de medir, desde la prensa, digo, que no en la calle, cuando pasó esto.



Y para menda, que es lo mismo, igual de feo (aunque, sí, el Borbón tiene ese salero pícaro que tanto gusta, y el bigotes como que no)

18 febrero 2010

Hospice, de THE ANTLERS (no era para tanto)

¿Revelación del 2009? No, para mí, no.

Sí, alguna canción resultona. Sí, crescendos y emotividad melodramática. Disco conceptual sobre una historia dura (sensiblona, también), y muchos préstamos a hermanos mayores. Mucho más mayores que The Antlers, porque en su mejunje de Godspeerd You Black Emperor, Spiritualized, Arcade Fire y Bon Iver no han encontrado lo principal: emoción descarnada (todo es muy de postal) y talento compositivo (bastante plano y muy por debajo de los subidones de intensidad que provocan sus referentes).

Tampoco son para quemarlos vivos, claro, tienen un pase. Pero de revelación nada de nada, conste.


16 febrero 2010

todo por mi presidente: EL ALA OESTE DE LA CASBLANCA


Ando yo, sin demasiada regularidad, viendo esta serie de las cocinas de la presidencia del mundo. O de los Estados Unidos, vamos. Una serie interesante, sobre todo por su fibrosa dirección, escuela Scorsese, con poderosos planos secuencia, travellings recios que siguen a unos personajes siempre atareados, siempre correpasillos.
El argumento, de sobras conocido, puede repatear un poco si no situamos en su tiempo; una loa al Presidente del Imperio, ese Santo en vida (con sus pequeñas debilidades, pero, como tentaciones del maligno, son superadas por esa Sensatez Infinita que siempre tiene el verdadero y único Héroe Americano). Pero claro, si vemos que este serial se desarrolló mayormente en tiempos del energúmeno de Bush Jr, podemos entenderlo todo como un lamento, como el espejo que devuelve un sueño donde la realidad es mezquina.
En fin, no merece la pena liarnos más en interpretaciones: cada capítulo, más o menos autoconclusivo, depara un ramillete de buenas interpretaciones y situaciones que alimentan al voyeur interior (quiero creérme esa Administración, sus intríngulis, como lo que es en la vida real... aunque no lo sea, claro). Entretiene, vamos, y como yo no le pedía mucho más al asunto, contento me quedo.

14 febrero 2010

San (bloody) Valentine

Scarlett seduce, y Shields derrama la miel de su glider guitar en una canción como un amanecer.
Para los enamorados:


13 febrero 2010

La Historia en el cómic europeo, un género que permanece

Publicado en el Faro de Vigo en febrero de 2010

Desde que el canadiense Hal Foster inauguró su célebre Príncipe Valiente en 1937, el noveno arte se ha demostrado el lugar ideal, en su combinación de texto y dibujo, para tratar la Historia

1937 queda ya muy lejos, y sin embargo fue entonces cuando el autor americano Harold Foster (que ya era famoso gracias a su recreación de las aventuras de Tarzán para la prensa de la época) impuso el molde para el cómic histórico: los tiempos pasados, como marco en el que desarrollar las aventuras de héroes (imaginarios o reales), debían ser retratados con mimo y esmero.Muchos años más tarde serán autores como François Bourgeon o Hernández Palacios quienes imponen la tendencia de resultar “científicos”. En tebeos como“Los compañeros del crepúsculo” del galo, o “El Cid”, de Palacios, el ambiente de época, en ambos casos el medievo, es estudiado con escrúpulo y reflejado con un dibujo naturalista que mima los detalles (ropajes, arquitecturas...).Así se cimenta con propiedad lo que hoy entendemos por tebeo histórico (al menos, “a la europea”, pues en cualquier latitud encontramos muestras del género con sus propias peculiaridades... mención aparte merecería el gigante nipón, prolijo en obras del género, y al que podrían dedicarse uno y diez artículos específicos).

