
31 marzo 2010
vacaciones de Semana Santa

27 marzo 2010
DEXTER 4, deshinchado
En su inicio, Dexter supuso uno de los golpes más turbadores y certeros al habitual estatus de lo televisivo. Una serie repleta de ambiguedades morales, de ambientes sórdidos que nos enfrentaba a nuestro propio gusto por el lado oscuro. También suponía una bofetada al espíritu americano (estadounidense) creando una répilca siniestra de la common people. El ciudadano medio, el "sumiso deseado", escondía un asesino psicópata. 
24 marzo 2010
prisionero de YO LA TENGO: Prisoners of love
Vale, tengo Yolatengitis aguda, pero es lo que hay, esto es un blog per so nal, para contar lo que me ronda. Y estos días decidí paliar el mono de directo con algunas cosas que aún no tenía del trío de Hoboken. Y menuda sorpresa, el triple cd recopilando singles, caras B y rarezas desde sus inicios (1985) al año 2003.
21 marzo 2010
clasicismo brutal: EL INTERCAMBIO, de Clint Eastwood
Para entender el magisterio que destila Eastwood en El Intercambio, hay una escena que, al menos si la recuerdo bien, me parece clave y que define el buen hacer de su director: la cámara sigue en travelling a la abnegada protagonista y al corrupto inspector por las dependencias policiales mientras este mete palos en las ruedas a aquella. Se les cruza un poli, habla fugazmente con el inspector, que le asigna un caso. El inspector y la "Madre Coraje" continúan su charla. Bien, ese movimiento de cámara discurría de izquierda a derecha... hasta que se cruza el segundo agente. Entonces sigue a este de derecha a izquierda. No hay cortes, todo se rueda en un único plano. "A la Scorsese", por entendernos. Todo es muy rápido, breve. Pero impacta en la retina dentro de un film de impoluto clasicismo formal. Este requiebro de estilo sobre una escenita aparentemente trivial, descriptiva de la rutina policial, documentalista, en realidad resultará, dentro de la trama, crucial, un verdadero cambio de rumbo argumental.20 marzo 2010
ha muerto Alex Chilton
Mucha tela, Chilton.
Descanse en paz.
Jason, el moderno renovador del cómic europeo.
Publicado originalmente en el faro de Vigo
“El carro de hierro” es la adaptación de un relato de misteriosos crímenes, un clásico de la literatura noruega que Jason lleva a su propio terreno.


La reivindicación del cómic como arte en los sesenta se produjo mediante la estilización de lo gráfico. Fue una tendencia que prosperó en los setenta y los ochenta con autores que despuntaron mediante estilos plásticos sugerentes, bebiendo del diseño, la arquitectura o la pintura moderna (con una curiosa querencia hacia el expresionismo en no pocos casos). Sin embargo la maduración del cómic de los últimos años transita novedosas opciones. Desde la autoconsciencia del medio (y sus creadores) de que la historieta es un arte, con sus propios recursos expresivos y sus logros propios (no por mera extrapolación de otras artes), los autores más jóvenes y osados han renovado el medio sin acudir a préstamos externos. Han revolucionado el cómic desde la propia tradición del cómic. Con su lenguaje personal e intrasferible.
Esta introducción sirve para comprender mejor a Jason. John Arne Saeteroy (de nombre artístico Jason) nació en Molde (Noruega) hace 38 años, es autor de una obra ya extensa (su carrera comenzó en los ochenta y su primera novela gráfica data de 1995), y poseedor de un estilo inconfundible. Sus animales antropomórficos de trazo sintético y gélido remiten tanto a la tradición de los “funny animals” (animalillos parlantes y graciosos, género que la historieta practica desde sus inicios y con nombres tan famosos como Mickey Mouse o el Gato Félix) como a la línea clara de Hergé (el autor de “Tintín”, obviamente), o a autores contemporáneos como Lewis Trondheim. También al cine mudo del hierático Buster Keaton. Y por el tono maduro, distante, melancólico o directamente desesperanzado de su obra, hay que citar también a cineastas como Jim Jarmusch o Hal Hartley.
