31 marzo 2010

vacaciones de Semana Santa

Escapadita de Semana Santa y cierre de este quiosco por ello (por unos días, se entiende)



Pasen unos días píos... o pecadores, pero de descanso.
Y hasta la semana que viene.

27 marzo 2010

DEXTER 4, deshinchado

En su inicio, Dexter supuso uno de los golpes más turbadores y certeros al habitual estatus de lo televisivo. Una serie repleta de ambiguedades morales, de ambientes sórdidos que nos enfrentaba a nuestro propio gusto por el lado oscuro. También suponía una bofetada al espíritu americano (estadounidense) creando una répilca siniestra de la common people. El ciudadano medio, el "sumiso deseado", escondía un asesino psicópata.
Temporada a temporada la cosa ha ido a menos. Todo lo simbólico se ha diluido en beneficio de lo culebronesco. Se ha continuado la historia introduciendo personajes y dificultades, pero sacrificando ese elemento discursivo provocativo y casi diletante.
En su cuarta temporada Dexter es papá, y se enfrenta a una némesis en la que percibe un reflejo y un tutor, un asesino en serie que lleva décadas "de oficio". Bueno, aceptamos que todo sea más light (lo sórdido está a cuentagotas, y básicamente ilustrando "al malo", no al supuesto modelo social, el héroe), y nos reconfortamos en el buen hacer actoral y en el sentido del suspense (cada capítulo te deja en un momento crucial, algo en el fondo fácil de planificar, sí, pero efectivo).
Pero acusamos que la trama se alarga demasiado (sobran capítulos), que la paternidad del carnicero apenas conlleva reflexiones sobre la naturaleza humana ni enfrenta esta a la esencia retorcida de Dexter, que no nos interesa lo que sucede, y que aunque el final es de los más impactantes que ha tenido la serie, no nos hemos quedado con ganas de más.

24 marzo 2010

prisionero de YO LA TENGO: Prisoners of love


Vale, tengo Yolatengitis aguda, pero es lo que hay, esto es un blog per so nal, para contar lo que me ronda. Y estos días decidí paliar el mono de directo con algunas cosas que aún no tenía del trío de Hoboken. Y menuda sorpresa, el triple cd recopilando singles, caras B y rarezas desde sus inicios (1985) al año 2003.
En estos tres discos están todos los Yo la Tengo: los de los clásicos de la banda, como Sugarcube o Tom Courtenay, hasta rarezas como la versión acústica de esta última. Disparos garajeros de sus inicios y nanas levemente psicodélicas de última cosecha. Trallazos de noise rock o versiones alucinantes (como esa Nuclear war de traca). Talento melódico por los cuatro costados, elegancia, exquisitez y lava ardiente. ¿No los conoces? empieza por Prisoners of love.
De verdad, uno de los recopilatorios más tremendos que conozco (aunque también se cuelen minutos prescindibles, o evidenciar que al principio no eran grandes, precisaron años de crecimiento para llegar a ser una de las bandas más importantes del patio).

Y además incluye uno de mis temas Yo La Tengo favoritos, esa centrifugadora de ruido macerado sobre imporvisaciones que es... esto (cuidadín con el desmadre de Ira Kaplan a la guitarra hacia el minuto 5'30):

