17 enero 2011

"La última historia de Galactus", de John Byrne

En los ochenta el cómic de superhéroes, hasta el 'terremoto Miller' en DC, tenía, sin duda, un nombre representativo como pocos: John Byrne. Clásico en su dibujo, entre el realismo de Neal Adams y la estilización más contemporánea (que es decir ochentera, no moderna en un sentido s. XXI, claro), narrador eficaz y ortodoxo, resultó ser igualmente un guionista magnífico, inventivo dentro de los parámetros de un género que si no revolucionó como hacía Moore desde Gran Bretaña, sí al menos perfumó con ideas renovadoras y atractivas. Ah, si las generaciones venideras hubieran aprendido de él ese sentido de "dar un aire nuevo". En fin, que no estamos ante un Miller o un Moore, elefantes en la cristalería de los pijamas que hicieron de revulsivo para el género, sino ante un revitalizane para los signos tópicos de los superhéroes de toda la vida.


Bueno, al grano. Hay, de aquellos tiempos, un tebeo inédito de Byrne y que jamás se publicará en España. Porque quedó inconcluso y porque perteneció a la extinta (hace décadas) revista EPIC de Marvel
Se trata de una historia de Galactus, el semidios devorador de mundos, y concretament, su última historia, que al tiempo sería la última del universo. Hablamos de "La última historia de Galactus"
Byrne (en lo que sí dejó hecho, más de cuarenta páginas) se muestra algo plúmbeo (para esta revista EPIC, de enfoque adulto, busca el peso literario pero agota), esmerado en lo gráfico (detallista, grandioso en la planificación que no escatima en páginas-viñeta) y ocurrente en lo argumental. En fin, que se trata de una obra de John Byrne en su mejor momento, intentando ir algo más allá de su propia media, y trabajando en un medio que le es ajeno por seguir el modelo europeo de entrega mensual para una revista (la aventura se articula en breves capítulos).


Hay que sumar que el canadiense es uno de los autores que mejor ha sabido tratar a Galactus, otorgándole un halo trágico, que dota de una ambigüedad fascinante al tótem cósmico. Ya había remodelado su esencia dentro de la serie 'Los 4 Fantásticos' llevándole a un estado de debilidad física inaudito o diseccionando su papel como dios cósmico dentro del universo Marvel. Y ahora, se disponía a relatar su canto de cisne de un modo épico (y engolado).
Como EPIC fue súbitamente cancelada, nos tenemos que conformar con repescar on line la obra y documentarnos sobre los planes argumentales de Byrne al respecto de lo narrado (que en resumen, es una aventura en un futuro remoto donde el devoramundos investiga la naturaleza de una fuerza oculta y comparable a la suya propia).
En estos tiempos, en que Galactus sólo es utilizado como comodín para demostrar que un personaje nuevo (y sin ninguna garra) es tan poderoso que puede hasta darle caña al devorador de planetas, leer una historia donde se sigue ahondando en la fascinante natura del que es, por méritos y derecho propio/histórico el verdadero Dios Marvel (eh, lo crearon Lee y Kirby), es un gustazo. Así, pese a sus obvias debilidades formales (lo dicho, es un tebeo exageradamente pomposo) esta última historia del dios trágico asesino de mundos se disfruta, sobre todo si fuiste fan del personaje, que eso pesa en servidor.

1 comentario:

Octavio B. (señor punch) dijo...

por cierto, ¿habéis visto la protada de la revista? ¡Galactus by Sienkiewicz!