Cualquier obra de Jason es recomendable, desde sus cuentos mudos de angustia existencial en ambientes de soledad urbana, hasta sus inclasificables mejunjes de géneros populares (que mezclan sin sonrojo y con talento aires “indies” con aventuras espaciales, zombis, paradojas temporales, cine negro…). También, por supuesto, “El carro de hierro”, última obra editada en España (por Astiberri, y por cierto, en una edición exquisita) que además, por sus características, podemos definir como un punto cardinal en su carrera y posiblemente uno de los mejores modos de entrar en el especialísimo universo del autor noruego. Y eso porque aquí estamos ante una versión (o mejor, una apropiación) de un clásico (inédito en España) de la literatura policíaca, el escritor Stein Riverson, (1884-1934). Un relato de misterio cercano al espíritu de Conan Doyle o Agatha Christie que Jason convierte, más allá del estilo “whodoneit” (o más castizo: “¿quién lo hizo?”), en otra historia de ambientes oníricos, ligeramente turbadores, fríos. Referentes clásicos para, en fin, volver a retratar sus fantasmas de angst contemporáneo y búsqueda vital. Para, como en toda su obra, radiografiar la naturaleza humana en su faceta más pesarosa, la de la constante búsqueda del yo profundo, inasible.
Además, en cuanto a Jason como autor, abruma su sentido compositivo exquisito donde domina una inamovible página de seis viñetas (con cuidadas excepciones), la belleza de sus imágenes austeras y sus planos generales, el estudio de la época reflejado con mimo en vestuario y ambientes, el equilibrado empleo de la secuencia generalmente singularizada mediante significativas viñetas panorámicas, su talento como dialoguista, que combina acertadamente con secuencias sin palabra, o el empleo del color rojo con un sentido narrativo (atribuido a lo nocturno) pero también evidentemente dramático (aportando tensión y misterio). Así, Jason se revela como un maestro en el arte de contar con imágenes. Su obra es intelectual, antes que superficial o plástica: requiere de la atenta lectura para comprender sus muchas virtudes, que podrían pasar desapercibidas, en un contacto superficial, tras su dibujo sencillo y poco vistoso. Porque no hace pintura, sino cómic, un arte eminentemente narrativo. Y pocos lo dominan como él.
A lo dicho en el periódico añado en petit comité que, además, Jason es poseedor de un fino y bien subyacente sentido del humor, una socarronería que si bien despunta menos en esta adaptación suele bañar todas sus obras (aquí, como ejemplo, esa sonrisa cadavérica, absurda, lynchiana, fuera de lugar). Puede que sin esta acotación el lector del Faro se pierda el concepto de sano cachondeo, piense que la obra jasoniaia es un puro existencial, cuando realmente suele haber coña marinera de la fina.
En resumen, si no convenzo sobre el papel a mis lectores anónimos (si los hay), espero que en pantalla pueda animaros a catar ( si quedase alguno de los que por acá se pasen sin conocer nada de este fabuloso autor, que lo dudo)
19 marzo 2010
magia Yo La Tengo
Un pelotazo de melodía sixties y guitarras candentes. (y un vídeo divertidísimo, por cierto)
En directo en Santiago, Grandes como sólo ellos, la reconvierten en un caramelo, la canta ella en vez de él, y Yo La Tengo hacen Magia, y Tom Courtenay,la canción, suena como algo nuevo.
16 marzo 2010
el mejor directo de la tierra
15 marzo 2010
aquellos clásicos modernos: PETER PETRAKE, de Calatayud
También aquella España de los setenta tuvo sus vanguardias, e igualmente en historieta. En 1970 ya bullían aires de búsqueda, provocación, experimentación y ruptura que emparentaba al arte ibérico con lo que de fuera entraba (o no entraba, pero era igualmente mamado por los culos más inquietos).