Es cierto que los ochenta han sido el momento de mayor éxito de esta corriente, la de un tebeo exquisito y culto que ahonda en nuestro pasado sin descartar la imaginación y la aventura.Pero la verdad es que, para el degustador de historias en la Historia,hoy por hoy tiene no pocos títulos para deleitarse en su pequeño placer intelectual. Por un lado hay que hablar de nuevas vías, con “Isaac el Pirata” a la cabeza.Esta saga aún inconclusa relata las aventuras de un marino del siglo XVII,con un estilo gráfico fresco y espontáneo (en apariencia, pues hay un trabajo previo ímprobo) y lleva el género más allá, al ser mero pretexto para que Blain, su autor, se autorretrate ante el lector en una suerte de metáfora narrativa. En esta línea renovadora se encuadrarian trabajos como “El Hijo del Ogro” o el gallego “Os lobos de Moeche”, donde Manuel Cráneo relata las revueltas irmandiñas.

Pero si el lector prefiere un cierto clasicismo que respete los cánones del género, también encontrará novedades más o menos frescas, como “Las Águilas de Roma”, donde el virtuoso dibujante Marini recrea el Imperio Romano, o “El Gavilán”, de Pellerin, mastodóntico tomo que narra las peripecias de un marinero del siglo XVIII en un tono mucho más ortodoxo y clásico que Blain. Son cómics recientes, y la lista viene a engrosarse estos días con dos recomendaciones notables: los dos tomos de “La Chica de Bois-Caiman” (Editorial 12Bis), de Bourgeon, y “Las Torres de Boys-Maury 14:Vassya” (Norma Editorial), de Hermann, ediatada este mismo mes. Bourgeon ha apostado fuerte, al retomar su obra “Los pasajeros del viento” (reseñada en Visado el 17 de Abril de 2009) en una innecesaria segunda parte, pero la arriesgada apuesta se ha saldado con un trabajo exquisito y acertado. La historia recupera a Isa, la protagonista de la saga, pero ya anciana, y centra la atención en su biznieta y en un ambiente alejado del dieciochesco mundo de los galeones y la trata de esclavos.Ahora estamos en la Guerra de Secesión Noreamericana, y Bourgeon vuelve a demostrar su pericia para sumergirnos con todo detalle en épocas, ambientes y hechos históricos, sin descuidar la caracterización de sus personajes.

En cuanto a“Las torres de Bois-Maury”, se trata de otro gran clásico, nacido en los ochenta como serie abierta que narra la estirpe de un caballero medieval. En su último libro la aventura se centra en la Rusia zarista de principios del siglo XVII. Hermann es un autor exquisito, con una capacidad narrativa sencillamente magistral, verdadero manual de cómo hacer cómics, y cada nueva entrega de esta serie es un obligado punto de encuentro con el amante de la aventura y de la recreación de épocas y paisajes pasados.

¿Conclusiones? En un panorama cultural donde lo histórico es reclamo (huelga decir que la literatura de género está de moda), el cómic no sólo se adelantó varias décadas sino que,a día de hoy, sigue ofreciendo trabajos exquisitos y rigurosos, con los que soñar, como lectores, que estamos en una época lejana,vívida y palpable gracias a la potencia visual que saben desplegar los mejores baluartes del género, caso de los ejemplos tratados. Si al lector le ha gustado, por ejemplo,“Los pilares de la tierra”de Ken Follett, bien podría disfrutar de alguno de los cómics aquí reseñados.Anímese, no se arrepentirá.