21 marzo 2010

clasicismo brutal: EL INTERCAMBIO, de Clint Eastwood

Para entender el magisterio que destila Eastwood en El Intercambio, hay una escena que, al menos si la recuerdo bien, me parece clave y que define el buen hacer de su director: la cámara sigue en travelling a la abnegada protagonista y al corrupto inspector por las dependencias policiales mientras este mete palos en las ruedas a aquella. Se les cruza un poli, habla fugazmente con el inspector, que le asigna un caso. El inspector y la "Madre Coraje" continúan su charla. Bien, ese movimiento de cámara discurría de izquierda a derecha... hasta que se cruza el segundo agente. Entonces sigue a este de derecha a izquierda. No hay cortes, todo se rueda en un único plano. "A la Scorsese", por entendernos. Todo es muy rápido, breve. Pero impacta en la retina dentro de un film de impoluto clasicismo formal. Este requiebro de estilo sobre una escenita aparentemente trivial, descriptiva de la rutina policial, documentalista, en realidad resultará, dentro de la trama, crucial, un verdadero cambio de rumbo argumental.
Hay más signos de talento en la dirección, como la cuidada ambientación, o el eficaz empleo de la elipsis, o la lectura social y política enormemente agria respecto a la tierra de las libertades en uno de los films más vitriólicos que, al respecto, le recuerdo a "Harry el sucio" (sin llegar a la bofetada feroz que fue Mistic River, aunque vamos, que tira con balas, el viejo vaquero). Pero con aquella escenita en comisaría me sobra para defender a Eastwood como un gigante tras la cámara.
Por lo demás, nos brinda una historia previsible pero que te agarra por done duele y no te suelta. Que aunque "te la sabes de antemano" (o casi) consigue emocionarte profundamente (y sí, la Jolie interpreta con bastante mesura, donde era fácil ser histriónico) y a la que, no obstante, se puede achacar unas evidentes ganas de arrasar en los Oscar (algo que Clint Eastwood no necesita a estas alturas en absoluto, la verdad).
No esperaba demasiado de esta peli (sí, siempre, la corrección formal), y mira por donde, uelvo a decir lo de siempre: mucho Eastwood, mucho.


20 marzo 2010

ha muerto Alex Chilton

Ya tardaba en buscar el huequito para contarlo y reflexionar.
Ha muerto Alex Chilton.
No soy un gran entendido de su legado, pero sí puedo decir que estamos ante una de esas estrellas pálidas que, pese a ser desconocidas del gran público, ha alimentado con su calor, con su talento, a nombres que hoy relucen con esplendor.
Y uno lamenta que el negocio sea como es, y que al hablar de The Box Tops y sobre todo (bueno, sobre todo, por mera debilidad personal) de Big Star, pocos puedan decir que saben de qué hablamos.
Porque escuchad, por favor:



Sí, ahora puedes verlo: recuerda a Yo La Tengo ligeramente, en algo. A Wilco en mucho. O a R.E.M. en bastante. Seguro que te sale algún nombre más.
Mucha tela, Chilton.
Descanse en paz.

Jason, el moderno renovador del cómic europeo.

Publicado originalmente en el faro de Vigo

“El carro de hierro” es la adaptación de un relato de misteriosos crímenes, un clásico de la literatura noruega que Jason lleva a su propio terreno.


La reivindicación del cómic como arte en los sesenta se produjo mediante la estilización de lo gráfico. Fue una tendencia que prosperó en los setenta y los ochenta con autores que despuntaron mediante estilos plásticos sugerentes, bebiendo del diseño, la arquitectura o la pintura moderna (con una curiosa querencia hacia el expresionismo en no pocos casos). Sin embargo la maduración del cómic de los últimos años transita novedosas opciones. Desde la autoconsciencia del medio (y sus creadores) de que la historieta es un arte, con sus propios recursos expresivos y sus logros propios (no por mera extrapolación de otras artes), los autores más jóvenes y osados han renovado el medio sin acudir a préstamos externos. Han revolucionado el cómic desde la propia tradición del cómic. Con su lenguaje personal e intrasferible.

Esta introducción sirve para comprender mejor a Jason. John Arne Saeteroy (de nombre artístico Jason) nació en Molde (Noruega) hace 38 años, es autor de una obra ya extensa (su carrera comenzó en los ochenta y su primera novela gráfica data de 1995), y poseedor de un estilo inconfundible. Sus animales antropomórficos de trazo sintético y gélido remiten tanto a la tradición de los “funny animals” (animalillos parlantes y graciosos, género que la historieta practica desde sus inicios y con nombres tan famosos como Mickey Mouse o el Gato Félix) como a la línea clara de Hergé (el autor de “Tintín”, obviamente), o a autores contemporáneos como Lewis Trondheim. También al cine mudo del hierático Buster Keaton. Y por el tono maduro, distante, melancólico o directamente desesperanzado de su obra, hay que citar también a cineastas como Jim Jarmusch o Hal Hartley.