13 marzo 2010
fallo: STITCHES, de David Small
Sintomático de nuestro tiempo es que una editorial apueste por un producto como Stitches: formato libro en tapa dura, dibujo en blanco y negro, tema "serio"... si pensamos en el panorama en, pongamos, 1990, que hoy se piense que un tebeo de estas características puede ser un éxito de ventas revela que el medio está creciendo, al menos desde un punto de vista sociológico. La novela gráfica es moda, supone la aceptación del cómic por "el mundo real", que ve, por fin, aunque sea a cuentagotas, que desde lel cómic puede recibir propuestas de su interés y adecuadas a su edad y motivaciones. Ya no son cosas para críos o guarradas. Ya no son sexistas alegatos a la violencia o chorradas para imbéciles (y en este saco el "saber popular " mete a los superhéroes, a todos). La Novela Gráfica (ahora com Mayúsculas) es el vehículo de "cosas que merecen la pena". 12 marzo 2010
¿Portadora de bostezos? ELRIC de Craig Russell
¿Merece la pena Portadora de tormentas, última aproximación de Russell al universo Moorcock? Dejémoslo en respuesta tibia. Porque al final de tanta lectura, tanta parrafada y tanto meandro argumental uno acaba más cansado que apasionado.Vale, la elección de una sobreabundancia de textos de apoyo es algo que viene a remitir al original literario, pero es que media un abismo (de calidad) entre la espesura espongiforme del relato principal y la sabia dosificación del prólogo (a cargo de un Gaiman afinado como hace mucho no lo leía, a la altura de los buenos momentos de Sandman… también con sus “toques”, que a más de uno repugnan). Porque ser literario en cómic no es tarea fácil, y uno no siempre es un Oesterheald (ni siquiera un Gaiman, vamos), y Russell, aquí, aburre. No sé si a las ovejas, pero a servidor, no pocas veces.
Así que nos centramos en la historia. Poco que decir. Desconozco el referente literario, y aquí encuentro ideas ambientales notables, un héroe carismático, y… una deriva narrativa desnortada preocupante. Antes que una gran historia, Portadora de Tormentas resulta una road movie por mundos tolkianos desde la casa del héroe hasta un final de peplum (esto es, aquí estalla el Vesuvio y lo que haga falta).
Pero claro, no podemos olvidarnos de lo gráfico. Y aquí Russell siempre embriaga. Bien, sus páginas son demasiado elocuentes (entendámonos, más que bonitas, son alaridos chillando al cosmos que efectivamente son muy bonitas), pero con su argamasa de referentes pictóricos (Klimt, el prerrafaelismo), con su cuidada puesta en escena teatral, con su inventiva delirante… Russell consigue que lleguemos al final de lo que nos cuenta. Poder visual.
Eso sí, el tamaño reducido no beneficia al dibujo elegante y estilizado, sino todo lo contrario. Gajes de la moda (ya saben, hoy todo tiene que oler a novela gráfica si quiere vender)
10 marzo 2010
Literatura… en viñetas
La reciente edición de “Elric: Portadora de Tormentas”, supone la enésima adaptación de una novela al cómic, último eslabón de una larga cadena.
La historieta ha sido fuente de personajes emblemáticos, e incluso seno de nuevos géneros o subgéneros narrativos como las historias de superhéroes. Pero igual que el cine, tradicionalmente ha acudido al hermano mayor para encontrar motivos de inspiración y traslaciones de un medio a otro. Hablamos de esos tebeos que adaptan clásicos literarios. Posiblemente el más importante sea “Tarzán” de Hal Foster y Burn Hogart, tebeo de prensa iniciado en los años veinte del pasado siglo (Editorial Planeta). No es, sin embargo, el único ejemplo, ni el más popular en nuestras latitudes. Si hay una serie de adaptaciones literarias famosas en España, se trata de las “Joyas Literarias Juveniles” publicadas entre 1970 y 1983. Planeta ha reeditado sesenta y tres libros el año pasado en un exitoso coleccionable de quiosco. Son obras de oficio, de enfoque infantil y más interesantes desde el espectro emotivo que desde el rigor artístico. De acento más contemporáneo resulta la iniciativa de SM Editorial, que está publicando a autores españoles enfrentados a clásicos como “Romeo y Julieta” o “La Odisea”. Son tebeos juveniles, cómics eficaces, modernos en su forma, excelente antesala a las obras originales (que aquí quedan demasiado comprimidas).
Pero los ejemplos más interesantes no los buscaremos en colecciones temáticas (que tampoco hay que despreciar) sino en francotiradores como el magistral Alberto Breccia con varias incursiones en la adaptación (de Borges, Sábato y un largo etcétera), Pascal Rabate y su “Ibicus” (editorial Glenat), pesadillesco y expresionista, o en “Ciudad de cristal” (editorital Anagrama), magistral adaptación de un Auster por uno de los verdaderos genios del noveno arte, Mazzuchelli.