10 febrero 2010

la nueva lava: HEALTH, Get Color

No alcanzan la perfección cegadora de Fuck Buttons, posiblemente la banda del momento dentro de los nuevos cachorros del ruido-rock. Pero lo del segundo de Health merece la atención de quienes piensen que la violencia sonora se ha quedado en Sonic Youth (que no por geniales dejan de ser los dinosaurios del asunto). Get Color recopila lo diseminado en su primer disco, centra las cosas y vomita una bestialidad de ruido, ritmos epilépticos, fundidos en blanco donde guitarras y sonidos chirriantes de electrónica cafre se funden, voces angélicas/andróginas, y un fondo melódico que cuesta encontrar, pero ahí está, para sostener tanto caos.
¿Magistral? repito, no. De hecho, es una aprecición personal, cuanto más se salen de su esquema general, más me gustan (el ritmo metronómico, kraut, de "Die Slow", la calma desembocada en tempestad del cierre "In Violet")
No, no es un diez, pues intuyo que estos chavales que piden escuchar su disco a volumen atronador van a mejorar aún, si bien ya son algo brillante, agresivo, desconcertante y excitante.
Llevo veinte años escuchando que "ya no hay rock", pero cuando pincho Get Color, sólo escucho eso, puro rock del que funde orejas y abre sendas de futuro para la música be barricada.

Clip bestial:

09 febrero 2010

Hoy (por hoy): Gabilondo

Bien. el que fuera gurú radiofónico se ha planteado un nuevo reto, dejando los telediarios del grupo (Prisa) para abordar un espacio de tertulia política en el grupo (Prisa... vamos, que irse de cuatro para venirse a CNN plus, es como decir que ya no visto blanco sucio, sino color hueso, ¿no?).
Es su escenario natural, así que hemos disfrutado del comunicador nato, el hombre que, pese a ser claramente de una adscripción ideológica, sabe inspirar credibilidad (no perdemos la guardia, pero inspirar inspira... cosas de ser profesional antes que sicario de unas siglas). La TDT, es su franja horaria (la de "El gato al agua" y similares ponzoñas) necesitaba de un lugar donde mostrar otros ángulos, y seguramente más templados. El primer programa (diario, de lunes a jueves, de 22 a 00 de la noche) fue como cabría esperar: algo lento, sin perder la sonrisa (sonrisa de saludo amable, no mueca escondiendo babas verdes a lo Veo7), muy político/económico (intuyo que abrirán un poco el abanico, sin salirse de ese esquema), y con entrevista en plató (género donde el periodista vasco se desenvuelve como pocos).
Los datos de audiencia, acompañaron, de lo que me alegro (subió la audiencia de esa franja en CNN un 80 %... no está nada mal).
Ah, luego estuve viendo un debate sobre el nuevo Gran Hermano, esperpento que recupera a sus ratitas de laboratorio de épocas pretéritas y los hunde, again, en la pecera. Cuáaantas veces se gritaría la bella expresión, todo dulzura, "¡me lo paso por la raja del co... (completen ustedes la frase, que no me obedece el meñique)"
En fin, volvamos a Hoy (lo del Gabilondo, que era el tema) y dejemos aquí un Tube del día de ayer, la entrada (mal sonido):


08 febrero 2010

la oscuridad: By the throat, de BEN FROST


Hay músicas que no encajan el las habituales categorías, así que las metemos en el saco de lo experimental. Generalmente, estos proyectos son un puro, muros infranqueables que se explican con la palabra pero no se sienten con la epidermis. By the Throat, del islandés de adopción Frost, escapa a tal generalidad sin dejar de ser tremendamente experimental.
En sus surcos se perfila un monstruo de Frankenstein a base de fieros costurones de"dirrsos cuerpos. Restos de noise zurcidos a retales de impresionismo, Ligeti atado a Sunn O))), pianos y aullidos de lobos, respiraciones ominosas y cuerdas minimalistas.
Un universo de dolor, terror y belleza lánguida, como si Third Eye Foundation renegasen del ritmo y ahondasen en las músicas llamadas "cultas" del siglo pasado. Un viaje sonoro que te deja, en fin, con el corazón en un puño, amasijo de emociones contradictorias pero, a la postre, reconfortantes.


