19 enero 2011

ci-fi y angustia: Splice, de Vicenzo Natali

La ciencia ficción como vehículo para disertar sobre la naturaleza humana y el enfrentamiento de las posibilidades imaginadas a la tecnolgía. Este es el eje sobre el que pivotan muchos títulos bien conocidos del género: de Blade Runner a 2001, pasando por Moon o la teleserie Caprica (lo que de ella ví). Luego, hay cosas excelentes, buenas y horribles, pero es cierto que, y creo que hoy por hoy nadie lo discute, la ciencia ficción va mucho más allá de las espadas láser y el Enterprise (que pueden estar, igualmente, muy bien)
Splice se suma a la corriente de especulación y tesis. Y la verdad es que el director de 'Cube' ha creado una historia que, sin negarle sus puntos débiles, deja pensando al espectador (y lo deja pensando, además, con bastante mal cuerpo).
La premisa: cómo puede incidir la creación de Vida sobre los propios creadores. Directamente, digo... estamos hablando de la relación entre una pareja de científicos (que son pareja más allá del trabajo) y la criatura que consiguen crear, un híbrido de ser humano (utilizan el adn de uno de los científicos, concretamente, el de ella) y algo... diferente, anfibio y más aún (no destripemos nada).

La sexualidad inter... inter "cosas", no sé cómo llamarlo; la naturaleza depredadora de la vida, la maternidad/paternidad, la esencia del ser humanos... Splice aporta muchos temas, discursos, puertas de debate post-proyección, y lo hace con notables aciertos. De dirección vigorosa (pienso en las escenas de laboratorio, que recuerdo magníficas -aunque ya saben, veo pelis, no me llevo una libretita ni pienso en este blog al hacerlo... igual revisando me desdigo-), convincente en los efectos especiales (la criatura, no sólo su corporeidad, sino en su recreación sonora, los ruidos que emite "Dren")... todo espléndido.¿Otro logro? el casting: Adrien Brody, Sarah Polley, con sus rostros tan normales, de la calle -cuidado; ejercicio actoral... cuando quieren, saben ser glamour fachion: recuerden a Adrien "Sweppes" Brody, por ejemplo- están perfectos).
Lástima que tengamos que señalar poderosas debilidades, todas, en general, atribuibles a un guión que peca (sobre todo en su conclusión) de demasiados efectismos y sobresubrayados -si tal palabra existiese, je je-. Y el intento de calzar, de paso, una crítica al capitalismo feroz y la industria farmacéutica, resulta totalmente carente de peso cuando estás hablando de tirarte a un monstruo, vamos...
Con todo, un buen ejemplo de aquello de "la belleza será convulsiva, o no será": se pasa mal. un yuyu ético recorre el espinazo prácticamente hasta el último segundo de la cinta.

3 comentarios:

jordim dijo...

natali se puso el listón muy alto con cube..

toni bascoy dijo...

Pues a mí me gustó mucho más Nothing, aunque no tiene casi nada que ver con el resto de su filmografía.

Octavio B. (señor punch) dijo...

no la vi, Toni