En este panorama (esbozado, incompleto) cabe detenernos en P. Craig Russell, una figura particularísima. Dibujante escocés, destaca por un estilo gráfico refinado, ornamental, acaso algo exhibicionista. Su trazo bebe del modernismo, del prerrafaelismo y de los románticos. Páginas planteadas como orgánicas vidrieras, empleo de ornamentos exquisitos por doquier, formas caprichosas para las viñetas, languidez figurativa… Russell es un ilustrador brillante que ha dedicado buena parte de su obra a adaptar libretos operísticos y novelas. De “Parsifal” a los cuentos de Oscar Wilde pasando por libros de Neil Gaiman o “El anillo del Nibelungo”.
Pero un personaje ha acompañado a Russell durante años, desde 1980 hasta los noventa: Elric de Melniboné, héroe de una serie de novelas fantásticas de Michael Moorcock que Russell ha trasladado al cómic con cierta regularidad. La reciente edición en tomo de “Portadora de Tormentas” (editorial Planeta) supone un nuevo encuentro entre literatura y cómic. Un cómic de fuerte peso literario, acaso excesivo. Y de desarrollo algo herrático. Un tebeo ampuloso y exquisito, de refinado dibujo e imaginativa puesta de página, juguetona y brillante. Excesiva también. No es importante: el estilo Russell, operístico y grandioso, se ajusta a las necesidades del género de la Fantasía Heróica que aquí trata, haciendo de su lectura, con todos sus evidentes peros, un festín visual.
Y por ciero, la histria introductoria guionizada por gaiman, de lo mejor que le leo al autor de The Sandman en los últimos años.
08 marzo 2010
NO SÉ CÓMO TE ATREVES"... a dudar de LOS PLANETAS
07 marzo 2010
buena especulación: MOON, de Duncan Jones
La encrucijada de la ciencia ficción hace elegir entre el desbordante entretenimiento hueco de un Star Trek 2009 o la filosofía existencial modelo 2001. Aunque me pregunto si una simbiosis sería posible (lo es, claro que sí, y hay ejemplos) Moon no va a ser el ejemplo. El debut del hijo de David Bowie se inscribe en ese cine especulativo que indaga sobre la naturaleza del ser humano y la ética de los avances científicos. Homenajea la Odisea en el espacio, a Solaris, a Naves Misteriosas.
06 marzo 2010
el nuevo rock de toda la vida: LOS PUNSETES 2


05 marzo 2010
Hospital central

Bien, sé que con este tílulo, en este post caerá mucho incauto
03 marzo 2010
héroes enmascarados
Estaba yo sentado ante la caja viendo el concurso nuevo de las listas, el del Sobera, y sale adivinar héroes enmascarados del cine o los cómics.
Je..
dadme a mí ese panel, saco treinta, de golpe.
El caso es que tras ganar la prueba, el concurso saca un listín laaargo de héroes enmascarados. ahí están muchos, efectivamente: Batman, Spiderman, Viuda Negra...
¿Eh?
¿Viuda Negra?


¿te lo cuento, o te lo cuento? no es lo mismo
Por ejemplo, el tránsito, borroso e indeterminado, entre el guión escrito y su puesta en imágenes. Las dos páginas siguientes reflejan un mismo guión de Lapierre, una misma escena, pensada por el guionista e ilustrada por dos dibujantes diferentes (Pellejero y Kristiansen, respectivamente).
Y es obvio que hay tantas semejanzas como diferencias. Porque si bien cuentan, en lo básico, la misma escena (la llegada en coche de un hombre a una casa solitaria), todo es distinto:
- la planificación, el modo de distribuir las tres viñetas,
- el encuadre de lo ilustrado en cada viñeta (por ejemplo, Pellejero nunca nos muestra al protagonista, nos escatima su rostro),
- el marco físico del lugar en que se sitúa la casa (gélido-invernal uno, acantilado-tormentoso otro... no es lo mismo, ni transmite lo mismo),
- el estilo gráfico y del color aplicado, incluso las gamas cromáticas utilizadas


De modo que, siendo "lo mismo", basándose ambos dibujantes en un mismo texto, cada uno aporta una nueva información que se superpone a la que el guión proporcionaba. Reescribe, redefine, y así podemos preguntarnos cuál de los dos ejemplos nos gusta más, y hacerlo desde la perspectiva narrativa, de contenido, y no meramente atendiendo al estilo de dibujo (esto es, la pregunta no sería ¿qué dibujo te parece más bonito? sino ¿qué página te transmite más, mejor?)