Cualquier obra de Jason es recomendable, desde sus cuentos mudos de angustia existencial en ambientes de soledad urbana, hasta sus inclasificables mejunjes de géneros populares (que mezclan sin sonrojo y con talento aires “indies” con aventuras espaciales, zombis, paradojas temporales, cine negro…). También, por supuesto, “El carro de hierro”, última obra editada en España (por Astiberri, y por cierto, en una edición exquisita) que además, por sus características, podemos definir como un punto cardinal en su carrera y posiblemente uno de los mejores modos de entrar en el especialísimo universo del autor noruego. Y eso porque aquí estamos ante una versión (o mejor, una apropiación) de un clásico (inédito en España) de la literatura policíaca, el escritor Stein Riverson, (1884-1934). Un relato de misterio cercano al espíritu de Conan Doyle o Agatha Christie que Jason convierte, más allá del estilo “whodoneit” (o más castizo: “¿quién lo hizo?”), en otra historia de ambientes oníricos, ligeramente turbadores, fríos. Referentes clásicos para, en fin, volver a retratar sus fantasmas de angst contemporáneo y búsqueda vital. Para, como en toda su obra, radiografiar la naturaleza humana en su faceta más pesarosa, la de la constante búsqueda del yo profundo, inasible.

Además, en cuanto a Jason como autor, abruma su sentido compositivo exquisito donde domina una inamovible página de seis viñetas (con cuidadas excepciones), la belleza de sus imágenes austeras y sus planos generales, el estudio de la época reflejado con mimo en vestuario y ambientes, el equilibrado empleo de la secuencia generalmente singularizada mediante significativas viñetas panorámicas, su talento como dialoguista, que combina acertadamente con secuencias sin palabra, o el empleo del color rojo con un sentido narrativo (atribuido a lo nocturno) pero también evidentemente dramático (aportando tensión y misterio). Así, Jason se revela como un maestro en el arte de contar con imágenes. Su obra es intelectual, antes que superficial o plástica: requiere de la atenta lectura para comprender sus muchas virtudes, que podrían pasar desapercibidas, en un contacto superficial, tras su dibujo sencillo y poco vistoso. Porque no hace pintura, sino cómic, un arte eminentemente narrativo. Y pocos lo dominan como él.

A lo dicho en el periódico añado en petit comité que, además, Jason es poseedor de un fino y bien subyacente sentido del humor, una socarronería que si bien despunta menos en esta adaptación suele bañar todas sus obras (aquí, como ejemplo, esa sonrisa cadavérica, absurda, lynchiana, fuera de lugar). Puede que sin esta acotación el lector del Faro se pierda el concepto de sano cachondeo, piense que la obra jasoniaia es un puro existencial, cuando realmente suele haber coña marinera de la fina.

En resumen, si no convenzo sobre el papel a mis lectores anónimos (si los hay), espero que en pantalla pueda animaros a catar ( si quedase alguno de los que por acá se pasen sin conocer nada de este fabuloso autor, que lo dudo)

19 marzo 2010

magia Yo La Tengo

Encuentro cosas en You Tube que merecen la pena, de lo de Yo La Tengo en Santiago de Compostela.
Escucha, primero, esta canción entera.


Un pelotazo de melodía sixties y guitarras candentes. (y un vídeo divertidísimo, por cierto)

En directo en Santiago, Grandes como sólo ellos, la reconvierten en un caramelo, la canta ella en vez de él, y Yo La Tengo hacen Magia, y Tom Courtenay,la canción, suena como algo nuevo.

16 marzo 2010

el mejor directo de la tierra

Mierda
Hoy tocan Yo La Tengo en Santiago (a una hora de casa).
posiblemente uno de los tres mejores grupos en concierto. en sala pequeña, los mejores, punto pelota.
Hace años, ni un tsunami me para, y estaría rondando la sala Capitol. Hoy, claro, no.
Lo llaman la madurez. Que le den por culo a la muy cabrona.
No quiero ser maduro.
No quiero ser un pijo burgués, hablando de oficinas bancarias, coches y el último juguetito de Apple.
Quiero saltar y chillar cuando Ira Kaplan se folla su guitarra eléctrica, o extasiarme ante la dulzura de las caricias de Georgia. O asombrarme ante el continuo cambio de roles (cantan y tocan todos, todos los instrumentos... cualquier cosa puede pasar en un concierto de Yo La Tengo). O alucinar con la cercanía del trío (los he visto subir al escenario a uno del público a tocar con ellos)
Pero no, estoy aquí, escribiendo mi terapia personal, y cagándome en Dios.
Hoy no me llames por teléfono, no estoy para nadie.







