31 agosto 2010

el punto de fuga: "The suburbs", de ARCADE FIRE


Difícil me está resultando abordar la tercera obra del septeto más importante del milenio. No sé cuántos septetos más ha dado lo que llevamos de siglo XXI, claro, pero se me entiende: Arcade Fire han supuesto una regeneración del indie rock por la vía de la épica y la fogosidad a flor de piel. Y han crecido sin renunciar a su propia idiosincrasia pero ensanchando los márgenes contenedores. No insistí demasiado en su anterior 'Neon Bible', quizá porque en su día me bastó con los incendios de emoción que provocaron en Funeral, su debut. Sin embargo las aguas de este Suburbio están moviendo tanto molino mediático que tengo que unirme a la fiesta. Escuchar y luego pensar. ¿Son definitivamente Arcade la banda pop-rock más importante de los últimos años, o confirman con "The Suburbs" que el globo va desinflándose partiendo de un inicio brillante?.
Pero aún hay más preguntas. Al leer aquí y allá da la sensación de que "The Suburbs" ya queda marcado, como quedó en su día Merryweather post pavillion, como disco de referencia de un período más amplio que la coyuntura anual. Que, en fin, el tercero de Arcade Fire va a ser uno de los discos de la década. ¿Es para tanto?
Si con la obra maestra de Animal Collective estaba claro (para mí) casi desde su primera escucha, ahora no me atrevo ni de lejos a soltar frases grandilocuentes y epatantes: el desgaste -o pulido- que le otroguen los años nos situará este disco en su sitio. En todo caso, queda claro que de desinflarse el globo, nada de nada: lo digo ya, que el rodeo ha durado.
"The Suburbs" será uno de los discos del año, sino El disco del año, en directa competición con LCD Soundsystem (¿dirán que son los dos últimos que he escuchado y me dejo llevar y tal y tal?... en todo caso, sepan que escucho mucho de lo que aquí no les hablo, y estos días lo he hecho).
Más allá del tema concepual (lo de los suburbios y los recuerdos de inancia que alimentan este doble Lp), el disco es una pieza a la que (frente a otros bloggers) no aprecio estrías ni zonas débiles. El encadenado de canciones no decae, las melodías son su fuerte, casi tanto como la capacidad de anchear los espacios con instrumentos mil sin que suenen agarrotados. Las canciones suenan serenas, imponentes y fluidas como el Nilo, antes que densas como una selva tropical. Transparentes. Y gozosamente llenas de guiños a la escena más mainstream. Es curioso, la banda más on de la escena alternativa revalida y acentúa su querencia por Bowie, por U2, por Neil Young, por el tecno pop de Human Leage. También por Pixies, claro (los Pixies más melódicos, los menos airados) o por el shoegazer ('Empty room', de lo mejor del disco, es como ABBA mezclados por Slowdive).
Y con el mejunje, suenan como nadie. Y por supuesto, les salen imitadores como hongos. Suelen ser señales de que estamos, gustos aparte, ante algo importante.
clasificación: obra maestra (o casi)

Arcade Fire - Ready to Start from Win-OUS on Vimeo.

30 agosto 2010

sigo con Cerebus

Ya hablé aquí (que es decir, en el Faro de Vigo) de "alta sociedad", el debut de cerbus en España. Y he repetido jugada en Culturamas hace unos días. Léelo (si quieres) pinchando aquí:

29 agosto 2010

jugar haciendo trampas: ÁGORA, de Amenábar

Conste que no tenía prejuicios ante esta película, que esperaba algo 'grandioso' y ligero, ideal para un sábado por la noche. Pero...
Que no, que lo de Amenábar ya huele. Ya olía su apuesta por la conciencia social panfletaria (Mar Adentro), pero que nos venda un peplum aburrido como non plus ultra del cine con mensaje no me lo trago ni puesto de peyote hata las cejas.
Ágora es facilona y tramposa.
-Facilona porque traslada un mensaje para la E.S.O. a la pantalla con una ramplonería y transparencia torpes, dignas de un tele-predicador 'en negativo'. La ciencia versus la religión, batalla de una originalidad abrumadora (estoy siendo irónico) que además ventila de un plumazo, como si la infinidad de matices que la historia aporta a tan tópica dicotomía no importasen. Religión mala, ciencia buena. Cristiano feo y sucio, experta en matemáticas mona y limpia (y sabia, y tolerante, y dos huevos duros). ¿Hacen falta tantas alforjas para un viaje tan corto? (Y conste mi ateísmo, que nadie lea entre líneas cosas raras).
-Y tramposa, porque calro, Amenábar es un auteur, por Dios, pero un auteur a la altura de Godar, y de Bermans, y de Tarcoskín, o como se escriban esos. Así que, claro, él filma una de romanos, pero con mucho, mucho mensaje profundo, que esto es Histoooria, y 300 una tontunada. Pero 300 estiliza lo histórico para hacer fábula (aunque no nos explican la idea que esa fábula esconde) mientras que Ágora es, ejem, verité. Porque es histoooria y así ocurrió. Y (otra vez) dos huevos duros, hombre. Conste que no creo que 300, la peli, sea para hacer reverencias ni nada de eso, pero no engaña.
Pero yo soy más bueno que las hijas de la Casa de la Pradera, y estaría dispuesto a perdonar tan pequeños y olvidables deslices. Mas resulta que Amenábar dirige con el culo, hace escenas de multitudes que son opus magnas de La Historia del Cine Rutinario, dirige actores con la habilidad necesaria para que parezcan maniquíes de test de choques de coche, y además tiene los huevos (el mal gusto) de abrir con un plano pedante, un motivo que repite cada dos por cuatro porque, que nadie se despiste, esta película no habla sólo de la biblio de Alejandría, no...esta película plantea Temas Universales, fíjate tú.
Pues muy bien, póngame a los pies de su señora y ya nos veremos. Es un decir... yo no caigo de nuevo en el Amenabator, si puedo evitarlo (porque claro, hay pelas, y el muchacho cada vez que vuelve, inunda los medios de masas hasta que todos a tu alrededor, hasta las moscas de verano, quieren que vayas al cine a ver la nueva de Amenábar, que si no eres un borde y un pedante...¿captan el sin sentido? ser pedante por no querer ir a ver una de, ejem, autor y con mensaje... hay que joderse, pero qué listo es el aparato de producción que rodea al director de Tesis, qué bien lo han montado)
calificación: mala (y hay una categoría peor, 'horrible', que le perdono por las pelas, lo monumental y quizá la fotografía... soy magnánimo, claro que sí)

27 agosto 2010

ruido sin edad: esperando la vuelta de No Age

de la camada de nuevas hienas noise rock los No Age son de lo más jugoso. Tras demostrarlo el año pasado con un maxi perfecto ('Losin feeling'), vuelven en Septiembre con un largo de los que apetece. La cosa promete (promete chirridos fieros, cacofonía sepultando melodías perezosas)

Bien, bien, biennnnn

una fábula en viñetas: TEMPLANZA, de Malkasian

publicado en el Faro de Vigo

Como toda forma narrativa, el cómic puede ser un vehículo perfecto para la fábula moral, la crítica social y el mensaje disfrazado de cuento, como la obra de Cathy Malkasian.

El cómic, como cualquier forma de contar historias, puede ser idóneo para la parábola, vehículo de una historia que esconda una enseñanza, un discurso moral, una mirada al mundo escondida tras la apariencia de cuento. Sería el caso de “Templanza, el poder del miedo” (ediciones La Cúpula) una ambiciosa novela gráfica de Cathy Malkasian, autora que saltó a la fama dentro del mundo de la historieta con su anterior obra, “Percy Gloom”, donde (y pese a tratarse de su primer cómic) mostraba un mundo muy especial y sólido, así como un estilo depurado, sin fisuras. Para su nuevo trabajo volvemos a encontrarnos con ese dibujo suave, exquisito, virtuoso. Un grafismo que se apoya en la expresividad de Will Eisner (“The Spirit”, “Contrato con Dios”) y en la imaginación surrealista de Giorgio de Chirico, para crear un mundo irreal pero fascinante. Pesadillesco, también.
“Templanza” es la historia (contada desde la perspectiva de ¡un tronco!) de una sociedad forjada mediante el miedo. Miedo a un enemigo, a una guerra de la que un pueblo se defiende encerrándose en un imposible y enorme navío de piedra. Enclaustrados en esa fortaleza, toda una comunidad crecerá y forjará unos usos y modos sociales a partir del miedo al invasor, fomentado por la inventiva de una mentirosa líder. Pero no hay malicia en la farsa, sino una necesidad de encontrar en modo de cohesionar a un pueblo. Y ese modo es la amenaza, el exterior, el peligro que acecha. Será esa sensación de peligro constante la que dará sentido a ese pueblo voluntariamente encarcelado, que teme a las aves, que venera a una ausente figura paterna (el hombre, cruel y asesino, que construyó la embarcación) y tiene un líder amnésico y tullido.
Hay más temas en las páginas de este grueso libro: la ausencia del padre, la memoria, el amor… pero conviene detenerse en la descripción de la obra para dejar que el lector descubra sus muchos atractivos. Cathy Malkasian ha creado un trabajo denso en cuanto a sus contenidos (más o menos explícitos en el envoltorio de un cuento cruel) pero de lectura agradecida. La autora no busca el birlibirloque, sino plantear una narración diáfana que no ahuyente al lector, que lo atrape en su historia de sentimientos puros, casi dolorosos, para plantearle preguntas morales y éticas sobre el sentido de la violencia.
También subyace, claro, una crítica al mundo contemporáneo, ávido de enemigos a toda costa, ejes del mal y el empleo del miedo en occidente como método de amarrar determinados estatus quo. Pero esto es inevitable: cuando se aborda la parábola la realidad siempre reflota entre sus pliegues de fantasía e imaginación.
calificación: bueno, bueno