06 febrero 2010

Bourgeon recuperado: LA NIÑA E BOIS-CAÏMAN




Reconozco que los últimos pasos del anterior proyecto del francés Bourgeon me estaban desencantando paso a paso, libro a libro. De hecho, no compré el último tomo de su saga espacial, asombrado ante un dibujo descuidado (que era lo que le faltaba al francés).
Que el autor de Los pasajeros del viento, clásico incontestable y piedra fundamental en el género histórico, hubiese decidido embarcarse hoy en una continuación de esa obra maestra parecía a priori un dislate (recuerden que el último tomo de las andanzas de Isa, de final redondo y hermoso, data de 1987). Sin embargo, la aventura ha sido todo un éxito, amén de una reconciliación con uno de mis autores de cabecera.
El galo parece haber recuperado cierta ilusión creativa. Se diría que la pirueta argumental que le ha permitido continuar la historia de Isa le ha dado renovada ilusión, y se emplea a fondo en un dibujo exquisito, puntilloso, y además con una curiosa evolución hacia lo fotográfico (sus rostros lo denotan más que nunca). Permanece, al tiempo, su paginación ya clásica, su densidad argumental, los picos emotivos (intenso final), y sus magníficos diálogos, que no obstante pecan de cierto didactismo, sin dejar huecos interpretativos para el lector. es un punto flaco, el más visible.
En lo estrictamente argumental, el gran acierto es la creación de un nuevo protagonista, una nueva Isa, biznieta de la protagonista de la primera época, que ahora, anciana, cuenta su última aventura a Zabo (así se hace llamar la joven). De este modo La niña de Bois-Caïman nos lleva a otra época y, sobre todo, otro lugar, los Estados Unidos en plena Guerra de Secesión. Nuevo marco para perpetuar los temas que siempre han movido a Los pasajeros del viento: la aventura, la libertad personal (sobre todo femenina, pero también de la raza negra en un tiempo de esclavitud legal), y el encuentro de la felicidad (en un amor, en un lugar...).




Y un aviso: son dos libros que operan como capítulos de una misma obra. Recomiendo comprarlos y leerlos sin lapso, y espero que 12Bis, algún día, edite la obra en un solo tomo.

05 febrero 2010

las cloacas de la restauración de arte



Primero se hacen las iglesias y las obras de arte.
Luego el tiempo se encarga de joderlas.
Y finalmente los restauradores intentamos recuperarlas, conservarlas y resucitar su lustre. El oficio del restauro es duro, romántico, pesaroso y menos glamouroso de lo que el común de los mortales piensa. Gratificante, a veces también. Y evidentemente, propone un contacto especial, privilegiado con la obra de arte.
Pero desde luego, no es oficio para hacerse rico.
¿No?¿Nadie?. En una lejana región de la península, allí donde moran las meigas y los chorizos (al infierno, o al fresco, y de estos, de los frescos chorizos vamos a hablar), en una tierra de lluvia y mar, parece que algunas empresas sí se enriquecían. Y un fresco chorizo , también.
Hay mucha tela que cortar en esta vergüenza, lástima que prensa y políticos están, aquí en el noroeste, muy ocupados con las fusiones de cajas (que es otro tema que manda huevos, y con lo de la lingua, menuda legislatura maloliente estamos teniendo).
Lo de la red de corruptela en la restauración, léanlo acá (en galego, pero enténdese ben, penso). Para quien guste de tramas conspiranóicas, y por animaros a la lectura del enlace (al único diario gallego que dio al tema el eco merecido) añado que hay obispos en liza, uyuyuyuyyyy...
(ah, si tal, publica algo en tu blog, y pasa la noticia a los colegas, que siempre es divertido)

¡a rezar como cabrones!

ejem... ay... (enjuagándose las lágrimas), eeeeehh, bueno, perdón, de verdad. Si les ofendió el título, perdonen la humorada, era sin mala intención, pero uno conoce estas cosas (lean aquí, no les revelo la clave de este post, esfuércense, que el esfuerzo es virtud)... y le parece que la peña ha enloquecido, perdido el norte totalmente, o ingerido algún hongo alucinógeno.
De hecho, hasta me parece irrespetuoso para con la religión católica que ellos tanto, tantísimo profesan.