15 marzo 2010

aquellos clásicos modernos: PETER PETRAKE, de Calatayud

También aquella España de los setenta tuvo sus vanguardias, e igualmente en historieta. En 1970 ya bullían aires de búsqueda, provocación, experimentación y ruptura que emparentaba al arte ibérico con lo que de fuera entraba (o no entraba, pero era igualmente mamado por los culos más inquietos).
En este contexto socio-político la figura de Calatayud y su Peter Petrake es un clásico indiscutible. Fiesta pop-art emparentada con el submarino amarillo, confeti para el sentido de la vista, y lectura paródica, posmoderna, vacilona, de los agentes 00 y de los viejos Roberto Alcázar.
No se dejen engañar los lectores modernos por lo aparentemente vacuo de su argumento: este cómic no lo hace lo que cuenta, sino el tono en que lo cuenta, y por supuesto el arrebato visual de un autor que merece un monumento.
El Patito, por cierto, se luce en una edición impecable en todos los sentidos.

13 marzo 2010

fallo: STITCHES, de David Small

Sintomático de nuestro tiempo es que una editorial apueste por un producto como Stitches: formato libro en tapa dura, dibujo en blanco y negro, tema "serio"... si pensamos en el panorama en, pongamos, 1990, que hoy se piense que un tebeo de estas características puede ser un éxito de ventas revela que el medio está creciendo, al menos desde un punto de vista sociológico. La novela gráfica es moda, supone la aceptación del cómic por "el mundo real", que ve, por fin, aunque sea a cuentagotas, que desde lel cómic puede recibir propuestas de su interés y adecuadas a su edad y motivaciones. Ya no son cosas para críos o guarradas. Ya no son sexistas alegatos a la violencia o chorradas para imbéciles (y en este saco el "saber popular " mete a los superhéroes, a todos). La Novela Gráfica (ahora com Mayúsculas) es el vehículo de "cosas que merecen la pena".
Como una terrible autobiografía repleta de miedos y culpas, enfermedad, disfuncionalidades y soledades extremas.
Bien por el medio: a eso se lo llaman normalización.
El problema es que lo cortés no quita lo valiente, y Stitches es francamente mediocre como tebeo. Simple, tomando recursos de autores mayores pero carente de garbo, gracia o talento para brillar (así los efectos surrealistas recuerdan a Píldoras Azules, o a Señor Jean pero descafeinados), con una planificación a veces burda (esa confesión paterna, esos primeros planos, esos "silencios" afectados...), y con referentes tan elevados como Fun Home, con lo que, por comparación, el desastre aumenta como si lo enfocamos con una gran lupa.
¿Podemos decir, pues, algo bueno? Bien... quizá sea un tebeo para prestar/regalar a alguien que no lea cómics. Quizá. Porque puede que ese alguien se sorprenda por el tema (ciertamente "profundo", serio, emotivo) y ello da pie a descubrimientos posteriores mucho más jugosos. O puede que dicho lector, si tiene un mínimo de exigencia como tal, perciba la realidad de la jugada, como nosotros: Stitches es humo, empapelado en trascendencia.
¿Asumimos el riesgo y lo regalamos?

12 marzo 2010

¿Portadora de bostezos? ELRIC de Craig Russell

¿Merece la pena Portadora de tormentas, última aproximación de Russell al universo Moorcock? Dejémoslo en respuesta tibia. Porque al final de tanta lectura, tanta parrafada y tanto meandro argumental uno acaba más cansado que apasionado.

Vale, la elección de una sobreabundancia de textos de apoyo es algo que viene a remitir al original literario, pero es que media un abismo (de calidad) entre la espesura espongiforme del relato principal y la sabia dosificación del prólogo (a cargo de un Gaiman afinado como hace mucho no lo leía, a la altura de los buenos momentos de Sandman… también con sus “toques”, que a más de uno repugnan). Porque ser literario en cómic no es tarea fácil, y uno no siempre es un Oesterheald (ni siquiera un Gaiman, vamos), y Russell, aquí, aburre. No sé si a las ovejas, pero a servidor, no pocas veces.