25 agosto 2010

UP IN THE AIR

El indie, el cine indie: esa cosa.
La otra cara de los USA, la comprometida (social, estéticamente...), ya es (desde hace mucho) algo así como un sello que se puede usar hasta por la más evidente "Industria". No pasa nada. Si funciona, funciona.
Y Up in the air, con George Clooney demostrando de nuevo ser un gran actor, podría haber funcionado si no hubiera quedado todo demasiado facilón. La cinta ha diluído el mensaje con un azucarado didactismo , e incluso se puede decir que entre esta tibieza y la pureza en bruto lo segundo hubiese beneficiado a esta continuación de Juno (digo, en tanto que "la siguiente" de su director Jason Reitman, claro).
La vida de un hombre sin vida, alguien que transita de aeropuerto en aeropuerto, de hotel de lujo en hotel de lujo, de estado norteamericano en estado norteamericano, se pretende una fábula sobre nuestra sociedad, y su moraleja está ahí desde casi el primer segundo. Pero no cuaja, porque falta pegada, definición. El buen hacer de Clooney y una dirección inteligente salvan la cinta, que sí, entretiene (respecto a la dirección, por ejemplo, la sobreabundancia de picados como metaora visual de la vida de quien vive más en aviones que en tierra es un acierto). Pero sin el valor de abofetearnos con la experiencia, y por la clara determinación de gustar a todos (a ver si cae un oscar), la cosa se queda en simple comedia romántica.
calificación : floja

24 agosto 2010

NUEVAS HISTORIAS DEL VIEJO PALOMAR, vuelve el primer cómic alternativo

Publicado en Faro de Vigo
Influenciado por el realismo mágico latinoamericano y por la literatura moderna estadounidense, “Palomar” es la gran obra-río de Gilbert Hernández, un relato coral sin fin que describe la vida en un imaginario pueblecito rural y mágico.

En el principio, había tres hermanos. Les gustaban los cómics, todo tipo de cómic (de los clásicos superhéroes al comix underground) y querían hacer, ellos también, sus propias historietas. Para ello crearon una revista, en cuyo seno cada hermano crearía su propia serie. La cabecera se tituló “Love and Rockets” y apareció como “fanzine” en 1981. La historia podría quedar así, como la simpática aventura de unos chavales con ganas, pero no: los Hernández tenían fe en su trabajo, y mandaron la cabecera a la revista de crítica sobre historieta más prestigiosa de Estados Unidos, The Comics Journal. No sólo gustó, sino que la editorial de dicha publicación ofreció a los autores la publicación profesional de la misma. Porque los “Bros.”, como se les llama cariñosamente, eran más que buenos. Eran excelentes, inventivos, frescos y renovadores. De los tres hermanos Mario pronto abandona el mundo del cómic, y Gilbert (“Beto”) y Jaime perseveran, creando universos creativos paralelos, contrastantes aunque inevitablemente hermanados.