04 febrero 2010

PINOCCHIO,de Winshluss, una mirada renovada a un cuento universal

Pulicado en faro de Vigo el 24 de Enero de 2010

Partiendo del Pinocho de Carlo Collodi, Winshluss recrea un mundo industrial, onírico y apocalíptico, en una fábula desesperanzada sobre la condición humana.

Vincent Paronnaud, alias Winshluss, comienza a publicar en revistas colectivas o trabajos antológicos como “Jade”, “Ferraille”, “Good Stuff”, “Comix 2000”, o “Upsa comix”, pero su salto a la fama vendrá como codirector del film “Persépolis” en 2007, cinta de animación basada en el cómic homónimo de Marjane Satrapi (quien también dirige la cinta) nominado a los Oscar como mejor película extranjera.

Pinocchio es su salto a la fama como autor de cómics. Obra prepublicada en parte en la revista “Ferraille Illustré” de 2003 a 2005, finalmente sale como lujosa novela gráfica (editada aquí por La Cúpula). Y por su temática, una salvaje e irreverente recreación del mítico Pinocho que pone en solfa tanto al texto primigenio como a la universal iconografía disneyana, ha sido objeto de atención en los medios generalistas.

La médula espinal del original queda respetada, pero el cuerpo que sostiene se ha renovado: el protagonista no es un dulce títere mágicamente vivo, sino un robot hueco, sin alma ni inteligencia, un arma de destrucción bélica creada por un codicioso y ingeniero, que finalmente se pierde y deambula por un mundo industrial, avaricioso y ruin. En sus andanzas, que respeta los puntos cardinales ya conocidos del texto primigenio (los niños malos, el circo, la ballena), todo es miseria y maldad, de las que el robot nada va a concluir: Pinocchio no es bueno ni malo, solo un testigo de la vida. Podemos pensar que este muñeco no va a volverse nunca humano, porque, visto el mundo, ¿qué hay de bueno en ello?

Por otro lado, aquí hay también un insecto parlante, Pepito Cucaracha, ser mezquino, egoísta, inútil, alcohólico, holgazán, que habita la hueca cabeza del mecano. Por supuesto, sin ser conciencia ni amigo ni nada, salvo okupa. Y las andanzas de este bicho, atendiendo al estilo formal, se plasman con modos opuestos a las desventuras del niño-robot: si el de Pinocchio es un relato mudo, con ecos al cine de Chaplin pasado por la mala baba del comix underground, primorosamente coloreado y resuelto en capítulos culminados por bellas estampas a toda página, la vida de Pepito Cucaracha (qué gran nombre, por cierto) evocan al cómic galo más gamberro, el de la revista Hara Kiri o autores como Vuillemin. En blanco y negro y abarrotado de textos en forma de diálogos brillantes y narrador omnisciente.

Vemos, pues, que el reto mayor era lograr armonizar diversos modos gráficos y narrativos, incluso técnicos (de la acuarela a las sanguinas, el despliegue de modos gráficos apabulla), lo que logra básicamente con un estilo de dibujo poderoso, sucio pero claramente virtuoso, y con una narrativa compleja y exigente con el lector.

Al mismo tiempo, y pese a que se podría objetar una extensión innecesaria (casi 200 páginas para una obra que podría defenderse con la mitad sin problemas), hay que reconocer que todas las subtramas se van conjugando con habilidad, de modo que la obra no se llega a perder en caminos sin retorno. Cada personaje tiene su razón de ser y deviene, sino necesario, sí enriquecedor de la secuencia principal; las desventuras de Pinocchio y de Pepito, tan ácidas que no nos dejan más opción que la risa… aunque sea nerviosa.

estoy dentro: AVATAR, de James Cameron

Vale, Avatar cuenta una historia molde, primigenia. Es rutinaria, sus diálogos resultan necios y sus actores planos. Pero también hay que reconocer el brío de las escenas bélicas, el dominio de los actos de acción trepidante por el autor de Terminator. Dicho lo cual, y concluyendo que la nueva propuesta del cineasta más megalómano de Hollywood es sobre el papel todo eso y poco más, debemos abandonar las poses y los prejuicios y unirnos al clamor general (en realidad, clamor dividido... se leen tantas a favor como en contra). Avatar es una experiencia, algo nuevo gracias a una técnica innovadora y, claro, a un presupuesto millonario.
Y es que Cameron parece plantearse, realmente, tres retos entre los cuales no destaca lo argumental, y así es como deberíamos, a mi juicio, ver Avatar.