Así que nos centramos en la historia. Poco que decir. Desconozco el referente literario, y aquí encuentro ideas ambientales notables, un héroe carismático, y… una deriva narrativa desnortada preocupante. Antes que una gran historia, Portadora de Tormentas resulta una road movie por mundos tolkianos desde la casa del héroe hasta un final de peplum (esto es, aquí estalla el Vesuvio y lo que haga falta).

Pero claro, no podemos olvidarnos de lo gráfico. Y aquí Russell siempre embriaga. Bien, sus páginas son demasiado elocuentes (entendámonos, más que bonitas, son alaridos chillando al cosmos que efectivamente son muy bonitas), pero con su argamasa de referentes pictóricos (Klimt, el prerrafaelismo), con su cuidada puesta en escena teatral, con su inventiva delirante… Russell consigue que lleguemos al final de lo que nos cuenta. Poder visual.

Eso sí, el tamaño reducido no beneficia al dibujo elegante y estilizado, sino todo lo contrario. Gajes de la moda (ya saben, hoy todo tiene que oler a novela gráfica si quiere vender)

10 marzo 2010

Literatura… en viñetas

Publicado en faro de Vigo (e igual otro día hablamos en petit comité de este Elric tan plagado de fallos como de imágenes embelesadoras)

La reciente edición de “Elric: Portadora de Tormentas”, supone la enésima adaptación de una novela al cómic, último eslabón de una larga cadena.

La historieta ha sido fuente de personajes emblemáticos, e incluso seno de nuevos géneros o subgéneros narrativos como las historias de superhéroes. Pero igual que el cine, tradicionalmente ha acudido al hermano mayor para encontrar motivos de inspiración y traslaciones de un medio a otro. Hablamos de esos tebeos que adaptan clásicos literarios. Posiblemente el más importante sea “Tarzán” de Hal Foster y Burn Hogart, tebeo de prensa iniciado en los años veinte del pasado siglo (Editorial Planeta). No es, sin embargo, el único ejemplo, ni el más popular en nuestras latitudes. Si hay una serie de adaptaciones literarias famosas en España, se trata de las “Joyas Literarias Juveniles” publicadas entre 1970 y 1983. Planeta ha reeditado sesenta y tres libros el año pasado en un exitoso coleccionable de quiosco. Son obras de oficio, de enfoque infantil y más interesantes desde el espectro emotivo que desde el rigor artístico. De acento más contemporáneo resulta la iniciativa de SM Editorial, que está publicando a autores españoles enfrentados a clásicos como “Romeo y Julieta” o “La Odisea”. Son tebeos juveniles, cómics eficaces, modernos en su forma, excelente antesala a las obras originales (que aquí quedan demasiado comprimidas).

Pero los ejemplos más interesantes no los buscaremos en colecciones temáticas (que tampoco hay que despreciar) sino en francotiradores como el magistral Alberto Breccia con varias incursiones en la adaptación (de Borges, Sábato y un largo etcétera), Pascal Rabate y su “Ibicus” (editorial Glenat), pesadillesco y expresionista, o en “Ciudad de cristal” (editorital Anagrama), magistral adaptación de un Auster por uno de los verdaderos genios del noveno arte, Mazzuchelli.

En este panorama (esbozado, incompleto) cabe detenernos en P. Craig Russell, una figura particularísima. Dibujante escocés, destaca por un estilo gráfico refinado, ornamental, acaso algo exhibicionista. Su trazo bebe del modernismo, del prerrafaelismo y de los románticos. Páginas planteadas como orgánicas vidrieras, empleo de ornamentos exquisitos por doquier, formas caprichosas para las viñetas, languidez figurativa… Russell es un ilustrador brillante que ha dedicado buena parte de su obra a adaptar libretos operísticos y novelas. De “Parsifal” a los cuentos de Oscar Wilde pasando por libros de Neil Gaiman o “El anillo del Nibelungo”.