A Jaime se le debería dedicar otro artículo entero, pues no es, ni mucho menos, menor. Pero hoy atendemos a Beto puesto que, actualidad obliga, ediciones La Cúpula acaba de publicar “Nuevas historias del viejo Palomar”, lo que suponte, tras años de coqueteos con nuevas historias, personajes y ambientes, su retorno al microcosmos que lo ha elevado a categoría de clásico moderno. Como se ha apuntado ya, Palomar es una población imaginaria, fronteriza, con sabor latino (los Hernández son de origen chicano, lo que se hace patente en sus mundos creativos). Y las historias de sus muchos habitantes se han relatado en un río de historietas fascinante. La técnica de Beto ha sido la de la línea discontinua y los saltos en el tiempo. Hoy puede reflejar la vida de Palomar en un determinado momento, y en la siguiente historia saltar diez años en el futuro para ver a los mismos personajes con más canas y cicatrices. Sin un argumento clásico, buscando retazos de auténtica vida, describiendo amores y pasiones, odios y aprecios, emparentando la saga tanto a la literatura culta como a los más populares culebrones, la saga ha logrado algo que pocas ficciones narrativas aprehenden: la sensación de auténtica vida, de hacernos entrar en un mundo verídico. Poblado por personas de carne y hueso, con sus miserias y fortalezas, con su naturaleza cambiante modelada por el paso del tiempo, con sus encuentros y desencuentros físicos y emocionales. Como una sinfonía de numerosos elementos bien conjuntados, lo cientos de habitantes del pueblecito terminan cobrando consistencia en un todo global, y al lector se le hacen adictivos. Cada fragmento oculto de esa vida compartida en un mismo espacio físico es el pretexto para volver a sus páginas cuando Beto retoma la saga. Y eso, precisamente, es “Nuevas historias del viejo Palomar”. Un retorno.

Este libro describe las infancias de algunos de los habitantes del pueblo, y lo hace desde una voluntad nueva. Con ganas de aportar novedades, Beto aligera el peso de la obra, consigue una lectura ligera y aporta un espíritu nuevo, bizarro, de ciencia ficción de serie B que, a los viejos lectores, puede chocarles. Pero, y si bien, no debe dudarse de que la verdadera obra maestra se encuentra en los dos volúmenes (editados también por La Cúpula) de escueto título “Palomar”, hay que reconocer que Gilbert mantiene toda la clase y elegancia narrativa que lo caracteriza, que su dibujo siempre tosco tiene la necesaria expresividad y capacidad para plasmarnos un número de personajes apabullante, y que incluso en un ambiente de científicos conspiranóicos (y por supuesto, también de magia y misterio), la sensación de “real life” se mantiene intacta.
calificación: interesante

21 agosto 2010

LOS NIÑOS KIN-DER, un clásico con todas las letras

Publicado en Faro de Vigo
En los albores de la historia del cómic, unos pocos maestros demostraron, con obras rompedoras y revolucionarias, las insospechadas posibilidades de la historieta. “Los niños Kin-Der” fue una de ellas.


Quien busque en la Wikipedia a Lyonel Feininger se encontrará con la biografía de un artista vinculado al cubismo y la Bauhaus. Es la faceta más conocida de este creador germano-americano, pero en esas mismas fuentes también encontrará la curiosidad de que a su imaginación se debe un cómic, “Los niños Kin-Der”, editado por el Chicago Sunday Tribune en 1906.
Hay que ubicarse. Hace 104 años de la publicación de estas coloridas páginas dominicales: el cine es silente, y en blanco y negro, por supuesto. La radio apenas es un nuevo invento en absoluto generalizado (ni de emisiones regulares). La televisión es… ciencia ficción. Y la ciencia ficción como género literario… no existe (acaso se intuye en los folletines de Verne y las ensoñaciones de Welles), como tampoco la novela negra, ni mucho menos el rock u otras manifestaciones culturales que hoy nos parecen “de toda la vida”.
Lo que sí está consolidado es el cuarto poder. La emergencia de la prensa desde el siglo XIX deriva en poderosos imperios de la información, y en esos periódicos triunfaron las tiras de historieta y, en los suplementos del domingo, como un regalo de fin de semana, la gran página de cómics a todo color. En este contexto creció y se definió el arte de la historieta.
Pero, más importante si cabe, en esta época de tanteos se produce algo que no suele suceder en la historia del arte, y es que en sus orígenes fundacionales encontramos algunas de sus mayores obras maestras. Quizá porque pronto la industria conducirá a la historieta por la senda del rendimiento comercial antes que el artístico, la verdad es que en estos albores podemos encontrar algunos de los tebeos más originales, libres y creativos de la historia. Independientemente de ser para niños o adultos, los trabajos de autores como Winsor McKay (“Little Nemo”) o George Herrimann (“Krazy Kat”), por ejemplo, son espectáculos visuales y deslumbrantes ejercicios de imaginación narrativa. “Los niños Kin-Der” entra sin complejos y por derecho propio en este grupo de visionarios que catapultaron a la narración gráfica al cielo.
Feininger fue un maestro del noveno arte como lo fue de las vanguardias, y de hecho sus ideales estéticos se pueden rastrear igualmente en las desbordantes páginas de los Kin-Der: imágenes angulosas y expresivas (casi diría proto-expresionistas), ensoñaciones argumentales donde lo imposible sucede, reformulación de los espacios naturales, uso expresivo del color… ¿Merece la pena ahondar en el asunto argumental de este cómic? Dejémoslo en historias surrealistas para todas las edades, por las que el tiempo ha hecho poca mella. Lo que se cuenta aquí no es menor, y se engarza en la cadena que va de Lewis Carroll a Fellini, pasando por “El Principito” y cualquier relato ensoñador y disparatado, pero no insistiremos en ello, ya que se acaba el espacio y sería injusto obviar la labor de recuperación y mimosa edición de Manuel Caldas Ediciones.
Desde Portugal, con un gusto exquisito y atención al detalle, se edita por primera vez en castellano este pedacito de historia del arte contemporáneo, y con un cuidado y excelencias que convierten este libro no sólo en compra obligada para un lector de cómics, sino una recomendación para cualquier alma inquieta amante de la verdadera belleza. Aunque esta surja en un modesto tebeo de principios del siglo XX
calificación: obra maestra (y un clásico imprescindible, y todo eso)

