07 enero 2011

historias de un leñador solitario: CUENTOS DE PETE EL LEÑADOR

artículo prepublicado en faro de Vigo

Lilli Carré ya es conocida en España por “La laguna” editado en 2009 por Ediciones La Cúpula. Ahora, de la mano de la editorial Apa-Apa, vuelve a las librerías españolas con “Cuentos de Pete el leñador”, un pequeño y exquisito libro donde volvemos a encontrar los rasgos característicos de la artista angelina.
Carré, que además de autora de cómics es ilustradora y realizadora de dibujos animados, explora a través de Pete un universo donde las raíces de Norteamérica son revisitadas desde una óptica deformante, levemente surrealista. Desde un espejo distorsionado, el imaginario agreste de unas Montañas Rocosas se nos presenta a través de un personaje contradictorio, solitario, tan dañino como inocente, capaz de extasiarse ante el paisaje y, acto seguido, apedrear a unos pajarillos que le molestan con su trino. Vive solo, da conversación a sus trofeos de caza (especialmente a una piel de oso de la que es inseparable), y recuerda a otros personajes imposibles, como gigantes que, al llorar, forman mares.
Hay en estas pequeñas historias un eco a la mitología mundana de los Estados Unidos, los David Crockett y Daniel Boone, los aventureros primigenios que forjaron, en paralelo al far-west, esa mitología moderna que es la de los Estados Unidos de América (enraizada a lo telúrico, a la fauna, al cielo virgen, a los bosques inexplorados…). Y en la distorsión (que nos recuerda a un David Lynch algo más amable, pero en cierto modo manteniendo el pulso turbador) Lilli Carré aporta con sus breves narraciones su crítica al American Dream, y de paso a la propia naturalezza humana universal.
El tebeo está narrado con un dibujo tosco, feista incluso, pero al tiempo dotado de cierto grado de exquisitez gracias al dominio de los recursos del medio: una puesta de página elegante, un empleo de tonos azules evocador, unos diálogos mordaces, y una presencia como objeto primorosa (ese aire de bonito regalo indeal que sugiere el envoltorio, la elegante portada). En resumen, un cómic más que recomendable, frugal y al tiempo de regusto agrio.


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