Pero un personaje ha acompañado a Russell durante años, desde 1980 hasta los noventa: Elric de Melniboné, héroe de una serie de novelas fantásticas de Michael Moorcock que Russell ha trasladado al cómic con cierta regularidad. La reciente edición en tomo de “Portadora de Tormentas” (editorial Planeta) supone un nuevo encuentro entre literatura y cómic. Un cómic de fuerte peso literario, acaso excesivo. Y de desarrollo algo herrático. Un tebeo ampuloso y exquisito, de refinado dibujo e imaginativa puesta de página, juguetona y brillante. Excesiva también. No es importante: el estilo Russell, operístico y grandioso, se ajusta a las necesidades del género de la Fantasía Heróica que aquí trata, haciendo de su lectura, con todos sus evidentes peros, un festín visual.

Y por ciero, la histria introductoria guionizada por gaiman, de lo mejor que le leo al autor de The Sandman en los últimos años.

08 marzo 2010

NO SÉ CÓMO TE ATREVES"... a dudar de LOS PLANETAS

¿dudaste con Cuatro Palos? No sé cómo te atreves, con la aportación más que crucial de La Bienquerida te devolverá la fe.
Los Planetas vuelven, y lo cubren todo.


El disco, lo anuncian en su myspace para el 13 de Abril.

07 marzo 2010

buena especulación: MOON, de Duncan Jones


La encrucijada de la ciencia ficción hace elegir entre el desbordante entretenimiento hueco de un Star Trek 2009 o la filosofía existencial modelo 2001. Aunque me pregunto si una simbiosis sería posible (lo es, claro que sí, y hay ejemplos) Moon no va a ser el ejemplo. El debut del hijo de David Bowie se inscribe en ese cine especulativo que indaga sobre la naturaleza del ser humano y la ética de los avances científicos. Homenajea la Odisea en el espacio, a Solaris, a Naves Misteriosas.
Y hace una diana, porque la cinta me ha parecido de lo mejor del género en años. Sobria, elegante, con una interpretación de Sam Rockwell para sacarse el bombín, repleta de preguntas morales (sobre la identidad, sobre la naturaleza social del Hombre, sobre el papel de la inteligencia artificial, sobre ese poder mundial que es el capital y la industria, sobre el futuro de una tierra sumisa a la necesidad de fuentes de energía finitas), con una puesta en escena austera pero brillante (cine de presupuesto nada mastodóntico que, no obstante, te introduce, sin gafas 3D, en su propio mundo... o satélite, mejor dicho) y con un ritmo que no te suelta pese a no tratarse de una de acción, ni mucho menos.
¿Perfecta? Tampoco: carece de la profundidad discursiva de un Kubrick (el director plantea cuestiones, pero claro, no pretendamos descubrir aquí al nuevo Bergman), y regala demasiados guiños, homenajes y deudas evidentes. Pero carai, que toda ópera prima sea tan buena, y nos haga pensar tanto como Moon. Y desde luego, ha sido de esas cintas que se quedan dentro, rumiando, runrún. Y eso, hoy por hoy, vale mucho.

06 marzo 2010

el nuevo rock de toda la vida: LOS PUNSETES 2


Los Punsetes son, seguramente y con permiso de La Bienquerida, la revelación musical nacional de los últimos años. Su primer disco recibió todas las alabanzas imaginables, y fueron a caer en una formación que, desde un underground patrio, estaba dispuesta a comerse el mundo con su receta de pop, indierock y punk (o no, pero lo inefable y pegadizo de sus estribillos podían arrasar)
Ahora con David "Beef" Fernández a la producción, atacan con un segundo asalto con un sonido mejorado, virado al ruido pero sin pretender la sordera del oyente, sólo acrecentar el vigor de unas canciones simplemente redondas. Y provocativas, gamberras, sensibles, redondas (¿que ya lo había dicho? pues créetelo: re don das)
En fin, que si además el chanante Joaquín Reyes firma la ilustración de portada, no sé a qué esperan: será el grupo de moda, aunque a ellos eso se la traerá floja (aunque a nadie le pica comer, y bien, haciendo lo que le gusta, supongo)
Ahora toca censar canciones, así que vamos a decir que abre correosa "Los cervatillos" y cierra la oscura "Cien metros para el cementerio", y en medio caben guiños a Los Planetas (la lisérgica "El artista"), leves aires kraut y cosas tan perfectas como "dinero" o "Tus amigos", el single.