LOS OJOS DEL GATO, choque de talentos

He leido este interesante cómic de Jorodowsky y Moebius. Al parecer, una primera colaboración donde las personalidades de ambos autores, poderosas, férreas, parecen queres simbiotizarse mientras chocan. es evidente el terreno de cada uno de ambos: el lirismo decadente de Moebius, con su arquitectura yerma y ese bitono gélido, y el gusto del escritor/cineasta/guionista por turbarnos y removernos desde un inicio plácido y lírico. Sin duda, una lectura muy recomendable (que opta por combinar imágenes a toda plana y didascalias, antes que ser la típica planificación de páginas en viñetas)
calificación: bueno, bueno.

18 agosto 2010

LOS TUDOR I, corte y sexo

Tienen ese punto de "well done". De 'Bien Hecho'. Las series de la cadena Showtime, las que he visto, tienen siempre esto muy claro. No tanto una marca de estilo (poco une este recreación de la corte de un joven Enrique VIII y, por ejemplo, la barrabasada de Dexter) como por una ejecución siempre exquisita. Y para el caso de una recreación histórica como Los Tudor, por supuesto, han dado un do de pecho. Con licencias (según se lee en la blogosfera, son de bulto) pero siempre primando la intensidad dramática sobre la frígida recreación sin alma, la serie supone un retrato certero de las intrigas palaciegas en una monarquía del siglo XVI. Y un retrato perfecto de un personaje sublime (hablo del personaje trazado en la ficción, no del histórico... recalco que eso es lo que me interesa; la ficción construida).
El joven rey es un carácter caprichoso, voluble, ambicioso, en ocasiones prudente y en otras torpe. Siempre pasional. Por eso cualquier trampantojo argumental cobra sentido: no importa que la hermana de Enrique nunca contrajese matrimonio con el anciano rey de Portugal; la mentira cobra sentido como una fuente de drama.
Y sobre todo, destaca la ficción/representación de la fascinación del rey por Ana Bolena, que poco a poco deriva en amor casi platónico (ya saben la historia), ya que esta primera temporada no culmina aún con la ruptura de la corona con el catolicismo, sino los pasos previos, el caldo de cultivo del amor absoluto y la mirada fascinada... y también de las barreras que una sociedad donde fe, burocracia y alta política se funden.
Por supuesto que la recreación exquisita (escenarios, vestidos, costumbres cortesanas, picaresca...) ayuda, pero sin duda el motor de esta serie es un grupo de actores sencillamente prodigiosos (hasta el siempre limitado Sam Neill cumple). Destacando a Jonathan Ris-Meyer como fogoso monarca y María Doyle Kennedy como catalina de aragón (la despreciada esposa).
Eso sí, chirría un tanto así escuchar el castellano chusco que los españoles (es un decir) emplean entre ellos.
¿Hay peros? Pocos. Quizá el excesivo subrayado del libertinaje cortesano, gancho comercial innecesario (personalmente me interesa más cómo Ana conquista y seduce hasta el arrebato antes que las gayolas de su majestad ante un sirviente que le sostiene el bacín, por lo que de ahí salga), y siempre está el miedo de que lo que arranca notablemente se desinfle. Pero que nos quiten lo bailado, no?
calificación: ¡excelente!

ah, Los Tudor se está emitiendo por la 1 los jueves-noche, sin anuncios y con la posibilidad de Versión original y subtítulos, para que luego digan que no hay nada que merezca la pena en los canales generalistas.