Primer reto: el mundo Pandora, sus habitantes, su flora y fauna, se pretende una experiencia sensual. No convincente o creible, algo que el cine logra desde hace mucho (2001 como primer logro de ello) sino vívida, "real", apelativa a los sentidos (casi táctil, vamos). Y lo consigue ser (pese a que, volvamos al guión, resulte una experiencia kitch por los cuatro costados... algo que después de todo es muy subjetivo; sé de quien piensa que ese mundo es precioso, va en gustos).

Segundo reto: de fondo, ¿no destila cierta mala leche? Como advirtió Pepo Pérez en su artículo al respecto, resulta irónico, casi insultante, hacer que la masa se trague una historia de vuelta a la naturaleza... obligándole a ser más ciberpunk que nunca (para ver Avatar debemos tener el implante inorgánico pertinente, esto es, unas gafotas bastante incómodas).

Y tercer reto: sí, Avatar es, lo digo otra vez, una chorrada mesiánica, con un salvador cristológico como lo fueron tantos otros antes. Y como historia nada resulta original (tampoco la estética, muy Metal Hurlant filtrada por los horteras anuncios del champú del frescor de los limones del Caribe). Pero la gracia, otra cierta mala leche, es que Cameron haya pretendido hacernos acudir en masa a un espectáculo/forma de entretenimiento que está en seria decadencia. Nunca antes, o no en mucho, mucho tiempo, la sala oscura se llenó de un modo tan estrepitoso... para ver un cuento clásico y visto, con pequeñas variaciones, mil veces. Y mejor, más original, más emotivo y más lo que quieras que esta cinta. Pero Avatar obliga a pantalla grande y tecnología 3D. No hay vuelta de hoja: o la ves así o no la has visto, independientemente de que la peli te guste o no. Es, en fin, el triunfo del cine como cine, de un modo tan rotundo que casi podemos hablar de experiencia cinematográfica pura, abstracta.

03 febrero 2010

repaso de década: política fricción

¿Querían un análisis sobre La Política de los dosmiles?
¿Una lista, quizá, de hechos y presonalidades que han marcado estos tiempos?

Ya, pero... no sé por donde empezar... y tiene que ver conmigo mismo, la verdad:

Mirando estos diez años no sé si ser pesimista y vitriólico...














... u optimista y cándido

02 febrero 2010

encontrarme perdido


Hoy empieza todo. Mañana Plus lo emite, y el 9 ya estará al alcance de todos en Cuatro.
Perdidos ha supuesto una revolución en los medios audiovisuales, desde las comunidades foreras y los blogs (muchos, muchos) dedicados al fenómeno, hasta la imposición de estrategias de velocidad extrema para, en esta última temporada, rivalizar con las descargas on-line por parte de Cuatro/Fox/Plus
Pero sobre todo, Perdidos es más que una serie, es un entramado donde todo cuenta para pivotar, con goce, sobre una red de misterios irresolubles. Debates, teorías, discusiones, maratones entre colegas, charlas con cervezas delante, revisión de los capítulos antiguos... aquí todo suma para acrecentar la sensación de Gran Juego.
Ya se ve la última partida, la jugada final. Y lo digo de antemano: me lo he pasado tan bien con el mecanismo del juego, que me importa poco cómo se resolverá, o si no se resuelve.
No os perdáis el despliegue de Público, son su súper-gráfico cronológico, su mapa (el del a foto de esta entrada) y más sorpresas. Aquí