Y todos a ver el vídeo, antes de que el tubo lo censure:

05 marzo 2010

Hospital central


Bien, sé que con este tílulo, en este post caerá mucho incauto
Bienvenidos todos, os he engañado, sí.
Lo que aquí toca es hablar de una manifestación en ciernes que convocan médicos y demás colectivos sanitarios en defensa de una sanidad verdaderamente pública, ante la maniobra, o presunta maniobra, que el PP planea de cara al nuevo hospital vigués.

Tampoco querría perderme en el localismo (aunque se cita Madrid y Valencia, como nefastos precedentes... esto excede el sur de Galicia, sí): es un punto de partida para el debate, o al menos, dado que por aquí las aguas son calmas y no suele haber demasiados comments, para pensar hacia adentro sobre la bondad de la medicina pública, o la de la privada, y plantear las debilidades y ventajas de cada una de ellas

Yo, conste, soy pro pública, a rasgos generales y en bastantes detalles.
Bueno, y el post también sirve para homenajear a Quino, un monstruo del chiste de prensa amén de autor de cómics como la copaza de un pino milenario.

03 marzo 2010

héroes enmascarados

para esto TAMBIÉN están los blogs, ¿no? para chorradas.

Estaba yo sentado ante la caja viendo el concurso nuevo de las listas, el del Sobera, y sale adivinar héroes enmascarados del cine o los cómics.
Je..
dadme a mí ese panel, saco treinta, de golpe.
El caso es que tras ganar la prueba, el concurso saca un listín laaargo de héroes enmascarados. ahí están muchos, efectivamente: Batman, Spiderman, Viuda Negra...
¿Eh?
¿Viuda Negra?




ACTUALIZACIÓN
Ah, la fragil memoria... icsm enlaza la prueba definitiva (y sí, debería haberla recordado) de que doña Natasha gastó antifaz, aunque fuese por poco tiempo (en los comentarios, a´hi lo encontraréis, el enlace).
Con todo, no soy el único que la prefiere recordar con su atuendo más famoso, sin nada que oculte su belleza rusa.
Dibujo de estilo inconfundible al que llego curiosamente vía Entrecomics, ese blog

¿te lo cuento, o te lo cuento? no es lo mismo

Del blog de Corominas mango un material interesante para seguir, en la etiqueta esta en que destripamos las virtudes y esencias del cómic como medio, viendo cosas sobre la historieta, propias a ella, diferenciales.
Por ejemplo, el tránsito, borroso e indeterminado, entre el guión escrito y su puesta en imágenes. Las dos páginas siguientes reflejan un mismo guión de Lapierre, una misma escena, pensada por el guionista e ilustrada por dos dibujantes diferentes (Pellejero y Kristiansen, respectivamente).
Y es obvio que hay tantas semejanzas como diferencias. Porque si bien cuentan, en lo básico, la misma escena (la llegada en coche de un hombre a una casa solitaria), todo es distinto:
  • la planificación, el modo de distribuir las tres viñetas,
  • el encuadre de lo ilustrado en cada viñeta (por ejemplo, Pellejero nunca nos muestra al protagonista, nos escatima su rostro),
  • el marco físico del lugar en que se sitúa la casa (gélido-invernal uno, acantilado-tormentoso otro... no es lo mismo, ni transmite lo mismo),
  • el estilo gráfico y del color aplicado, incluso las gamas cromáticas utilizadas



De modo que, siendo "lo mismo", basándose ambos dibujantes en un mismo texto, cada uno aporta una nueva información que se superpone a la que el guión proporcionaba. Reescribe, redefine, y así podemos preguntarnos cuál de los dos ejemplos nos gusta más, y hacerlo desde la perspectiva narrativa, de contenido, y no meramente atendiendo al estilo de dibujo (esto es, la pregunta no sería ¿qué dibujo te parece más bonito? sino ¿qué página te transmite más, mejor?)