11 agosto 2010

el mundo es de él: THIS IS HAPPENING, de LCD SOUNDSYSTEM

James Murphy, capo de DFA Records, productor, y sobre todo líder de LCD Soundsystem, ha revolucionado la década presente con dicho grupo. Ha capitaneado la vuelta a la fusión rock y baile que antes se había practicado (Happy Mondays y demás), pero con el espíritu post punk como espina dorsal de todo su esqueleto sonoro. Trance rítmico, funk, pop, rock de guitarras, actitud provocadora y mucho talento son los ingredientes del cóctel LCD. Y canciones como copones de pinos frondosos.
Mr. Murphy dice que abandona, que con este tercer disco deja el circo rock. Que tiene cuarenta y está cansado de la payasada. Lo deja y se centrará en su selo discográfico, entre otras cosas.
Así que, si le creemos, hay que venerar This is happening como un testamento sagrado, arrodillarse, genuflexionarse ante su carátula, ante esa imagen de vértigo sereno. Y luego levantarse y ponerse a bailar como un loco.
Porque maldito canalla, el caballero se va por la puerta grande, con una obra maestra. Sin cambios estridentes respecto a lo anterior de la banda, pero para el que firma, depurando lo que ya era magistral (¿puede hacerse tal cosa? parece que sí), creando temas extensísimos que te mecen desde la melodía al trance rítmico, con un sabio minimalismo sonoro de palma y cencerro, con guitarras afiladas, con estribillos geniales y con plagios brutales (la Velvet y Bowie asoman sin vergüenza en un disco totalmente orgulloso de su posmodernidad elitista).
Disco del año. Pero indiscutiblemente, al menos por ahora.
Y vídeo del año, también.
calificación: obra maestra

LCD Soundsystem - Drunk Girls from DFA Records on Vimeo.

10 agosto 2010

Caballeros y vendettas (sobre Alan Moore)

Os cuelgo un artículo breve del Faro de Vigo donde hablé, vuelapluma y para no iniciados (espero), de Alan Moore. La idea me vino al leer recientemente la Liga de los Caballeros exrtraordinarios: 1910 (de sus últimas obras), y recordar V (de hace muchos años) por la nueva edición, y divagar sobre lo que el barbudo ha cambiado sin dejar de ser él mismo.


Si la expresión “guionista estrella” fue inventada para alguien en concreto, sin duda ese alguien es Alan Moore, quien incluso apareció como “estrella invitada” en los Simpsons. Personaje extravagante y genial, sus historias han marcado al cómic y renovado géneros. La casualidad ha querido que en estas fechas su último trabajo comparta edición con la reedición de uno de sus primeros cómics (ambos por Planeta de Agostini), y resulta curioso comprobar cómo un estilo claramente asentado desde sus inicios, se ha mantenido y al tiempo variado.
V de Vendetta”, sobre un terrorista/justiciero en una futura Inglaterra fascista, es un trabajo temprano pero ya maduro (no está entre sus títulos de aprendizaje, sino que se trata, posiblemente, de su primera obra maestra). “The league of extraordinary gentlemen. Century: 1910” es de lo último que el autor británico ha creado (ller mi reseña aquí), volviendo sobre su reinterpretación de los mitos del folletín decimonónico en la tercera aventura de los estrambóticos Caballeros. Si en la distopía futurista que es “V” leemos al joven vigoroso que explota recursos descubriéndolos sobre la marcha (como el estudiado contraste textos-imágenes), en “La Liga” Moore ya trabaja con cierta marca de fábrica. Con un control admirable del lenguaje del cómic, que a veces emplea de un modo meramente exhibicionista, pero siempre demostrando que está unos pasos por encima de la mayoría. Sin embargo, quizá cabe reconocer que, pese a su ingenio y magisterio, estamos ante un trabajo algo frío.
“V de Vendetta”, por el contrario, puede parecer titubeante o incluso cándido, pero desprende una pasión embriagadora, y resulta su cómic más espontáneo, airado y comprometido.
Dos modos diferentes de entender los cómics que resultan de la evolución personal, de joven talento a consagrado maestro. Ambos, en todo caso, recomendables (y por cierto, de excelencia gráfica los dos).

09 agosto 2010

regalitos en los Happy Meal

Lo juro, lo he leido (y te reto a buscarlo, porque la fuente es buena).
A ver, uno tiene un crío y el crío anda loco con Toy Story, así que me dije, "oye, seguro que McDonalds regala con el Happy Meal monicacos de la peli, voy a buscar en Google"
Y me encuentro con esta perla de notición de Julio: La cadena McDonald's ha distribuido por error cinco mil menús infantiles con condones de colores en vez de con 'muñequitos' en sus establecimientos de Massachusetts (EEUU).

Bueno, yo buscaba un vaquerito, o mister potato, pero si es lo que hay...

05 agosto 2010

Sonic Youth (la Verdadera juventud sonora)

Que Schyzophrenia es un clásico es indudable: canción bandera del rock más alternativo de los ochenta, pieza esencial en todo concierto de Sonic Youth (cuando les da por tocar un repertorio festivalero, claro, que estos te vienen a tu pueblo y si les pica te tocan su primer disco entero, o elúltimo y tres rarezas). Aquí, la tocan hace un añito.

Es lógico que muchos hagan versiones de schyzophrenia. Pero no has oido nada igual a lo que he encontrado en You Tube...
Damas y caballeros: "Jóvenes de corazón" cantan a "la Juventud Sónica"



(hay más gloriosas versiones del coro, Nirvana, por ejemplo... merece la pena buscarlas -y no quiero sonar irónico, el valor de este coro me parece enorme, en muchos sentidos-)

04 agosto 2010

EL DESTINO DEL ARTISTA: más allá de lo autobiográfico

publicado en Faro de Vigo
En “El destino del artista” Eddie Campbell se zambulle en su propia personalidad para desarrollar un relato falso sobre su naturaleza artística.

Eddie Campbell es conocido por haber ilustrado “From Hell”, el abisal cómic de Alan Moore sobre los crímenes de Jack e Destripador (que sirvió de base a una película, “Desde el Infierno”, que convierte una obra densa y enigmática en un blockbuster veraniego). Pero la carrera del dibujante británico es extensa y toda ella loable.
Aunque ha coqueteado anecdóticamefterMon el cómic comercial, Campbell destaca por dos obras independientes y personales: “Bacchus”, recreación del dios Baco en un entorno contemporaneo, y “Alec”, alter-ego para una inmersión el lo autobiográfico. Alec nace como personaje a finales de los setenta, y protagoniza historias durante décadas, recopiladas en varios volúmenes e inéditas en catellano.
Lo autobiográfico como marca de estilo tiene dos caras: con el talento preciso, puede ser un material interesante, maduro, absorbente como lectura en su apuesta por la honradez y lo confesional. Pero también supone un camino de escaso desarrollo. ¿Basta con “mostrarse al mundo” para prosperar artísticamente? ¿Qué se hace cuando la exploración del “Yo” se completa, cuando ya no hay miedos, confesiones, experiencias dignas de ser contadas al lector? Es más, ¿cabe la exploración formal dentro de un género que apenas va más allá de contar lo que a uno mismo le pasa? “El destino del artista” viene a responder a todas estas cuestiones, pues el último trabajo de corte biográfico de Campbell supone un salto al vacío.
No es la primera vez que un autor “finge” su biografía, cierto, y hay ejemplos para ilustrar falsas confesiones desde la primera persona más desvergonzada. Pero Campbell expone la brutal mentira a bocajarro, pues ¿es posible contar en primera persona la desaparición de uno mismo? Este es el punto de partida de este libro: Eddie Campbell ha desaparecido, nadie sabe dónde está, y se investiga el hecho. Y claro, si no estoy, ¿cómo contarlo en un cómic? Y aquí encontramos la segunda muestra de talento: en retales, con variados estilos y formas, acudiendo al recorte de la presunta obra del autor como chistes de prensa insertos, o mediante entrevistas a su hija con formato de fotonovela. En páginas de cómic de elegante dibujo espontáneo o en el estilo literario de la novela negra.Con un collage intertextual asombroso y estéticamente impactante, Campbell desgrana una personalidad de genio loco, de artista iluminado y excéntrico, y refleja las disfunciones afectivas de su entorno familiar. Pero claro, como todo nace de una indisimulada mentira, ¿estamos ante una confesión, o Campbell nos ha situado ante una máscara? Y si es así, ¿nos devuelve esa máscara un posible e intencional espejo deformante?
Las preguntas se suceden y “El destino del artista” no pretende contestarlas, sino, en todo caso, las plantea con un trabajo exquisito, hondo, socarrón, de lectura compleja en una novela gráfica única. Además, excelentemente editada por Astiberri, editorial comprometida con la edición de más obras del autor, que podremos disfrutar en un futuro cercano.
calificación: bueno, bueno

03 agosto 2010

fantasía barroca: LEL IMAGINARIO DEL DOCTOR PARNASSUS, de Terry Gilliam

Terry Gilliam navega en las aguas del exceso. Conste que no soy ningún seguidor fiel del director, del que ví unas cantas de sus películas pero no todas, ni mucho menos.
Pero tampoco hay que ser un erudito para conocer el gusto del ex Monty Pyton por ese exceso, la imaginación desbordada que antepone sobre todas las cosas y la potencia estética de su universo, oscuro pero colorido, como un Tim Burton en penumbras. De hecho será al revés; Gilliam posiblemente se cuente entre las influencias del creador de Manostijeras.
En El imaginario del doctor Parnassus encontramos esa brutal imaginación, extravagante y algo turbadora, al servicio de un canto a... la imaginación misma. Así, frente a otros productos algo huecos de Gilliam, esta película se convierte en una confesión y una explicación de la forma, siempre voluptuosa y, sí, agotadora, del cine de su creador.
Por eso mismo, y porque quizá, según dicen, modera sus últimos excesos (no he visto 'Tideland', y apenas unos minutos de 'Los Hermanos Grimm') y los pone al servicio de la idea, la jugada le salió ganadra.
Sin imaginación, sin contadores de historias, sir recreadores de esta realidad gris, nada merece la pena y el universo no tiene sentido.
Bien por el valor para decir lo que se piensa no sólo con un texto, sino dándole la forma expresiva que también lo cuente mejor que las palabras del guión hay que tener mucha, mucha imaginación para parir algunos de los delirios que uno se encuentra tras el espejo del doctor Parnassus.
Guión, por otro lado, que peca, otra vez, de una falta de historia que enganche o unos personajes con los que empatizar. Todo ello, son brochazos, porque lo que interesa a Gilliam es embriagar con su imaginería. Lo logra.
Ah, y Tom Waits hace de diablo. ¿Quién mejor que él?
calificación: interesante

02 agosto 2010

Pixar infalible (otra vez): TOY STORY 3


Infalibles, inmarchitables. La compañía que es garante de cine colosal y comercial y para toda la familia, sigue sin dar el mínimo traspiés.
Hablo de Toy Story 3...¿TRES? sí, y aunque los latiguillos nos digan aquello de las continuaciones y las segundas partes y los productos prefabricados y la falta de imaginación, entran los de John Lasseter como elefante digital en una cacharrería y desmontan cualquier axioma, reducido al ridículo por su talento e imaginación.
La tercera de los muñecos más famosos de la historia del cine (con permiso a su abuelo Pinocho) han protagonizado ahora un relato sobre la necesidad del juguete no sólo en el niño, sino en el adulto que deja la infancia. Sobre el valor del juguete, y el destino del juguete. O los posibles destinos y lo que ellos nos dicen de nosotros mismos.
Filosofía sin subrayados a través de un cuento trepidante (se hace corta), rebosante de imaginación, nuevos personajes tremendos (mi favorito, ese muñeco bebé siniestro, casi malsano) y tantos momentos hilarantes que se hace arduo señalar uno. Bueno, no, está chupado... el desfile de trapitos que le regala Ken a Barbie. Delirio absoluto.
¿Obra maestra de nuevo? O casi. Le quitamos puntitos por ser la tercera parte y reservo, pues, el honor de clásico a la fundacional. Pero joder, si todo el cine indie-social-trascendente-autoral divirtiese e hiciese pensar sin tomarnos por tontos a los que hay que explicarle clarito elmensaje como lo logra Toy Story 3, otro gallo nos cantara.
Y para demostrar que estamos ante algo ya clásico, ¿ven? ilustro sin imágenes de la peli y dudo que nadie se percatase (supongo): el vaquero, el soldado espacial, el matrimonio Potato, el dinosaurio bueno, la hucha cerdito... ya están instalados muy dentro de la memoria colectiva, pese a tener apenas 15 años.
Por cierto, el 3d es accesorio (aunque la técnica aquí vuelve a dejar claro quién es el mejor), y por dios y los apóstoles del cielo nuboso, sean puntuales a la proyección: Noche y día, el corto, es (este sí) una obra maestra que amalgama en su discurso la naturaleza del 3D y del 2D. Lo entenderán al verlo.
Grandes, como la copa de un pino, los de Pixar.
calificación: ¡excelente!